Corrupción

La acusación que logró la declaración de Rajoy en 'Gürtel' pide al tribunal que lo someta a careo con Bárcenas

Mariano Rajoy, durante su declaración en el juicio de 'Gürtel'.

La asociación de abogados Adade, la acusación popular que logró sentar a Mariano Rajoy en la silla de los testigos en el juicio de Gürtel, ha vuelto a colocar en una posición diabólica al magistrado que dirige la vista, Ángel Hurtado. El principal letrado de Adade en la causa, José Mariano Benítez de Lugo, acaba de pedir por escrito al tribunal que ordene un careo entre Rajoy y Luis Bárcenas a la vista de las "manifiestas contradicciones" de sus respectivas declaraciones judiciales sobre la supuesta caja B y los sobresueldos supuestamente abonados a dirigentes del partido. Durante su interrogatorio como acusado, Bárcenas se ratificó en el contenido de los papeles a que ha dado nombre: y en ellos figura Rajoy como perceptor de entregas opacas de dinero. En cambio, el líder conservador y jefe del Gobierno negó taxativamente durante su comparecencia testifical del 26 de julio haber cobrado un solo euro fuera del circuito de la contabilidad oficial y declarada del partido.

Articulado como recurso de súplica y fechado este viernes, el escrito de Adade sostiene la "nulidad radical" de la negativa con que, verbalmente, sobre la marcha y sin consulta previa a los otros dos jueces que integran el tribunal zanjó Hurtado la solicitud de careo planteada de viva voz el 26 de julio por Benítez de Lugo mientras Rajoy aguardaba una nueva tanda de preguntas en el sitial habilitado para su testimonio. El presidente de la sala –reprocha ahora el letrado– actuó "manu militari"manu militari porque adoptó su decisión "sin oír" siquiera a los magistrados Julio de Diego y José Ricardo de Prada y "los relegó forzada e indebidamente a un papel de convidados de piedra". De Diego y De Prada habían dejado en minoría a Hurtado en tres momentos esenciales de la vista: en abril, cuando lo que estaba en juego era si Rajoy debía o no declarar como testigo; en mayo, cuando el tribunal tuvo que dirimir si debía testificar de modo presencial, como en efecto acabó ocurriendo; y en julio, cuando a instancias de uno de los acusados la sala accedió igualmente y de nuevo por dos a uno a citar como testigo a Pío García Escudero, presidente del Senado y que se sometió a interrogatorio el mismo día que su jefe de filas. En los tres casos, Hurtado emitió un voto particular, es decir, contrario al de sus dos compañeros de estrado. 

¿Sufrirá una cuarta derrota el presidente del tribunal que juzga la primera pieza del caso Gürtel de aquellas encomendadas a la Audiencia Nacional? Nadie lo sabe a ciencia cierta. Pero Adade pretende que, sea como sea, la sala fije posición en un auto.  Es decir, y por utilizar una expresión coloquial, que se retrate con argumentos jurídicos si finalmente rehúsa por segunda vez y ahora mediante una resolución escrita, el enfrentamiento literal entre Rajoy y Bárcenas. La estrategia de defensa del extesorero del PP ha experimentado un viraje drástico, tanto que su defensa se opuso como gato panza arriba a que el presidente del Gobierno se viese obligado a testificar.

Las contradicciones... del tribunal

El 26 de julio, Hurtado cortó en seco la petición de careo y lo hizo con las siguientes palabras: "No, no, eso no es pertinente porque eso sí que es entrar de lleno en los papeles de Bárcenas". El vídeo de la declaración [pincha aquí para ver esa secuencia] muestra cómo mientras Benítez de Luego está proponiendo el careo el juez Julio de Diego dirige la vista hacia un punto indeterminado del techo mientras que José Ricardo de Prada, bolígrafo en mano, permanece concentrado en sus papeles. Pero, más allá de si los gestos de Julio de Diego y José Ricardo de Prada significan mucho, algo o nada, lo cierto es que el tribunal sentó desde el arranque del juicio en octubre un precedente con los papeles de Bárcenas  cuya reversión ya presagiaban extremadamente difícil múltiples juristas vinculados a la causa. Y justamente a ese precedente apunta Adade con el lanzamiento de uno de los principales misiles de su recurso de súplica.

Para empezar, Benítez de Lugo escribe lo siguiente: "El acusado Bárcenas en el plenario fue preguntado por el ministerio fiscal muy ampliamente  –con el beneplácito del señor presidente del tribunal– sobre la autenticidad de sus “papeles” y sobre la “Caja B” que llevaba, reconociendo el susodicho sus papeles manuscritos con la única matización, realmente imaginativa, de que los mismos reflejaban una “contabilidad extracontable”. (...) Y poco más adelante en el tiempo (...), el ministerio fiscal le pregunta por su declaración del día 15.07.2013 [la jornada en que el extesorero tiró de la manta ante el juez Pablo Ruz], y el acusado Bárcenas reconoce su letra en los llamados “papeles” y sostiene la veracidad de su contenido, entre el que se hallaban los apuntes de entregas de dinero en efectivo, entre otros, al Sr. Rajoy".

El letrado de Adade le coloca la espoleta a ese primer misil con un relato que se refiere a su propia actuación durante el interrogatorio a Rajoy: "Por otra parte, al letrado que suscribe se le permitió  preguntar al testigo Sr. Rajoy también sobre los tan citados “papeles” y sobre lo que en ellos se reflejaba acerca de la cantidades en dinero “B” entregadas a él, negando el Sr. Rajoy que recibiera cantidad alguna". Rechazar el careo pese a los hechos reseñados, prende Benítez de Lugo la mecha, constituyó "un grave atentado a nuestro derecho a la debida tutela judicial protegida por el artículo 24 de nuestra Constitución".

Un auto del mismo tribunal como base para mover la palanca de la acusación

El segundo misil lanzado por Adade es en realidad una pértiga propulsada nada menos que por uno de los tres autos donde Ángel Hurtado quedó en minoría frente a sus compañeros Julio de Diego y José Ricardo de Prada: el auto por el que, ya cumplidos nueve meses desde el inicio de la vista, el tribunal aceptó que testificara Pío García Escudero, quien antes que presidente del Senado lo fue del PP de Madrid y cuya declaración no estaba originalmente prevista. Fue Guillermo Ortega, exalcalde de Majadahonda y el 26 de julio único ocupante de un banquillo donde metafóricamente se sientan 37 acusados, quien pidió esa declaración. Y el tribunal, escribe ahora Adade entrecomillando los argumentos de los magistrados que firmaron aquella resolución, autorizó la introducción de lo que cabría definir como una prueba sobrevenida porque uno de los artículos, el 729, de la Ley de Enjuiciamiento Criminal "posibilita nuevas diligencias de prueba de cualquier clase para acreditar cualquier circunstancia que pueda influir en el valor probatorio de algún testigo".  

Y aquí, esgrime Benítez de Lugo tomando ese auto como base para la palanca de sus tesis, ocurre lo mismo que ocurría con García Escudero, cuyo testimonio demandó por segunda vez y esta con éxito el exalcalde de Majadahonda tras escuchar cómo la testigo Esperanza Aguirre se declaraba en el juicio ajena por completo a los temas de financiación del partido. El abogado remata con una máxima latina:  “Ubi eadem ratio, eadem solutio iuris". Más o menos, esto: que allí donde se presenten dos problemas idénticos, idéntica debe ser la solución jurídica. Y a su juicio, existe una total analogía entre el escenario que condujo al tribunal a citar a García Escudero como testigo y el que debería llevarle a fijar fecha para un careo entre Bárcenas y quien en 2012 y 2013 le envió los dos sms más célebres de la historia de la telefonía española: "Luis, nada es fácil pero hacemos lo que podemos" y "Luis, sé fuerte".

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