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¡A la escucha!

¿Cuándo empezó a estropearse todo?

Publicada el 20/04/2019 a las 06:00 Actualizada el 19/04/2019 a las 19:43
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Recuerdo la primera vez que me hablaron de una red nueva que servía para conectar a gente y hablar sobre todo un poco. Un amigo que siempre estaba a la última nos habló de Twitter y de Facebook en una cena de colegas de la profesión. De la segunda ya tenía a más de un amigo que se había abierto un perfil. Todos estaban entusiasmados porque habían vuelto a conectar con aquel amigo de infancia o del instituto al que le habían perdido la pista. Ninguno me daba más referencia de la utilidad de esta red que esto. Poco más ofrecía en aquel momento Facebook (lo que vendría después era inimaginable). Twitter había surgido poco después y no se trataba tanto de buscar a tu red de amigos o conocidos sino de todo lo contrario, de poder interactuar y hablar con todos aquellos personajes a los que jamás hubiéramos soñado poder mandar un mensaje.

En Twitter estaba todo el mundo, en abierto, hablando de todo, comentando el partido de la NBA de la noche anterior o el concierto de Justin Bieber del fin de semana. Se hablaba de todo, y algunas veces, de política. Recuerdo que en aquella cena nuestro amigo nos contó lo útil que podía llegar a ser esa red en abierto y el resto, muy escépticos, demasiado viejos para ser tan jóvenes, pensábamos que eso de abrirte un perfil para hablar con todo el mundo era un tanto snob y más dado para estrellas de Hollywood que para periodistas de este lado del Atlántico y más de andar por casa.

Estábamos muy equivocados. Mi amigo emigró, se fue a vivir a otro país y de eso hace ya 12 años. A Twitter le salieron hermanos pequeños más egocéntricos como Instagram o Snapchat, donde lo que importa es la foto y poco más. Y lo que parecía una red para hablar en abierto entre todos y con todos ha derivado en una plaza pública que muchos utilizan para escupir su rabia y su odio. Demasiados perfiles que ocultan a tipos amargados y miserables que utilizan el anonimato para amenazar, insultar, amedrentar y soltar la mierda que llevan dentro. Los hay más sutiles, acosadores de guante blanco los llamo yo, aquellos que dicen protegerte, cuidarte y sólo buscan controlarte adulándote primero y acosándote después. Sí, el ecosistema de las redes es muy amplio, muy variado y no siempre bueno.

Y todo empezó a torcerse cuando los que mandan se dieron cuenta de que aquí también podían controlar emociones y votos. Hay mil ejemplos, el más evidente la campaña de Trump. Su equipo supo usar como nadie las redes para ir soltando bulos, noticias fabricadas. Pero hay muchos más ejemplos, también aquí en casa. A los perfiles oficiales les salieron otra saga de replicantes que muchas veces ocultan perfiles falsos destinados únicamente a generar un flujo de comentarios y de tuits a favor o en contra, según sea el día y según interese. Hay auténticos genios y ángeles custodios de las redes que ayudan a desmontar a ese ejército de bots pero la red es tan extensa, tan inabarcable que esto empieza a desbordarse. Sobre todo cuando estamos en periodo electoral.

Esta semana una compañera de TVE, la meteoróloga Mónica López, abría un hilo para denunciar el hartazgo que supone ser mujer, aparecer en televisión y ser ambos motivos suficientes para que todo el mundo opine, critique e incluso insulte. Hay demasiado aburrido en la vida cuyo único entretenimiento es sentarse delante de una pantalla a escupir su mierda sobre el primero o la primera que pille. Y sí, se puede bloquear e incluso denunciar pero saben muy bien que poco se puede hacer, que poco les va a pasar. Las redes no nacieron para esto sino para todo lo contrario, para acercar a gente que jamás podría conocerse, gente que vive a miles de kilómetros, gente que jamás habría sabido el uno del otro si no fuera porque coincidieron en una red que reúne a personas de todo el mundo. Y que gracias a esa red pudieron poner en común pasiones, hobbies, anhelos.

El problema fue cuando esa red de conectar amigos sirvió para difundir información sin contrastar o incluso falsa, las fake news. Demasiada gente me admite sin pudor que sólo se informa a través de Facebook. Y yo, cada vez que escucho esta confesión, me echo a temblar. Tanto bulo compartido miles de veces, extendido, y que se comparte mucho más rápido que el mensaje que sirve para decir que eso que enviaste a tus miles de contactos era mentira. Lo decía antes, inabarcable.

Dicen los expertos que esta campaña del 28 de abril sobre todo se va a librar en las redes, más que en los mítines. Y sinceramente pienso que esto es terrible. Hay días que da miedo abrir la red y ver cuál es el debate. Un habitual conocido de esta red me dijo en una ocasión por mensaje privado que a Twitter había que llegar llorado. Puede ser. Pero hay días que todo da demasiada pereza como para empezar a contestar a tanto descerebrado. Pero nos guste o no habrá que seguir, al menos para poder leernos así, ¿no? Por cierto, mi amigo, el gurú de esto, dejó de usar hace mucho tiempo Twitter. Ahora sólo le puedes seguir por Instagram. No sé si esto también me lo tengo que tomar como una señal. Buen fin de semana.
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19 Comentarios
  • Gabrielon Gabrielon 22/04/19 20:52

    Me he enterado de muchísimas cosas por Twitter, y a menudo de las que delatan a los poderosos. Por lo tanto, se puede decir que me ha hecho una persona más libre. También me llega la bazofia del fanatismo, pero como es en dosis controladas, lo considero algo bueno: algunos vivimos en burbujas sociales donde no hay contacto con ciertas realidades desagradables, como el fascismo desaforado, que sin embargo están ahí y hay que conocer. Con todo ello no le quiero quitar la razón a Helena -sus argumentos también son válidos-, pero quiero puntualizar que a menudo la tecnología viene a mejorar nuestras vidas. Nosotros entonces caemos en las trampas capitalistas, o simplemente en los errores humanos, que la hacen nociva. Por tanto, no comulgo con las actitudes tecnófobas: eso es luchar contracorriente. Creo que hay que enfrentarse a las novedades con curiosidad y espíritu abierto, y elegir su uso, sin dejar que ellas nos dicten su lógica.
    En resumen: no dejemos que usar el cuchillo nos convierta en asesinos, ni nos pongamos cerca de enajenados con cuchillos, pero disfrutemos de una herramienta única para cortar el chorizo. ¿"Me se entiende"?

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  • Aserejé Aserejé 21/04/19 11:23

    Helena ¡Cuantas verdades dices y muy bien dichas¡

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  • svara svara 20/04/19 18:10

    Dado que el descontrol y la anarquía se dan cita en las redes sociales,me pregunto a veces que necesidad tienen las personas para seguir ahí incluso a pesar de echar pestes de toda la bazofia que se instala en tales redes. Algún día será imposible meterse ahí sin salir escaldado. En fin me siento privilegiado de no estar en ninguna de esas redes ni encontrar la necesidad y seguir informado solo y exclusivamente de las fuentes informativas que elijo. Pero obviamente es preocupante que los que se proponen dirigir las naciones lancen en tales redes sus miserias y mentiras con el único objeto de manipular la realidad en propio beneficio. Penoso que puedan constituir fuente informativa única para algunos, lamentable que todavía la gente se trague cualquier memez sin contrastar.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 20/04/19 14:12

    Insistiendo en la idea de que no veo por qué tiene uno que estar presente en las redes sociales, recordaré un ejemplo bien conocido: Arturo Pérez-Reverte y Javier Marías, dos conocidos escritores, ambos académicos y amigos. El primero está en todos los fregados: le va la marcha, no se pierde una bronca; Marías, que presume de no tener ordenador y escribir a máquina, abomina de esas modernidades y es obvio que se escurre de las peleas virtuales que tanto le gustan a su amigo. Marías tiene seguramente más prestigio literario pero los dos venden muchos libros y son bien conocidos: por tanto, la experiencia demuestra que su participación o no en redes sociales es completamente independiente de su popularidad y de su éxito. A uno le gusta estar y a otro no, pero eso no parece influir para nada en lo que es su principal objetivo: publicar libros.
    A lo mejor no está tan descaminado Marías, salvo en lo de escribir todavía con máquina de escribir, que el mismo reconoce que le causa problemas porque ya no hay quien encuentre una cinta entintada (los jóvenes no sabrán a qué me refiero) ni en Amazon donde, por otra parte, Marías no puede comprar si no le pide el favor a un amigo porque no se comunica por vía digital. Imite la autora una temporada a don Javier en lo de escurrirse de las redes: igual le va de miedo.

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  • Makoki-2 Makoki-2 20/04/19 13:38

    Estoy relacionado con la informática desde que inventaron los Spectrum, los Amiga y el primer PC de IBM (años 80). Desde entonces utilizo ordenadores para cualquier cosa: dibujar o diseñar, escribir, retocar fotografías, editar video, dibujar y dinamizar en 3D, archivar lo familiar, almacenar video y fotos, comunicarme por e-mail, oir música, hacer mis registros musicales, controlar las canciones o grupos musicales diversos, calcular gastos familiares, controlar el consumo de mi coche, informarme leyendo periódicos, etc, etc, etc. es decir: puedo hacer con el ordenador casi todo lo que necesito.
    PERO NO TENGO UN SMARTPHONE, NI ESTOY APUNTADO A NINGUNA RED, NI SIGO A NADIE EN NINGÚN SITIO. Cuando quiero ver a alguien quedo con él/ella, nos tomamos algo o nos vamos a ver lo que sea, nos miramos a la cara y nos decimos lo que tengamos que decir ¡NO LO NECESITO Y SOY FELIZ!

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    • Remigio Remigio 11/05/19 21:20

      ¡Totalmente de acuerdo!




      (Bueno excepto que yo uso el móvil por si tengo alguna avería y tengo que llamar a la compañía de seguros del coche)

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  • mirandoelsol mirandoelsol 20/04/19 12:18

    Es como todas las cosas, dependen de como se usan, hasta el periodismo profesional ocurre esto, contar historias en vez de noticias contrastadas, o, crear noticias en vez contarlas. Lo de tu compañera del Tiempo si, es un golpe bajo de alguna frustrada aburrida, pero es lo que tiene la TV.

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  • CinicoRadical CinicoRadical 20/04/19 11:00

    y que la internet parta de un invento de los militares,nos podría sugerir algo en contra.Herramientas que dependen como se utilicen engrandece o sumerge Nada nuevo.. Hace tiempo me quité de los juguetes de Mark Z. por el dueño y su puritanismo.Soy demodé. joé.vetusto quizá...mardición !

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  • jorgeplaza jorgeplaza 20/04/19 10:58

    ¿Es tan difícil desconectarse? Como no estoy en ninguna de las redes que dice la autora, se conoce que me falta experiencia y pienso que sí, que es fácil acabar con tanto inconveniente como les ve a las redes. Claro que, si uno se borra, además de terminar con insultos y amenazas, acaba también con la aportación propia, sin duda de incalculable valor, a las dichosas redes: a ver si va ser eso.

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  • Lola Reverter Lola Reverter 20/04/19 10:15

    Si es triste, cada vez estoy mas contenta de no estar en ninguna red social; y, estoy pensando salir del guasap

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  • GRINGO GRINGO 20/04/19 10:15

    Tenemos la mala costumbre de estropear, por el uso inadecuado, cualquier avance, sea de la tecnología, incluso de la medicina.

    Nos encantan las sobredosis.

    Para un uso "adecuado" quizás habría que empezar por aprender su uso en las escuelas,........ya estamos tardando.

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