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Verso Libre

Elegía e himno en favor de la política

Publicada 04/02/2018 a las 06:00 Actualizada 03/02/2018 a las 18:12    
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Me he repetido muchas veces, como mucha gente se ha repetido, que el conflicto catalán estaba sirviendo para ocultar los otros conflictos que afectan a la sociedad española. Hay dos muy sonoros: la corrupción y la desigualdad. Por dura que sea la desigualdad social generada por el neoliberalismo galopante, por muy escandalosa que haya sido la corrupción representada por el PP y Convergència, la política española ha estado marcada por un debate de banderas.

Para pensar las cosas en serio no basta con comprender la superficie de esta ocultación. Hay que hacer un esfuerzo por buscar otros lazos entre corrupción, desigualdad y banderas. Que al nacionalismo catalán y a la derecha española le haya sido tan fácil ocultar la desigualdad social generada por sus propias políticas económicas con la excusa del enemigo externo se debe desde luego a una pérdida radical de prestigio de la política. La sospecha sobre la política, tan acrecentada por la corrupción o por su incapacidad de solucionar los problemas de la gente, no sólo ha generado desprecio para los políticos, sino que ha servido también para hacer desaparecer a la política de los ámbitos de actuación social.

Más que debates ideológicos, la gente se moviliza por Causas. El pensamiento democrático ha demostrado a lo largo de los años, con estudios jurídicos y sociológicos de calado, que el endurecimiento de las penas no provoca una reducción de los delitos y que la cadena perpetua o la pena de muerte sólo sirven para confundir la justicia con la venganza. El asesinato de una pobre muchacha y la infamia de un canalla particular, rumiados por los medios de comunicación de forma impudorosa, permiten que el padre de la víctima acumule firmas en favor de la prisión permanente renovable, o sea, una nueva forma de cadena perpetua. Quien quiera salirse de la lógica de la indignación primaria corre el peligro de quedarse fuera de la dinámica social.

Eso es lo que ha ocurrido también en el debate catalán. Parecía obligado elegir un bando para gritar. El nacionalismo catalán representado por Pujol y sus herederos ha mantenido una doble estrategia durante años: jugó a hacer política de Estado, pero al mismo tiempo invertía dinero y muchos esfuerzos en convertir su ideología en un movimiento social no dirigido por políticos. Cuando Puigdemont comprendió el pasado mes de octubre que la única salida sensata para el proceso era la política (una convocatoria de elecciones desde la propia Generalitat), no tuvo fuerzas para tomar la decisión, atemorizado por una dinámica que lo sobrepasaba.

Divertidos o indignados con su fuga a Bélgica y sus mensajes telefónicos, pocas personas parecen dispuestas a pensar en el paulatino empobrecimiento de la cultura catalana, la más viva de España durante décadas, conducida por el nacionalismo hacia una realidad provinciana cada vez más triste. Al calor de los enfrentamientos, nadie se para a pensar que el catalán, una lengua minoritaria en una realidad globalizada, sólo puede resistir y demostrar en el mundo su altísima tradición y su muy importante literatura, con la ayuda de una lengua hermana como la española, que se acerca a los 500 millones de hablantes y que se extiende de manera veloz sobre el futuro junto al chino y el inglés. ¿De verdad que nadie puede vivir como propio el empobrecimiento de algo que tiene al lado?

En la otra parte del conflicto, la más responsable porque ocupa una posición de fuerza, parece que nadie es consciente de la degradación que supone para la democracia española haber renunciado a la política en favor de las consignas patrióticas, la policía y los jueces. Y el problema se ha acrecentado también cuando los jueces olvidaron su oficio, como los políticos el suyo, y se dedicaron a participar en las Causas y las indignaciones patrióticas o populares más que en la aplicación de la ley. Entre la corrupción y sus órdenes en el conflicto catalán, el PP ha colocado a España en un lugar vergonzoso en el panorama internacional.

Cuando hablo de empobrecimiento, me interesa más la cultura que la movilidad empresarial, porque los dueños del dinero tienen siempre un mismo objetivo, ya estén en Madrid, Valencia, Sevilla o Barcelona. También el proceso nacionalista ha empobrecido mucho la cultura española. Algunas de las mejores cabezas de nuestro pensamiento han acabado en fabricadoras de libros o artículos baratos de autoayuda para votantes de Ciudadanos.

El caso es que estamos sin política, en manos de una lógica patriotera que nos acerca a lo peor de los movimientos nacionales que infectan la vida europea de vientos reaccionarios. El intento de crear un nuevo patriotismo basado en la reclamación popular de dignidad democrática y servicios públicos decentes ha sido borrado por el viejo patriotismo de las banderas manchadas de soberbia y autoritarismo. Que la experiencia de la gente sencilla, afectada por la explotación, se identifique con estas banderas y busque sus salvadores en sus verdugos, es el máximo problema que tiene hoy una izquierda en fuera de juego.

Para abordar este problema, para imaginar sus cambios constitucionales, sus acuerdos y su necesaria recuperación de la política, me parece conveniente cuidar un equipaje ético con dos ideas fundamentales. Una: la gente no es tonta y gusta de las cosas normales. Dos: al margen del Estado de derecho, sólo tiene futuro la ley del más fuerte.


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16 Comentarios
  • ArktosUrsus ArktosUrsus 05/02/18 09:53

    Un día más, muchas gracias Luis. Esa visión clara, ese escalpelo preciso es lo que hace falta, mucha falta para analizar la realidad española. Los que vemos que nuestro filo se embota por nuestra forma de entender la ideología, podemos acudir a tus artículos a afilar cuchillos. Algunos los usan para hundírtelos luego. Error craso porque tú sólo obligas a pensar, trabajo cada vez más arduo y con menos adeptos. Comparto mucho de lo que dices, no todo, pero sobre todo se me abre una rendija más en el edificio que tengo construido, por donde entra otro aire y otra luz. De cuanto dices, dos cosas me parecen básicas y palmarias: una, no hay que confundir la venganza con la justicia. Hábilmente los medios de comunicación cercanos al poder hacen concurrir una especie de justicia preventiva para evitar que "personas inadaptadas" (así sin identificar) campen por nuestras calles porque esas personas son incapaces de reeducarse, y para aseverarlo traen "expertos" criados en sus universidades cargadas de prejuicios (en un sentido puramente técnico) que pontifican muy "científicamente" sobre la reinserción. Así, sin explicar n uestras cárceles. La segunda cosa es que la sociedad actual obliga a tomar partido siempre. Y una cosa es maldecir a quien no toma partido hasta mancharse, como Gabriel Celaya, y otra muy diferente elegir entre la llama y la brasa. Es decir, lo importante no es elegir de qué patria eres, sino si eres o no patriota. Porque en el conflicto catalán al resto de España se le oculta que se inbcurre en patriot(er)ismo al defender una concepción de España como la sienten los que nos roban, los que nos arrinconan, los que descienden de una cultura manipulada durante muchos años, los que presentan como verdades incontestables lo que son mentiras que apenas se sostienen en pie en cuanto las analizas. Patriotas con cuentas en Panamá y en Suiza. Patriotas que evaden la conciencia y los impuestos (Benedetti dixit). Y lo envuelven en una enseña que, curioso ¿verdad?, tiene los mismos colores básicos que la contraria (el triángulo azul estelado es el de las bermudas de "Palaus"m Pujoles y otros 3%) y nos lo tiran para que mordamos. Y hay quien pica.

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  • gallego6 gallego6 04/02/18 18:21

    Siempre releo los artículos y comentarios por las tardes para también saber que opinan los lectores. Me preocupa ver que en gran parte de estos hay una decimononica preocupación por el uso de "las lenguas vernáculas ". Les comunico que el partido Shakespeare- Cervantes lo va perdiendo este ultimo por una severa goleada, necesitamos hacer un crowdfunding para poder fichar un coach que evite este descalabro de un idioma bonito y nuestro , también de los que somos "vernaculos.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 04/02/18 17:56

    Me hace gracia eso de que el endurecimiento de las penas no hace disminuir el número de delitos. Bajo el franquismo, las penas por el "delito" (sin comillas de ningún tipo en aquel régimen) de pertenecer a un partido político o un sindicato no eran severas, sino draconianas. El resultado es que había muy pocos "delincuentes", naturalmente muchísimos menos que cuando dejó de ser delito en la democracia: o sea, que las penas sí son eficaces y lo que ocurre, por fortuna, es que un régimen democrático no es posible aplicar según que castigos. (Como habrá algún imbécil que saque la conclusión de que diciendo tales cosas estoy defendiendo la dictadura ya me apresuro a decir que confirmará que es imbécil si lo hace, pero no me voy a molestar en explicarle por qué: de todas formas no lo iba a entender).

    Otra cosa: es verdad que la corrupción es más o menos simétrica en la derecha española y la regional catalana, pero no lo es la financiación de organizaciones clientelares civiles, que solo se ha dado en Cataluña. El populismo filofascista catalán (ANC, OC) pagado en abundancia con dinero público no ha tenido parangón en el lado de la derecha española: esa simetría que pretende establecer el artículo es falsa.

    Respecto al vergonzoso lugar en el panorama internacional, me parece lo que a aquel que le preguntaron qué tal estaba su mujer y contestó: "¿Comparada con quién?" Porque si nos comparamos con los EE.UU. de Trump, el Reino Unido del Brexit, la Italia de Berlusconi y post-Berlusconi o la Francia de Sarkozy que se ha salvado por los pelos (y por una ley electoral no proporcional y a dos vueltas: tómese nota) del fascismo sin doblez de Le Pen, no me parece que estemos tan mal. Y eso por no hablar de repúblicas de tanto tronío como Rusia, China, Venezuela, Turquía o Irán, por poner países con el mismo criterio que se piden los pasteles y los bombones: variados.

    En la frase final sí estoy de acuerdo: al margen del Estado de derecho, sólo tiene futuro la ley del más fuerte. También están de acuerdo, aunque no parezca, los secesionistas catalanes: lo que pasa es que se equivocaron al decidir quién era el más fuerte.

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    • christopher lee christopher lee 05/02/18 09:10

      ¿FAES, y toda la red de fundaciones para enchufar amiguetes, para que se forren son catalanas también?.

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    • phentium phentium 05/02/18 08:07

      Dice ud.:
      "Otra cosa: es verdad que la corrupción es más o menos simétrica en la derecha española y la regional catalana, pero no lo es la financiación de organizaciones clientelares civiles, que solo se ha dado en Cataluña. El populismo filofascista catalán (ANC, OC) pagado en abundancia con dinero público no ha tenido parangón en el lado de la derecha española: esa simetría que pretende establecer el artículo es falsa.".

      Parece que se olvida ud. con demasiada facilidad de FAES (se llevaba ella solita el 50% de toda la partida presupuestaria destinada a estas entidades). Tambien hecho en falta en su escrito alguna mencion a las multiples asociaciones de victimas del terrorismo que se apuntaban a cualquier manifestacion del PP en contra de lo que fuera. Y no todas eran medidas -ni financiadas- con el mismo rasero, si no que le pregunten a Pilan Manjon. Y ¿de los del autobus naranja no tiene ud. nada que decir?.

      Por favor.........desinforme, manipule, intoxique ud. en un medio para perezosos mentales que hay muchos y muy grandes, pero no aqui, que el que mas o el que menos piensa por si mismo.

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  • Ataio Ataio 04/02/18 13:54

    Sr./Sra. Bidebi, aprecio sus comentarios aunque discrepo en bastantantes aspectos de ellos. Agradezco que al menos esta vez hable usted en plural.

    Lo que no es de recibo, ni lógico, ni necesario, es que para sentir tu yo y tu cultura tengas que denigrar él y la de los demás, España y lo español (Andalucía, Extremadura, etc) . Además de manera demagógica y sectárea: en Cataluña también hay derechona ultraliberal y corrupta, explotadores crueles, etc... La DUI es democrática?.

    Nuestra democracia y estado de derecho son muy mejorables, sobre todo en la práctica. Pero tampoco somos una república bananera para denigrarla a los ojos del mundo. No es positivo un hecho como la inmersión lingüística sin la cuál el catalán se hubiese probablemente perdido o sería muy minoritario su uso?.

    El problema de los intereses y necesidades es distinguir cuales son reales y cuales creados de manera artificial. El ser mayoritarios no los hace reales, aunque si legítimos, pero legitimidad también tiene el PP y mire lo que hace.

    La españolidad y la catalanidad: podríamos añadir que la clase obrera emigrante de origen español (españolistas) son los OPRIMIDOS en cataluña?. Han votado "Ciudadanos" porque la izquierda no le ha sabido ofrecer un españolismo digno y sin complejos, republicano, progresista y de izquierdas, un españolismo, por cierto, más acorde con su clase social. Este es para mi un error muy importante de Podemos en Cataluña.

    Lo irracional (creo yo) es anteponer un sentimiento, legítimo, a una necesidad, justicia social. Gran error y contradicción de la izquierda y el progresismo catalán.

    Porqué últimamente relativizan tanto los términos, independencia: capacidad de decidir, no secesión , etc... Bandera: el yo, la cultura (connotaciones positivas, y las negativas? abstracción interesada de las élites para enfrentar a los pueblos, exaltación de lo propio y denostación de lo demás, etc...).

    Saludos cordiales.

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    • Ataio Ataio 04/02/18 14:51

      ... "anteponer un sentimiento legítimo, Independencia"

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    • Ataio Ataio 04/02/18 14:00

      Por cierto, soy de Granada, tengo 55 años y resido en Cataluña desde hace 33.

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  • Juanjo Seoane Juanjo Seoane 04/02/18 13:39

    Tenemos políticas. Políticas barriobajeras. Políticas de machitos, Y machitas (que también las hay). Pero lo peor es que demasiados medios de comunicación las apoyan y demasiados magistrados las refrendan y ejecutan.

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  • Ataio Ataio 04/02/18 13:22

    Enhorabuena Luis, buen artículo. Hola, buen domingo a tod@s.

    Señor Antonio58, cuando leí esta mañana su comentario, pensé en hacerle observaciones sobre la hermandad y el maltrato que ya le han hecho con mucho acierto nuestros compañeros de foro.
    No obstante le "compro" la idea del trilingüismo y la amplío. Soy de la opinión que sería muy bueno que en todas las comunidades se tuviera una noción básica de la cultura y lengua de las demás. Pues entiendo que todo lo que sea conocerse y comunicarse mejor eleva la posibilidad de entendimiento, aprecio y respeto.

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  • bidebi bidebi 04/02/18 11:40

    2/2 Evolucionamos como sociedad por la lucha entre si de intereses y necesidades. No hay otro motivo que nos haga cambiar. Y cada interés y cada necesidad está presidido por una bandera que nos distingue de los demás. La única forma de saber la legitimidad de unas necesidades y unos intereses es cuando ambos se corresponden con demandas mayoritarias y a esa legitimidad se le llama democracia. Como no existe esa legitimidad en nuestras sociedades es evidente que no existen las democracias. Empecemos por ahí y no nos distraigamos degradando unas banderas, que pueden ser mayoritarias, para defender las nuestras propias. Pocas banderas de legitimidad democrática han ganado a lo largo de la historia a otras banderas minoritarias, lo que nos debería llevar a pensar que quizás nuestra bandera no es tan perfecta como nos lo creemos.
    Es evidente que en la nación catalana existe la lucha entre dos identidades y dos culturas : la españolidad y la catalanidad. La mayoría obrera emigrante de origen español (según estudios sociológicos serios) ha votado a un partido ultra nacionalista español, que recuerda al falangismo, llamado Cs, seguramente como reacción sentimental al bloque independentista de origen catalán, que también ha votado en parte por razones sentimentales y culturales. ¿Es que vamos a negar que los sentimientos conforman uno de los ingredientes más importantes de la conciencia humana, de su ser y de su hacer?.
    Los que no viven en la nación catalana y por lo tanto no comparten esos sentimientos acusan de irracionales esos votos y de tapar los verdaderos problemas MATERIALES de la sociedad catalana. Y en parte seguramente que es cierta la acusación. Pero no es suficiente la acusación porque en primer lugar proviene de quien no comparte esos sentimientos al juzgar desde la lejanía y en segundo lugar obvia frívolamente la importancia decisiva que la cultura y los sentimientos tienen en el devenir humano.

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  • bidebi bidebi 04/02/18 11:39

    Aquello fundamental que nos hace humanos y nos diferencia del resto de seres vivos, como es nuestra conciencia de ser y existir, nos ha llevado a nuestra conciencia del YO que determina toda nuestra vida y nuestras relaciones con los demás. Lo que es puro subjetivismo, el YO, creemos que es pura objetividad, que es la razón, que es lo único, que es la verdad. Un YO tan subjetivo como que en su construcción dependen factores tan diversos como el entorno, la familia, el nivel cultural, la riqueza o la pobreza, o el país en el que vivimos. Ese YO, por lo tanto, siempre cree que está en posesión de LA VERDAD y que en consecuencia todos los demás están equivocados. Ese YO es esencialmente UNA BANDERA, la bandera con la que nos presentamos al mundo desde nuestra conciencia de ser.
    Lo que quería decir con estas pedanterías es que todos somos UNA BANDERA, la particular de nuestro YO y la bandera del grupo que elegimos que más se aproxima a nuestro YO. Por lo tanto, me parecería de cretinos acusar a otros de banderizos cuando TODOS somos en nosotros mismos otra bandera.
    Las patrias son banderas, los ricos y los pobres son banderas, los gustos son banderas, las culturas son banderas, el patrón y el obrero son banderas, etc etc. ¿qué no son banderas?. Entonces, ¿por qué descalificamos unas banderas si nosotros mismos también somos banderas?. Pues descalificamos otras para defender, precisamente, nuestra bandera particular.
    Por lo tanto, mientras no tomemos conciencia de que nuestro YO no es perfecto sino completamente subjetivo, mientras no consideremos que nuestra bandera no es perfecta, mientras no creamos que la bandera odiada del otro algo puede tener de razón, seguiremos con la guerra de banderas infantil, ya que nuestro cerebros poco evolucionados (aunque nos creamos otra cosa) siguen siendo en lo fundamental infantiles.

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    • Grobledam Grobledam 04/02/18 13:46

      Atreverse con un triple salto mortal/intelectual es de valientes.
      El resultado de su triple salto entre el ser individual y el ser colectivo mediante la idea de bandera o banderia, creo yo que tiene más que ver con un fenómeno de diarrea mental. No obstante es encomiable su osadía y persistencia en intentar justificar a su yo patriotero.
      Me parece que fue Rainer Maria Rilke el que insinuó que los únicos colores reales de las banderas, cualquier bandera son el rojo de la sangre y el marrón de la mierda.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 05/02/18 07:02

        Grobledam: A mí las banderas, todas las banderas, me vienen muy grandes, y en manos de una multitud me preocupan. Éstas sí son mis bander-illas:

        https://www.google.es/search?q=banderillas&num=40&newwindow=1&rlz=1C5CHFA_enES747ES747&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwiTqc6wi47ZAhXHaRQKHVJ6CPcQ_AUICigB&biw=1187&bih=874

        Estás invitado a llevarlas, a llevártelas a la boca. Osasuna2 salu2.

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  • LF LF 04/02/18 10:11

    Buen domingo a todos; Corrupción y desigualdad, los tapados por el efecto de moda llamado Catalunya, son los intereses del neo liberalismo, corruptores que salen de rositas y con los bolsillos llenos y que la desigualdad juega a la marcha hacia un neo esclavismo, la aceptación de bajos salarios para que algunos corruptores sigan haciendo sus negocios, quizá y es una opinión subjetiva no serán los desigualados los que realmente pagan la corrupción con su sudor?.
    Política a los mismos les interesa que gobiernen mayorías absolutas para que los interlocutores sean pocos y dóciles y esto lo podemos comprobar estos días en los banquillos de los imputados, con mayorías no hace falta la política en mayúsculas, se instaura una mal llamada democracia-absolutista, para ser homologada internacionalmente. Y, así nos hacen ir, que no la otra versión de, así nos va.

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  • Inocencio XIV Inocencio XIV 04/02/18 10:04

    "Algunas de las mejores cabezas de nuestro pensamiento han acabado en fabricadoras de libros o artículos baratos de autoayuda para votantes de Ciudadanos". ¿Puede que tales cabezas estuvieran sobrevaloradas y toda su vida hayan sido una panda de trepas y de resentidos? No sé por qué hago preguntas retóricas.

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