PP y Vox, los policías bueno y malo, partidos hermanos

Ángel Viviente Core

Veo muchos artículos y opiniones en los que la idea que se trasmite es la de que el PP se ve atrapado y obligado a seguir las políticas de Vox, cogidos por los mismísimos… en aras de conseguir llegar al Gobierno, y esto como única posibilidad de conseguirlo. Eso se demuestra a nivel de las comunidades, pero también es lo que se espera en el conjunto del Estado en unas futuras elecciones.

Para mí esto no es nada más que una pequeña parte de la explicación.

Muchos defendemos la opinión de que, en el fondo, los dos partidos representan los mismos valores y que sus objetivos para nuestro país son los mismos. En el fondo, nadie se ve obligado por el otro, salvo por querer ser el que mande en la tribu.

Vox nació como un desgajamiento del PP, pero todos ellos son herederos del franquismo, lo cual fue propiciado por los intereses que dominan los resortes económicos de nuestro país. Había que cubrir un más amplio espectro de votantes y, por ello, los poseedores del poder económico vieron la posibilidad de ampliarlo mostrando opciones con ligeras diferencias pero que en el fondo defendieran lo mismo, es decir, sus intereses. Las redes sociales y los grandes medios de comunicación, en poder de estos intereses, sustentan económicamente y con su apoyo a ambos partidos. 

En el PP hay una diversidad en la que se cubren la cara más ultra de sus votantes (Ayuso, Aznar, Aguirre, etc.), así como posturas más “livianas” que satisfagan a la parte menos aguerrida en sus apreciaciones (la derechita cobarde).

Esto no es algo nuevo en los grandes movimientos de la historia. Veamos que la institución con más siglos de permanencia en el poder espiritual, la Iglesia católica, ha utilizado esta estrategia en el pasado, manteniendo en su interior a lo más tramontano y ultra, compatibilizado con los grandes defensores del movimiento obrero y de los más desfavorecidos. Dos caras para satisfacer a toda su clientela.

Algunos mantienen que el PP se resiste y solo utiliza la fuerza de Vox para conseguir sus intereses, pero yo mantengo que, en realidad, ambos son caras de la misma moneda. Porque en definitiva los objetivos de país para ambos son los mismos y esta es la defensa a ultranza de un mundo ultraliberal en el que lo público se degrade cada vez más y en el que cada uno se salve como pueda, deteriorando la sanidad y educación públicas, el feminismo, la defensa de los que no se adecuan a su norma, los inmigrantes, etc.

Y ambos obedecen a los mismos amos. La corriente trumpista que se va apoderando del mundo de la economía, de las finanzas y de la moral, permitiendo y facilitando que los ricos cada vez lo sean más y los desfavorecidos aumenten paso a paso, se va apoderando de los resortes de la sociedad.

Ninguno de ellos va obligado o esposado por el otro, es una riña entre hermanos que al final acabará con la victoria del que (...) se imponga al otro, bendecidos por sus padres comunes

Si alguien tiene alguna duda de ello, escuchen las recientes declaraciones de la portavoz del PP en el Congreso, Ester Muñoz, en las que decía que ella tiene tres hermanos y que es normal que entre hermanos haya algún conflicto y después el entendimiento, refiriéndose a las discusiones PP-Vox para formar gobiernos en las comunidades autónomas. Es toda una declaración.

Efectivamente, esto es una declaración de hermandad por parte de la portavoz del PP, y eso indica que ambos tienen un mismo padre. Adivinen quién es o son. Los grandes poseedores del poder en nuestro país, esos que les protegen y aúpan para luchar contra un enemigo común: la izquierda, las clases populares, los más desfavorecidos y los sufridores. O sea que ninguno de ellos va obligado o esposado por el otro, es, simplemente, una riña entre hermanos que al final acabará con la victoria del que sea más fuerte y chulito y que se imponga al otro, bendecidos por sus padres comunes que mantienen a ambos, claro.

¿Y qué podemos hacer ante estos "hermanos" depredadores?

Pues está claro que resistir. No dejarse comer por unos “hermanos” que, aunque en algún momento muestren sus diferencias, no se cortarán un pelo en unirse como siempre lo ha hecho la derecha y ultraderecha. Véase nuestra Historia, incluida la más reciente del primer tercio del siglo pasado, en donde incluso consiguieron el apoyo de sus “hermanos” de otros países, mientras que a los defensores de la República dejaron tirados.

La única opción ante esto es la UNIDAD. Resistirse a esto es difícil y no valen las explicaciones retóricas de unos y otros que, ante lo que se viene encima, quieren hacer prevalecer sus intereses de pequeños mundos que les salven la permanencia en la política con unas siglas propias, que solo les pertenecen a ellos y que les condenarán (nos condenarán a todos) a la marginalidad.

Me atraen y les doy valor, sin duda, los intentos de Gabriel Rufián, que, saliéndose de su enclaustramiento en la política nacional catalana, quiere ver más lejos, dándose cuenta de que, sin una opción diferente a la de “esos hermanos”, el futuro tanto de los trabajadores como de los valores de su Nación, se verá en peligro.

Veo a pequeños partidos que, como Bildu, defienden su parcela de poder en una comunidad y se pueden ver llevados a la ilegalidad. O los temores de otros que siguen encarnizadamente las políticas de odio y resquemor contra partidos similares y que, en el fondo, también podrían ser “hermanos”.

En estos primeros tanteos del portavoz de ERC veo un intento de algo que considero pudiera ser, aún con sus dificultades, la única opción para resistirse a lo que parece que va a venir. La formación de un frente amplio, sin siglas (temblequeo de algunos), sin líderes que no surjan de las propias personas (pavor de otros) y contando únicamente con la fuerza de la gente, el impulso creativo y el ánimo combativo por parte de todos ante lo que se nos viene encima.

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Ángel Viviente Core es miembro de la Sociedad de Amigos de infoLibre.

Ángel Viviente Core

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