La alcaldesa de A Coruña pide "explicaciones" al Estado por la actuación policial en Riazor

Miguel Pardo (Praza.gal)

La jornada festiva vivida por el deportivismo en A Coruña este domingo ante un partido clave por el ascenso se vio deslucida por la actuación policial. Con la ciudad engalanada con banderas con publicidad del Deportivo y de Estrella Galicia, y con una Fan Zone impulsada por el club donde se servían cervezas, agentes llevaron a cabo controles de alcoholemia que impidieron la entrada de varios aficionados al estadio de Riazor.

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Con niveles de alcohol en sangre de 0,03 mg/l, 0,16 mg/l o 0,08 mg/l –que permitirían conducir un vehículo–, los aficionados fueron expedientados con amenaza de sanción de hasta 30.000 euros y expulsados del campo. Amparándose en la Ley del Deporte, que permite llevar a cabo estas acciones sin umbral ninguno de alcoholemia para la multa, la policía llevó a cabo unos controles inéditos hasta este pasado domingo en el recinto coruñés.

Fue en una bancada, la de Marathon, y en una de sus puertas. En el resto del estadio no hubo controles y en los palcos y zonas VIP se sirvió comida y bebidas alcohólicas con total normalidad, una contradicción que levantó aún más quejas en muchos aficionados.

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Solo unas horas antes, y a la llegada del bus del Deportivo al estadio, la actitud de la policía ya había sido criticada por muchos aficionados, que reprocharon su obstinada insistencia en alejar a la gente, la intromisión de los furgones en el camino o que varios de los agentes cargasen bolas de goma y sacasen las porras ante la proximidad de los aficionados, entre los que había muchos menores. Poco después, también incautaron dos bombos de animación en el fondo de Marathon.

Todas estas circunstancias, relatadas por multitud de aficionados indignados, no pasaron desapercibidas para el Concello. La alcaldesa de A Coruña, Inés Rey, envió una carta al subdelegado del Gobierno de España, Julio Abalde, para "exigirle explicaciones" por el dispositivo de seguridad de un encuentro que, recuerda, "no fue declarado de alto riesgo por ninguna institución".

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La alcaldesa asegura que ella misma pudo comprobar "con profunda tristeza y gran enfado, que se sobrepasaron ciertos límites que no atendían a ninguna necesidad real de garantizar la seguridad de las 30.000 personas que acudieron a Riazor".

"Acciones como las llevadas a cabo por la policía nacional durante el recibimiento pudieron incluso causar un problema real y muy desagradable", insiste Rey, que cree que "no están justificadas", al igual que "los registros y la incautación de material de animación dentro del estadio, o los controles aleatorios que se llevaron a cabo".

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"Comportamiento ejemplar"

Por todo esto, Inés Rey pide a Abalde que "transmita" su "malestar a quien considere oportuno y que no se repitan hechos tan lamentables en lo que queda de temporada". "El comportamiento de la ciudadanía y del deportivismo fue ejemplar antes, durante y después del encuentro", dice la alcaldesa, que se ofreció al Ejecutivo central para "coordinar cualquier tipo de dispositivo que sea necesario poner en marcha con el fin de que cumplan el objetivo para el que son diseñados: garantizar la seguridad de todas las personas".

La jornada festiva vivida por el deportivismo en A Coruña este domingo ante un partido clave por el ascenso se vio deslucida por la actuación policial. Con la ciudad engalanada con banderas con publicidad del Deportivo y de Estrella Galicia, y con una Fan Zone impulsada por el club donde se servían cervezas, agentes llevaron a cabo controles de alcoholemia que impidieron la entrada de varios aficionados al estadio de Riazor.

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