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Urdangarín: este Iñaki es la pera

Éramos pocos y reapareció Iñaki Urdangarin Liebaert. El cuñado díscolo del rey ha vuelto a solicitar ante el Supremo que le absuelva. Hacía tiempo que no sabíamos de él, cuando estaba en el banquillo salía en la tele a diario, ahora le vemos de uvas a peras.

Hablando de peras, de todos sus argumentos, el utilizado para responder al reproche de la fiscalía por no haber aportado documentos al proceso, ha sido el más vistoso. Para mí que Urdangarin y sus abogados estaban pensando en el clickbait.

Para explicar que no aportó ni un post-it  argumenta que él no se ocupaba de temas contables ni financieros, ni fiscales, que estaba a por uvas, vamos. Y sustenta su idea fuerza en el tuneado de un dicho popular:

“No se puede demandar al olmopor no dar peras”.

¿Cómo se les queda el cuerpo? Este Iñaki es la pera. Muy fan.

Urdangarin ya había recurrido la condena en el mes de agosto. En su escrito de entonces se presentaba como “amigable componedor”, tampoco está mal como alias.

La verdad es que Iñaki siempre ha sido ocurrente y creativo en el campo del sobrenombre. El que fuera duque em...Palma...do y más tarde duque empapelado, quiere ahora ser un exduque em...Pera...do y emperrado en convencer al Supremo para que se porte como un “amigable perdonador”.

Recordemos que la condena a la que se enfrenta es de seis años y tres meses. Los delitos son variados: prevaricación, malversación de caudales públicos, fraude a la Administración, tráfico de influencias y dos delitos fiscales, Urdangarin tiene de todo, como Amazon. Este recurso es una respuesta a la petición de la Fiscalía para incrementar la condena hasta los diez años de cárcel.

Sobre la malversación, por ejemplo, la Fiscalía del Supremo le puso las peras al cuarto y argumentó que son Urdangarin y su exsocio, Diego Torres, quienes “pergeñan la trama delictiva, proponiendo las ilícitas contrataciones y presionando para que se celebraran, siendo ellos los que obtuvieron el beneficio económico derivado de los mismos, en detrimento de las arcas públicas”. En su recurso de apelación, alega el olmo Iñaki, hendido por el rayo de la Justicia, que “su actividad no supuso entorpecimiento al servicio público”. Camarero, una de peras al vino. ¡Viva el vino!

En otro pasaje del recurso argumenta el amigable componedor: “Nunca fue un capricho o la satisfacción de ansias personales ni aceptar veleidades. Se consideró, ya de entrada, algo útil e interesante para el conjunto de las Islas Baleares”, traducido: ¡pero si yo para las islas Baleares era una perita en dulce!

Hay más puntos en el escrito: la respuesta al recurso presentado por el abogado de Matas, por ejemplo. Niega el exduque haber pillado por amistad una comisión de 174.000 euros de la mano de Pepote Ballester, exdirector general de Baleares. Fue el pago por “su seguimiento al Equipo Ciclista ‘Illes Balears-Banesto’ por toda Europa”. Claro, una no puede evitar imaginarse a Urdangarin pedaleando con la lengua fuera por las carreteas europeas, por esa pasta, ¿quién no se quemaría los glúteos, isquiotibiales y los tríceps surales?

Apelar una sentencia es un paso natural en un procedimiento judicial en el Estado de derecho. Ningún ciudadano tiene por qué renunciar a su derecho de pedir la absolución de todos las estancias judiciales, así que muy bien hecho Iñaki, “es triste de pedir, pero más triste es de robar”.

La obligación profesional de los abogados es buscar todos los caminos posibles para argumentar a favor de su defendido y en algunos escritos el ingenio es verdaderamente notable, como diría el presidente del Gobierno.

Gracias, Urdangarin, por el uso de un dicho popular en tu recurso de defensa, di que sí, acercándote al pueblo que se vea que eres plebeyo. Además a los que cocinamos con la actualidad como ingrediente básico, nos ha dado mucho juego tu frase para titular, para escribir artículos y para hacer humor por no llorar... Eres la pera limonera.

Por cierto, hay más dichos con peras que igual te vienen bien. Este podríais dedicároslo, mutuamente, tu excompañero de aventuras, Diego Torres, y tú:

“Dañada una pera dañadas sus compañeras”.

Habla de lo peligroso que es tener malas compañías.

Este otro podría haberlo utilizado tu esposa, Cristina de Borbón, cuando dijo en un pasillo antes de abandonar la sala de la Audiencia Nacional: “Qué ganas tengo de que  acabe esto para no volver a pisar este país”.

“Hablando de la pera y comiendo de ella”. 

Pero al nombrar al olmo me has llevado irremediablemente a Machado:

  “Al olmo viejo, hendido por el rayo y en su mitad podrido...”.

Ocurre que es tan bello y profundo este poema que me resulta demasiado elevado para el asunto a tratar, así que finalizo con otro dicho popular, por si le sirviera al Supremo para responder a tu petición:

“Pídele peras al olmo y nueces al malvalvisco

que tú te meterás monja cuando yo fraile francisco”.

NOTA DE LA AUTORA: Quiero agradecer a mi admirado Gran Wyoming aquel guiño machadiano que me dedicó en su columna la pasada primavera. Agradecida, emocionada, gracias por citar ;-)

Hernández Borrell, tuitero esfintero

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