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Mala hierba

Ayuso y Nueva York: de la mantilla al margarita

Publicada el 29/09/2021 a las 06:00

En la vida hay algunos que juegan con las cartas marcadas y otros con las cartas que les han tocado, la gran impostura de nuestros días es llamar a esto meritocracia. De vez en cuando no está de más recordarlo para que las clases altas no se nos suban, aún más, a la chepa. De hecho, no puedo sentir más que aversión a eso que se ha llamado “cultura del esfuerzo, el mérito y la excelencia”, la narrativa que la derecha ha creado para justificar las desigualdades sistémicas. No es que nuestra economía tenga el resultado indeseado de la inequidad, es que la inequidad es imprescindible para que el proyecto neoliberal exista

La mayoría de la población se esfuerza cotidianamente por salir adelante, pero de alguna manera hay que excusar los nulos horizontes y resultados obtenidos: no eres demasiado bueno, no lo has hecho suficientemente bien, por eso tienes tan poco, por eso no llegas lejos. Lo que más jode, perdonen la tosquedad, es que quienes vocean la meritocracia son los de la minoría de las cartas marcadas, a los que les compran el título en la privada, les colocan sus redes de influencia y desconocen por completo la adversidad: determinados apellidos, y no tu talento, son los que te libran de no haber pisado nunca una oficina del paro.

La otra manera con la que se justifica la desigualdad es mediante lo aspiracional. Si la meritocracia es el refuerzo negativo, no tienes porque no vales, reconducir el averiado ascensor social hacia los “estilos de vida” es el segundo truco que la derecha guarda en la manga. Ya saben, cuando ustedes compran algo con etiqueta negra, apellido premium o pretensión exclusiva, desde un coche hasta un chicle, no compran sólo el producto, sino que también adquieren la ensoñación de sentirse diferentes, que es lo que cotiza al alza en el mercado de la diversidad. La derecha se gana a los suyos con bajadas de impuestos y apaños, al resto le ofrece, entre otras cosas, su refinada guerra cultural.

En lo periodístico, mientras que la meritocracia suele ser el combustible de muchas columnas de opinión, lo aspiracional es el principal sustrato de las secciones de tendencias, esas en las que bajo el epígrafe de “vida y estilo” se nos educa en el aspirar a ser, no más libres o iguales, sino más diferentes de ese horror moderno de la clase social. El viaje de Isabel Díaz Ayuso a Nueva York, uno sin contenido político o económico real, juega en esta liga de la promoción política: la chica que llega alto, la chica a la que se supone que nos queremos parecer.

Leo en la sección Lifestyle del diario La Razón: “ISABEL DÍAZ AYUSO se convierte en la JEFAZA DE NUEVA YORK (y de las tendencias) con este traje gris que estiliza la figura”. Cabe destacar que las mayúsculas son del titular original, imagino, a modo del que no sólo aplaude muy fuerte sino que se levanta presto para destacar sobre el resto: el entusiasmo casi nunca sale gratis. El caso es que, más allá de la caja alta, más allá de una cierta vergüenza ajena –como cuando tu vecino del quinto se las da de cosmopolita por su café encapsulado– no hay que despreciar nunca el poder de la persuasión cultural.

Sobre Ayuso se está construyendo una figura que trasciende lo político porque la política, la de verdad, es un campo de juego en el que la derecha suele perder. Ayuso es producto directo de la descomposición de la etapa Rajoy, del navajeo interno que acabó con Cifuentes y de las tristes maniobras que se dieron en el progresismo a principios de 2019. Nadie daba un duro porque el PP pudiera revalidar el Gobierno madrileño, por eso pusieron a alguien de cuarta fila para que se comiera la derrota. Los accidentes ocurren, ya no vale de nada darle más vueltas.

Sin embargo no fue hasta la llegada de la pandemia cuando su figura tomó relevancia: Ayuso se convirtió en el polo reaccionario contra el Gobierno central, sorpansando a Casado, e incluso al propio Vox. Sus virtudes reaccionarias personales, que las tiene, junto a la dirección de MAR, la convirtieron no en la oposición de Sánchez e Iglesias, sino en la principal artífice de una campaña de deslegitimación y agitación de la que un día convendrá hablar en profundidad.

Las elecciones madrileñas de mayo, esas que tan bien supo aprovechar tras la moción murciana y la ridícula inoperancia de Ciudadanos, le acabaron de cimentar el trono. Uno que en esta Convención del PP, que va a ser itinerante –como los circos y la vuelta ciclista– se va a intentar rebajar de altura. Que Casado reivindique a Rajoy, cuando se presentó contra su legado, es decir, Soraya Saénz de Santamaría, es la prueba más palpable de que el presidente popular sabe que a mayor gloria de Ayuso menor es su brillo, también el electoral. El problema es que un ataque frontal a la presidenta madrileña es un ataque a sus propias expectativas en las generales. Difícil papeleta.

Todo este número de la sesión de fotos en Nueva York a costa del dinero público de la Comunidad es una vuelta a aquel cine de los ochenta donde Manhattan no era una isla, sino una idea de ascenso para los habitantes del medio oeste que se veían reflejados en Tom Cruise o Melanie Griffith, cuando aún no eran estrellas y podían encarnar a veinteañeros que, aunque las pasaban canutas entre rascacielos y yuppies, conseguían alcanzar el sueño americano y colocarse unos tirantes con las barras y estrellas. Ayuso pretende ser la protagonista de Armas de Mujer aunque quizá encaje mejor en American Psycho.

Esta tercera Ayuso, tras la heroína reaccionaria de la pandemia y la despreocupada libertariana electoral, pretende darle un nuevo encaje donde sobrevivir comunicativamente una vez que el coronavirus, como tema político y mediático, va perdiendo fuerza. Ahora ya no se trata tan sólo de azuzar la guarimba contra Moncloa o jugar a la ruleta rusa con las medidas sanitarias, sino de construir una Ayuso con contenido propio, alguien lo suficientemente facha para tener contento a Vox y su entorno, pero lo suficientemente dinámica para ser comparada, como hace La Razón, con una de las protagonistas de Sexo en Nueva York: de la mantilla al margarita.

Lo cierto es que, además del análisis comunicativo y cultural, y por mucho que este tipo de maniobras nos parezcan tan obvias como sonrojantes, hay que tenerlas en cuenta. Sobre todo porque teniendo la connivencia de una gran parte del sistema empresarial, que te paga los caprichos, y mediático, que te los difunde, hasta el personaje más mediocre se puede convertir en una estrella: miren si no a la canción ligera con origen en Miami. Más aún si juegas a favor de una inercia de décadas, ideas asentadas en el imaginario popular mediante la ficción y los estilos de vida.

Para ganar unas elecciones hay que captar el olor de la época y esa es la mayor debilidad de Ayuso, que es, probablemente, el último suspiro de una época en decadencia: vuelven a soplar vientos igualitaristas en todo el mundo, unos que impulsan a la política útil como la manera de dejar atrás tantos años de incertidumbre. La meritocracia y lo aspiracional no son más que el maquillaje para la retórica egoísta y salvaje del sálvese quien pueda. Ahora tan sólo hace falta que la izquierda se dé cuenta antes de emprender su enésimo viaje al centro o a la reinvención colorista. Y a esto casi le tengo más miedo que a Gordon Gekko.

 

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23 Comentarios
  • Antonio LCL Antonio LCL 01/10/21 15:22

    Pudiera ser que IDA fuera una marioneta diabólica de MAR?

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  • javiordel javiordel 01/10/21 13:38

    Díaz Ayuso ha sabido sacar mucho partido a sus virtudes, que las tiene (ya sean propias o de su equipo). Pero no dejo de lamentarme por el hecho de que pudo conservar la presidencia de la CAM para el PP debido, entre otras cosas pero en gran medida, por la ególatra operación de Errejón de "emanciparse" de la figura de Pablo Iglesias.
    En 2019 el cambio estuvo al alcance de la mano pero la división de la izquierda anticipó lo que un año después ocurrió en Galicia.
    Es cierto que en estas elecciones ha conseguido asentar el proyecto. Lo que yo me pregunto es si el precio que vamos a pagar merece la pena, por mucho sorpasso al PSOE que haya logrado.

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  • Epi Epi 01/10/21 08:45

    ..."hasta el personaje más mediocre puede convertirse en una estrella". Con este párrafo has resumido todo tu artículo, Bernabé. Muy brillante.

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  • Lunilla Lunilla 30/09/21 10:04

    "Los (las) Que estan siempre de vuelta de todo, son los que no han ido, a ninguna parte; Si cada español, en el PP de Madrid hablase de lo que entiende, y de nada mas; Habria un gran silencio, que podrian aprovechar, para el estudio; La pena en ese 'podrido' y corrupto partido es que de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa ; Antonio Machado Dixit; / "La verdad es la que es, y sigue siendo verdad, aunque se piense al reves" / El hombre es el que hace la historia, y la mujer tiene reservada la misiòn de hacer alhombre 'Padre de la historia'- Gregorio Marañon ; Dixit" Saludos Cordiales ; El DIablo Cojuelo ( 10.03 h. a/m )

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  • Grandota Grandota 30/09/21 07:52

    Muy buen artículo. Lo de Ayuso me parece un disparate incomprensible y vergonzoso que no tengo palabras para describir

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  • arrossinat arrossinat 29/09/21 22:01

    Con toda su memez supina (y aún sabiendo que es una marioneta manipulada desde El Lado Oscuro de la Fuerza) es nuestra Trump castiza madrizleña, pero más peligrosa para nosotros porque la tenemos aquí.

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  • 74camilo 74camilo 29/09/21 18:25

    Es que es guapa, es lista, se codea con ricos y famosos... qué más se le puede pedir a la nena!!!. Quizás pulir un poquito esa pose de niña repipi malcriada, pero bueno, le pagamosa esta también un máster en harvarabaca y arreglao!!!

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  • Argaru Argaru 29/09/21 17:40

    Que alguien tan absolutamente mediocre, como Díaz Ayuso, sea la presidenta de la Comunidad de Madrid dice muy poco en favor del electorado madrileño. Y aquí querría hacer una puntualización. Ya he criticado, más de una vez, la habitual lenidad del electorado conservador a la hora de juzgar la labor política de los “suyos” que, en este caso, se han pasado por el forro de la entrepierna la conducta “criminal” de la señora Ayuso con las residencias de mayores pero, lamentablemente, la rotundidad con la que ha ganado “la gran estadista madrileña” se debe a que mucha gente humilde se creyó cada una de las mentiras y patrañas que soltó por la boca la bloguera de Pekas, el añorado perrito de la reina de las ranas. Engatusar y engañar, de esta forma,  al personal, solo se consigue con una mediocre educación en valores culturales y democráticos. Bueno, la ausencia de pedagogía, por parte de la izquierda, además, de otras carencias, también ayuda. 
    No obstante, la trayectoria de Isabel Díaz Ayuso me recuerda el cuento de ”El traje del emperador” y, por favor, no interpreten mi análisis de forma sicalíptica, porque no hay nada más alejado de intención, pero yo a esta señora la veo en pelota picada intelectual y políticamente hablando. ¿Soy el único que lo piensa? A veces, viendo el trato y el seguimiento que le dan a esta lideresa, me siento igual que el niño del cuento de Andersen.

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    • Jubilator65 Jubilator65 29/09/21 20:53

      No, no eres el único...sorprendida estoy de lo lejos que ha llegado con lo poco que acredita

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  • EdmundoXXI EdmundoXXI 29/09/21 16:38

    IDA es una cara maquillada, ojos de loca.... y sin ninguna empatía hacia el prójimo. Su room mate es sobre miles de cadáveres... misas en latín del Opus... de Rouco... es la diarrea mental de MAR....

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    • GRINGO GRINGO 29/09/21 17:59

      PsicoKiller

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  • Rosa Vime Rosa Vime 29/09/21 16:23

    Ayer arremetió contra el presidente de México y contra el Papa de Roma. Menos mal que no está en el gobierno y nadie la toma en serio. Si no, tendríamos dos problemas diplomáticos. Decíamos de las embajadas catalanas pero las salidas al extranjero de esta chiflada también van dar que hablar. Yo me alegro. La considero una pirada atrevida e insensata y con cosas como las de ayer hasta la gente de derechas la ira temiendo.

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    • EdmundoXXI EdmundoXXI 29/09/21 16:39

      Una auténtica pirada... tiene ya un pie y medio en.la cárcel....

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