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Verso Libre

El cocinero como héroe moderno

Publicada 09/07/2017 a las 06:00 Actualizada 08/07/2017 a las 20:41    
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No es que me guste mucho comer bien, pero forman parte de mi vida las croquetas de la abuela Elisa, las natillas de mi madre y el gazpacho de mi mujer. También forman parte de mi memoria cuatro o cinco restaurantes en los que he pasado horas de amor y amistad. Por eso siento un poco de mala conciencia cuando me asalta un programa de cocina y me incomodo ante el televisor, o cuando oigo en la radio a algún chef hacer teoría artística de la tortilla desestructurada, las espumas del bosque o los sabores del mar.

Pienso que no estoy preparado. La verdad es que en las mesas donde soy feliz se habla poco de cocina. Basta con un comentario después del primer bocado, ¡qué bueno está!, un modo en el fondo de constatar que las tradiciones continúan, una manera de darle las gracias al cocinero o la cocinera de siempre.

Así que no lo puedo remediar, aunque algunos amigos me regañen. Me parece excesiva e inquietante la conversión del chef en el nuevo héroe de la vida moderna, ocupando la vida rosa del corazón y las audiencias mediáticas. ¿Qué sentido tiene?

La cadena de venganzas y tragedias que se cuentan en La Orestíada se puso en marcha cuando Atreo asesinó a dos hijos de su hermano Tiestes, cocinó sus carnes y las sirvió en un banquete. Al descubrir la realidad de los platos servidos, Tiestes arrojó un largo vómito lleno de maldiciones. En medio de los dioses y los mitos, el teatro clásico suele llevarnos a los orígenes de la condición humana. Es la misma voracidad animal que denunció hace unos días la diputada iraquí Vian Dakhil al contar que una esclava sexual del Daesh había sido obligada a comerse a su hijo de un año.

Somos cuerpos, animales con dientes, seres movidos por el deseo y la violencia, por el amor y la muerte. Cada época elabora sus estrategias culturales para ocultar estos instintos, para convertirlos en ilusiones. A veces son ilusiones de amor (la solidaridad, los cuidados), y a veces de muerte (la venganza, la explotación). No es bueno olvidar que los seres humanos somos capaces de amor, dignidad y bondad. El realismo sucio suele ser una caricatura de tintes negros pero el viento general de la cultura contemporánea ha tenido una dirección diferente. La pintura abstracta, el culturalismo, el hermetismo, la exaltación del estilo y la agresividad contra el realismo han pretendido con su tecnocracia, con su arte por el arte, negar la historia, los cuerpos que sudan y huelen, la experiencia humana del dolor y del tiempo.

El crítico norteamericano Frederic Jameson publicó en 1979, a contracorriente, un libro titulado Documentos de cultura. Documentos de barbarie para llamar la atención sobre el dolor y la explotación que están en el origen de la belleza, las dinámicas históricas encarnadas en textos o catedrales. La meditación de Jameson volvía de manera indirecta sobre Las preguntas de un obrero que lee, el poema de Bertolt Brecht: “El joven Alejandro conquistó la India. ¿Él solo? César derrotó a los galos. ¿No llevaba siquiera cocinero? Felipe de España lloró cuando su flota fue hundida. ¿No lloró nadie más?”.

Los lectores de novela española de posguerra estamos acostumbrados al hambre. La angustia de repartir una patata, buscar en la basura, pedir fiado en la tienda del barrio o ahorrar en la comida de los padres para que las hijas tengan leche, traspasó la vida cotidiana de los españoles. Fue la época de los himnos, de la cultura imperial, de la grandilocuencia…, la tuberculosis, los hijos muertos y las queridas. Sí, las más hermosas sonreían a los más insolentes de los vencedores.

Hoy las cosas han cambiado, el dinero encuentra sus formas de embellecerse, sus estrategias culturales. En nombre de la libertad moderna y la maternidad, los ricos compran el vientre de las mujeres para tener hijos, y los cocineros de postín se convierten en los héroes de las televisiones. Al principio de la democracia pensé que era una reacción lógica, igual que las películas del destape, un estallido hortera después de años de hambre y represión. Pero a día de hoy, cuando la prepotencia del lujo ha dado lugar a la crisis, la desigualdad, las ganancias desmedidas de los ricos y las viejas formas nuevas del hambre, creo que el glamour de los chefs es el modo más grosero de ocultar la barbarie que somos, la animalidad que se ha impuesto en un mundo que no duda en devorar a sus propios hijos en los parlamentos, los suburbios, las fronteras y los televisores.


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12 Comentarios
  • Artero Artero 13/07/17 02:44

    La cocina, en donde el buen y el mal gusto se entremezclan, a veces sin que se pueda diferenciar entre el uno y el otro.

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  • traspi51 traspi51 12/07/17 19:16

    Está mañana he desayunado café y una tostada repeyada de manteca colorá que estaba cojonuda, perdón, sublime. 

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    • Orlinda Orlinda 13/07/17 11:30

      Así sin más, tan vulgar, sin  "deconstruirla" ni nada? ¡Jo! Qué envidia me das.

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  • gualdo gualdo 11/07/17 03:10

    Los medios públicos controlados por el pp promueven la estupidez. Siempre ha sido así, y probablemente siempre lo será. Al pp le interesa un pueblo estúpido; sólo así conseguirá votos. Fútbol, toros, chefs y demás pamplinas es lo que interesa que guste al público, pero no sólo eso, es que es sólo eso lo que a ellos les gusta -además de robar, claro, e insultar al que tiene menos. Recuerdan ustedes aquella noticia acerca del nieto del rey emérito, que se había pegado un tiro en el
    pie un buen domingo manejando a los 14 años la escopeta que su propio padre le puso en las manos? Esa es la derecha española: en vez de aprovechar los fines de semana para aprender,
    estudiar un pensamiento, tocar un instrumento, pintar, comprender la ciencia, u observar las estrellas, usan los días de fiesta para pegar tiros en el monte, cegarse con el fútbol, ver correr la sangre en la
    plaza, o aplaudir a rabiar a un señor que prepara comida... y esos son los ideales y el bienestar que quieren meter en el cerebro de sus súbditos... ven ustedes el error que cometieron psoe Y podemos al dejar al pp en el poder? Siempre hay consecuencias laterales importantísimas.

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  • Minguela Minguela 10/07/17 20:56

    Totalmente de acuerdo, no son enviados de los dioses.
    En los setenta pensábamos que la estupidez tenía límites y la inteligencia no, hoy es al revés la que no tiene límites es la estupidez. 
    Un cocinero jefe, o eso que llaman Chef es dios, porque hoy no sabe guisar ni dios, un barrendero es hoy gestor de residuos sólidos urbanos, un despedido un optimizado y un empresario seguidor a pies juntillas del neoliberalismo salvaje es un emprendedor digno de admiración. 
    Afortunadamente un gilipollas sigue sien do un gilipollas, lo que pasa es que tarda en manifestarse,.

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  • Casucu Casucu 10/07/17 16:57

    D.Luis se ha pasao un pelín.No todas las guapas sonreian por dinero, entre ellas mi madre (como la de todos), que cuando no nos gustaba la comida, allá por los 70, exclamaba:¡lástima de un buen 41!.
    Es verdad que debieramos revisar la gastronomía y su valor dentro de la izqda. ,pero Vázquez Montalbán sigue pesando mucho afortunadamente.
    Salud y buen provecho.

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    • korrosivo korrosivo 13/07/17 10:58

      Vázquez Montalbán sigue pensando mucho. Por fortuna.

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 10/07/17 16:30

    Quiza, debemos comenzar a manifestarnos una y otra vez, en todo tipo de medios, loando la fuerza de voluntad y el esfuerzo de MILLONES DE CIUDADANOS, PARADOS DE LARGA DURACION, APOYADOS POR SUS PADRES Y/O HIJOS, LUCHANDO POR SALIR ADELANTE.

    Tampoco estará de mas, que, en lugar de insistir en poner delante de una infancia/ juventud, necesitada de lo imprescindible o sobreviviendo en mínimos, DEJEMOS DE BOMBARDEAR CON GILIPOLLECES Y RECONOZCAMOS SU LABOR TITANICA PARA LUCHAR POR APRENDER Y CAMBIAR SU SITUACIÓN...PACIFICAMENTE.

    Y, señalo 'pacificamente', precisamente, porque desarrollando/promocionando la 'felicidad' provocada por la SOCIEDAD DE CONSUMO, no aparecemos conscientes de que...UN DIA, LA NECESIDAD DE OTROS, PUEDE HACER PELIGRAR LA 'SEGURIDAD' NUESTRA.

    No seamos tan superficiales e inconscientes y, por una vez, RECONOZCAMOS EL ESFUERZO DE OTROS POR SOBREVIVIR CON LA MISERIA QUE EL CAPITAL LES ABONA POR SU TRABAJO, PRIMANDO SUS BENEFICIOS, CON LAS PLUSVALIAS DEL ESFUERZO DE LOS QUE MALVIVEN TRABAJANDO.

    Demando artículos que renozcan el esfuerzo de los que -con las necesidades mínimas en peligro- luchan por avanzar y cambiar esta sociedad de la posverdad, donde se alaba y promociona lo superfluo, olvidando LOS VERDADEROS VALORES HUMANOS; LOS QUE SE RECONOCEN, DESDE EL ESFUERZO POR BENEFICIAR A LA MAYORIA QUE SUFRE, A LOS PERSEGUIDOS POR LAS GUERRAS, A LOS EXPULSADOS DE SUS HOGARES...etc.
    Ellos deberían ser, los sujetos a reconocer en nuestros comentarios...creo, humildemente.

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  • Chuchi Chuchi 10/07/17 11:12

    Si chef, si chef, señor si señor

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  • paco arbillaga paco arbillaga 10/07/17 07:29

    Somos injustos con la gente millonaria, no tenemos en cuenta la de alegalidades que tienen que cometer, a la cantidad de gente que tienen que corromper, a la de obreros que tienen que explotar para pagarse sus jamones, vinos, sus mansiones, joyas y demás refinados gustos y caprichos. Pobrecitos, ¡si hasta les han desestructurado sus comidas! Osasuna!

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  • svara svara 10/07/17 01:37

    Me pregunto, en el caso que alguien vea a esta gente despilfarrando abundancia de alimentos como si esto estuviera al alcance de cualquiera, y este alguien se las ve y se las desea para poder comer algo todos los días. ¿Pero a que nueva tortura social estamos asistiendo? ..... En fin...

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  • svara svara 10/07/17 01:32

    El articulo da mucho juego, es de los buenos, buenos. La televisión es una quimera, una pesadilla es todo lo que no debe ser, incluso cuando es.

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