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'Corona-news': la recesión que nos espera, la transfusión de plasma como remedio y las campañas en tiempos de pandemia

  • The New York Times sostiene que cada vez es mayor el temor a que la crisis económica mundial sea especialmente profunda y prolongada, alargándose la recesión hasta 2021 o incluso más allá
  • Der Spiegel analiza en qué medida se puede confiar en la "inmunización pasiva" de la población, es decir, a través de la transfusión de sangre que contenga plasma de personas recuperadas
  • The Washington Post describe cómo transcurre la campaña de Joe Biden y Bernie Sanders una vez que se han quedado sin primarias, sin debates y sin actos multitudinarios 

 

Dolores Armijo
LA AUTORA
Publicada el 02/04/2020 a las 06:00

infoLibre resume las informaciones más interesantes sobre el Covid-19 publicadas en la prensa internacional. Esta es nuestra selección de hoy.

Por qué la recesión global puede ser prolongada (The New York Times)

Cada vez es mayor el temor a que la crisis económica mundial sea especialmente profunda y prolongada, sostiene The New York Times en un análisis sobre tema, donde no se descarta que la recesión dure hasta 2021 o incluso más allá. Un temor que se acrecienta a medida que los gobiernos intensifican las restricciones a las empresas para detener la propagación de la pandemia y ante la sospecha de que el temor al virus reconfigure el concepto mismo de espacio público, impidiendo el crecimiento económico impulsado por los consumidores. Lo que antes era normal puede que ya no lo sea tras la pandemia; por ejemplo, la gente puede ser menos propensa a acudir a restaurantes y salas de conciertos abarrotados.

Las pérdidas de las empresas, muchas de ellas ya agobiadas por las deudas, corren el riesgo de desencadenar una crisis financiera de proporciones catastróficas. "Esto ya se perfila como la caída más profunda registrada por la economía mundial en más de 100 años", asegura Kenneth S. Rogoff, economista de Harvard y coautor de un libro sobre la historia de las crisis financieras. "Todo depende de cuánto tiempo dure, pero si esto continúa durante mucho tiempo, sin duda será la madre de todas las crisis financieras", advierte.

Entre algunos inversores todavía resiste un escenario esperanzador: la recesión será dolorosa pero de corta duración, dando paso a una fuerte recuperación este año. Cuando la gente pueda regresar a las oficinas y centros comerciales, la vida volverá a la normalidad. Pero muchos datos apuntan en otra dirección. Los hogares pueden mantener su aversión al riesgo, algo que los hace propensos al ahorro. Algunas medidas de distanciamiento social podrían haber llegado para quedarse. Y hay que tener en cuenta que el gasto de los consumidores representa aproximadamente dos tercios de la actividad económica mundial. Si la ansiedad perdura y la gente se muestra reacia a gastar, la recuperación será limitada, especialmente si es necesario mantener la vigilancia contra el coronavirus durante años.

En todo el mundo, la inversión extranjera directa está camino de disminuir un 40% este año, según la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo. Esto amenaza con "un daño duradero a las redes de producción y las cadenas de suministro mundiales", asegura el director de la División de Inversiones y Empresas de dicho organismo, James Zhan.

La industria en China parece que empieza a recuperar actividad, pero no es inmune a la realidad global. Si los estadounidenses siguen luchando contra la pandemia, si Sudáfrica no puede pedir prestado en los mercados mundiales y si Europa está en recesión, eso limitará la demanda de productos chinos. "Si las industrias chinas vuelven a producir, ¿a quién exactamente le van a vender?", se pregunta Rogoff. "¿Cómo no va a recibir el crecimiento mundial un golpe a largo plazo?", añade.

¿Qué eficacia tiene el tratamiento con plasma de pacientes recuperados? (Der Spiegel)

Der Spiegel analiza en qué medida se puede confiar en la "inmunización pasiva" de la población, es decir, a través de la transfusión de sangre que contenga plasma de personas recuperadas. Y que, por tanto, cuenta ya con los anticuerpos generados por el paciente contra el virus.

Esa inmunización pasiva tuvo éxito en epidemias anteriores. En el caso de la gripe española, que mató a más de 50 millones de personas en todo el mundo entre 1918 y 1920, la terapia pudo reducir la mortalidad en una quinta parte. Ahora, equipos de investigación de todo el mundo quieren probar el efecto en los pacientes de Covid-19.

En un estudio reciente publicado en la revista JAMA (Journal of the American Medical Association), médicos chinos describen la forma en que trataron a cinco pacientes en Shenzhen con sangre de donantes. Los fármacos no mejoraban su condición y sólo cuando recibieron el plasma sanguíneo empezaron a mejorar.

Sin embargo, no se sabe aún si esta terapia funcionará contra el Covid-19. Ni siquiera el estudio de China es una prueba porque el número de participantes es demasiado pequeño. Tampoco existía un grupo de control, así que los médicos no pueden decir con certeza si los pacientes se habrían recuperado sin la transfusión de sangre. En todo caso, a favor de la eficacia de dicha terapia apuntaría el hecho de que, tras la transfusión, la concentración de anticuerpos en la sangre de los pacientes aumentó hasta un nivel que debería ser suficiente para neutralizar el virus. 

En los casos del SARS y del MERS, coronavirus estrechamente relacionados con el Covid-19, la terapia con plasma apenas aportó beneficios. En un estudio realizado en una clínica de Hong Kong sólo sobrevivieron 33 de los 80 pacientes con SARS tratados con anticuerpos de donantes.

Hacer campaña electoral en tiempos de pandemia (The Washington Post)

Bienvenidos a la campaña en la era de la pandemia. Se terminaron los discursos ante miles de personas y los emotivos abrazos a los votantes. The Washington Post dedica un reportaje a explicar las nuevas actividades de Joe Biden y Bernie Sanders, los dos candidatos a la nominación demócrata para la Casa Blanca.

Candidatos que pasaron años perfeccionando el sentido del espectáculo y la retórica se ven ahora limitados a protagonizar programas de estilo amateur en sus hogares. Biden presenta un podcast desde su casa en Wilmington (Delaware), mientras que Sanders presenta un programa de entrevistas en directo desde el primer piso de su casa en Burlington (Vermont).

La campaña de Sanders había transmitido en directo unos 350 eventos antes de que el virus llegara, así que su equipo estaba más acostumbrado a la tecnología que el de Biden. Pero hacerlo desde su casa como única forma de campaña es nuevo para todos. Sin primarias, debates o multitudes, es difícil medir la trayectoria de cada uno. Mientras que el presidente Trump y varios gobernadores concentran el foco mediático al ofrecer actualizaciones diarias sobre la pandemia, los dos contendientes demócratas quedan relegados a un segundo plano, y sus programas online no son grandes atracciones.

Los candidatos se convierten a veces incluso en improvisados críticos de cine. Sanders desveló que había vuelto a ver la película Contagio, mientras que Biden confesó que su favorita era Carros de Fuego. "Es una historia real de dos corredores en los Juegos Olímpicos de 1924. Tiene deportes, religión, algunas grandes preguntas para pensar, y en última instancia una visión realmente clarificadora sobre cuán pequeñas son nuestras diferencias. ¡Deberíais verla!", recomendó.

¿Terminará el virus con la industria petrolífera? (The Guardian)

La caída de la demanda de petróleo provocada por la pandemia de coronavirus, combinada con una guerra de precios salvaje, ha dejado a la industria petrolífera en modo de supervivencia. Así lo aseguran al menos los analistas consultados por The Guardian.

Una pregunta clave es si la situción actual terminará alterando el curso de la crisis climática. Muchos expertos piensan que podría hacerlo, adelantando la fecha en que la demanda de petróleo y gas llegue a su punto máximo, y algunos incluso afirman que 2019 pasará a la historia como el año en que se alcanzó el pico en emisiones de carbono. Pero otros adoptan un punto de vista opuesto: la industria de los combustibles fósiles se recuperará como siempre lo ha hecho, y el precio por los suelos del barril de petróleo frenará la tan necesaria transición a la energía verde.

Lo que está fuera de duda es el destrozo en el sector. Los precios del petróleo son los más bajos en casi dos décadas, la cotización de algunas acciones bursátiles se ha hundido a la mitad desde enero, se han perdido decenas de miles de puestos de trabajo, se están cerrando pozos porque el precio del crudo es más bajo que el coste de su transporte. Y en algunos mercados los precios son ya negativos: los vendedores pagarán por adquirir petrólego a medida que la capacidad de almacenamiento mundial se agote.

Una gran incógnita es saber cómo afectará esta crisis al medio ambiente. Los líderes de la Unión Europea han prometido que sus medidas de emergencia se ajustarán al programa Green Deal. Sin embargo, en EEUU el paquete de estímulo económico de dos billones de dólares prevé destinar 60.000 millones a las aerolineas en dificultades y ofrece préstamos a bajo interés que también están disponibles para las empresas de combustibles fósiles, sin exigir a cambio ninguna medida para frenar la emergencia climática. Por su parte, el gobierno canadiense ha anunciado que dará préstamos a sus compañías petroleras.

Después de la crisis financiera de 2008, se generó la expectativa de que los billones de dólares inyectados sirvieran para tranformar la economía y hacerla más ecológica, pero el consumo de combustibles fósiles y sus emisiones se dispararon. "La gran diferencia respecto a 2008 es que el coste de las energías renovables es ahora inferior al de los combustibles fósiles. No tiene sentido tratar de mantener los insostenibles activos fósiles a toda costa. Y sería profundamente irónico que los seguidores [neoliberales] de Ayn Rand pidieran un rescate del Gobierno", asegura Kingsmill Bond, analista en Carbon Tracker.

Los tres usos que se está dando a la tecnología (The Economist)

The Economist realiza un detallado análisis de los tres tipos de usos que se están dando a las herramientas tecnológicas en la lucha contra el Covid-19. El primero es la documentación: usar la tecnología para informar sobre dónde está la gente, dónde ha estado o cuál es el estado de su enfermedad. La segunda es la modelización: reunir datos que ayuden a explicar cómo se propaga la enfermedad. La tercera es el rastreo de contactos: identificar a las personas que han tenido contacto con otras que se sabe que están contagiadas.

En cuanto a la documentación, la mayor parte de las actuaciones se centran en el confinamiento: sustituir las llamadas telefónicas y las visitas a domicilio por un chequeo virtual. Mientras que Hong Kong utiliza WhatsApp, Corea del Sur tiene una aplicación personalizada que hace sonar una alarma y alerta a las autoridades si la gente se salta la cuarentena. A 21 de marzo, utilizaban la aplicación el 42% de las 10.600 personas que estaban confinadas. Taiwán, por su parte, rastrea los teléfonos de las personas en cuarentena utilizando los datos de las antenas de telefonía móvil. Si detecta a alguien fuera de los límites, le envía un mensaje de texto y alerta a las autoridades. Abandonar el confinamiento sin el teléfono puede acarrear una multa; en Corea del Sur, las multas por romper la cuarentena son cuantiosas y pronto irán acompañadas de la amenaza de prisión.

Respecto a la modelización, las compañías telefónicas saben más o menos dónde están todos sus clientes por el tipo de móvil que usan. Y debido a que los anunciantes pagan para adaptar sus anuncios, las compañías de Internet como Bytedance, Facebook, Google y Tencent reúnen montones de datos sobre lo que sus miles de millones de usuarios están haciendo y dónde. Esos datos también se pueden usar para afinar las predicciones de la propagación de enfermedades. Los gobiernos pueden utilizar la información para comprobar cómo están funcionando sus políticas. En Alemania, Deutsche Telekom ha proporcionado datos al Instituto Robert Koch, el organismo gubernamental de salud pública, en forma agregada sin identificar a las personas.

En cuanto al rastreo de contactos, es cierto que puede ser un importante instrumento de salud pública. Son similares a las tácticas modernas de lucha contra el terrorismo. "La tecnología para rastrear y localizar ya existe y está siendo utilizada por los gobiernos de todo el mundo", dice Mike Bracken, socio de la consultora Public Digital y antiguo jefe de los servicios digitales del gobierno británico. "Hasta qué punto esas capacidades son ahora parte de la lucha contra el covid-19, nadie lo dirá", concluye el semanario.

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1 Comentarios
  • hayundi hayundi 02/04/20 21:44

    Esta recesión del consumo puede abrir otras opciones de responsabilidad en el gasto.

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