Aragonès convoca elecciones para desactivar a Puigdemont y Sánchez pone la legislatura en pausa

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“Habría sido un infierno todo el año”. Tras el no el Parlament a los presupuestos, Pere Aragonès reunió a los suyos. Él querría haber alargado la legislatura hasta el final en febrero del año que viene. Pero el escenario era mortal. Y apretó el botón electoral el miércoles por la tarde para llamar a las urnas el próximo 12 de mayo. Unos comicios de infarto, con el PSC como gran favorito, pero con la incertidumbre de los pactos posteriores. Y con repercusiones en el tablero nacional, empezando por la renuncia de Moncloa a aprobar los Presupuestos de este año.

Los catalanes van a las urnas con las encuestas señalando a Salvador Illa como el eventual ganador en mitad de una dura pugna entre Esquerra y Junts. Pero, además, en un contexto totalmente diferente a 2021: el tema identitario ha dejado paso a un debate más centrado en temas económicos y sociales, con el Congreso de los Diputados tramitando una ley de amnistía que une al PSOE, Junts y ERC y con la preocupación por la sequía en el centro de los debates y de los medios en Cataluña.

El Gobierno de Aragonès gobernaba con una escasa minoría. Su prueba de fuego eran las cuentas públicas, pero fue imposible ensamblar los intereses del PSC, Esquerra y los comunes, que a la vez son funambulistas en el fino hilo de un posible pacto tras el 12 de mayo. La piedra: el complejo del Hard Rock. Y los de Jéssica Albiach rompieron la baraja: no pasaban por un proyecto contrario a sus ideales ecologistas y fiscales. Una decisión tomada en Cataluña, pero de la que estaba perfectamente informada la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz.

ERC: "Esto cambia el tablero en todas partes"

Saltaban así por los aires los planes de Aragonès, que quería aguantar hasta febrero del año siguiente para intentar consolidar ese Gobierno transversal que ha capitaneado hasta ahora y que había incluido a figuras que venían de los espacios del PSC y de CiU. En el entorno del president hacen esta reflexión: “Tremendo. Lo de los comuns y Junts es incomprensible. Pero ahí vamos. El president ha hecho un gesto de responsabilidad. No hay cálculo. No es por gusto, sino porque los grupos han optado por ir cada uno a lo suyo. Nos habrían hecho un infierno todo el año. Esto cambia el tablero en todas partes”.

Aragonès, que recientemente aceleró el proceso de elección como candidato, toma esta opción en un momento en el que el PSC sigue fuerte en las encuestas y en el que Junts está sin candidatura oficial con la vista puesta en un posible retorno de Carles Puigdemont tras la aprobación de la ley de amnistía (aunque el espacio posconvergente quiere que sea su aspirante virtual como en 2021). Los republicanos no han conseguido despuntar en los sondeos pese a tener el Palau y vieron cómo el 23 de julio supuso un paseo triunfal, muy por encima de los que se esperaba, del socialismo catalán con 19 diputados (más que todo el independentismo junto) y con Sumar como segunda fuerza. No obstante, la lectura que hacen los republicanos es que los parámetros en las catalanas serán diferentes a una cita general en la que imperó la necesidad para muchos votantes de frenar al PP y Vox en La Moncloa.

El PSOE ve a Illa de president y a un PP hundido en Cataluña y Euskadi

Salvador Illa es el gran enemigo a batir en esta cita. Todos los sondeos lo sitúan como el ganador el próximo 12 de mayo. Y en Ferraz y en la sede del PSC están totalmente convencidos de que habrá un buen resultado. “Nos viene bien. Somos la única alternativa”, señala una de las personas con más poder de los socialistas catalanes. “Primero ganar, después pactar”, indica sobre el escenario que se abrirá al día siguiente, pero no ve que Junts, que suele funcionar mejor en las urnas que en las encuestas, pueda resucitar para vencer: “Por no tener no tienen ni candidato”.

“Illa será un gran president”, recalcan desde la sede del PSOE en Madrid, donde dan por seguro un buen resultado. De cara al panorama nacional, reconocen fuentes de Ferraz que el PP, que ha vendido su triunfo en las gallegas como el principio del fin de Pedro Sánchez, ahora se llevará dos grandes reveses en las vascas (21 de abril) y en las catalanas: “Es un convidado de piedra, luchará por no quedarse en tantos por ciento de un dígito”. En esta dos citas, los socialistas tendrán un “papel central”, añaden desde la sala de máquinas. Y es que todos los cargos del PSOE esperan esa victoria de Illa como gran triunfo a la arriesgada apuesta de Sánchez con la ley de amnistía y como ratificación en las urnas de su hoja de ruta por la convivencia. “Es la madre de todas las batallas”, como señala un alto dirigente del partido.

Moncloa descarta los presupuestos pero vaticina una legislatura "larga"

El adelanto electoral ya ha tenido una primera consecuencia en el panorama nacional: la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha descartado presentar los presupuestos para 2024 (los actuales están prorrogados y se trabajaba para llevar las nuevas cuentas al Consejo de Ministros el próximo mes de abril). Ella misma anunció que la convocatoria hace decaer esta intención y que se pone a trabajar ya para elaborar las cuentas para el año que viene. Pero a pesar de la incertidumbre que suponen las urnas y los pactos posteriores, en Ferraz el convencimiento es absoluto de que aguantarán pase lo que pase: “La legislatura va a ser larga”. Y una sensación recorre el partido, como reflexiona un dirigente del PSC: “Sánchez prefiere ganar en Cataluña que tener ahora presupuestos. Con Illa de president se acaba el procés”.

Aragonès adelanta las elecciones en Cataluña al 12 de mayo tras no lograr aprobar los presupuestos

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Lo que sí sigue adelante es la tramitación de la ley de amnistía, que este jueves saldrá con el visto bueno por mayoría absoluta del Pleno del Congreso. Luego pasan al Senado, donde el PP alargará la tramitación durante dos meses. Posteriormente tendrá que volver a la Cámara Baja y salir publicada en el BOE, a fin de que sea aplicada la medida de gracia caso a caso por los jueces. El visto bueno definitivo de las Cortes podría ser a mediados de mayo o principios de junio (justo entre las elecciones catalanas y las europeas). Por lo tanto, la vuelta de Carles Puigdemont no podría producirse antes de los comicios, pero en Junts sí apuntan, como dijo Jordi Turull, a que podría ser el número uno de la lista, como sucedió de manera simbólica en 2021.

Las derechas se preparan para un duro asalto con malas expectativas, aunque en el PP esperan poder comerse la poca tarta que queda de Ciudadanos. Su aspirante será Alejandro Fernández, quien ha tenido discrepancias con Alberto Núñez Feijóo sobre la hoja de ruta en Cataluña y que ha marcado distancia con el acercamiento en algunos aspectos a Junts de Génova 13 de manera privada. Vox espera llevarse al electorado más duro y tiene como principal aspirante a Ignacio Garriga. 

Y muchas miradas están puestas en los comunes, que han sido los que han desencadenado este proceloso final de legislatura. La decisión, según fuentes del partido, se tomó de forma autónoma en Cataluña, aunque la vicepresidenta segunda y líder de Sumar, Yolanda Díaz, estaba en todo momento al corriente. De esta manera, marcaron perfil y dijeron que eran consecuentes con su política medioambiental y fiscal. “Hemos sido coherentes”, remarcan, a la vez que indican que estas elecciones irán de modelos y no de lo identitario. “Cataluña está en otra etapa, el principal debate es la sequía”, resumen. Además, ponen en contexto que no entienden la posición de los socialistas sobre el Hard Rock: “El PSC es un partido de mentalidad más antigua que el PSOE en Madrid. Salvador Illa y Teresa Ribera podrían estar en formaciones distintas”. Rechazan las fuentes que lo hayan hecho por una caída en las encuestas y señalan que el espacio está consolidado e incluso en crecimiento como se vio con su segunda posición el 23J. Les toca celebrar primarias, pero todos dan por hecho que su número uno será Jéssica Albiach. Y, a pesar de haber hecho caer al Govern, será la fuerza que defienda más alto que el futuro de la Generalitat debe pasar por un tripartito progresista.

“Habría sido un infierno todo el año”. Tras el no el Parlament a los presupuestos, Pere Aragonès reunió a los suyos. Él querría haber alargado la legislatura hasta el final en febrero del año que viene. Pero el escenario era mortal. Y apretó el botón electoral el miércoles por la tarde para llamar a las urnas el próximo 12 de mayo. Unos comicios de infarto, con el PSC como gran favorito, pero con la incertidumbre de los pactos posteriores. Y con repercusiones en el tablero nacional, empezando por la renuncia de Moncloa a aprobar los Presupuestos de este año.

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