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País de Cebrianes y Cañetes

Publicada 10/05/2016 a las 20:51 Actualizada 10/05/2016 a las 21:44    
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Empieza a resultar cansino el debate entre nueva y vieja política, entre santa y demonizada Transición, entre presuntos moderados y supuestos radicales, entre socialdemócratas puros y vendidos al liberalismo, entre populistas y… resto del mundo (si quedara alguien). El agujero negro de nuestra democracia lo protagonizan quienes llevan décadas confundiendo lo público y lo privado, ocupando parcelas de poder que consideran patrimonio particular sin pasar por el filtro de las urnas e intentando condicionarlas. La España machadiana de charanga y pandereta es hoy (y desde hace demasiado tiempo) la de Cebrianes y Cañetes.

Si algo ha demostrado la filtración de los papeles de Panamá (desvelados en España por La Sexta y El Confidencial) es el patriotismo hipócrita y gaseoso de un montón de gente, aunque se mantenga en la nebulosa de los entramados societarios la verdadera almendra del fraude, imposible e impracticable sin la inestimable ayuda de grandes bancos, empresas y bufetes de postín. En España el caso político más sonado fue el del ministro José Manuel Soria, cazado en explicaciones mentirosas que habría captado un niño de Primaria (aunque Mariano Rajoy sigue sin querer pillarlas). No tuvo más remedio que dimitir, pero queda la duda razonable de si lo habría hecho en otro momento político (de mayoría absoluta, por ejemplo).

Proclamó ufano el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, que “nadie que haya operado desde paraísos fiscales puede estar en el Gobierno”. Seguimos a la espera de saber qué opina el Gobierno sobre el hecho de que Miguel Arias Cañete, eurocomisario a propuesta de Rajoy, mantenga el cargo tras conocerse que ha utilizado para sus negocios empresas en Panamá o en Costa Rica, y después de comprobarse que su mujer, Micaela Domecq, no sólo aparece en los papeles de Panamá sino que además se acogió a la amnistía fiscal decretada por el Gobierno del que formaba parte su propio marido.

Ya no pueden sorprendernos la actitud de Cañete ni la de Soria. Al fin y al cabo son coherentes con la que han mantenido los Rato, Matas, Fabra, Granados, Bárcenas y compañía. En realidad nunca han confundido lo público y lo privado, sino que han tenido muy claro el manejo de una especie de libro de instrucciones para utilizar recursos públicos en provecho propio. Quienes no venían ya educados en la convicción de que España era suya parecen haber llegado a la misma conclusión a base de ejercer una parcela de poder en combinación con una panda de buenos amigos. (Cuando no una simple organización criminal, como se define en varios autos judiciales, por ejemplo, al PP valenciano, o a la trama Púnica, o a la red Gürtel…)

Marcando el paso político


El caso de Juan Luis Cebrián es diferente, pero no menos grave en términos de calidad democrática. Apareció el nombre de su exmujer Teresa Aranda en los papeles de Panamá, y el presidente de El País reaccionó a la información como lo haría un Berlusconi, un Chávez o un Putin cualquiera. En lugar de aportar, como experiodista que es, los datos concretos que expliquen sus andanzas y negocios con el empresario hispano-iraní investigado por la Agencia Tributaria Massoud Zandi, lo que hizo fue disparar a los mensajeros, utilizar los recursos del grupo Prisa para responder a una acusación en todo caso personal e imponer la censura sobre colaboradores de la SER y sobre sus propios empleados. Resulta significativo que alguien del peso periodístico y la relevancia de Iñaki Gabilondo, preguntado por la vinculación de Cebrián con los papeles de Panamá, haya respondido a El Español de forma tan cáustica: “Prefiero no decir nada”.

Tiene perfecto derecho un medio de comunicación privado a contar o no contar con un colaborador u otro, aunque se define su talante cuando prescinde de alguien por el simple hecho de haber informado sobre datos no desmentidos. En cuanto al uso del paraguas de un grupo empresarial como si fuera un cortijo personal, no debería sorprender tanto a quienes ahora ponen el grito en el cielo. La inmensa mayoría ni siquiera se hicieron eco de los datos judiciales publicados en 'infoLibre' sobre la operación especulativa que originó el grave endeudamiento de Prisa. Está documentada, y demuestra el voraz interés de Cebrián por acumular acciones, bonus, etcétera. 

Cebrián ha conseguido esta vez que los focos se hayan colocado sobre algunos de sus variados intereses crematísticos, y que de paso alumbren favores mutuos con Felipe González, siempre en disposición de protagonizar foros de comunicación y empresariales promovidos por Cebrián, y siempre al quite para acompañarlo en propuestas editoriales que empujen y hasta exijan una gran coalición o cualquier fórmula de gobierno que no pase por una coalición de fuerzas progresistas. (Recuérdese, entre otras de sus solemnes ocurrencias, la de un gobierno PP-Ciudadanos sin Rajoy con el apoyo del PSOE en la oposición).

Cuesta entender que González grabara un vídeo promocionando a Zandi como un modelo de emprendedor, o que llamara al entonces director de la Oficina Económica de Presidencia del Gobierno, Miguel Sebastián, para pedirle que lo recibiera como sabio especialista en el sector petrolífero. El tal Zandi había sido rechazado en Repsol por ser menos conocido como “modelo de emprendedor” que como comisionista y organizador de animadas fiestas en su yate privado o en su mansión de La Finca, urbanización de híperlujo en las afueras de Madrid. Seguro que más pronto que tarde González dará alguna explicación. Cuesta todavía más entender los motivos por los que Cebrián es socio de la petrolera luxemburguesa Star Petroleum gracias a una donación de acciones realizada por su amigo Zandi. Algunas fuentes consultadas sostienen que la explicación de las gestiones de González hay que buscarla precisamente en la relación de Zandi con Cebrián.

Lo relevante en cualquier caso es la permanente combinación y mezcla de intereses públicos y privados, de influencias legítimas o espúrias. Es obvio que una democracia sólida no puede permitirse que un político tenga intereses en un paraíso fiscal. A estas alturas debería ser igual de obvio que el máximo responsable de un medio de comunicación interesado en condicionar o en influir en la agenda política tiene la obligación de aclarar -no sólo ante sus accionistas sino especialmente ante lectores y ciudadanos- cuáles son sus negocios particulares. 

EL AUTOR Correo Electrónico


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13 Comentarios
  • Vilar de Lara Vilar de Lara 15/05/16 02:28

    En un artículo que bien podría suscribirse casi en su totalidad, desliza sin embargo la más que injusta comparación al afirmar que el presidente de “El País” reaccionó disparando a los mensajeros "como lo haría un Berlusconi, un Chávez o un Putin cualquiera". Sobre las relaciones de Chávez con la prensa debería conocer el artículo que Mark Weisbrot, prestigioso analista estadounidense, publicó en el “International Herald Tribune” (10-10-12), o las documentadas y certeras consideraciones hechas, entre muchos otros, por Ignacio Ramonet, A.N.Chomsky, Armand Mattelart, O. Stone, Viçens Navarro, Pascual Serrano, Salim Lamrani, Pérez Esquivel o Eduardo Galeano, quien, destacando lo paradójico, ironizaba: “Uno enciende la televisión venezolana y lo primero que ve es a miles de periodistas diciendo que en Venezuela no hay libertad de expresión”. Bien podría haber completado su símil con un Erdogán, un Netanyahu o incluso un Obama cualquiera (a menos que no le parezca relevante el caso Assange y las matanzas de civiles denunciadas), pero, claro, esto sería algo más comprometido. La tremenda manipulación contra el presidente Chávez supone un hito más en el descrédito de un periodismo que ya había mostrado su siniestra complicidad en la manipulación informativa de las últimas guerras. Posiblemente donde usted ve a un represor de la libertad de prensa, otros veamos a un hombre honesto de extraordinario valor político que, superando todas las campañas orquestadas, se enfrentó a las oligarquías y al imperio, ganó limpiamente todas las elecciones, rebajó sustancialmente los índices de pobreza y fue llorado, como nadie antes lo había sido, por los sectores más humildes de su pueblo, los mismos que pararon el golpe que su colega, el ahora criticado Cebrián, había saludado desde su diario. Y también es posible que donde usted ve una respuesta caústica de Gabilondo, otros sólo veamos un ejemplo más de la autocensura que genera la extrema dependencia de los profesionales respecto a los amos de los medios.

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  • Vilar de Lara Vilar de Lara 15/05/16 02:17

    En un artículo que bien podría suscribirse casi en su totalidad, desliza sin embargo la más que injusta comparación al afirmar que el presidente de “El País” reaccionó disparando a los mensajeros "como lo haría un Berlusconi, un Chávez o un Putin cualquiera". Sobre las relaciones de Chávez con la prensa debería conocer el artículo que Mark Weisbrot, prestigioso analista estadounidense, publicó en el “International Herald Tribune” (10-10-12), o las documentadas y certeras consideraciones hechas, entre muchos otros, por Ignacio Ramonet, A.N.Chomsky, Armand Mattelart, O. Stone, Viçens Navarro, Pascual Serrano, Salim Lamrani, Pérez Esquivel o Eduardo Galeano, quien, destacando lo paradógico, ironizaba: “Uno enciende la televisión venezolana y lo primero que ve es a miles de periodistas diciendo que en Venezuela no hay libertad de expresión”. Bien podría haber completado su símil con un Erdogán, un Netanyahu o incluso un Obama cualquiera (a menos que no le parezca relevante el caso Assange y las matanzas de civiles denunciadas), pero, claro, esto sería algo más comprometido. La tremenda manipulación contra el presidente Chávez supone un hito más en el descrédito de un periodismo que ya había mostrado su siniestra complicidad en la manipulación informativa de las últimas guerras. Posiblemente donde usted ve a un represor de la libertad de prensa, otros veamos a un hombre honesto de extraordinario valor político que, superando todas las campañas orquestadas, se enfrentó a las oligarquías y al imperio, ganó limpiamente todas las elecciones, rebajó sustancialmente los índices de pobreza y fue llorado, como nadie antes lo había sido, por los sectores más humildes de su pueblo, los mismos que pararon el golpe que su colega, el ahora criticado Cebrián, había saludado desde su diario. Y también es posible que donde usted ve una respuesta caústica de Gabilondo, otros sólo veamos un ejemplo más de la autocensura que genera la extrema dependencia de los profesionales respecto a los amos de los medios.

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  • Bacante Bacante 15/05/16 00:27

    Jesüs, ¿cómo soportas esa barahünda de la sexta?

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  • bosko bosko 14/05/16 13:27

    El Pais fue un periódico de referencia democrática. Ahora es un panfleto al servicio de los poderes oscuros, una decepción más de este pobre pais. Y que decir de Felipe Gonzalez, quien te ha visto y quien te ve, que hay de aquel Isidoro. que oscuros intereses defiendes promoviendo pactos del psoe con el pp y ciudadanos?? No te cae la cara de vergüenza?? sabes que muchos españoles confiamos en tí y ahora nos estás decepcionando enormemente? Sabes que estas hundiendo al psoe??

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  • Olaf Olaf 14/05/16 09:53

    No veo qué pinta Chávez en este artículo.

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  • Bacante Bacante 13/05/16 14:10

    Voy a provocar. ¿Y de Indas, Jesús? 

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  • bristol bristol 13/05/16 12:10

    Que triste y verdadero es el conocido comentario de que el poder corrompe, y el poder absoluto,corrompe absolutamente. De eso sabemos en este país, pues como revela este articulo de Jesús Maraña cuesta encontrar una institución que no tenga algún investigado, corrupto o prevaricador del que avergonzarse. Las décadas pasadas de bonanza económica escondieron de bajo de sus alfombras tal cantidad de corrupción a diversos niveles, que ahora en las vacas flacas, todo el mundo quiere airear esas alfombras figurativas, y nos escandaliza y asusta ver lo podrido que esta el sistema, y mas aun, no sabemos que hacer para enderezar el rumbo,eso es lo triste.

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  • megaplayero67 megaplayero67 12/05/16 14:16

    100% de acuerdo

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  • Falín Falín 12/05/16 11:06

    Perfecto señor Maraña. No sobra ni una coma.

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  • GEKKOMAN GEKKOMAN 12/05/16 10:23

    Como decía protagonista de la película "Mátalos Suavemente" intrepretado por Brad Pitt, y refiriéndose a EEUU: "España no es un país, es un negocio..."

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    • Kovacs Kovacs 13/05/16 00:57

      Por desgracia, está de moda concebirlo así ahora. El propio concepto "marca España" es una aberración, donde la nación queda desdibujada como un sistema empresarial orientado a satisfacer a terceros países, y no como un conjunto de personas que quieren vivir felices. Lo peor es que hay quien cree que una cosa y otra están naturalmente relacionadas, porque así nos lo venden.

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      • Remigio Remigio 14/05/16 15:23

        Totalmente de acuerdo. Me recuerda la ocurrencia de Jordi Hereu, cuando era alcalde socialista de Barcelona. Invento suyo fué el "genial" eslogan "Barcelona, la millor botiga del mon" (Barcelona, la mejor tienda del mundo).

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      • Llaranes Llaranes 13/05/16 01:07

        Tengo la misma opinión, "marca España"  es un horror, convertir España en una marca como nike, como Mercedes o  como cualquier producto de consumo casi podríamos decir como algún iluminado "sólo puede pasar en una sociedad enferma" de capitalismo donde se confunde precio con valor.

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