Días de literatura, rosas y política en Barcelona. Jéssica Albiach, líder de los comunes en el Parlament, recomienda enfervorecidamente leer a Delphine de Vigan para entender el mundo en el que vivimos. Y sostiene que la izquierda tiene una responsabilidad “histórica” para frenar la ola de la ultraderecha. Por eso, apela a la unidad para las próximas elecciones generales en una lista en la que esté también Podemos.
Albiach cree que es posible que el espacio progresista conserve el Palacio de la Moncloa el año que viene, aunque mira especialmente a los socialistas para tomar medidas más ambiciosas en materia de vivienda como acabar con la compra especulativa. A Pedro Sánchez le pide que se sitúe frente a los fondos buitre y a Salvador Illa que no le tiemble el pulso para aplicar sanciones a los que no cumplen la ley. Reflexiona también sobre la necesidad de esperar a que pase el verano para elegir al candidato del espacio de Sumar y emplaza a Gabriel Rufián (ERC) a decidir su futuro, tras el portazo de su partido a integrarse en una misma papeleta con la izquierda transformadora.
Al fin ha habido un acuerdo entre el PSC y ERC para seguir negociando los presupuestos. Hubo un conato en Cataluña de un posible precipicio de legislatura. ¿Se ha despejado ese nubarrón? ¿Va a durar la legislatura catalana hasta el final?
El que tiene el botón rojo siempre es el president, pero, por lo que veo, por lo que oigo y por lo que hablo, sí que diría que la legislatura va a llegar hasta el final. Tenemos una responsabilidad histórica tanto el Gobierno de coalición estatal como aquí en Cataluña frente a esos Ejecutivos del PP y de Vox a nivel autonómico con su “prioridad nacional”. Asimismo, aquí tenemos una misión muy clara de que hay que hacer todo y más en materia de vivienda, donde Cataluña tiene que marcar el paso a España. Somos un grupo parlamentario pequeño, pero somos imprescindibles. Sería un error dejar la legislatura a medias. Tenemos muchas cosas entre manos.
¿Cuáles?
Para nosotras, es esencial la prohibición de las compras especulativas. Hay que dejar bien claro que la vivienda es para vivir. Por tanto, confío en que la legislatura dure lo que tiene que durar y que, además, antes de agosto podamos tener unos presupuestos en Cataluña.
El Govern no está sancionando con contundencia a los que no cumplen la ley de vivienda
¿El acuerdo firmado con el PSC sigue vigente? ¿O van a intentar cambiarlo después de ese plazo que se han dado los socialistas con Esquerra?
Vamos a una aprobación de presupuestos antes de agosto. Si este año ha sido difícil la negociación, lo será más el año que viene para los siguientes al haber diferentes citas electorales. Estamos, por lo tanto, ante un presupuesto que acabará siendo el de la legislatura. Teníamos un acuerdo muy ambicioso principalmente en vivienda y trenes. Pero vemos que es necesario actualizar el pacto porque, además, percibimos cómo está afectando en la economía la guerra ilegal de Trump y Netanyahu en Irán. Todavía no hemos entrado a negociar en esta segunda fase. Quiero ser discreta, pero hay un tema que es esencial.
¿Cuál?
Tenemos leyes avanzadas en materia de vivienda en Cataluña, pero algunos no las están cumpliendo y el Gobierno no está sancionando con la contundencia con la que lo tiene que hacer.
¿A fondos buitre?
Exacto. Nosotras pactamos un régimen sancionador con el Gobierno de la Generalitat, que puede llegar al millón de euros, por ejemplo, si te saltas en más de un 30% el tope del precio del alquiler en las zonas tensionadas. Hemos acordado la contratación de 100 inspectores para poner multas, pero el Govern está siendo poco ambicioso y contundente. Pedimos la creación de una unidad de disciplina que tenga el rango de una dirección general para hacer cumplir la ley de vivienda.
Dice “algunos”, ¿puede poner nombres concretos respecto de quienes se están saltando la ley de vivienda?
Tenemos ahora un caso que se está convirtiendo en un símbolo: un bloque en el barrio de Gràcia. El fondo propietario, New Amsterdam Developers, se está saltando la ley y todas las normativas posibles. El Govern le podría poner una multa de 900.000 euros y no está sucediendo. Insistimos en la necesidad de contundencia para proteger a los vecinos y a las vecinas porque nos están expulsando directamente de nuestros barrios y de nuestras casas.
¿Qué balance hace de la gestión del president Illa desde que llegó al Palau?
Le pondré la nota cuando termine la legislatura. Este tiempo, para los comunes, va de trenes y de vivienda. Con la crisis que tenemos en Rodalies, claramente está suspendiendo en ese tema. Y en vivienda va demasiado lento y nos toca estar estirando continuamente para que haya avances. Va muy despacio en las sanciones y en plantarle cara a los especuladores. También en la construcción.
El actual Parlament es el primero sin mayoría independentista en los últimos 40 años, ¿se ha perdido la pulsión soberanista?
Sigue habiendo muchísimos independentistas en Cataluña, pero ahora mismo las alianzas están girando en torno al eje social. Eso está permitiendo desencallar de manera progresista algunas políticas que hasta ahora no se habían priorizado. Es absolutamente vergonzoso que Cataluña esté prácticamente la última de toda España en el despliegue de energías renovables. Ahora estamos apretando para que el Gobierno se ponga a ello, por ejemplo.
También se espera la vuelta de Carles Puigdemont a Cataluña en los próximos meses, ¿puede suponer un cambio en la política catalana?
Lo primero que quiero decir es que evidentemente Puigdemont debería poder estar aquí ya. Creo que es urgente que se pueda aplicar la ley de amnistía y que pueda estar haciendo política tranquilamente en Cataluña. No tendremos esta vuelta a la normalidad en Cataluña hasta que la ley de amnistía sea efectiva y esté aplicada a todos los casos y a todas las personas que lo requieran. Pero confieso que no sé cómo puede impactar porque no sé sus planes.
La extrema derecha es lo mismo, hable catalán o castellano
¿Cómo explica el ascenso vertiginoso de Aliança Catalana en las encuestas? ¿Ha dejado de ser Cataluña ese oasis en el que no existía la ultraderecha?
El fenómeno de Aliança Catalana no es nuevo en Cataluña. Hace unos años existía Plataforma per Catalunya, que era una fuerza muy similar. Pero es cierto que ahora ha cogido impulso con esta ola reaccionaria global. Aliança está muy inspirada en las políticas de Le Pen en Francia. Para mí la extrema derecha es lo mismo, hable en castellano o en catalán. Creo que son oportunistas y fanáticos. Votan siempre en contra de los avances de la gente en el Congreso y en el Parlament. Y los veo perdidos y erráticos en política internacional. Vox se ha quedado sin el referente y financiador de Orbán. Además, cada vez es más insostenible para ellos defender la política de Trump. Hasta Meloni se ha bajado del barco. Y es que en la política del norteamericano hay una parte de business, pero también de patología.
Míriam Nogueras (Junts) exigió al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que convoque elecciones generales. ¿Cree que los posconvergentes quieren acabar con la legislatura a nivel nacional?
Me está costando entender qué está haciendo Junts. Un Gobierno del PP y de Vox a nivel estatal perjudicaría en primera instancia y de manera más directa a Cataluña. Son los que están en contra de la inmersión lingüística, son los de los palos del 1-O y son los que estaban en contra de los indultos y la amnistía. Son los de una y libre. Entiendo que en todas las negociaciones uno tiene que medir fuerzas y tiene que gesticular, pero Junts se está equivocando. No dudo de que su objetivo sea defender a los catalanes, pero se equivocan cuando dicen que el actual Gobierno es igual que uno del PP y de Vox.
Hablaba antes del eje izquierda-derecha en Cataluña, ¿ve factible que pudieran unirse en un bloque PP, Vox, Junts y Aliança?
De ninguna de las maneras. Una cosa es que coincidan en ciertas votaciones, pero no es representativo de la sociedad catalana.
En la izquierda no sobra nadie
Hablemos de la izquierda. Los comunes son uno de los actores principales en estos momentos en el frente que están construyendo junto a Más Madrid, Movimiento Sumar e Izquierda Unida. ¿Le gustaría que en ese espacio estuviera Podemos?
Por supuesto. Nuestra hipótesis está muy clara y nuestro principal objetivo es reeditar un Gobierno de coalición progresista. Tenemos una responsabilidad histórica. Estoy convencida de que lo que nos une a las fuerzas progresistas es mucho más de lo que nos separa y todas estamos en el mismo barco de que nuestro país siga siendo un referente de derechos y libertades. Queremos repetir la fórmula del 23J, ampliada y mejorada. Aquí no sobra nadie. Debemos empezar a construirlo desde ya. Por eso quiero que se sumen los compañeros y las compañeras de Podemos. Para mí son un elemento esencial en este frente.
¿Apuesta por una lista en las generales en las circunscripciones catalanas en la que también esté ERC?
Pero para que eso pasase, ERC tendría que querer. Y Esquerra no quiere. Esa es la realidad. Las coordinadoras de los comunes estamos hablando con las direcciones de los partidos. Con ellos tenemos conversaciones de todo tipo de manera habitual. Ellos no están aquí ahora mismo. Hay que empezar a pensar en escenarios que se puedan dar.
Oriol Junqueras, líder de ERC, ha dicho que no fue a la cárcel para que Ada Colau fuera en una papeleta de Esquerra. ¿Qué le parece?
Colau no necesita a ERC para ser diputada. Podía haber sido ministra o eurodiputada. Y puede ser diputada si ella quiere. No entiendo muy bien esas declaraciones de Junqueras. Otra cosa es que tenemos que explorar todas las fórmulas para ver qué resultados podemos sacar. Pero estoy viendo que se impone la vía de Junqueras a la de Rufián. Gabriel apeló en Barcelona a que su partido fuera a sus tesis. ERC no está aquí ahora mismo y él tendrá que clarificar qué quiere hacer.
¿Abrirían su lista para incluir a Rufián?
Creo que no sobra nadie en este frente de izquierdas democrático. Todo el mundo es bienvenido. Lo que se trata es de hacer alianzas pensando en la unidad y respetando la diversidad.
No se puede ahora hablar de nombres para liderar la candidatura
En el espacio de Sumar hay un debate abierto sobre quién va a liderar esa papeleta. Por ahora sabemos quién no: Yolanda Díaz y Pablo Bustinduy. ¿Se presentaría usted?
¿Yo? [ríe] Ya tengo mucha faena en Cataluña. Nos equivocaríamos si construyéramos la casa por el tejado. Es el momento de hablar con las direcciones de los partidos y de aclarar los escenarios. A partir de ahí, mirándonos todos a los ojos, tenemos que ver cómo lo vamos a articular.
¿Le gustaría que fuera Ernest Urtasun?
Tengo debilidad por Ernest, pero también por Ada y Bustinduy. Son compañeros y amigos. Personas a las que admiro política y personalmente. Todos tenemos que estar empujando, pero no se puede hablar ahora de nombres.
Si uno se fija en los microdatos del CIS, ve que las personas que se autocalifican como de extrema izquierda o muy de izquierdas dicen que van a votar al PSOE por encima de Sumar y Podemos. ¿Les han robado su espacio los socialistas?
Los encuestadores lo tienen ahora muy difícil. Nosotros todavía estamos construyendo una herramienta que no tiene nombre ni cabeza de lista. Creo que está muy bien que Sánchez luzca como antagonista de Trump, pero también sería necesario que lo hiciera con los fondos buitre. Al plan que presentó la ministra de Vivienda, Isabel Rodríguez, le falta ambición. Es insuficiente. Y ella se está poniendo de perfil en la negociación del decreto de prórroga de los alquileres. Después del verano tendremos un liderazgo y una marca clara, por lo que estaremos en otro escenario.
La izquierda lo puede volver a conseguir
¿Realmente la izquierda tiene posibilidades de conservar la Moncloa?
No lo dudo ni un segundo. Hay muchísimo trabajo por hacer. No será fácil, pero tenemos la obligación de echar el resto. Nadie daba un duro el 23J y lo conseguimos. Lo podemos volver a conseguir. El Gobierno de coalición ha hecho muchas cosas, pero necesita hacer más y más rápido. Por ejemplo, prohibir las compras especulativas de la vivienda. Pero la gente es consciente de lo que perdería.
¿La izquierda debería dejar de parecer tan gruñona y adaptarse más al estilo Mamdani?
Nadie quiere que le estén riñendo todo el rato. Pero, sobre todo, la izquierda debería dejar de ser tan autorreferencial. Me harta tener que estar hablando todo el día de nosotros. Es más positivo cuando hablamos de lo que queremos hacer. Hay que escuchar a la gente.
En la política española se está produciendo un fenómeno de acoso principalmente contra mujeres progresistas jóvenes, como ha denunciado, por ejemplo, Rita Maestre (Más Madrid). ¿Sucede también en Barcelona? ¿Lo está sufriendo?
Aquí es más a nivel de redes. Lo sufrimos todas. Todo mi apoyo a las compañeras políticas y a las periodistas. Hay muchas mujeres desconocidas que lo sufren. Recuerdo, durante las elecciones municipales de Barcelona, a nazis en las calles gritando “puta Ada Colau”. Nos acaban señalando porque somos referentes para muchas jóvenes.
¿Su futuro político pasa otra vez por las elecciones catalanas?
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Estoy donde quiero estar. Estamos haciendo cosas importantes esta legislatura.
¿Qué libro está regalando estos días por Sant Jordi?
A mí me ha robado el corazón Delphine de Vigan. Y hay un libro muy adecuado para este momento: Los reyes de la casa. Es un thriller sobre la instrumentalización que hacen los adultos de los niños en las redes sociales.
Días de literatura, rosas y política en Barcelona. Jéssica Albiach, líder de los comunes en el Parlament, recomienda enfervorecidamente leer a Delphine de Vigan para entender el mundo en el que vivimos. Y sostiene que la izquierda tiene una responsabilidad “histórica” para frenar la ola de la ultraderecha. Por eso, apela a la unidad para las próximas elecciones generales en una lista en la que esté también Podemos.