La debacle del 15-M fuerza el debate estratégico en la izquierda alternativa antes de las elecciones andaluzas
La resaca del 15-M está siendo dura. Muy dura. Una pesadilla para la izquierda transformadora. Ese espacio queda fuera de las Cortes de Castilla y León tras un resultado catastrófico. Pablo Fernández (Podemos), que fue procurador durante la anterior legislatura, lo resumía así este lunes: “He dormido menos que Morrissey en las Fallas de Valencia”.
Las izquierdas iban divididas a esta cita electoral en una comunidad autónoma que marca una barrera del 3% para poder optar a un escaño en el Parlamento. En las elecciones de Castilla y León de 2022, la lista conjunta aglutinó un 5%, con algo más de 62.000 votos que se tradujeron en un asiento en las Cortes. En cambio, este domingo la plancha conformada por IU y Movimiento Sumar apenas superó el 2,2% (27.605 papeletas) y la de Podemos se quedó en el 0,74% (9.225 votantes).
Esto ha llevado a una sensación de hundimiento en las izquierdas, que se encuentran en un momento muy delicado a nivel nacional con las encuestas señalando un descalabro respecto a 2023, cuando, en cambio, estuvieron al mismo nivel que Vox y lograron bajo el paraguas de Sumar retener el Gobierno de coalición.
Ahora mismo la izquierda se encuentra muy fragmentada, con un Podemos que mantiene su rechazo a unirse al resto del espacio. Estos comicios llegaban después de que se abrieran ciertos caminos para dejar atrás la melancolía a través del acto convocado por Gabriel Rufián (ERC) y Emilio Delgado (Más Madrid) y del de la refundación del espacio de Sumar en el Círculo de Bellas Artes en Madrid, donde se conjuraron para ir de manera conjunta Izquierda Unida, los comunes, Movimiento Sumar y Más Madrid.
Y este mal resultado se produce, además, cuando no hay un liderazgo definido en esa franja ideológica para las próximas elecciones generales. La vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, anunció hace unos días que no se presentará como cabeza de cartel en las próximas elecciones generales para que haya una renovación en las listas y permitir acuerdos amplios sin que ella pueda ser un obstáculo.
Podemos analiza qué pasos dar
Las miradas están puestas durante estas horas sobre todo en Podemos. Los morados (0,74%) volvieron a quedar por debajo, por ejemplo, de Se Acabó la Fiesta, que cosechó un 1,40% de las papeletas. Algo similar sucedió en las elecciones de Aragón, cuyos resultados evidenciaron como un espejismo lo acontecido en Extremadura el 21-D, cuando la lista de Podemos e IU cosechó su mejor resultado autonómico. Pero aquel caso tenía sus peculiaridades; entre otras, una candidata, Irene de Miguel, con perfil propio. Desde esa federación se lleva tiempo empujando para que la dirección nacional abra una análisis de la situación.
Por el momento, los morados no han concretado ningún paso. Pablo Fernández reconoció el “durísimo” golpe sufrido y dijo que el partido está inmerso en un proceso de “reflexión” que desembocará en medidas que anunciarán en los próximos días. El candidato de Podemos en las elecciones, Miguel Ángel Llamas, atribuyó el resultado al “error” de no haber logrado una candidatura de unidad.
Esa falta de unidad vuelve a estar encima de la mesa tras los fiascos en Aragón y en Castilla y León. Gabriel Rufián, que se ha convertido en la voz más escuchada y con más proyección dentro de las izquierdas, hizo precisamente este análisis tras conocerse el resultado: “0 escaños a la izquierda del PSOE. No hacer algo (o hacer lo de siempre) es pura negligencia”.
Sumar insiste en la vía de unidad
Desde el espacio de Sumar se insiste en que la debacle de Castilla y León hace todavía más necesario consolidar un frente amplio durante los siguientes meses a través de IU, Sumar, los comunes y Más Madrid. Fuentes de la cúpula de Izquierda Unida indican que hay que trabajar en este sentido “con más fuerza si cabe”: “Hoja de ruta a tope”.
Pero diferentes dirigentes de la izquierda también están poniendo sobre la mesa que la mera unidad no puede ser el objetivo, ya que no servirá únicamente para recuperar el espacio electoral perdido. Por ejemplo, Emilio Delgado dejó esta reflexión en la red social X: “Por enésima vez, el problema no es la abstención, ni la unidad, ni gaitas… El problema es de alcance. Cada una de las propuestas de la derecha tiene más alcance que la de la izquierda, muy especialmente en el espacio de la autodenominada izquierda alternativa”.
Para Delgado, hay que desterrar el mantra de que el resultado depende de si la izquierda se moviliza o no. Según el parlamentario de Más Madrid, “hay un conjunto de elementos que cuidar: implantación territorial, liderazgos, discurso, imagen”. Con esta idea además: “Todo esto no se improvisa la tarde antes del examen. Si siempre se hacen las mismas cosas, se repetirán los mismos resultados. Vale ya de echarle la culpa al electorado, a la ola reaccionaria o al empedrado”.
Andalucía, el gran examen autonómico
El ciclo electoral no da tregua. Y tras las paradas en Extremadura, Aragón y Castilla y León, todas las miradas están puestas ya en Andalucía, donde Juanma Moreno convocará previsiblemente los comicios para mediados del mes de junio. Y la izquierda, si no hay un acuerdo de última hora, volverá a ir por separado. Pero en esta ocasión iría todavía más fragmentada, en tres listas: IU-Sumar, Podemos y Adelante Andalucía.
La primera opción estará encabezada por Antonio Maíllo, líder nacional de Izquierda Unida, un veterano curtido en la política andaluza durante años y máximo defensor de las listas de unidad. En Izquierda Unida confían en ser la primera opción de este espacio y, además, siempre ponen por delante el fuerte poder municipal que todavía ostentan en toda la comunidad (62 ayuntamientos tienen alcaldes de IU y sus confluencias, y superaron los 800 concejales en las anteriores elecciones).
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Adelante Andalucía llevará por primera vez como número uno a José Ignacio García, que se ha convertido en la gran revelación en el Parlamento dentro de la oposición. Los sondeos evidencian que el partido fundado por Teresa Rodríguez podría doblar sus resultados (ahora mismo tienen dos asientos en el Hospital de las Cinco Llagas). El problema que enfrenta esta candidatura es que su implantación se circunscribe a la Andalucía occidental, especialmente a las provincias de Cádiz y Sevilla, mientras que es residual en circunscripciones orientales como Almería, Granada o Jaén.
En Podemos ya han bautizado a Juan Antonio Delgado como su candidato para las próximas andaluzas. Hasta el momento no ha habido ningún acuerdo con IU, pero, tras los resultados en Castilla y León, la dirección nacional de Podemos dejó una rendija abierta. Pablo Fernández no se mostró tajante sobre las elecciones en el sur ante las insistentes preguntas de los periodistas y remarcó que el partido adoptará la mejor decisión posible en Andalucía para que la izquierda "esté lo más fuerte posible para frenar el avance de la derecha y la ultraderecha".
Todos estos movimientos se siguen con mucha atención por parte de la dirección nacional del PSOE. En el Palacio de la Moncloa y en Ferraz respiran aliviados tras los resultados de los socialistas en Castilla y León, pero fuentes del partido señalan que no sirve de nada resistir si no hay una izquierda transformadora competitiva en las urnas con la que poder pactar para gobernar las instituciones.