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Médicos de toga y puñetas

Publicada el 20/07/2021 a las 06:00 Actualizada el 20/07/2021 a las 11:35

En otras épocas, las epidemias y enfermedades incomprensibles estaban en manos de brujos, curanderos y en última instancia de clérigos que, a través del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, cuya sede en Madrid está situada a media calle del actual Senado, decidían si tales males eran producto de una posesión demoníaca o de un pecado mortal, después de un procedimiento que tenía como prueba fundamental o única el tormento del acusado. Hoy el relevo me temo que lo han tomado los jueces, quienes parece que saben mejor que nadie las acciones que tendrían que haberse emprendido para restringir los derechos fundamentales y acabar con la pandemia. No, a ellos no les basta la restricción de derechos ni el estado de alarma, ya que, según su mejor saber en estos asuntos, las medidas del Gobierno encajaban mejor en un marco más duro aún, como es el estado de excepción, pues de lo que se trataba era de "suspender" derechos. Por favor, nótese que el varapalo para el Ejecutivo es por no haber sido más duro pudiendo serlo.

Así, un año y medio después, cuando ya está la mitad de España vacunada y lo peor ha pasado, el Tribunal Constitucional se digna decirle al Gobierno que lo que hizo fue inconstitucional (según el criterio de la mayoría de jueces) porque quedaba mejor lo otro en vez de esto, porque era antes la gallina que el huevo, porque era más apropiado el estado de excepción que el de alarma, tal y como en su día sus atávicos colegas pugnaron por establecer el sexo de los ángeles, en una discusión bizantina, mientras Constantinopla era asediada por los Otomanos.

De esa guisa, la sentencia deroga ahora, cuando ya de poco o nada sirve, el confinamiento que el primer decreto de alarma establecía en su artículo 7, al considerar que lo ocurrido vino a componer "una grave alteración del orden público" y, más aún, que la gravedad y la extensión de la pandemia imposibilitaron un normal ejercicio de los derechos, siendo en consecuencia más indicado el estado de excepción que el de alarma.

Y bueno, todo ello en base a lo que, según parece, trascendió en un primer momento a los medios informativos, dado que el Constitucional no se había pronunciado oficialmente, amén de que, como todo el mundo sabe, no es un tribunal que tenga como lema la rapidez en la adopción de sus dictámenes. Nuevamente según trascendidos, la conclusión jurídica se habría adoptado por seis votos a favor de esta tesis y cinco en contra, habiendo incluso magistrados conservadores dentro de estos últimos. Tales extremos se pudieron comprobar en la noche del 19 de julio cuando, finalmente, se dio a conocer de forma oficial el documento, eso sí, a falta aún del voto particular del magistrado Xiol. Se entiende por qué Pablo Casado no quiere renovar las instituciones y prefiere dejarlas como cuando el Partido Popular tenía mayoría absoluta, ¿verdad?

Creo que vergüenza es una palabra fuerte, pero no se me ocurre otro calificativo mejor para describir la situación actual. Vergüenza de lo mezquino de los políticos de derecha y extrema derecha, vergüenza de cómo sacan provecho de esta decisión, vergüenza de este fallo en sí mismo, vergüenza de que sea fútil e irrelevante; de la demora en adoptarse. Y vergüenza de que nuestro Tribunal Constitucional no esté al nivel de sus pares europeos ni mucho menos de sus primeros integrantes, cuyo ejemplo de entrega, lucidez, ponderación y buen criterio ha sido olvidado y denostado por los que hoy habitan tan alta magistratura.

Señorías del Tribunal Constitucional que han votado a favor de esta sorprendente resolución: no han estado a la altura de las circunstancias, una de las más graves que ha tenido que sortear nuestro país desde el término de la dictadura, o si lo prefieren, desde que está vigente nuestra Constitución que ustedes han jurado respetar y aplicar fielmente. Definitivamente no, y ustedes lo saben, pues han sido útiles y serviciales a la mirada de corto plazo de una oposición desesperada porque no encuentra su lugar en el espectro político y le cuesta cada vez más aceptar que no tiene más remedio que esperar a las próximas elecciones.

Contradicciones

Ahora bien, si entramos al fondo de lo que "habría decidido" el Constitucional (a veces me pregunto qué sería de este país sin los trascendidos), para darnos cuenta del disparate del fallo basta con imaginarnos el terremoto político que se hubiera producido de haber optado en aquel momento el Gobierno por el estado de excepción. Lo menos que se habría dicho de Pedro Sánchez sería que actuaba como un dictador (socialista, comunista, chavista, venezolano, bolivariano, castrista, ateo, filo etarra, ilegítimo, okupa y enemigo de España, términos todos estos que, en una u otra ocasión se han escuchado desde la bancada extremista).

Aunque hoy el PP vocifere como nadie en contra del Gobierno por este fallo, no hay que olvidar que fue Vox el impulsor de este recurso que sus señorías han resuelto de esta manera. Vox, no el PP, se jacta hoy de haber sido el primer partido en la cámara en reclamar la anulación del estado de alarma. Sin embargo, no hay que moverse a engaños, el Constitucional no ha dado (o no habría dado) la razón a Vox, porque no ha dicho que el estado de alarma era innecesario y que el confinamiento fue un exceso, sino que lo que ha dicho (o habría dicho) es lo contrario, que un confinamiento tan duro, pero necesario, se enmarca mejor en el estado de excepción, que es más duro y concede mayores facultades al Gobierno. No es que Sánchez haya sido arbitrario, es que las medidas tenían un mejor encuadre normativo que el que fue elegido.

Es curioso que el guardián de nuestras libertades y derechos como es el Tribunal Constitucional, otrora caracterizado por el buen criterio y la ponderación, hoy se decante por un mecanismo que prácticamente permite barra libre para que la autoridad gubernativa detenga a cualquier persona si lo considera necesario para la conservación del orden, siempre que, cuando menos, existan fundadas sospechas de que dicha persona vaya a provocar alteraciones del orden público; o disponer de registros domiciliarios o intervenir toda clase de comunicaciones, incluidas las postales, telegráficas y telefónicas. Además de restringir la circulación de personas o vehículos; determinar zonas de protección y seguridad o suspender las comunicaciones, las reuniones o manifestaciones. (Imaginen el grito en el cielo de los ultraderechistas si se hubieran prohibido las caceroladas del barrio de Salamanca).

La pregunta es: ¿se hubiera sentido el virus amedrentado por tan fabuloso despliegue jurídico y policial y se habría rendido y entregado a las autoridades sanitarias sin infectar a la población? Creo que el ridículo está garantizado. La rocambolesca decisión del Constitucional, enmendando la plana al Ejecutivo, discutiendo si son galgos o podencos, ¿aporta alguna herramienta útil a la manera en que se debe hacer frente a una situación tan extrema como esta? ¿O más bien entorpece futuras y necesarias decisiones, cuando de nuevo la enfermedad toma carrerilla y está poniendo en riesgo extremo a la población en esta quinta ola?

La intromisión

La afirmación de que al tribunal le ha faltado sentido de Estado en este caso, como aseveró la ministra de Defensa, es cierta. Sentido de Estado y sentido de realidad, añado yo. Tan cierto es con respecto al fallo, pero mucho antes, respecto del hecho de admitir a trámite este asunto, cuando tantos otros temas de relieve se inadmiten. E, igualmente ciertas, las admoniciones certeras del magistrado Cándido Conde Pumpido en su voto discrepante. Lo que se avecina si se mantiene esta doctrina será mucho peor e imposibilitará, realmente, la adecuada reacción y actuación frente a una pandemia de estas características.

Esta intromisión de la justicia en los asuntos del combate contra la pandemia va más allá. ¿Sobre qué hechos probados se manifestaron? ¿Llamaron a los peritos de los hospitales para conocer el alcance del drama? ¿Aceptaron el testimonio de los testigos que se desempeñan en las UCI? Deciden sobre nuestra salud y ponen por delante las circunstancias e intereses de quienes los nombraron en sus cargos. En otros casos –demasiados– embebidos en su condición de decidir sobre la vida y la muerte de los demás, se enredan en la exégesis de los textos sin sopesar las consecuencias, en vez de interpretar las normas constitucionales de acuerdo con los principios, valores, derechos y libertades que protegen.

Es una trampa. Ya lo vivimos cuando la política se judicializó y acabamos enfrentados entre conciudadanos. Ahora es peor si cabe porque la muerte y la enfermedad son el trasfondo y porque tras estas decisiones no se hace justicia, no se refrenda la Constitución, no se defienden las libertades.

Miren: el Derecho sirve para formalizar un cauce de convivencia establecido previamente por la sociedad. La Constitución es el acuerdo común para dejar negro sobre blanco esos acuerdos de convivencia que hemos decidido entre todos. Los gobiernos tienen que preocuparse por el bienestar de la población utilizando todos los medios a su disposición, dentro de la Ley y la Constitución. Los jueces somos servidores públicos con la función de cuidar de que la Ley se respete, pero siempre, siempre, con la mirada puesta en la convivencia y en la ciudadanía. La exégesis de los textos es una entelequia. Los jueces nos debemos a las y los ciudadanos que deben poder confiar en que velamos por sus derechos y libertades. Lo demás sobra. Deben recordar que la justicia emana del pueblo, donde radica la soberanía, por lo que los magistrados son meros delegados al servicio de aquel. No entenderlo así y no ejercer su rol de esta manera, les hace errar y en ocasiones hacer el ridículo, como en este caso, al pretender ser médicos de toga y puñetas.

____________________

Baltasar Garzón es jurista y presidente de Fibgar.

 

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19 Comentarios
  • Respetemos Respetemos 21/07/21 11:05

    Después de leer con detenimiento su artículo y los publicados sobre el mismo tema por los Sres. Pérez Royo y Martín Pallín, me pregunto si sería posible denunciar por prevaricación a uno o varios miembros del TC al igual que se hizo recientemente con otro de sus compañeros al que se le imputó un delito de violencia de genero.
    No sé si nuestro ordenamiento jurídico prevé situaciones tan anómalas como esta pero sería de desear.

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  • TL TL 21/07/21 00:36

    Más que discutir sobre galgos y podencos, yo lo que veo es un intento de golpe de estado judicial. La situación es muy muy grave ya que está en peligro la democracia.

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  • Dver Dver 20/07/21 23:02

    Hay un tema de fondo que el excelente y prístino artículo de don Baltasr no toca, pero s mi me preocupa mucho, y tal vez en otra ocasión el docto don Baltssar quiera entrar en ello.
    Hoy he vuelto a oír por enésima vez que desde Europa dan un tirón de orejas a España por no renovar estos altos órganos el CGPJ y el TC. Pero al dar la noticia añaden que en europa se sienten satisfechos porque el Gobierno haya retirado el proyecto de ley para renovar estos órganos por mayoría absoluta del.Parlamento, y que lo que tendríamos que hacer España es que estos órganos fuesen elegidos por los mismos jueces.
    Pánico me da el oír tales palabras, pues considero peligrosísimo el "lawfare" p Gobierno de los Jueces.
    Edourd Lambert tiene un libro titulado El Gobierno de los Jueces contra la Politica Social en EEUU. Y el señor Martin Pallin también tiene uno titulado El Gobierno de las Togas.
    Confieso que no he leído ninguno de ellos, pues soy Lego en la materia, pero si las reseña del de Lambert que viene a decir que es impresentable y antidemocrático que unos pocos ciudadanos, una corporación, se elijan entre ellos para gobernar un país a través de sus interpretaciones personales de las leyes, incluida la Constitucion, sin tener que rendir cuentas ante nadie , ante el pueblo soberano.
    Me imagino de que el libro de Martin Pallin va en el mismo sentido. Por eso me permito robarle a mi adorado don Baltasar, que en cuanto tenga oportunidad y deseos, escriba sudocta opinión sobre este asunto, del que estoy convencido que él es persona dicha en la materia.
    Gracias señor Garzon por esta aportación de hoy sobre la Sentencia y por otras tantas que usted ha hecho para los legos como yo.

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  • Javier Dominguez Javier Dominguez 20/07/21 20:24

    Seguramente soy uno de los madrileños con más solera de Madrid. Mi antepasado más antiguo madrileño murió en la cava baja número 12 en l865. Son ocho generaciones que decimos viva madrid que es mi pueblo. Tengo 92 años y me he autoexilado expulsado por la Ayuso y VOX para los que Madrid no es más que un peldaño para su escalada Hace unos días me empadroné en Ponferrada, el pueblo de mi mujer, para consumar el exilio y abandonar mi casa y mi pueblo. Es triste, pero es la unica manera que se me ocrre de romper conla tiranía.

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    • TL TL 21/07/21 00:33

      También conviene mirar de dónde vienen los productos que uno consume.

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  • Petín 1 Petín 1 20/07/21 18:24

    El proceder de estos infames 6 “jueces” del TC es de vergüenza, primero esperan que pase el toro para ver si coge al torero y después, al ver que no lo ha cogido y ha hecho buena faena, opinan y critican sobre el color del capote con el que tenían que haberlo torearlo.

    Es vergonzoso que gentuza de esta calaña, que tenían que estar fuera del TC por haberles caducado el contrato de trabajo, aun estén cobrando indebidamente sus suculentas nóminas y se permitan el lujo de poner trabas a un gobierno legítimo elegido por los que pagamos. Ellos no lo están, son ilegítimos funcionarios que cobran unos salarios y toman unas decisiones que no les pertenecen.

    Todas las decisiones y nombramientos que han hecho tanto el CGPJ (caducado en 2018) como las tomadas por el TC donde 1/3 de sus miembros deberían haberse marchado en 2020, deberían ser anuladas por haber sido tomadas desde la ilegalidad, por personal incapacitado para tomarlas.

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  • elcapitantan elcapitantan 20/07/21 12:31

    Hace ya tiempo que muchisimos jueces de las altas Instituciones como la Audiencia Nacional, el T. Supremo, el T. Constitucional, el T. de Cuentas y tantos T. Supremos Autonomicos.. han dejado de rozar la Prevaricacion para hundirse con plena conciencia en sus propios excrementos hediondos fruto de su conciencia antidemocratica absoluta.
    Estos jueces, que deberian estar todos entre rejas, son los que estan intentado derribar al Gobierno de Coalicion.

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  • Mirandero Mirandero 20/07/21 12:23

    Cuando se trata de llegar al poder, todo vale. Aunque para ello haya que hacer grandes sacrificios. Ya lo dijo Montoro en 2010 «que caiga España, que ya la levantaremos nosotros». ¿O acaso alguien piensa que el PP ha estado muchos años colocando a sus afines en los puestos clave de las instituciones para nada? Precisamente, para tiempos como el actual, donde una renovación de la judicatura puede significar varios años de cárcel para los dirigentes más representativos del partido.

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  • elcapitantan elcapitantan 20/07/21 12:14

    Pero mientras el PSOE siga sin derogar la Ley Mordaza que acribilla a multas a los que se manifiestan e incluso condena a penas de carcel personas como Isa Serra de 45 kilos de peso por atacar!!!! a un policia armado hasta los dientes, no hay nada que hacer.
    La gente no se va a manifestar por nada y sin la calle la izquierda, la verdadera izquierda no esa pantomima de PSOE, está perdida.
    Y mientras el PSOE no se atreva a cambiar la forma de eleccion de los jueces, estos fachas con puñetas seguiran creciditos.
    El PSOE llega tarde a todo por cobarde..... o por colaboracionista.

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  • Fernandos Fernandos 20/07/21 11:01

    De la mayoria de los jueces..??. "Juicios tengas y los ganes" porque con esta justicia mas bien le sobra el nombre.

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  • mjoa mjoa 20/07/21 09:53

    Totalmente de acuerdo, está explicado con claridad, se entiende TODO. Gracias Sr. Garzón, don Baltasar

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