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Crisis del coronavirus

El estigma de los "pobres abuelitos": saltan las alertas y las primeras denuncias ante la discriminación de los mayores

  • Surgen las primeras denuncias de "discriminación" sanitaria y las asociaciones de mayores reclaman que la desescalada se aleje del "edadismo"
  • Los especialistas alertan contra la "infantilización" y la "lástima" y temen que se imponga el estereotipo del viejo vulnerable y enfermo
  • "Hoy tiene menos que ver una persona de 60 años con una de 65 que una de 15 con una de 20. La falta de percepción de la diversidad es ofensiva", señala Juan Martín, del Centro Internacional sobre Envejecimiento
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Publicada el 10/05/2020 a las 06:00
Una pareja observa la playa de Ondarreta de San Sebastián, hoy sábado dia 56 del confinamiento.

Una pareja observa la playa de Ondarreta de San Sebastián, este sábado.

EFE

"Pobres mayores", oímos estos días de sufrimiento de "nuestros abuelitos". Y estos sintagmas, aunque de propósito inocente, incluso cariñoso, pueden constituir, en su continua repetición, un paso atrás para los mayores, una estigmatización e incluso una discriminación. "La discriminación por edad siempre está ahí. De forma latente, o más clara. Estos días se hace evidente", señala José Antonio Iglesias Guerra, profesor de la Facultad de Ciencias de la Salud de León e investigador sobre el tema. "Con esta crisis", añade, "el estereotipo del mayor como persona frágil, dependiente y enferma se ve reforzado. Y se asienta su percepción como una carga, como un coste, cuando lo que deberíamos pensar es que todos llegaremos a esa edad", señala Iglesias Guerra. Pero no se trata sólo de estereotipos y de estigmas que pueden desarrollarse o afianzarse con motivo de la pandemia. La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y un informe de la investigadora Sacramento Pinazo para la Cátedra Prospect 2030 de la Universidad de Valencia han puesto esta semana sobre la mesa una idea (casi) tabú: los mayores han sufrido "discriminación" durante la crisis del coronavirus.

Hay voces que se alzan también contra la idea de que los mayores tienen que ser, como oímos continuamente, "los últimos en salir". "Nos ha sorprendido que se establezca una especie de toque de queda entre las 23.00 y las 6.00 horas, en la que no se permite ni siquiera pasear, o hacer ejercicio, cuando no hay riesgo de aglomeraciones. Lo natural habría sido establecer la actividad física al aire libre de las personas mayores de 14 años y menores de 69, entre las 20.00 y las 10.00", señala en una carta abierta Eduardo Rodríguez, presidente de Honor de la Confederación Española de Federaciones de Mayores (Ceoma). Y lanza una advertencia muy severa sobre la fase de desescalada: "Si después de lo ocurrido con la limitación de entrada en muchas UCI por el mero hecho de tener una determinada edad, se limitara indiscriminadamente el movimiento de las personas de edad, sería insistir en otra flagrante manifestación de edadismo o gerontofobia, por ser pura discriminación anticonstitucional". La Unión Democrática de Pensionistas (UDP) también ha reclamado criterios de desescalada sin "edadismo".

Edadismo

El "edadismo", o discriminación por edad, es contraintuitivo. ¿Cómo que discriminamos a "nuestros mayores"? ¡Pero si los adoramos! No hay un otro al que relegar, porque llegaremos –con suerte– a ser uno de ellos. "Es como si discrimináramos a nuestro yo futuro", explica el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (Cenie) en un documento sobre este fenómeno. Y, sin embargo, es un hecho más que explorado por las ciencias sociales. La acuñación del término (ageism, en inglés) se atribuye al psiquiatra y gerontólogo estadounidense Robert Butler, que abrochó con un término en los años 60 una creciente tendencia social que había degradado la consideración social de los mayores desde el papel de "sabios" y reservorio de conocimiento acumulado en las sociedades tradicionales al de impedimento para la movilidad campo-ciudad con la industrialización. A esto se ha ido sumando, con la aceleración de la historia y el vértigo del cambio tecnológico, el estigma de poco "adaptable" y escasamente productivo. "Como sociedad le hemos poco dado poco valor a la vida de los ancianos, porque no son productivos", señalaba en una reciente entrevista con infoLibre el epidemiólogo Usama Bilal en una reflexión sobre el "horror" en las residencias de ancianos.

 

 

Hay factores psicológicos. Una investigación de la revista International Psychogeriatrics revela que son las personas de mediana edad, y no las más jóvenes, las que más evidencian actitudes discriminatorias, en un deseo de afirmación de la propia imagen ante la cercanía de la vejez. El resultado de toda esta estructural –cultural, psicológica, económica– es una traducción explícita de mecanismos discriminatorios. "El edadismo asocia la edad a estereotipos negativos relacionados con la falta de autonomía y con la fragilidad, justificando las desventajas sociales de las personas mayores. Una buena parte de las políticas públicas dirigidas a las personas mayores parten de la idea del envejecimiento como un problema, en la medida en que se considera a las personas mayores como grandes consumidoras de recursos", señala el informe La discriminación por razón de edad en España, de la Fundación Help Age y el Instituto de Derechos Humanos Bartolomé de las Casas de la Universidad Carlos III [ver aquí].

Sanidad, empleo, justicia, educación, ocio...

El informe advierte de la sutileza del edadismo, que se inserta en un esquema cultural sólidamente arraigado que incluso dificulta su identificación como discriminación por los propios afectados y "limita mucho la efectividad de los instrumentos jurídicos" para contrarrestarla. Los investigadores identifican discriminaciones sanitarias, que son objeto de preocupación de la propia Organización Mundial de la Salud, y en el empleo, esta última aceptada por los poderes públicos, que le dedican programas específicos.

Pero también la hay en el acceso a la administración de justicia, que en su diseño muestra falta de consideración a los mayores "en el plano físico, cognitivo y actitudinal", según el informe. Tampoco están adecuadamente cubiertas –sigue el informe– sus necesidades de formación y aprendizaje. Ni de ocio, cultura y deporte, con una oferta "dirigida a una persona estándar" y que no responde [...] a la variedad de intereses de las personas mayores". La "brecha digital" multiplica las dificultades de integración y participación. La "asociación entre edad avanzada y enfermedad", la "infantilización" y "la imagen negativa de las personas mayores impide que se considere que tengan algo que aportar". Al final, se concluye del informe, acabamos por meter a todos los mayores en un mismo saco, obteniendo una imagen homogénea de individuos desfasados cuyo tiempo pasó.

Ni "asistencia", ni "lástima"

Como coordinador del Centro Internacional sobre el Envejecimiento, Juan Martín tiene como propósito propiciar una "respuesta positiva", con "responsabilidad social" y no sólo "con carácter asistencial", a las necesidades de de la población mayor, observada en toda su heterogeneidad. A lo largo de toda la conversación con él se repite esa idea: diversidad. "Hoy, con el cambio generacional, tiene menos que ver una persona de 60 años con una de 65 que una de 15 con una de 20. La falta de percepción de la diversidad llega a ser ofensiva. Una persona de 64 años y 364 días es doctor, o fontanero... Al día siguiente es un número, pierde todo el tipo de consideración. Cuando queremos abordar algún tema de mayores, te dicen: 'Al Imserso'. Eso es un reduccionismo que no se puede tolerar". Y pone otro ejemplo más. En su trato con centros de opinión y encuestas, ha comprobado cómo las categorías son del tipo "de 18-25 años", "25-35", "35-45"... Al llegar a 65, casi siempre lo mismo: "65 y más". Y en ese "cajón de sastre", como lo llama Martín, hay un 16,55% de la población total. En términos absolutos, 7.651.073 personas.

A Martín le preocupa, más que la estigmatización y el reduccionismo que puede impulsar el virus (mayores=vulnerables o enfermos), que la pandemia nos impida ver nuestras necesidades como sociedad. "Si ahora en Europa una de cada cinco personas tiene más de 65 años, en unos años será una de cuatro y en 30-35, una de tres... Con una esperanza de vida de más de 83 años, y mucha gente de más de 90 años, en España debemos afrontar el gran desafío demográfico planteándonos qué idea de futuro tenemos como Estado", señala. Una visión simplificada de un grupo tan numeroso y heterogéneo, subraya, limita el alcance de esa visión.

Similar advertencia lanza la Declaración en favor de un necesario cambio en el modelo de ciudadanos de larga duración, que circula estos días al calor del escándalo provocado por el desvelamiento de la lamentable stuación en las residencias de mayores, donde se han producido más de 17.000 muertes: "No compartimos el lenguaje paternalista que apela a la lástima o a la obligación de devolver, como si de un favor se tratara, a 'nuestros mayores', a 'nuestros abuelitos', lo mucho que hicieron por la sociedad actual. Revisemos nuestra mirada y lenguaje colectivo sobre la vejez y la discapacidad eliminando la infantilización y la discriminación. Antes que nada, somos personas, con derechos y deberes".

El investigador Iglesias Guerra destaca otro hecho: "Durante estas semanas, aunque se ha hablado mucho de mayores, se ha escuchado poco la voz de sus asociaciones". Juan Martín (Cenie) advierte sobre los debates en términos "Economía Vs Salud", en el que los mayores aparecen a veces como lastre e incluso como elemento a sacrificar, como ha ocurrido a raíz de pronunciamientos políticos del Partido Republicano en Estados Unidos. "No es anecdótico. Debates así ya han tomado relevancia antes, recuerdo una vez con unas declaraciones de un ministro japonés sobre el coste de la vida de los mayores. Hay una necesidad evidente de un cambio de percepción, más aún porque, con la evolución de la biología molecular y la prolongación aún mayor de la vida que puede suponer, estamos en medio de un profundo cambio demográfico".

Un discurso peligroso

Como alerta la psicóloga Sacramento Pinazo, autora del informe La atención en residencias. Recomendaciones para avanzar hacia un cambio de modelo y una nueva estrategia de cuidados, ha cundido un discurso peligroso. "Se ha dado un mensaje que dice algo así como: 'Si no tienes más de 70, no tienes que preocuparte tanto'. Mientras tanto, las personas mayores tienen mucho miedo metido en el cuerpo", señala.

Es una afirmación en línea con la expresada en un artículo en este periódico por Javier de Lucas, catedrático de Filosofía del Derecho y Filosofía Política y senador del PSOE: "En un primer momento parecía que no nos preocupábamos tanto –quiero creer que ahora sí– cuando las cifras de muertos afectaban a ancianos, porque era 'natural'".

Residencias en malas condiciones

El estudio de Pinazo incluye un reproche de fondo al modelo de ciudados imperante, que más allá de carencias formales señala una injusticia de base, de concepto: "Nadie quiere (ninguno queremos) que el hecho de necesitar cuidados conduzca a una vida en la que seamos vistos, de la mañana a la noche, como 'enfermos' o 'dependientes', con las consecuencias perversas para las personas que han sido bien documentadas por la evidencia científica. Que el sistema sanitario repare por fin el olvido de que suministrar sus prestaciones a las residencias es obligado, pero también lo es, si nos importa el bienestar de las personas mayores, que nos mantengamos firmes en el propósito de convertir las residencias en espacios hogareños".

Esta idea de las residencias como espacio "hogareño" o "de convivencia", en línea con las experiencias del norte de Europa, están lejos de lo habitual en España. "Desde hace años veníamos advirtiéndolo. ¿Han entrado ustedes en las residencias? ¿Les parece que es la mejor forma de que vivan determinadas personas?", reflexiona Fernando Flores, profesor de Derecho Constitucional, coautor de Edad, discriminación y derechos (Aranzadi, 2019). A su juicio, y sin realizar una comparación, el concepto de residencia de mayores en España se inserta en la estela de los "asilos, los leprosarios y los manicomios". "Es verdad que la mayor parte de las personas mayores viven con sus hijos, pero también que cada vez hay más familias urbanas donde todos trabajan, y se tiende a buscar una solución residencial para las personas mayores", señala Flores.

El catedrático de Métodos Cuantitativos Juan José García del Hoyo vincula directamente las condiciones socioeconómicas que favorecen el ingreso de los mayores en residencias con las mayor mortalidad [ver aquí]. "Si un virus entra en un centro de día, en una residencia de ancianos, es una catástrofe ¿Qué ocurre? Que no hay la misma propensión a meter a un abuelo en una residencia en zonas de renta alta o baja. En Madrid hay rentas más altas, jornadas de trabajo más extensas y con menos margen para volver a casa a comer o regresar temprano... Hay más ingresos y menos posibilidad de tener a los abuelos en casa. En Andalucía eso es menos frecuente. En Huelva, aún menos". Eso, a su juicio, tiene incidencia –junto a otros factores– en los datos de mortalidad, menores en Andalucía que en Madrid y menores en Huelva que en el conjunto de Andalucía.

"Discriminación" sanitaria

"Habíamos conseguido avanzar en envejecimiento activo y esto nos puede atrasar muchos pasos", continúa Picazo, con 25 años de experiencia investigadora en este campo. A corto-medio plazo, indica, se va a producir un retroceso en las posibilidades de los espacios de participación social de los mayores: formación y estudios, centros de mayores, programas de envejecimiento activo, hogares del pensionista, programas de estimulación... "Hay que empezar a pensar en cómo recuperar espacios", señala, "aunque no será fácil teniendo en cuenta que todo el foco se ha puesto en su vulnerabilidad".

El informe la psicóloga Pinazo pone el dedo en la llaga: el fallo sistémico en las residencias para proteger la salud de los mayores. Además, apunta no sólo a errores y falta de previsión. También a "situaciones de discriminación por edad", en un informe que cuestiona los procesos de triaje. "El estado de cuarentena [...] condiciona la elaboración de protocolos de triaje para facilitar la toma de decisiones clínicas en un marco de recursos insuficientes. Y se incluye la edad para la (no) realización de determinados procedimientos terapéuticos", indica Pinazo, presidenta de la Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología. Añade el informe: "Estos criterios de derivación no pueden basarse en la edad, sino en la situación funcional, cognitiva y pronóstica del paciente".

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, junto con las sociedades autonómicas, ha lanzado esta semana un documento de propuestas en el que denuncia "discriminación" sanitaria a los mayores. "En esta crisis, las personas mayores han sido discriminadas en su capacidad de acceso real a servicios sanitarios especializados", señala el documento. En la misma dirección apunta el informe de Picazo: "Las personas que enferman en un centro residencial, siendo el principal grupo de riesgo, tienen derecho a la atención sanitaria pública por su condición de ciudadanos, tanto en la atención primaria de salud como en la especializada. No es admisible que sean privados de este derecho por su edad avanzada o por tener una gran discapacidad".

El Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) y las asociaciones representantes de personas mayores UDP (Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España) y Ceoma (Confederación Española de Organizaciones de Mayores) han lanzado un comunicado conjunto en el que "exigen que las personas con discapacidad y mayores no sean discriminadas en el acceso a la atención médica y a tratamientos en unidades de cuidados intensivos durante la pandemia". Las tres entidades exhortan a las sociedades científicas a "revisar sus protocolos y manuales" para "desterrar cualquier atisbo de desigualdad".

"No se puede descartar a nadie por razón de edad o de discapacidad de determinados tratamientos, ya que todas las vidas merecen el mismo respeto y tienen el mismo valor", señalan las asociaciones.

Déficit de geriatras

José Augusto García Navarro, presidente de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología, no cree que haya habido "una determinación, ni una reflexión" para llevar a cabo una discriminación. Pero sí apunta: "Se ha reaccionado tarde. Se ha pretendido que las residencias hicieran lo que no podían hacer, porque no tienen la base, ni los médicos ni las enfermeras para hacerlo. Y tampoco se ha estado ágil para dotarlas". García Navarro defiende al sistema sanitario de las acusaciones de relegar el tratamiento a personas mayores. "No ha habido un criterio de edad, sino de pronóstico vital".

Las sociedades de geriatría y gerontología ponen de relieve un déficit de atención especializada para mayores y reclaman "impulsar la geriatría en todas las comunidades autónomas" como "especialidad clave ante el reto demográfico y crisis sanitarias futuras", así como incorporar la especialidad de geriatría en la cartera de los servicios públicos de salud de todas las comunidades autónomas, algo que aún no han hecho Andalucía ni País Vasco. Todos los hospitales públicos deben tener servicios de geriatría, señalan. Pero, ¿es razonable que, con la composición demográfica española, aún estén pendientes estas tareas? "Creo que hemos sido poco previsores. Lo hemos dejado en manos de médicos de atención primaria, que también lo hacen muy bien. Pero ante enfermos más complejos, con grados de dependencia importantes y enfermedades múltiples que interactúan entre sí, se ha ido parcheando con otros especialistas", señala.

A García Navarro también le preocupa la huella de la crisis en la imagen de los mayores. "Tenemos ahora la visión de personas vulnerables, cuando la realidad es que la mayoría son personas perfectamente activas física, cognitivamente y socialmente, muchas de ellas con su negocio. Además, fueron fundamentales para afrontar la última crisis económica", señala. José Antonio Iglesias Guerra, profesor de Ciencias de la Salud, también cree que la fotografía del covid-19 deja fuera gran parte de la imagen de lo que solíamos llamar "la tercera edad". Pero expresa confianza: "Se habla mucho, y eso es muy positivo, de solidaridad intergeneracional. Pero esta vez de jóvenes a mayores, cuando suele ser al revés". En efecto, solía ser al revés. Y quedaban ciertamente vistosos y emotivos esos reportajes en que los "abuelitos" cuidaban de los nietos para que los papás trabajaran.

Ahora que hay que aislarlos y cuidar de ellos, ¿siguen valiendo lo mismo?.

 

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24 Comentarios
  • paco arbillaga paco arbillaga 11/05/20 08:21


    CARTA al EQUILIBRIO, por Daniel Ezpeleta

    Estamos en la cuerda floja, con el vacío de fondo y sin entrenamiento en esta disciplina. Y tenemos que seguir pisando la cuerda hasta llegar al otro lado del gran precipicio.

    La pandemia nos ha pillado en el aquelarre tonto de la vida que nos estábamos dando la mayoría sin ton ni son. No sabemos si llegaremos al final del cable; y si llegamos vivos no deberíamos echar a correr sin mirar atrás; debemos reflexionar y llorar por seguir vivos, porque hay que seguir viviendo, pero de distinta manera. Esto como individuo que somos, como seres humanos.

    Como sociedad, como tribu, decenas de miles de ancianos y ancianas de todas clases sociales y colores de piel (y no tan ancianos) hemos visto caer al vacío con la muerte y hemos entendido que si no hay salud no hay trabajo, pese a los que miran la vida sólo y sobre todo por el dinero, la posición, tener cosas y viajar y viajar sin control.

    Creo que deben reunirse los viejos supervivientes de las tribus y decidir el tipo de vida que podemos vivir y sostener. De lo contrario la raza humana caerá al vacío y la naturaleza seguirá creciendo sola, pues no necesita del hombre para vivir.

    Ella le susurraba a él al oído en el preludio del amor: «Cuando una casa vieja se quema, toda se quema.» Ya nunca más le podrá susurrar.

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  • jorgeplaza jorgeplaza 10/05/20 21:27

    Por mucho que nos empeñemos, la vejez es un mal objetivo. Toda la hipocresía de la sociedad, que es mucha, no basta para disimularlo y, aunque bastara, el mal seguiría estando ahí: tapado, pero ahí. En conjunto, los viejos somos improductivos y no solo en el sentido biológico estricto, que también. La sociedad gasta más en nosotros de lo que nosotros le aportamos y tanto más cuanto más se alarga la esperanza de vida. Los viejos cobramos pensión (de momento) y hacemos mucho gasto a la Sanidad pero, aparte de hacer gratis de niñeras de los nietos (los que los tienen y aún pueden) servir, lo que se dice servir, servimos para poco. Los impedidos y dementes, más frecuentes cuanto mayor la edad, para menos aún. Por eso, mi hoja electrónica con mis cuentas y modelitos de la COVID-19 se llama "Virus Pacto de Toledo": este virus, con su mortalidad tan multiplicada en los viejos, parece diseñado para aligerar la carga que los Estados modernos tienen con nosotros: menos pensiones y menos gasto en sanidad.

    Cuando se nos compara a los viejos de hoy con los de antaño, se idealiza la situación. Según insistía mi madre (y era aún bastante cierto en mi infancia) las viejas de la suya olían casi todas a orines. Y no se llegaba a las edades actuales: mi madre murió hace meses a los 97 años; mi padre, a los 92. Pero mis abuelos murieron a los 87 y 79 los dos que yo llegué a conocer y con menos de 40 y 50 (no sé exactamente) los dos que no. Eso mismo pueden decir la mayoría de mis coetáneos; era raro en mi infancia el que pasaba de los 80, pero ahora parece que es una desgracia no llegar a esa edad aunque sea en silla de ruedas, teniendo que llevar pañales y tomando veinte pastillas diarias.

    Este maldito virus, además de arruinarnos a viejos y jóvenes, ha tenido el efecto de poner de manifiesto muchas de las lacras disimuladas de nuestra sociedad: que ni siquiera sabemos fabricar mascarillas de papel o que a los muy viejos no se les mete en la UCI si hay candidatos más jóvenes, por ejemplo; o que es peligroso vivir solo del turismo o de prestado. Si sobrevivimos y no nos volvemos chochos antes, aprenderemos más del virus y de sus consecuencias sociales: es un consuelo.

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    • BASTE BASTE 11/05/20 15:11

      La vejez no es "un mal objetivo",es el único una vez se nace y,además,es relativo,todos mueren de viejos hasta los que lo hacen a los 5 años (son más viejos que cuando nacieron).Si la sociedad tiende a prescindir de nosotros (me incluyo a mis 75) igual es el momento de defenderse y empezar a prescincir uno de ella (de la parte que me ataca),mal panorama para todos (todos mirando atrás por precaución).Creo que las cosas se pueden manejar mejor,cambiando varios parámetros sociales que,esta pandemia, ha demostrado que no son válidos.Vienen tiempos nuevos con acciones nuevas y hay que adaptarse y el que no lo haga (sea viejo o no) al agujero:es ley de vida.Yo me defenderé como gato panza arriba.

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  • Dver Dver 10/05/20 20:12

    Yo creo que hemos pasado de una época lejana de la sensatez y una cierta autorresponsabilidad compartida, o controlada, por los familiares más allegados, a la de la normativización absoluta. Es cierto que cuando se hace una norma se debe de poner la raya (hasta los dieciocho años, por ejemplo; un día antes no se puede acceder a lo que se puede un día después. Absurdo, pero necesario, porque sino cada cual se inventaría sus excepciones, o se las otorgaría discrecionalmente alguien. Parece ser que esta semana se ha armado un cierto revuelo a raíz de una absolución judicial a una persona que fue acusada de desobediencia a la autoridad. Lo vieron por un par de sitios alejados de su domicilio y "acabó en el cuartelillo". El informador no precisa más en cuanto al porqué de terminar en comisaría (no se da noticia de desobediencia). No he podido leer ni las acusaciones ni las defensas, ni las motivaciones de tal sentencia, pero parece (porque el reportero lo pone en negrita) que el juez dice que el articulo 7 de la Ley de Alarma está redactado dudosamente (es si criterio), y que por lo tanto todo lo que no está prohibido (y, parece que se refiere taxativamente escrito) esta permitido, y más si son Derechos Fundamentales del individuo. A mí me preocupan expresiones como esta, sin más acotamientos. Me imagino que no hay ninguna ley que detalle que si hay una silla en el portal de una calle, me la pueda llevar por las bravas; a lo mejor la ha dejado alguien un momento para hacer otra cosa. Es obvio que es imposible concretar cada uno y todos las acciones que podemos hacer, y no por ello está permitido todo. ¿Dónde puedo desnudarme totalmente? ¿Donde puedo defecar? Parece que en la Gran Vía no, pero en la montaña sí. Incluso no creo que exista una norma que diga que uno no puede desnudarse en la Gran Vía; más bien habrá algo relativo al escándalo público, y claro, eso ya no es preciso, concreto. Es decir, interpretable, que es la misión de los jueces. En un momento de alarma (limitación de ciertos derechos fundamentales, por motivos más que razonables) decir que todo lo que no está prohibido, está permitido, es una sandez. No entro en la sentencia porque la desconozco.

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  • paco arbillaga paco arbillaga 10/05/20 20:00


    Por el olvido, por el desprecio hacia los viejos que muestra parte de la sociedad, con algunos dirigentes políticos incluidos, me puedo coger un cabreo de mil pares o sentir conmiseración por la ignorancia o por el egoísmo de quienes nos desprecian, por quienes piensan que estamos ya de sobra en este mundo.

    De desagradecidos está el mundo lleno y lo peligroso es que algunos de esos desagradecidos hacia sus mayores lleguen a cargos políticos con poder de decisión o a puestos dirigentes de algunas empresas en las cuales ya consideran viejo a alguien que tenga cuarenta años.

    Entre edadistas, fachas, neoliberales, y también algunas personas de izquierda que nos achacan a los ancianos que no hicimos en los años 70 la revolución que ellos tampoco han hecho en los más de cuarenta años transcurridos desde entonces, la realidad es que hoy una parte de la sociedad no nos mira con buenos ojos, incluso se nos acusa de que costamos mucho dinero por el gasto en pensiones y medicinas que originamos.

    Espero que a quienes así piensan y actúan, si llegan a viejos, no les pague la sociedad con la misma receta que ellos tienen para con nosotros.

    No sé si resulta vergonzoso, ¿o cómico?, tener que hablar de esta realidad. ¿Cómo puede haber gente tan mezquina que se comporte así con sus semejantes mayores? Compañeras y compañeros de edad: procuremos darles muchos años de tabarra a esa caterva de ignorantes. Muchos años de osasuna para todxs nosotrxs (y para Anguita).

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    • irreligionproletaria irreligionproletaria 10/05/20 21:09

      Especialmente, mis mejores deseos para Julio Anguita.

      Egun on lagun.

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      • paco arbillaga paco arbillaga 10/05/20 22:15


        irreligionproletaria: Osasuna2 salu2, ¡y por muchos años!

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  • Azalea Azalea 10/05/20 17:46

    Muy buen articulo Angel . Y comparto mucho de lo que dicen los comentaristas .
    saludos y periodismo libre!!

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  • Francisco Cansinos Capote Francisco Cansinos Capote 10/05/20 15:04

    Espléndido artículo. Muchas gracias.

    Preguntas obvias, desde luego no capciosas ni innecesarias:

    ¿Se han modificado los protocolos de ingreso en UCI en Cataluña?
    No sabemos si existía (o existe) el mismo en otros territorios. En caso positivo, ¿se han modificado?
    ¿Se puede imputar penalmente al autor de ese protocolo?
    ¿Se le ha cesado, al menos, de su seguramente muy bien remunerado cargo?
    ¿Alguién recuerda que la discriminación por edad es anticonstitucional?
    ¿Por qué se permite que las cuotas de las aseguradoras de salud privadas se incrementen al ir cumpliendo años?
    ¿Porque soy "vulnerable", no puedo ver a mis nietos, en ninguna fase?
    ¿Prohibirán privatizar la salud y las residencias?
    ¿Blindarán constitucionalmente la sanidad y las residencias públicas?
    ¿Se va a procesar penalmente a los que cursaron instrucciones de no llevar a los hospitales a los ancianos contagiados?
    ¿Y a los que privatizaron las residencias y la sanidad públicas?
    ¿Y a los responsables, hasta el 14 de marzo, de tener suficiente personal sanitario y las EPI,s y mascarillas mínimamente imprescindibles?

    Podría seguir preguntando pero, como soy mayor y vulnerable, creo que no serviría para nada.



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  • svara svara 10/05/20 14:30

    Ángel Munárriz, un buen artículo, como tantos otros. Gracias por la excelencia informativa de sus artículos. Salud

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  • irreligionproletaria irreligionproletaria 10/05/20 12:45

    ¡Pero si los adoramos!

    "Es como si discrimináramos a nuestro yo futuro"

    Extraordinario y documentado artículo, uno más, de Ángel Munárriz.

    Tiene muchos puntos y mantengo algunas divergencias:
    He comentado sobre 'residencias' de ¿mayores? o, ¿asistidos y válidos? DIVERSIDAD. Traslada Muñárriz, comentado por el coordinador del Centro Internacional sobre el Envejecimiento, Juan Martín: "Cuando queremos abordar algún tema de mayores, te dicen: 'Al Imserso' Eso es un reduccionismo que no se puede tolerar."

    Por consecuencia, deberíamos llamar a las cosas por su nombre:
    - Las 'residencias de mayores' deben REGULARSE JURIDICAMENTE.
    ( curas, monjas, ongs, fondos buitres (vg:fondos de pensiones de paises desarrollados, titulares por días, semanas, meses...etc. del centro)
    ¡Todos deben respetar la normativa como empresa!

    Concluímos: 'sus residencias' las titulares de los fondos que invierten en nuestro país, nada tienen que ver con los lugares de 'acogida' de los mayores españoles.

    Deben ser empresas reguladas conforme a Derecho, perseguidos de oficio sí incumplen la normativa...y, a mayor abundamiento, si hablamos de delitos...

    - Sanidad, por 'acuartelamiento'
    Espero que no aparezca un coche de la PN para trasladarme a un centro psiquiátrico, como al parecer hicieron ayer en Italia, con una persona que pretendía, DESPERTAR, a sus conciudadanos de 'esta siesta' en la que nos mantenemos 2 meses, 'adormilados' ...en lugar de UVIs, 'REAs' para todos, cuando decidan despertarnos o dejemos de tener 'miedo'

    Las Residencias de válidos y asistidos -hablo de hace un lustro- además de publicitarse con Asistencia Médica y enfermería (psicoterapeutas, etc.) dependen sanitariamente de la SP, todos sus residentes, del CAP y sus equipos de MF/enfermería/extracciones/odontología/terapeutas/administración, etc. de que se compongan los Centros de Atención Primaria y consecuentemente, los Centros de Especialidades, RX, Administración, etc.
    ¿Cuándo dejaron de ser competencia de los CS/CE pertinentes, las Residencias ubicadas en la zona correspondiente al EAP?

    "Declaración en favor de un necesario cambio en 'el modelo de ciudadanos' de larga duración"

    ¿Es admisible?

    Salud




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  • Galias Galias 10/05/20 11:19

    Tanto tienes, tanto vales. En la sociedades antiguas cuando no habia Seguridad Social ni pensiones, los mayores seguían siendo los que mantenían unidos a la familia y a las sociedadesy su autoridad era un grado hoy que la competencia en todos las sociedades capitalistas del trabajo, su escasez, y la productividad es la norma, los viejos resultan prescindibles a no ser que por su interés sirvan para mantener esas sociedades y familias golpeadas por la crisis económica como en el 2008 y años siguientes. En una crisis sanitaria importa menos discriminarlos y que se mueran

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  • Gabardinas Gabardinas 10/05/20 10:35

    Excelente artículo.

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