Los ‘cachorros’ del Partido Popular buscan a su nuevo líder e Ignacio Dancausa, presidente de Nuevas Generaciones (NNGG) en la Comunidad de Madrid y muy cercano a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, ha sido el primero —y por ahora único— en postularse. Dancausa busca suceder a Beatriz Fanjul, actualmente diputada nacional, al frente de la organización juvenil con una candidatura "integradora". Sin embargo, su paso al frente tiene una lectura orgánica evidente, y es la búsqueda del ala dura del partido para extender su influencia desde Madrid a la cantera nacional del PP.
El relevo se producirá en el congreso nacional de Nuevas Generaciones previsto para el próximo 11 de julio, convocado por la dirección de Alberto Núñez Feijóo en plena fase de rearme interno de la estructura popular. Fanjul, presidenta de NNGG desde 2021, dejará el cargo en una organización que arrastra meses de desgaste interno, que acumula polémicas y que en marzo sufrió una de sus mayores crisis recientes: la dimisión de Carlo Angrisano, hasta entonces secretario general, que se dio de baja del PP y pidió el voto para Vox.
Angrisano justificó su marcha asegurando que el PP había dejado de defender los valores por los que muchos militantes se afiliaron. En Génova trataron entonces de minimizar el golpe, afirmando que Angrisano no ejercía realmente sus funciones, pero la salida dejó al descubierto uno de los grandes problemas del PP: su desconexión con los votantes más jóvenes en plena ola de derechización. Esa sensación de frustración y de aviso la expresó el propio Alberto Núñez Feijóo tras las elecciones europeas por la irrupción de Se Acabó la Fiesta.
Esta competición por el voto joven es una obsesión en el PP porque lastra sus posibilidades de crecimiento y condiciona los acuerdos de gobierno con la extrema derecha de Abascal. Ahora mismo, Vox es el primer partido entre los jóvenes que tienen entre 18 y 24 años, con un respaldo del 22%, en tanto que el PP solo cuenta con el 11%. Dancausa, nacido en 2001, tiene como reto mejorar esos números dentro de su organización frente a una Fanjul que ya superó, hace años, la frontera de los treinta.
El ‘pupilo’ de Ayuso que busca radicalizar a Génova
La irrupción de Dancausa en la carrera nacional no es un movimiento menor. Además de presidir las Nuevas Generaciones madrileñas, es concejal en Las Rozas, una localidad al norte de Madrid, y llegó al cargo autonómico en 2022 con un respaldo superior al 95%. Su ascenso estuvo ligado desde el principio a Ayuso, que vio en él un perfil útil para llevar la "batalla cultural" al ámbito universitario y juvenil.
Desde entonces, NNGG Madrid ha endurecido su tono y ha convertido las redes sociales y la universidad en espacios de confrontación directa con la izquierda. El propio Dancausa defendió ya en 2022 que la organización debía "dar la batalla a la izquierda" y aspirar a convertirse en un gran "think tank" madrileño. En marzo, durante unas jornadas interuniversitarias de NNGG, reclamó un "cambio radical" para echar a Pedro Sánchez mediante la movilización de los jóvenes.
Ese perfil conecta con la estrategia del PP madrileño, la oposición frontal al Gobierno, con un lenguaje de disputa ideológica con Vox en sus propios marcos. Pero también introduce una nueva fuente de tensión para Génova, que intenta equilibrar la presión de Ayuso con la necesidad de ensanchar el partido hacia votantes más de centro. La renovación de Nuevas Generaciones se produce, además, justo cuando el PP debate internamente hasta qué punto debe mimetizarse con Vox o mantener una línea más autónoma frente a la extrema derecha, con la que ya ha pactado en Extremadura y Aragón la “prioridad nacional” y previsiblemente volverá a hacerlo la próxima semana en Castilla y León.
La candidatura de Dancausa permite al PP de Madrid presentarse como solución a la desmovilización juvenil, pero también como ariete ideológico dentro del partido. La operación refuerza a Ayuso en un terreno simbólico, el de la cantera de “políticos profesionales”, donde se curtió la propia presidenta madrileña. Por Nuevas Generaciones también han pasado dirigentes que después alcanzaron la primera línea del PP, desde Pablo Casado pasando por Juanma Moreno y el propio Santiago Abascal. Feijóo, sin embargo, nunca formó parte de la ‘rama juvenil’ del PP e incluso ha admitido en diversas entrevistas que votó a Felipe González en 1982, la primera vez que pudo votar.
Y aunque hacerse con el control de NNGG no implica controlar Génova, sí permite influir sobre los cuadros jóvenes, los discursos emergentes y la futura promoción orgánica del partido. Si el dirigente madrileño llega sin rival al congreso de julio, el PP de Madrid habrá conseguido colocar a uno de los suyos al frente de la organización juvenil nacional en el momento en que Feijóo necesita más cohesión interna. El ascenso de Dancausa también puede convertirse en otra forma de presión sobre Génova, con una exigencia de más dureza y confrontación y menos distancia con los marcos ideológicos que la dirección nacional intenta manejar sin quedar atrapada por ellos.
Landáburu, Sastre y Carmona, los otros nombres que resuenan en el PP
Dancausa es, por ahora, el único que se ha postulado formalmente para el cargo. Antes de entrar a formar parte de las filas del PP, presidió la asociación universitaria Libertad Sin Ira, con un discurso contra el “monopolio de la izquierda” en la Universidad Complutense (UCM).El joven madrileño fue una apuesta personal de Ayuso después de que su organización le fichara por su prolija actividad universitaria. Una asociación que ha estado en el centro de la polémica tras actos suspendidos como el del exportavoz de Vox, Iván Espinosa de los Monteros, escraches y enfrentamientos con profesores como Juan Carlos Monedero.
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Aunque el madrileño solo tardó dos días en postularse, también puede haber otros candidatos en liza. Entre los perfiles que citan medios de la derecha figuran Antonio Landáburu, presidente de NNGG de Murcia y abiertamente enfrentado a Dancausa y Miguel Ángel Sastre Uyá, actual secretario general tras la dimisión de Agrisano y cercano a Fanjul. También se mira a Andalucía, donde la presidenta de NNGG, María José Carmona, encarna una línea más cercana al modelo de Juanma Moreno lejos del tono bronco que encarna el ayusismo.
Tenga o no competencia, Dancausa deberá ser ratificado por el aparato juvenil. El nombre del presidente o presidenta no sale, sin embargo, de una votación directa pura de toda la militancia, sino de un sistema mixto en el que los afiliados eligen compromisarios y respaldan precandidatos. Después, los compromisarios reunidos en el Congreso Nacional votan formalmente al presidente y a su equipo. Un sistema similar al de la presidencia del PP, aunque en el caso de Génova los afiliados tienen menos peso tras modificarse los estatutos en el último congreso.
Según la web de NNGG, son la organización juvenil política más numerosa de España, con más de 35.000 afiliados, pero no desglosa su peso por comunidades. Con todo, otras fuentes oficiales citadas por El País los sitúan en 21.181 afiliados. A falta de que la Comisión Organizadora haga público el reparto de compromisarios, el control del congreso dependerá de las grandes delegaciones territoriales de Nuevas Generaciones. La delegación de Madrid alberga a un número destacado de afiliados, pero la clave también estará en Andalucía y Comunitat Valenciana, además del papel que juegue Génova en la búsqueda de una candidatura de integración. Por ahora, en el equipo de Alberto Núñez Feijóo evitan pronunciarse.
Los ‘cachorros’ del Partido Popular buscan a su nuevo líder e Ignacio Dancausa, presidente de Nuevas Generaciones (NNGG) en la Comunidad de Madrid y muy cercano a la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso, ha sido el primero —y por ahora único— en postularse. Dancausa busca suceder a Beatriz Fanjul, actualmente diputada nacional, al frente de la organización juvenil con una candidatura "integradora". Sin embargo, su paso al frente tiene una lectura orgánica evidente, y es la búsqueda del ala dura del partido para extender su influencia desde Madrid a la cantera nacional del PP.