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Luces Rojas

Impunidad y olvido: de Fraga a Vox

Publicada el 10/01/2019 a las 06:00 Actualizada el 09/01/2019 a las 20:40
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En noviembre de 2005, en una entrevista publicada en Corriere della Sera, Manuel Fraga Iribarne hacía una desaforada defensa de Francisco Franco y de su régimen político, recordando a los italianos las excelencias del que fue durante tanto tiempo su jefe y los enormes beneficios que su sistema de gobierno ("ni fascista, ni totalitario") dejó a todos los españoles.

Cuando Fraga murió, el 15 de enero de 2012, la mayoría de los medios de comunicación nos regalaron la vista y el oído con unas cuantas horas de música celestial. El disco solo tenía cara A: hombre de Estado, político extraordinario, uno de los más importantes del siglo XX español, padre de todo lo bueno que podía exhibir la derecha actual en el poder. Pocos hicieron sonar la cara B, la otra cara del mismo disco, inseparable, compuesta con anterioridad, cuando la música tenía un solo director.

Fraga fue ministro de Franco, desde 1962 a 1969, y ministro del Gobierno de Arias Navarro que se formó tras la muerte de su caudillo, desde el 12 de diciembre de 1975 hasta el 1 de julio de 1976. Nunca fue ministro con la democracia. Su autoridad nació de la dictadura y tuvo después en sus manos durante unos meses, como ministro de Gobernación, todo el aparato represivo intacto, ese que cargaba en las calles contra los manifestantes, detenía y encarcelaba de forma arbitraria y sin garantías, torturaba en los cuarteles y comisarías y, si hacía falta, disparaba mortalmente a los trabajadores, como en Elda, Tarragona, San Adrián de Besós, Basauri o en el asalto policial a la iglesia vitoriana de San Francisco de Asís, una masacre que dejó cinco muertos y decenas de heridos. Y todo ello en apenas medio año, cuando quedó al descubierto el talante reformista de los franquistas sin Franco, cómo trataban a opositores y huelguistas, "desórdenes callejeros" los llamaban, y la impunidad de las fuerzas armadas.

Más de cuarenta años después de la muerte del dictador, demostrada hasta la saciedad la venganza cruel, organizada e inclemente que administró a todos sus oponentes, todavía tiene que aparecer un diputado o político relevante del Partido Popular que condene con firmeza el saldo de muerte y brutalidad dejado por las políticas represivas de la dictadura y defienda el conocimiento de esa historia como una parte importante del proceso de aprendizaje de los valores democráticos de la tolerancia y de la defensa de los derechos humanos.

Todo lo que se les ocurre es recordar el terror rojo, y legitimar a los verdugos franquistas por los supuestos crímenes anteriores de sus víctimas, como si la función del relato histórico fuera equilibrar las manifestaciones de barbarismo. Es como si para explicar el gulag y los crímenes estalinistas tuviéramos que recurrir a la represión de la policía del zar o a las tropelías del Ejército Blanco durante la guerra civil rusa.

Y al mismo tiempo, se ríen de quienes "remueven tierra buscando huesos", proponen pasar página, negar el recuerdo, cancelar el pasado. Aznar y Rajoy, voces autorizadas para millones de personas que piensan como ellos, lo repetían siempre que salía el tema: el Gobierno no puede dedicarse a tonterías como la memoria histórica o a la investigación sobre miles de desaparecidos en el pasado. Es la sombra alargada del legado ideológico de la dictadura de Franco, un legado pesado que regresa con diferentes significados, que actualizan desde la democracia sus herederos, políticos, periodistas o aficionados a la historia.

Desde la democracia, les produce una enorme incomodidad el recuerdo de la violencia franquista, ejercida desde arriba, durante 40 años, por el nuevo Estado surgido de la sublevación militar y de la Guerra Civil, que puso en marcha mecanismos extraordinarios de terror sancionados y legitimados por leyes hasta la muerte del dictador.

No resulta sorprendente, por lo tanto, que cada vez que se ha planteado en los últimos años la necesidad de políticas públicas de memoria, como se ha hecho en otros países, aparezca un enérgico rechazo de quienes más incómodos se encuentran con el recuerdo de la violencia, con la excusa de que se siembra el germen de la discordia y se pone en peligro la convivencia y la reconciliación. Acostumbrados a la impunidad y al olvido del crimen cometido desde el poder, se negaron, y se niegan, a recordar el pasado para aprender de él.

Las posiciones de Vox respecto a todos esos teman no son nuevas y estaban ya presentes en muchos sectores de la sociedad española, orientados por los políticos del Partido Popular. Se oponían a investigar los crímenes del franquismo, a averiguar el paradero de miles de desaparecidos, a que hubiera políticas públicas de memoria y educación. Tampoco tenían ningún problema en recordar o reinventar, para adaptarla a su gusto, la historia de la Reconquista, de los Reyes Católicos, del descubrimiento de América, de la grandeza de la monarquía imperial o de la gloriosa Guerra de la Independencia.

Lo que va a hacer Vox es unir todas esas ideas que se propagaban más en bares y en restaurantes, en las redes sociales, que en el Congreso. Dejar bien claras, sin complejos, como les gusta decir, esas airadas reacciones de la derecha política que ya existían. Y para eso necesitan también revisar la historia y situar en lugar sagrado los mitos nacionales.

Las declaraciones interesadas sobre la historia, ampliamente difundidas y manipuladas por medios de comunicación de diferente signo, contribuyen a articular una memoria popular sobre determinados hechos del pasado, hitos de la historia, que tiene poco que ver con el estudio cuidadoso de las pruebas disponibles.

Coincide esa ola de revisionismo, además, con un momento en que las democracias europeas se están volviendo más frágiles, la política democrática sufre un profundo desprestigio, traducido en el crecimiento de organizaciones de ultraderecha y de nacionalismo violento en casi todos los países, desde Holanda a Finlandia, pasando por Hungría o Francia, y la corrupción y los desastres económicos alejan a las nuevas generaciones de aquel ideal de Europa que sirvió para estabilizar al continente en las últimas décadas del siglo XX. La cosa va en serio.
____________

Julián Casanova es investigador en el Institute for Advanced Study de Princeton.
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38 Comentarios
  • AMP AMP 17/02/19 11:22

    Julián, en el haber de Fraga se lo ha pasado entre otros Montejurra.

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  • yosolo1 yosolo1 01/02/19 20:36

    Respeto y admiro la obra de Casanovas, pero discrepo de él, y profundamente, en que niega de forma expresa y tácitamente el gran apoyo popular que tuvo la dictadura, no entro en las causas de apoyo (son varias, y en distintas fases), pero sin este apoyo la dictadura no habría sobrevivido tanto tiempo sin una militarización de la sociedad española durante los 40 años como se produjo en los países bajo dictaduras comunistas europeas. Las razones del apoyo son variadas, pero existieron, y esa es la causa de que una parte de la sociedad española actual, heredera de los que apoyaron, se niegue ha condenar de forma expresa y taxativa la dictadura, aunque no cuestionen que fue un régimen dictatorial, de corte más tradicionalista/carlista que fascista (sólo hay que ver el papel de la Iglesia Católica inexplicable en los regímenes fascistas), y ese es el error que comete la izquierda, intentar que se condene expresamente el régimen, en vez de cambiar las cosas sin ponerse en una superioridad moral que es difícil de mantener después de lo conocido en la dictaduras comunistas. Situación distinta es la de los republicanos nos comunistas ni socialistas durante la II República, cuya verdadera defensa de la República como medio de gobierno consustancial a la democracia y no como medio de paso a la dictadura del proletariado (PSOE, de Largo Caballero y PCE ), hoy no tiene apenas herederos. Viva Manuel Azaña y todos aquellos verdaderos republicanos masacrados que hoy no tienen herederos políticos.

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  • leandro leandro 17/01/19 21:09

    Quizás ya es hora de hacer un poco de justicia real y resarcir a los que sufrieron los robos y agresiones de los franquistas . En su momento se tragó con lo que había pero ahora todavía se puede decir en voz alta muchas cosas para que no vengan estos mierdas de vox , cs y pp con las ruedas de molino que no vamos a comulgar .

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  • pantera pantera 13/01/19 01:22

    Buenas lecciones de Historia y de Sociología política, las necesitamos. Y atención a la advertencia final, eso no es una historia que nos cuenta, es una inquietante reflexión (¿y predicción?).

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  • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/01/19 13:31

    He notado que el segmento central de los chalecos amarillos en Francia era de pueblos alejados de los grandes centros urbanos, gente que siente desatendida del Estado y... de la "inteligentsia" de la izquierda francesa. En efecto son gentes al que le gusta cierta vida tradicional, la naturaleza, el rugby, la pesca y la caza y que desde unos cuarenta años es tildada de retrograda por la izquierda "bobo", superurbana, pequeña burguesa y con un complejo de superioridad espeluznante.
    Pensando en España, en infoLibre he leído unos comentarios cargados de odio y de desdén hacia los cazadores. Un complejo de superioridad de cierta izquierda similar al que he observado durante medio siglo en Francia. Yo soy completamente urbano y nunca practicarê la caza pero sé que esta caza es una actividad tradicional en miles de pueblos españoles.
    Si pudiera quisiera hacer llegar a los miles de pueblerinos cazadores que en la izquierda somos mayoría (tal vez demasiado callada) los que respetamos su modo de vivir. Desde luego no quiero regalar votos a Ciudadanos.

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    • Ambón Ambón 15/01/19 12:19

      Tienes toda la razón, si la izquierda quiere gobernar tiene que sumar mayorías y hablar "de las cosas de comer", temas como la caza, la tauromáquia y otras muchas tradiciones populares están arraigadas en la población y no se podrán eliminar, si es que fuera necesario eliminarlas, vía prohibiciones sino por el diálogo, la negociación, la empatía y el convencimiento.

      La izquierda tiene que sumar a la mayoría de las gentes de nuestro país y entre esas mayorían hay cazadores, taurinos, hay incluso ateos que no toleran el mas mínimo agravio a la virgen de su pueblo y todos son necesarios para ganar a las derechas que son nuestros enemigos de verdad, los que nos quitan los derechos y la calidad de vida.

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    • Isasi Isasi 12/01/19 23:23

      Hola tierry, tus comentarios siempre me transmiten muy buena sensación, este en particular, me produce, además, cierta reflexión que tendré en cuenta, aunque como tú nunca practicaré la caza, pesca tampoco y eso que mi abuelo era un excelente pescador, yo le acompañaba muy a menudo, me encargaba de conseguirle el cebo. Cuánto que meditar! pero la caza.. me produce rechazo, mucho.
      P.D. Aprovecho para decirte que el 'desorden de los toldos' aún no lo he leído, tengo que solicitar una tarjeta,te contaré, un abrazo!

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      • @tierry_precioso @tierry_precioso 12/01/19 23:26

        Un abrazo Isasi!

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  • Medina Medina 11/01/19 12:19

    Recomiendo leer: "40 Años con Franco" libro que debería formar parte de la lectura y estudio obligado en la Enseñanza (Pública... sobre todo) en el cual Julián Casanova, escribe y coordina a otros historiadores e intelectuales. Y es que en este país La Dictadura no existió. Todos los políticos y opinadores asocian la Dictadura a la Guerra Civil. Es como si los casi 40 años de la cruel dictadura no hubiesen existido. Este razonamiento lo he obtenido del artículo: "La Dictadura que no Existió": https://mas.lne.es/cartasdeloslectores/carta/27692/dictadura-existio.html Recomiendo su lectura... aparece Fraga también. Saludos y afecto.

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  • luzin luzin 11/01/19 00:10

    Ah ... y que les conste, para que se jodan, La Ley 43/1998 de restitución o compensación a los partidos políticos de bienes y derechos incautados en aplicación de la normativa sobre responsabilidades políticas del periodo 1936-1939 fue aprobada por el PP, con Aznar a la cabeza, tras los acuerdos que tuvo con el PNV que voto favorablemente a la investidura de Aznar ... porque la Memoría Histórica en forma de pasta también tiene un precio y cuando se quieren poner de acuerdo para lo que les conviene pues lo hacen, y cuando es para el común de los mortales pues que se jodan ... esa es la cruda realidad, ale, a joderse y seguir votando.

    Si quieren tener más información con una cuantificación de lo percibido les recomiendo el estudio del profesor Daniel Vallés Muñio de la Universidad Autónoma de Barcelona en 2014. https://dialnet.unirioja.es/descarga/articulo/5140044.pdf

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  • luzin luzin 10/01/19 23:19

    Les voy a dar unos datos para que todos los falsos-rojillos se calienten un poquito con todo este rollito de la memoria histórica, que es para el descojono total:
    La Ley 4/1986 es la que reguló la devolución del llamado “Patrimonio Histórico” incautado durante la Guerra Civil a las organizaciones sindicales. La gran favorecida fue la UGT, de momento le soltaron la friolera de 4.144 millones de pesetas de la época y en 1999 se le restituyeron 39 inmuebles en propiedad. Pero en 2001 UGT es condenada como responsable civil a más de trece mil millones de pesetas por el escándalo de la cooperativa de viviendas PSV ¿Se acuerdan?. Esta deuda fue cubierta por un préstamo del Instituto de Crédito Oficial (ICO), que como garantía para su devolución, en algo extraordinario para la banca, la fió a una futura reforma legal de la Ley de Patrimonio Histórico.
    Con el regreso del PSOE al Gobierno en 2004 de la mano de José Luis Rodríguez Zapatero, la Disposición Adicional Cuarta de la Ley 4/1986 fue modificada por el Real Decreto-Ley 13/2005, donde se establece que también debería reintegrarse o compensarse a los sindicatos históricos no sólo por lo incautado a ellos mismos, sino también a lo incautado a persona jurídica de naturaleza mercantil, cooperativa o fundacional, que hubiera estado afiliada, asociada o vinculada a esos sindicatos. Otra novedad fue que los bienes muebles situados dentro de los inmuebles incautados se valorarían en un tres por ciento del valor de compensación de estos últimos. Y por último, todas las cantidades a compensar deberían ser actualizadas al momento de la devolución (y no a 1986). El objetivo de esta reforma, que fue hecha por el Gobierno a través del instrumento del Decreto-Ley que en principio está reservado a razones de urgencia ¿les suena?-, era compensar a la UGT por la Fundación Cesáreo del Cerro, organización no sindical pero al parecer vinculada a esa central. Esta Fundación fue valorada, junto con unos pocos inmuebles más, por 151 millones de euros, cantidad que “casualmente” coincidía con la deuda de UGT con el ICO. El dinero no llegó ni siquiera a pasar por las arcas de UGT: fue directamente al ICO ... ( y sigo)

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    • luzin luzin 10/01/19 23:36

      Pero no sólo ha sido la UGT debidamente retribuida, por supuesto que ELA también, y como no, PNV, ERC, PSOE y PSC han recibido la correspondiente indemnización por lo saqueado por las huestes franquistas. Para ellos si que ha habido Memoria Histórica, bien nutritiva aderezada con millones de euros ... y ahora que saquen a Franco ... joder, esto es un descojono total ... y lo mejor es que la pandilla se lo cree ...

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      • luzin luzin 10/01/19 23:43

        Error, quise poner PSUC en lugar de PSC

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  • gomados gomados 10/01/19 16:45

    Gracias profesor Casanova. Intelectuales como Vd. honran la marca España pero hay que añadir que este revisionismo de la historia y la amnesia colectiva que hace que se santifique personajes deleznables como Fraga -campaña infame de los 25 años de paz (de los cementerios), Grimau, Ruano, Delgado y Granados,mujeres de mineros asturianos con pelo rapado e ingesta de aceite ricino, Vitoria, Montejurra, la calle es mía... y se olvide tantos personajes que perdieron su vida, su juventud, su trabajo, su libertad, su integridad física y moral, sus estudios es consecuencia de la bastarda y sangrienta transición que nos vendieron como ejemplar y modélica cuando fue como el gato lampedusiano, cambiar todo para no cambiar nada. La izquierda carrillista y felipista auspiciada por el departamento de estado americano y los servicios secretos de Carrero y posteriores así como financiada por Willy Brand vendió su primogenitura y legitimidad moral -el pce por su lucha contra el franquismo que el psoe como dijo Tamames 100 años de honradez y 40 de vacaciones- por un plato de lentejas. A cambio perpetuación de los privilegios del franquismo e impunidad y manipulación de la historia con amnesia colectiva. Fraga era un demócrata de toda la vida como Abascal es ahora un político constitucionalista aunque un poco conservador. Eso sí divorciado, sin hacer el servicio militar, y viviendo de la mamandurria de la condesa a la fuga y de las autonomías que tanto odia. Todo muy reparador y gratificador. Y cadáveres de asesinados por estos patriotas en las cunetas y fosas colectivas. Y héroes y luchadores por la libertad y la democracia en el olvido colectivo que no en el mío. Pero no echemos la culpa a Vox. Toda la transición tiene un personaje deleznable que vive y recibe parabienes como hombre del estado. Se llama Felipe G. Antes Isidoro. Cal viva y corrupción así como pelotazos para sus amigos. Pero con todo el poder que tuvo ni un sólo recuerdo y homenaje para la memoria histórica de este país. Eso sí cuando luchaba contra los sindicatos en el año 1.988 -huelga general 14D- con todos sus medios y guerra sucia se plegó a la iglesia católica. Fiesta de la inmaculada concepción el 8D.

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    • yosolo1 yosolo1 01/02/19 20:12

      Muy boninto, muy bonito, pero claro, todo el mundo es tonto, todo el mundo era tonto en la "transición", pudiendo meter el voto del PTE o de la ORT, metieron su voto, por tontos, en el del PSOE y en el del PCE (poquitos), claro todo el mundo estaba desinformado, menos unos privilegiados, entre los que estaba usted, supongo, que tenían toda la información y votaron correctamente. La simplificación de los problemas solo demuestra lo simple de la mente y del razonamiento.

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  • Javier Dominguez Javier Dominguez 10/01/19 14:45

    Totalmente de acueardo.

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