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Nacido en los 50

Obsesos sexuales

Publicada el 18/02/2014 a las 06:00 Actualizada el 17/02/2014 a las 21:15
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Después de tantos siglos de represión, lapidación de la adúltera, marginación de la madre soltera, persecución de la homosexualidad, encubrimiento de la pederastia y demás perversiones que padecemos por parte de los iluminados intransigentes, es fácil concluir que este modelo dogmático de demonización de los impulsos que la naturaleza ha creado para que la especie no desaparezca, que llamamos sexo, ha fracasado.

Obviando el tema del derecho de las mujeres a decidir sobre su cuerpo, que para mí es incuestionable y que por supuesto hay que defender, por desgracia, todos los días (porque nuestros próceres nos imponen su sacrosanta moral machista, con la colaboración necesaria de sus compañeras, algunas disidentes de boquilla, otras orgullosas de reivindicar su condición de inferior), me gustaría abordar el tema de la reforma de la Ley del Aborto desde otro punto de vista.

Estos señores que basan su modelo de convivencia represivo en crueles dogmas doctrinarios, inmisericordes, disfrazados de humanismo que preconiza el amor a los débiles, a los desheredados, mientras lanzan pelotas de goma contra el que se está ahogando en el mar, sólo porque es negro y pobre, en lugar de rescatarle, lanzarle un salvavidas; los mismos, esos que hablan en nombre de dios, de su dios, el mejor del todos los dioses, esos hipócritas que dictan leyes contra la libertad y la normal convivencia de los distintos grupos que poblamos los pueblos y las ciudades, están enfermos, tienen la mente nublada por fantasías perversas y en su frustración sexual nos flagelan desde sus órganos de poder.

Que las parejas del mismo sexo adquieran una serie de derechos al contraer matrimonio les parece un “ataque a la familia”. Del mismo modo que sólo hay un dios verdadero, sólo existe un modelo de familia, el suyo. Entienden que esa institución solo tiene un sentido, un único fin: la reproducción. Pues muy bien, procedan, por mi parte pueden disponer en la mesilla de noche de un hisopo con agua bendita para rociar el camisón antes de contaminarse con el pecaminoso e inevitable trámite previo, pero déjennos en paz a los demás. Alguien debería contarles que ese tipo de prácticas tan alejadas de la naturaleza humana acarrea infinidad de conflictos psíquicos que, por desgracia, pagamos nosotros cuando estos seres acceden a los despachos donde se dictan las leyes.

Esta reforma llamada Gallardón con la que pretenden aproximarnos a su modelo de mundo, el del “valle de lágrimas”, no es sólo un ataque a la mujer, a la que vapulean cada vez que pueden, porque como es sabido es la mala en su libro sagrado que, por cierto, es una mala recopilación de otros anteriores, donde sólo aparece una buena y en el anexo, que para poder ser madre de un dios humano tiene que distinguirse de las demás a través de una inmaculada concepción: todas las otras están contaminadas, desde la primera. Como decíamos, esta reforma no es sólo un ataque a la mujer, sino la consecuencia lógica de la represión sexual en la que viven.

Esta ley nunca se hubiera planteado si nos reprodujéramos por esporas, pero es, precisamente, el hecho de que el sexo intervenga en la cuestión el que nos hace merecedores de un castigo, si no divino, porque dios nunca se pronuncia, terrenal, penal, carcelario. Quieren aplicarnos por otra vía la penitencia que ellos se imponen en su precaria existencia que a todas luces les parece miserable, no se entiende de otra manera su permanente lucha contra la libertad. El que vive en “estado de gracia” siente compasión por los demás, no desarrolla un permanente deseo de venganza. No son creyentes, sólo practicantes de un modelo de rito social al que siempre perteneció la élite, el poder, el dinero.

Son plenamente conscientes de que si los demás pueden llevar una vida sin prejuicios, sin una conducta que regule sus pulsiones sexuales sino, al contrario, dando rienda suelta a sus deseos e incluso desarrollando técnicas sofisticadas que incrementen el placer del acto, eso que se ha dado en llamar erotismo, que es al sexo lo que la gastronomía a la ingesta, hacer las cosas con un poco de arte; si ellos, reprimidos de por vida en esa inversión al más allá en la que creen obtener dividendos ofreciendo su castidad al ser superior, invisible, pero que todo lo ve, dieran por bueno el uso de la libertad, vivirían con la plena conciencia de estar desperdiciando su existencia, porque carecen de fe. En esa burda representación de lo espiritual no creen ni ellos, y para paliar ese sentimiento de frustración nos convierten en pecadores a los demás y, en tanto tales, merecedores de castigo. Salen a la calle y se llaman “pro vida” mientras aplauden que se ahogue a los pobres en el mar porque creen amenazados su privilegios. Serían los primeros condenados en "El Juicio Final”. ¡Ojalá fuera cierta esa patraña!

No queremos su absolución. No queremos usar su derecho al perdón a través de la confesión. No queremos caer en sus perversiones, ni en la justificación y encubrimiento de sus comunidades pedófilas, que ustedes comprenden tan bien. Tampoco nos gusta ese entramado financiero criminal que se ha creado en el Vaticano y que a nadie parece importarle, al que su recién cesado secretario de Estado, el cardenal Tarsicio Bertone, definió en su salida como “nido de cuervos y víboras”: yo no me atrevería a tanto, pero no lo conozco por dentro como él.

Obsesos sexuales, eso es lo que son. Insanos, perversos, dementes.

No, señores reprimidos, no queremos vivir en su hipocresía, en su doble moral, en su crueldad, en su ánimo de venganza patológico.

Estamos aquí para vivir en libertad.

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27 Comentarios
  • esteban.G esteban.G 24/02/14 12:07

    NO PUEDO ESTAR MAS DE ACUERDO !!!!! me he registrado solo para poder expresar mi total acuerdo con todo lo que dices. Gracias Wyo, y no pares.

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  • ercapea ercapea 22/02/14 01:01

    Ostras!!!, que cojones, OSTIAS, WYOMING, te has superado. Bravo, bravisimo por llamar (una vez mas) a las cosas por su nombre. No te olvides, que no estas solo, alguien te sigue en la ciudad, NOTE DETENGAS............................

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  • jose j jose j 20/02/14 12:38

    estupendo,muy bueno.

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  • LUIS RAMON LUIS RAMON 20/02/14 11:50

    Cuando esta Derecha liberal, democrática y moderna que nos venden en las campañas electorales se quita la careta, nos muestra una realidad triste y realmente preocupante. En este santo país nuestra derecha es reaccionaria, rancia, vengativa y excluyente. Aznar tardó más tiempo en quitársela, estos no han tardado ni dos años. Yo, sinceramente, no creo (o no quiero creerlo) que representen el sentir de este país, lo que me lleva a pensar que algo estaremos haciendo mal desde la izquierda para que esta gente tenga mayoría absoluta. Incluso, con la que está cayendo, las encuestas les siguen dando de ganadores. Como digo, es realmente preocupante.

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  • talía talía 20/02/14 09:11

    Estoy totalmente de acuerdo con Wyoming.  Claro que son perversos, hipócritas,  etc....ellos y no otros son los que quieren imponer. Yo, si decido abortar, no les impongo a ellos ninguna obligación, lo que quiero es que no me obliguen a mí a seguir sus preceptos que son los de dominar por los métodos que sean las conciencias ajenas, y, por supuesto como un ente civil y laico, no adscrito a ninguna religión, quiero que regulen mi derecho a la libertad de abortar, sobre todo para que no peligre mi vida, que aparte, no sé si se ha dicho suficiente y claro QUE LA MUJER CUANDO ABORTA NO ES POR CAPRICHO, a ver si se lo meten en la cabeza. Si me gustaría que "Tintarroja" me dijera dónde hallar ese escrito de Lenin que entiendo se pronuncia por el tema del aborto, sobre todo para cambiar mi idea sobre él. En este tema suscribo todos los adjetivos calificativos del artículo

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  • tintarroja tintarroja 19/02/14 23:23

    Hombre, Wyoming, no dejas títire con cabeza. Yo no estoy a favor de la Ley Gallardón, pero bien es cierto que es necesario algún tipo de leyes que frenen el libertinaje de las personas y sus instintos más bajos sobre lo que para muchos significa salvaguardar la vida. En consecuencia, no se puede decir que con mi cuerpo puedo hacer lo que me dé la gana. Esto sería la ley de la selva. ¿Libertad para qué?, decía Lenin. Tampoco se trata sólo de los derechos de las madres, sino de los derechos de los futuros hijos; por lo tanto nadie es completamente libre, aunque es cierto que todos somos esclavos de nuestras propias actuaciones en la vida, la cual, para muchas madres puede ser evidentemente un "valle de lágrimas". Pero estoy convencido de que si no existieran las leyes que la propia sociedad hemos querido darnos, el problema aún sería mucho mayor. Por lo tanto, no desvariemos tachando de insanos, perversos y dementes a quienes no piensan como tú.

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    • Pepeasenjo Pepeasenjo 25/03/14 11:15

      Hola tintarroja,  Yo lo que he leído en el articulo de Wyo. es que cada uno interprete la sexualidad como lo crea conveniente, osea que somos muchos y cada uno deberia ser libre en su forma de entender la vida, por supuesto que con reglas, pero siempre consensuadas. De la pedofilia en la iglesia ni hablamos. Un abrazo

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  • Alfar Alfar 19/02/14 14:09

    Uno de los problemas de la Iglesia Católica española, es que está tan ocupada defendiendo a los nonatos, que no tiene tiempo para más. Así, yo no recuerdo que hayan hecho ningún comunicado lamentando lo ocurrido en Ceuta, igual es que yo no me he enterado, o que los ya nacidos y creciditos, no les interesan, por muy desvalidos y desgraciados que sean.

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  • malena malena 19/02/14 09:05

    Estoy contigo en todo, ¡estos moralistas sacados de la basura!

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  • fondaelsoopapo fondaelsoopapo 19/02/14 07:41

    Que bueno!!!, que bueno!!!!!, que bueno!!!!. Chapeau.

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  • Dantés Dantés 18/02/14 22:32

    Hay un tipo de conducta sexual que no se observa en la naturaleza, y que por tanto podría considerarse "antinatural": el celibato. 

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