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El lío de las vacunas

Marciano Sánchez Bayle
Publicada el 13/04/2021 a las 06:00

Durante los ultimos días estamos viviendo un serie de informaciones un tanto caóticas y contradictorias sobre las vacunas, centradas en la de AstraZeneca pero que parecen confundir a la población, por ello sería conveniente señalar algunas cuestiones claves.

Las vacunas son medicamentos y como todos ellos tienen efectos adversos, contraindicaciones y potenciales interacciones con otros medicamentos. En la medida en que el número de personas vacunadas aumente se irán conociendo más estos potenciales efectos, más o menos infrecuentes, y también si existen problemas a medio y largo plazo, lo que puede o no suceder.

La decisión de vacunar debe tomarse teniendo en cuenta los riesgos frente a los potenciales beneficios. Ya hay mucha información y cada vez parece más claro que los riesgos de un problema adverso grave son muy inferiores a los beneficios de la protección frente al covid-19, ahora bien, como la frecuencia de las consecuencias graves de la enfermedad aumenta con la edad, es evidente que los beneficios netos son muy superiores en las personas más mayores respecto a los jóvenes. Por otro lado siempre debe considerarse que las vacunas, al contrario de lo que sucede con la mayoría de los otros medicamentos, se administran a personas sanas, y por eso hay que ser más prudentes a la hora de evaluar beneficios y riesgos.

No sería raro que aparecieran nuevas complicaciones relacionadas con las vacunas a medida que se introducen otras nuevas, pase más tiempo desde la vacunación y haya más personas vacunadas. Resulta ilusorio pensar que van a existir vacunas sin ningún tipo de problemas secundarios.

Los conocimientos científicos son limitados y progresan mediante el estudio y observación de los problemas, y el debate sobre las hipótesis alternativas y su comprobación en la práctica es por lo tanto un proceso abierto y sujeto a variaciones a la hora de establecer recomendaciones e indicaciones. Lo normal es que si aparecen nuevas evidencias se cambien las recomendaciones, lo anormal y potencialmente peligroso sería no hacerlo.

La comunicación ha tenido fallos notorios desde el principio de la pandemia, transmitiendo como hechos ciertos e incontrovertibles lo que eran hipótesis, todavía pendientes de comprobación o extraídas de una experiencia limitada; a medida que avance la pandemia, la vacunación, etc, la experiencia irá consolidando las alternativas y el grado de certeza aumentará.

El debate y el escrutinio público tan pormenorizado que se ha realizado desde el inicio de la pandemia, han dificultado un mejor conocimiento del problema a la opinión pública, y hay que ser conscientes de que está muy sesgado por muchos intereses, profesionales, geopolíticos, económicos y empresariales, que dificultan una evaluación razonada, favorecen la desinformación y fomentan la confusión de muchas personas. Por supuesto la información es fundamental en una sociedad democrática, pero debe ser de calidad, contrastada y situada en su contexto.

Sobre las vacunas incide también que algunas CCAA, especialmente la Comunidad de Madrid, están abordando la vacunación contra el covid-19 con la misma falta de rigor y el mismo caos organizativo que le han caracterizado durante la pandemia, eso explica por ejemplo que la suspicacia respecto a las mismas sea mucho mayor en Madrid que en el resto del país.

Por otro lado es obvio que en la UE se han priorizado las vacunas donde existían intereses económicos de países miembros, ninguneando otras vacunas que potencialmente eran similares; incorporarlas una vez comprobada su eficacia y seguridad sería conveniente, pero de nuevo no puede hacerse con movimientos incoordinados como los realizados por la Sra. Ayuso, que anteponen el espectáculo sobre la seguridad y la salud de las personas.

Por todo lo que conocemos hasta ahora, la actuación de las autoridades sanitarias del Ministerio es bastante sensata y prudente, aunque quizás no lo sea comprometerse a tasas de vacunación en un plazo determinado, cuando estas dependen de los suministros de vacunas y de la actuación de unas CCAA que no controlan. En nuestro caso, la utilización intensiva de los recursos de la Atención Primaria podría garantizar un buen resultado. De todos modos, las cosas avanzan razonablemente y parece probable que el proceso de vacunación alcance sus objetivos en el verano.

Ahora bien, siguen quedando los interrogantes sobre cuál será la duración de la inmunidad y de cómo plantear el acceso a las vacunas de la mayoría de la población mundial. Es evidente que la liberación de las patentes sería un paso imprescindible para ello, y a medio plazo deberíamos conseguir la independencia del suministro de medicamentos de los intereses comerciales y ahí es fundamental, visto el comportamiento de las empresas farmaceúticas privadas en esta crisis, el ser capaces de dotarnos de una potente empresa farmacéutica pública.

_________________

Marciano Sánchez Bayle es presidente de la Asociación para la Defensa de la Sanidad Pública de Madrid

 

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4 Comentarios
  • GRINGO GRINGO 13/04/21 11:17

    El derecho a la información, cuando se ejerce de forma irresponsable, crea confusión, y es en parte lo que está pasando ahora.

    Todos los medicamentos pueden tener efectos secundarios, y no sólo afecta a las vacunas que se han conseguido para ésta pandemia, o no puede pasar algo parecido en numerosos medicamentos y vacunas investigados durante muchísimo más tiempo ??.

    Si la información que se ha transmitido sobre los efectos de las vacunas, "se aplicaran a los riesgos de la línea de autobuses de tal pueblo a tal pueblo", y se informara machaconamente de su índice de accidentes, el estado del asfaltado, las curvas sin peralte o contraperaltadas, la probabilidad de encontrar animales en la carretera, la presencia habitual de maquinaria agrícola, etc,etc,etc,", esa línea cerraría en dos días.

    Libertad de expresión SÍ, libertad de intoxicación NO, no se puede dar altavoz a cualquier ignorante en la materia.

    Ante todo prudencia en todos los ámbitos, pero "si se acojona continuamente al público", cunde el pánico.

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    • jorgeplaza jorgeplaza 13/04/21 15:19

      No hay que acojonar, pero acabo de oír que en los EE.UU. se suspende temporalmente la vacunación con Janssen tras la aparición de varios casos de trombos, alguno mortal. El gozo de Darias en un pozo y el acojono (el miedo es libre) en los de mi edad, a los que nos van a endiñar Astra-Zeneca que tiene esos mismos problemas.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 13/04/21 08:39

    Un artículo anormalmente objetivo (lo digo, evidentemente, para elogiarlo) pero del que, si se lee con atención, se sacan conclusiones que es posible que no le gusten a todo el mundo. Por ejemplo, cuando dice acertadamente "en la medida en que el número de personas vacunadas aumente se irán conociendo más estos potenciales efectos, más o menos infrecuentes, y también si existen problemas a medio y largo plazo, lo que puede o no suceder". Creo que no es temerario deducir de ahí varias cosas:

    1) Se está utilizando a la población general como cobayas
    2) Es imposible conocer tras solo unos pocos meses de inoculación cuales serán los efectos a medio y largo plazo

    Se sabe con certeza (es casi lo único) que la probabilidad de morir de covid aumenta exponencialmente con la edad, multiplicándose por cuatro cada once o doce años según las estadísticas españolas. Por tanto, el beneficio de vacunar (medido en ahorro de muertes) es tanto mayor cuanto mayor la edad de los vacunados y es por eso por lo que la vacuna de Astra-Zeneca se recomienda ahora para viejos: porque en nosotros, pese a las incertidumbres, es probable que los beneficios superen los daños, mientras que en personas jóvenes ocurre lo contrario. Pero ese mismo razonamiento pone en tela de juicio la pretendida necesidad de vacunar a toda prisa a toda la población, incluyendo niños, cuando la estadística oficial del Ministerio de Sanidad dice que por debajo de diez años no han muerto más que doce niños en toda la pandemia (un año normal mueren unos 1.500 niños de esa edad por todas las causa; 12 no llega a ser el 1% de esa mortalidad habitual).

    Los efectos a largo plazo, desconocidos como bien dice el artículo, tienen que tenerse doblemente en cuenta en niños y adolescentes por dos razones: porque tienen mucho "largo plazo" (mucha vida por delante) y porque no han completado su desarrollo sexual y se desconoce si la vacuna podría perjudicarlo de algún modo. Creo por eso que no está de ninguna manera justificado vacunar a la población por debajo de los veinte años y que hay solo intereses comerciales detrás de ese propósito. Y no me refiero solo a la vacuna de Astra-Zeneca sino a cualquiera.

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  • cable cable 13/04/21 00:08

    La principal fuente de confusión es la Comunidad de Madrid. La más reciente proponiendo vacunar a menores de 60 años con Astrazeneca cuando se decidió otra cosa en el consejo inter-territorial.
    La de hoy mismo, contradiciendo a la ministra que habla de aplicar la vacuna Jansen a mayores de 70 y Escudero propone centrarla en lo de menor movilidad. Siempre evitando la unanimidad. Habilitando un día 11 hospitales para fin de semana y el lunes anulando la vacunación en los mismos alegando que no hay vacunas, para culpar al gobierno central. Sin hablar de la dejación sucedida en las residencias. La confusión y muchas otras sucias jugadas políticas, han costado muchas vidas en Madrid.

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