Elecciones 20-D

A quién beneficia y a quién perjudica (a priori) la repetición de elecciones generales

Mariano Rajoy y Pablo Iglesias, en la Moncloa, el pasado 28 de diciembre.

El escenario de nuevas elecciones generales no sólo no se descarta sino que se afianza a medida que, por un lado, el PSOE redunda en su rechazo a facilitar que Mariano Rajoy continúe como presidente del Gobierno; y, por otro, Podemos mantiene como línea roja la convocatoria de una consulta de autodeterminación, condición inasumible para los socialistas. Aunque los grupos tienen todavía por delante más de dos meses y medio para negociar, lo que está claro es que si en la próxima primavera ningún candidato ha logrado el apoyo suficiente para ser investido, las Cortes se disolverán y el país se verá abocado a la celebración de unas nuevas elecciones generales. 

Ante este panorama surge la pregunta de qué formaciones se verían más beneficiadas o perjudicadas por esta convocatoria. Aunque con matices, los expertos en comportamiento electoral consultados por infoLibre coinciden en situar a PP y Podemos como las fuerzas que podrían sacar más rédito de esta cita, pues consideran que el voto se polarizaría entre estas dos opciones antagónicas. En el lado opuesto sitúan al PSOE y a Ciudadanos. A los socialistas, aseguran, les perjudican las tensiones internas y su incapacidad para visibilizar a Podemos como culpable de la situación de bloqueo. Mientras que al partido de Albert Rivera le resulta desfavorable haber logrado el 20-D un resultado que le hace ser irrelevante para decidir la investidura

La derecha y el centroderecha  

El PP es, junto a Podemos, el partido que se vería más favorecido ante la hipótesis de un nuevo escenario electoral en 2016. Los analistas consultados por este periódico creen que ante un panorama muy polarizado como el que se está dibujando estos días serían precisamente las formaciones que están en esos polos las que podrían aspirar a un mejor resultado. Máriam Martínez-Bascuñán, profesora de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid, considera que en este caso la ciudadanía "sacrificaría" representatividad en favor de una mayor estabilidad, por lo que el partido que más beneficio obtendría sería el PP. 

Berta Barbet, politóloga y profesora asociada en la Universidad de Barcelona, cree que los conservadores no tendrían demasiadas dificultades para atraer de nuevo a la bolsa de votantes que abandonaron su apoyo al PP para sumarse a Ciudadanos. El hecho de que la formación naranja obtuviera un resultado notable pero alejado del que pronosticaban las encuestas hace que el partido de Albert Rivera no se haya visibilizado como una fuerza con capacidad de ser alternativa. 

Rajoy insistió este martes en que si se repiten elecciones él quiere ser el candidato del PP. No obstante, tal y como ha publicado infoLibre, los conservadores se han conjurado para evitar en esta fase cualquier debate sobre su liderazgo. Creen que sería una muestra de debilidad que no les viene bien en estos momentos, máxime cuando ha sido el candidato más votado a una "amplia" diferencia de Pedro Sánchez. No obstante, hay un sector del PP convencido de que ante un escenario de repetición de los comicios, el partido tendría que hacerlo con otro candidato. 

Martínez-Bascuñán cree que un cambio de candidato en el PP sería positivo. "Ayudaría a proyectar una imagen renovada del partido que eliminaría una de las ventajas competitivas que a este respecto tiene Ciudadanos como partido de centro-derecha", analiza. Precisamente Ciudadanos es una de las fuerzas que, según los expertos, saldría más debilitada en el caso de que se convocaran unas nuevas elecciones. "Rivera va a tener muy difícil hacer frente a las llamadas al voto útil que con seguridad hará el PP, especialmente entre los que el 20-D dudaron entre ambos partidos", dice Barbet. 

Después de estar durante toda la campaña insistiendo en que Ciudadanos salía a ganar las elecciones y que no apoyaría ni a Rajoy ni a Sánchez, Rivera sorprendió mostrándose partidario de dar la abstención al PP para evitar así un hipotético Gobierno de los socialistas con Podemos sólo 48 horas antes de la apertura de las urnas. Tras el 20-D ha mantenido esa misma línea y se ha mostrado partidario de una gran coalición con PP y PSOE. Según Martínez-Bascuñán este posicionamiento ha contribuido a alimentar la imagen de "partido de derechas" que había conseguido "minimizar" hasta el momento. "Es muy probable que el partido más damnificado si se celebraran nuevas elecciones fuera Ciudadanos", sentencia. 

Para Barbet, el partido de Rivera también tiene el problema de haber logrado el 20-D un resultado que está por debajo de las expectativas generadas por las encuestas y que, además, le hace ser irrelevante para decidir la investidura. El partido naranja logró 40 parlamentarios en las elecciones de este domingo, un resultado que hace que su apoyo no sea suficiente para decantar la investidura del jefe del Ejecutivo incluso si vota a favor. "Al votante, especialmente al que se define de centro, le gusta que su voto sirva para algo. El hecho de no ser decisivos va a hacer más complicado evitar las fugas al PP y, en menor medida, al PSOE", señala. 

La izquierda y el centroizquierda 

Ante una eventual nueva cita ante las urnas si llegan a agotarse los plazos legales para la investidura de un presidente también el PSOE llegaría con dificultades según los expertos consultados. Y lo atribuyen principalmente a dos factores: las tensiones internas y su incapacidad para visibilizar a Podemos como culpable de la situación de bloqueo por no estar dispuestos a reducir ni en lo más mínimo sus exigencias respecto a la convocatoria de una consulta de autodeterminación en Cataluña. 

"El PSOE, al estar más centrado en sus problemas internos, no está teniendo, al menos por el momento, la habilidad de mostrar al partido de Pablo Iglesias como el culpable de que no haya una alternativa al PP desde la izquierda. Y eso es algo que le perjudicaría bastante de cara a unos nuevos comicios si cala la idea de que los socialistas son los culpables de que haya otra convocatoria electoral", señala Berta Barbet, politóloga y profesora asociada en la Universidad de Barcelona. 

"Por supuesto que los problemas internos del PSOE están favoreciendo a Iglesias. Debilitar el liderazgo de Sánchez, ya de por sí cuestionado, fortalece aún más el de Iglesias. Hasta ahora es él quien ha tomado la iniciativa incluso para marcar las líneas rojas, cuando las líneas rojas las debería haber marcado en todo caso el PSOE que es el partido que ha obtenido más escaños. Pero esto es un ejemplo más de cómo se construye liderazgo, acción política, iniciativa, y con ello, se proyecta una verdadera imagen de partido de oposición y de alternativa", dice Martínez-Bascuñán.

Por otro lado, los analistas dudan de que un cambio de candidato en el PSOE –un hipotético relevo protagonizado por Susana Díaz– pudiera tener el mismo efecto que en el PP. "No creo que el liderazgo de Sánchez reste ni que el de Díaz pudiera sumar", señala Barbet. "Es dudoso hasta qué punto ese cambio supondría una renovación", señala Martínez-Bascuñán, que ve pocas diferencias entre ambos "salvo que Díaz proyecta más autenticidad pero con un estilo muy populista". Esta politóloga cree que esta opción ayudaría "muy poco" si el objetivo es recuperar votantes que se han ido a Podemos y aproximarse a los resultados que antaño sacaba en otras comunidades como la de Cataluña".

No obstante, en el aire está también hasta qué punto puede afectar a Podemos que se acabe visibilizando que antepone su defensa del derecho de autodeterminación a la agenda social, especialmente fuera de Cataluña y, en menor medida, del País Vasco. Juan Rodríguez Teruel, profesor de Ciencia Política en la Universidad de Valencia, no cree que esta postura pueda tener un gran impacto para la formación emergente. "No hay una oposición contundente contra este tipo de opciones en el electorado español, tampoco en el centroizquierda, incluso en Andalucía o Madrid", señala. Barbet coincide con esta afirmación: "Es cierto que fuera de esas comunidades el votante de Podemos no basa su respaldo a esta formación basándose en el tema nacional, pero tampoco es algo que repudie". 

A juicio de Rodríguez Teruel lo que más le puede perjudicar al partido morado es aparecer como una formación interesada en que haya nuevas elecciones, aunque no cree que esa percepción sea la que esté calando hasta el momento. "Ahora sería más fácil explicar el no al pacto de izquierda por las divisiones internas del PSOE que por el desinterés de Podemos. No obstante, el juego entre ambos será ver quién es el culpable. Podemos puede verse perjudicado si el PSOE le ofrece una cosa difícilmente rechazable y, al revés, si Podemos toma la iniciativa en términos de iniciativa legislativa y, sobre todo, sabe transmitir cuál sería su hoja de ruta si tuviera mayoría", señala.

En una posición complicada sí está IU, que sólo consiguió dos diputados el 20-D. Con el 3,67% de los votos se quedó lejos de los once escaños conseguidos en 2011 y retrocedió a niveles del 2008. Es una incógnita si, ante una hipotética nueva cita electoral, la federación de izquierdas y Podemos pudieran retomar las conversaciones de cara a entablar alguna alianza. Martínez-Bascuñán defiende que "si algo ha demostrado Podemos hasta ahora es que no necesita ir en coalición con IU" y considera que en un escenario polarizado como el actual "el voto útil en la izquierda se lo llevaría Podemos". 

Martínez-Bascuñán ve "engañosa" la afirmación –tan recurrente estos días en algunos sectores– de que "si Podemos hubiese concurrido con IU ahora mismo habría una opción de gobierno alternativo de izquierdas sin necesitar el apoyo de ninguna fuerza política más". "Este razonamiento es engañoso porque presupone que en comportamiento electoral uno más uno suman dos; pero esto no siempre es así. Unirse a una fuerza política no implica que vayas a fagocitar a los potenciales votantes de esa fuerza política. Y tampoco se está teniendo en cuenta que muchos de los votantes que han optado por Podemos en las pasadas elecciones son antiguos votantes socialistas que posiblemente no lo habrían votado si hubiese ido en coalición con IU", analiza.

A su juicio, es "un tanto arriesgado" decir que un frente de izquierdas con Podemos e IU mejoraría sustancialmente los resultados obtenidos en las recientes elecciones. "Podemos ha ido en confluencia con las mareas y las candidaturas de unidad popular, cierto. Pero éstas no son IU. Es importante saber distinguirlas, porque éstas sí representan la nueva política; no está tan claro que IU-Unidad Popular haya sido capaz de construir esa imagen de renovación y de nueva política", asevera. 

Berta Barbet, por su parte, cree que IU ya ha llegado a su suelo y podría retener los dos diputados que logró el 20-D si se celebraran nuevos comicios. Sí ve muy poco posible un hipotético crecimiento de esta formación que, además, tendrá que hacer frente a la ofensiva de Podemos especialmente en las circunscripciones en las que al partido morado le ha faltado un puñado de votos para lograr el escaño. 

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