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Pandemias y teorías de la conspiración: sobre el origen artificial del Covid-19

Miguel Álvarez-Peralta
Publicada el 30/03/2020 a las 06:00 Actualizada el 12/04/2020 a las 13:16

Hay principalmente dos teorías que sobrevuelan las redes sobre el origen del COVID-19. Ninguna trae buenas noticias.

La primera "teoría", de corte conspirativo como siempre ocurre en este tipo de eventos, asegura que se trata de un virus artificialmente producido mediante bioingeniería. Correspondería a un experimento chino descontrolado, según la versión puesta en circulación por el senador republicano Tom Cotton, o bien un ataque preventivo de guerra biológica por parte de EEUU, según la versión aventurada por el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Lijian Zhao.

La segunda teoría, esta sí, con sólida base científica, señala que este tipo de pandemias vienen ocurriendo y se presentarán cada vez con mayor frecuencia y virulencia debido a la intervención de tres factores:

1) La culminación de un mercado por fin globalizado, la inédita rapidez de contagio facilitada por un mundo hiperconectado como nunca antes, donde las fronteras solo detienen a quienes buscan refugiarse de la guerra o el hambre.

2) El efecto de cuatro décadas de "optimización" (en gran medida, recorte) de los sistemas sanitarios nacionales, jibarizados hasta el punto en que puedan cumplir su misión a duras penas en tiempos de normalidad, pero del todo insuficientes en momentos de excepción como se está revelando actualmente.

3) La desenfrenada colonización de territorio virgen para usos industriales. Una vertiginosa transformación de hábitats salvajes, cuyo equilibrio había evolucionado a ritmo natural durante milenios, para producción de madera, papel, aceite de palma, textil, etc. Una invasión humana sin precedentes que multiplica los puentes entre ecosistemas hasta el momento deshabitados y nuestra especie. Allí donde además coincidan bruscamente una alta concentración de humanos con otros mamíferos, y una rápida deforestación —se calcula que está directamente relacionada con el 31% de este tipo de brotes— hay especial riesgo. Exactamente lo que ocurrió en Wuhan.

Esta teoría del "origen zoonótico" explicaría brotes recientes como el del Ébola (África Occidental, 2014), la Gripe Porcina (México 2009), el SARS (gripe aviar, China, 2002), el EEB (ganado bovino, años 90, Reino Unido), el VIH (simios, años 80, África), etc. Varios de esos patógenos han reaparecido varias veces durante el último siglo, algunos con diferentes mutaciones. Sólo entre 1980 y 2013 hubo 12.012 brotes de este tipo documentados, afectando a 44 millones de personas en todo el mundo. Y la tendencia es creciente.

La ciencia estima que dos terceras partes de las enfermedades emergentes son de origen zoonótico, y que existen 1,7 millones de virus aún no conocidos, en entornos salvajes. A través de picaduras, mordeduras, mutaciones, contacto con fluidos, ingesta de carne, etc, las vías de llegada a nuestra especie pueden ser muy variadas. Cuando una comunidad de trabajadores desplazados introduce ganadería de nuevas especies, o recurre a la caza por carecer de otros recursos, el riesgo se dispara. También cuando las poblaciones animales crecen o disminuyen debido, por ejemplo, al calentamiento global. La OMS estima que cada año se producen unos mil millones de casos de enfermedad por zoonosis. Cada uno de ellos es un riesgo potencial de epidemia, una lotería en la que cada día compramos muchas papeletas. Cada vez más.

En recientes epidemias, como el ébola, a pesar de su altísima tasa de mortandad del 50%, no aprendimos la lección. Por suerte no se transmitía por vía aérea, por lo que no llegó a zonas urbanas y se logró contener en países del Sur. Países donde la muerte ya era una presencia cotidiana. Pero esta vez el nuevo coronavirus golpeará duramente las economías con sede en el Norte. Ojalá tomemos nota y comencemos a invertir la proporción de gasto: 97% del gasto en este problema lo dedicamos a dar respuesta cuando surgen los brotes, sólo 3% a prevención. Los equipos científicos que trabajan para detectar y prevenir brotes zoonóticos llevan años denunciando falta de financiación.

Así pues, resulta que al final ambas teorías convergen. Estas pandemias sí tienen un origen artificioso. Son fruto del antropoceno. Millones de virus habitan su entorno natural desde siempre, y a menudo es nuestra violenta alteración de su entorno la que los lanza a infectar nuevas especies. No es un problema solo médico: es principalmente económico y político. Es el capitalismo globalizado el que ha incrementado la frecuencia de pandemias, es decir, somos nosotros. Es nuestra dieta, nuestro aceite de palma, nuestros vuelos low-cost, nuestra obsolescencia programada, nuestra ropa y nuestros muebles de usar y tirar. Este capitalismo que sostenemos día a día y minuto a minuto con nuestras acciones y omisiones cotidianas, con nuestros silencios y relatos.

En momentos de incertidumbre, nos une y fortalece moralmente encontrar monstruos a los que cargar la culpa, por eso hay quien se conforta señalando a China, a la industria bélica, al 8M, los estadios de fútbol, el Vistalegre de Vox, al presidente Sánchez o al primero que pase bajo su balcón. No nos engañemos: el problema está en nuestra nevera, nuestro armario, nuestros hábitos de consumo, nuestras leyes, nuestros programas electorales, nuestros parlamentos.

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23 Comentarios
  • Nies Nies 13/04/20 23:25

    Excelente, lo mejor que he leído hasta ahora. No ver la conexión de la pandemia con el modelo de sociedad construido por el desarrollo y la globalización innecesaria de los mercados es estar ciegos. Si no paramos las pandemia seguirán una tras otra. La invasión de ecosistemas y el maltrato a la naturaleza tienen consecuencias directas e indirectas. Lo mismo que que los europeos provocamos pandemías que diezmaron cuando no exterminaron a muchos pueblos originarios de Amércica. No aprendemos, pero en esta ocasión nos toca a nosotros.

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  • Baños Baños 31/03/20 12:54

    Interesante enfoque de un análisis complejo que seguiremos estudiando. Conviene. No obstante, las apreciaciones iniciales no son de despreciar, no tanto por la realidad, como por la posibilidad que ambos apuntan reciprocamente. Los mayores hemos comprobado a lo largo de la historia de la lucha de clases y las correspondientes cosmovisiones de la "guerra fría"eso y más , al margen de las fantasías derivadas. Salud

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  • Esdaquit Esdaquit 31/03/20 03:32

    Al mismo tiempo que circula por las redes sociales la teoría de la bioingeniería, hay videos que explican cómo China llevó a cabo una maniobra de "jaque mate" contra las economías americana y occidentales, aprovechando los efectos demoledores del Coronavirus. Según la "teoría del jaque mate", China dejó devaluar su moneda, dejando también caer la cotización en bolsa hasta casi tocar fondo, sin hacer nada para evitar el desplome. Cuando las acciones estaban al límite más bajo de su precio, el gobierno chino hizo una compra masiva de las acciones que estaban en manos americanas y occidentales, con la consiguiente ganancia y la consecuente recuperación de soberanía económica. Desconozco el mundillo de las finanzas, pero así explicado, parecería factible esa operación con nombre de final de partida ajedrecista. Cierto es que poco o nada se ha comentado en los grandes medios…

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  • jagoba jagoba 31/03/20 01:44

    Enhorabuena por el artículo.

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  • itnas itnas 30/03/20 17:45

    Excelente artículo Miguel. Respecto al origen, Nature dice que es compatible con procesos de selección natural (https://www.nature.com/articles/s41591-020-0820-9) por ello nada de síntesis en laboratorios. Ya no me parece correcto que la pandemia sea de origen artificioso como consecuencia del antropoceno: no somos más que otros animales que colonizan desaforadamente y me temo que sin prever las consecuencias, a diferencia de la creación de un virus u otra arma biológica con objetivo definido.

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  • frida56 frida56 30/03/20 17:15

    Qué tienen de incompatibles las tres teorías? Ensamblan un puzzle posible y completo...o no...

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  • CinicoRadical CinicoRadical 30/03/20 14:12

    Efectos colaterales del capitalismo salvaje ,valga la redundancia.Todo converge.
    " Cierran el mayor laboratorio de armas biológicas de Estados Unidos por importantes fallos de seguridad Fort Detrick "
    Director de CDC: Algunas muertes por COVID-19 en EEUU pudieron ser mal diagnosticadas como decesos por influenza (gripe o covid-19 ? ) Robert ‎Redfield Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC)".
    ¿Por qué varios altos funcionarios estadounidenses se deshicieron de ‎numerosos títulos antes de la caída de las bolsas de valores, mientras aseguraban al público ‎estadounidense que la epidemia de Covid-19 era controlable en Estados Unidos?»‎
    simios depredadores,los mayores, en evolución .

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  • GRINGO GRINGO 30/03/20 13:09

    "La sólida base científica", donde habrá quedado en tantas y tantas situaciones reñidas con la lógica, basta con recordar al "primo de Rajoy".

    Hay demasiado dinero por medio, demasiados intereses económicos para deducir de forma clara quién puede estar detrás de todo ésto.

    Que el formato de sociedad que hemos elegido tiene una parte de la culpa, seguro, pero probablemente tiene más culpa la codicia sin fin de la que hacen gala los milmillonarios, y muchos países que no quieren perder su posición dominante en el mundo, y la quieren conservar al precio que sea.

    Hace ya muchos años se cargaron "al pobre Sadam" con la excusa de las armas de destrucción masiva, él no las tenía, según reconocieron todos "Aposteriori", pero algo habrá por ahí en ésos laboratorios secretos tan preocupados en hacer el mal, más que investigar en hacer el bien.

    De hecho los que propiciaron su fin eran y son los principales tenedores de armas de destrucción masiva, nucleares, químicas, biológicas.....

    El día que cambie el equilibrio "entre el dinero que se invierte en el desarrollo de la tecnología para matar, y el que se invierte en investigación para mejorar la vida, curar y prevenirnos de futuras enfermedades", empezaremos a tener motivos para la esperanza.

    Mientas tanto, confinamiento y si lo aprovechamos para pensar, ni tan mal....

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  • jorgeplaza jorgeplaza 30/03/20 11:05

    No creo que nadie pueda calcular los efectos que producirá un virus, artificial o no, antes de verlo actuar a gran escala, es decir, antes de que se produzca una epidemia. En consecuencia, no creo que ni los chinos ni nadie hayan podido crear un virus "a medida" porque esa medida no se puede conocer en el laboratorio. Pero sí creo posible que el virus ya existiera (en murciélagos, pangolines o lo que fuera), que estuviera conservado en algún laboratorio (en Wuhan hay un importante centro de biotecnología) y que se escapara por descuido (más probable) o por sabotaje intencionado (menos). No tengo ni idea de si ha podido ocurrir así, pero sí es posible que el virus ya se hubiera descubierto y haya escapado, adrede o no, del laboratorio en que se conservaba.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 30/03/20 08:11


    Añadiría al final del artículo que el problema está también en el cerebro de muchos de nuestros dirigentes, de esos que llamamos nuestros líderes, a quienes votamos, y a quienes entronizamos como los más guapos y listos del planeta cuando a veces no llegan a ser ni «una mierda pinchada en un palo» al servicio de multinacionales y fondos buitre que se están «comiendo» a bocados el planeta. Osasuna.

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