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@cibermonfi

Carta de un republicano a los Reyes Magos

Publicada el 02/01/2019 a las 06:00 Actualizada el 01/01/2019 a las 13:17
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Estimados Reyes Magos, me dirijo a ustedes con su título oficial porque, aunque yo sea republicano, como buena parte de mis compatriotas, no tengo nada en contra de que ustedes —o cualquier otro u otra— se llamen a sí mismos reyes, príncipes o emperadores de las Indias, siempre y cuando no vivan de mis impuestos. Mi republicanismo es fácil de comprender: no me gusta que alguien ocupe un cargo público desde su nacimiento hasta su muerte solo por ser hijo de fulano o de mengano. No me gusta pagarle la comida, el alojamiento y el transporte a alguien que no haya sido elegido por la ciudadanía. No me gusta que alguien disfrute de una posición privilegiada sin someterse a examen y sin que la comunidad tenga la posibilidad de juzgarle por sus posibles tropelías. Pero, por supuesto, si hay gente a la que le hace ilusión utilizar títulos rimbombantes y se costea las habichuelas con el sudor de su frente o los donativos de sus seguidores, pues por mí encantado.

Este es su caso, majestades de Oriente. Que yo sepa, ustedes no perciben un céntimo del dinero que tanto me cuesta ganar y del que la Agencia Tributaria se lleva un buen bocado. Salvo, tal vez, el que se gastan los ayuntamientos en sus cabalgatas del 6 de enero, pero eso lo considero el pago por un espectáculo infantil, así que no lo discuto.

Una simpática tradición española quiere que en estas fechas se les dirijan a ustedes cartas solicitándoles regalos. A ella me acojo para pedirles una cosa que, ya lo sé, es casi imposible. Me refiero a que nuestra izquierda —PSOE, Podemos, Izquierda Unida, Unidos Podemos, Adelante Andalucía, Ahora Madrid, Compromís, Esquerra Republicana, las mareas, las confluencias y un montón más de siglas, marcas, chiringuitos e inventos— abandone, aunque solo sea por un año, su berroqueño espíritu de Frente Popular de Judea, su adicción a las escisiones, las querellas fratricidas, las puñaladas cainitas por la espalda.

El recién nacido 2019 bien puede ser el año en que el muy derechista tridente formado por PP, Ciudadanos y Vox repita en elecciones locales, autonómicas y nacionales su reciente éxito en Andalucía. Muchos vientos, globales y locales, soplan a su favor. Pero como nada está escrito en las estrellas, también puede ser el año en que las fuerzas progresistas les paren los pies a los nuevos caudillos si se centran en lo que les une y aparcan lo que les divide. ¿Y qué les une o podría unirles?, se preguntarán. Les responderé con algo que se me antoja evidente: la preocupación compartida por una amplia mayoría de los españoles por el deterioro de su situación económica y social, por la pérdida de sus libertades y derechos, por la existencia de una profunda corrupción en las instituciones. No soy yo el que dice que esta preocupación es mayoritaria, lo dicen la calle y todas las encuestas.

El deseo que acabo de expresar no es original, pero este año resulta más imperioso. Un tufo a fascismo impregna esos vientos globales y locales que soplan en las velas del tripartito derechista carpetovetónico. Este nuevo fascismo, como nos advirtió Umberto Eco, no viste uniformes paramilitares ni reivindica el Holocausto; viene disfrazado de civil y democrático. Pero, al igual que el que triunfó en los años 1920 y 1930 en Italia, Alemania y España, contempla alborozado cómo las divisiones de los herederos del Siglo de las Luces pavimentan el camino de su conquista del poder. Entonces fueron las divisiones entre liberales y rojos, entre marxistas y anarquistas, entre socialdemócratas y comunistas… Las de ahora son menos ontológicas y más personalistas, menos basadas en ideas y más en la búsqueda de poltronas.

Ya les adelanté, majestades, que soy consciente de que insuflar un poco de espíritu unitario entre los progresistas españoles es tarea mucho más ardua que repartir regalos en millones de hogares en tan solo una noche. Por eso, termino mi carta pidiéndoles un detalle de consolación: que en la noche del próximo sábado dejen carbón en los zapatos de aquellos que se dicen socialistas y pretenden competir en nacionalismo español con los mismísimos inventores del asunto. Y en los de aquellos que predican que unidos podemos y dedican su tiempo a conspirar contra sus compañeros. Y también en los de aquellos que creen que puede construirse una república tan solo en un rincón de la casa.

Gracias por su atención. Que tengan un próspero 2019.
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44 Comentarios
  • Berbel Berbel 04/01/19 21:31

    Muy bueno JAVIER. ¿Se dará alguien por aludido?.

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  • ChemaA ChemaA 04/01/19 19:06

    Me sumo a las peticiones de tu carta.

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  • Juan Sereno Juan Sereno 04/01/19 15:19

    Magnífico artículo. Gracias.

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  • Ataio Ataio 04/01/19 06:45

    Excelente Javier. Tus deseos son los míos.Si bien yo deseo con mucha, mucha, mucha más intensidad la unidad de acción de la izquierda y el progresismo, que la destitución de la monarquía y la instauración de la República. Porqué? , pues entre otras cosas, porque sin la primera no se daría la segunda.
    Ademas, de la misma manera que es absurdo cuestionarse lo anacrónico, injusto y anti-democrático que es un rey. También esta bastante contrastado que la forma de Estado no es garantía ni implica mayor justicia social. Por tanto, para mí, es una cuestión de principios, a los cuales, sin desdeñar mi sentir republicano, antepongo la conquista de una sociedad del bienestar; y para esta es igualmente necesaria la susodicha unidad.
    La derecha solo tiene un diagnostico que es a la vez su principio elemental "hay que tener contento al poder para que el poder nos trate bien" ( del cual por desgracia participan muchísimos asalariados) , pero el poder "curiosamente" nunca esta contento. La derecha como es lógico, antepone individuo a colectivo. Y como consecuencia se instala en la mentira permanente para intentar convencernos de que le preocupa la gente. Es decir su hábitat es la mentira.
    La izquierda-progresismo ha de realizar un diagnostico lo mas real y acertado posible, en base al cual, establecerá unas verdades e intentará aplicar soluciones primando al colectivo frente al individuo. Dado el carácter plural de la izquierda-progresismo, a pesar de querer lo mismo , el bien común, se topa con parecidos diagnósticos, diversas verdades y variables soluciones. Por lo que además de compartir con la derecha en la lucha por el poder ambiciones y personalismos, tiene el enorme añadido de las diferencias en diagnósticos, verdades y soluciones.
    Hay pues , que unirse ( o colaborar ) para abordar cuestiones concretas que nos vayan instalando en la sociedad del bienestar ( bien común), la cual por desgracia, este capitalismo especulativo, cruel y salvaje ha convertido en una utopía.
    PD: Negar la unidad es condenar al pueblo al sufrimiento y la desesperanza. Salud y República!

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  • conte conte 03/01/19 05:42

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  • Atea Atea 02/01/19 21:04

    Un poco más de respeto pediría yo, pero eso no lo trae ningún rey ni lo gestiona ningún gobierno, eso tenemos que currárnoslo nosotr@s mism@s.

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  • Rafael Santana Rafael Santana 02/01/19 20:44

    Me encanta D. Javier.

    Estoy con usted, un poco de carbón no le vendría mal a esta izquierda nuestra (a esta España nuestra), un poco menos de personalismos y de "puñaladas cainistas" y un poco más de verdadero ímpetu por reducir el "deterioro galopante de la situación económica y social" y sobre todo--como bien señala en negrita--la pérdida de libertades y derechos; que creo es lo que se nos escapa de valioso en esta suerte de "sueño" de la consciencia, en el que tratan de mantenernos sumergidos, esas élites con sus artimañas mediáticas hipnóticas.

    Y, porqué no, feliz año 2019.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 02/01/19 19:18

    Éstos migrantes son bien recibidos,será por ser reyes.El "trifachito",Ciutadans,P.P. y Vox,es la penúltima respuesta del Capital,para el control de sus intereses.Trás el Capitalísmo sin control,controlado por Él,es la puerta al fascismo,de nuevo.Salud.

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  • micanuto micanuto 02/01/19 18:18

    Además de lo que pide el Sr Valenzuela, yo os pediría que para las clases medias y obrera traigáis menos COBARDÍA, EGOÍSMO, IGNORANCIA.          Hay que ser muy ignorante y muy egoísta y muy cobarde para dar tu voto a los representantes de los poderosos, a la derechuza, pensando que son los que  mejor van a conseguir que tú y los tuyos sigan comiendo caliente tres veces al día, ya que son ellos los que se oponen a los emigrantes pobres, los cuales son los culpables de que cada vez estemos peor, la misma derechuza que agita trapos de colores como trampantojos a un lado y otro del Ebro.                              Ignorantes para creerse que todos los partidos políticos son iguales y que esto no tiene solución y por eso me quedo en casa.                                                  Ya sé que pido cosas imposibles, pero sois magos,¿no¿.

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    • svara svara 03/01/19 19:52

      Es decir,usted pediría menos ignorancia y menos teatro al pueblo y a lo ortodoxia pasada de rosca de muchos dirigentes de izquierdas.

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  • bidebi bidebi 02/01/19 17:46

    2/2

    En cuanto a la división de lo que llamamos izquierda (dicho con muy buena voluntad), quizás todo se podría resumir en aquello de “en la oposición hace mucho frío”. Desde los tiempos del señor X y sus mayorías absolutas, la llamada izquierda española casi siempre ha gobernado más por deméritos ajenos que por méritos propios. Y así surgen por todas partes iluminados que creen que ellos podrían conseguir las mayorías si les dejaran. Y en la derecha ocurre algo parecido. Cada vez que se producen grandes crisis en los partidos políticos siempre hay voluntarios que se presentan para remediarlo. De ahí nacen las divisiones, de ahí nacen nuevos partidos de salvadores, de las crisis.
    Pero volviendo al principio, nos falta la magia en la creencia. Lo mismo la magia de la navidad perdida como la magia de las ideologías muertas. Ya solamente creen los que viven de ello. Los que venden navidad y los que venden política. Los demás aceptamos los rituales como tradiciones para comer y beber mucho y para votar cada cuatro años.
    Lo que tampoco sabemos es que desarrollo va a tener este devenir sin magia. Es de temer que magia va a sustituir a las magias tradicionales. Porque parece evidente que la magia de la democracia que vienen años intentado colarnos tampoco cuela. No se la cree ni aquél dios de la primera magia.

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