10N | Elecciones Generales

¿Es verdad que Ciudadanos "siempre gana a las encuestas en las urnas"?

El presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.

A poco más de un mes para la nueva cita con las urnas –la cuarta en sólo cuatro años–, Ciudadanos ya ha puesto en marcha su maquinaria electoral. Y lo ha hecho centrando el debate en la crisis catalana, un asunto en el que se mueve como pez en el agua. La formación presidida por Albert Rivera registró el pasado lunes, un día antes del segundo aniversario del referéndum del 1-O, una moción de censura en el Parlament contra el president Quim Torra por las informaciones que lo vinculan con los miembros de los CDR detenidos por supuestos delitos de terrorismo. El movimiento de los naranjas ha sido interpretado por algunos de sus rivales políticos como una “maniobra electoral” de cara al 10N. Unas elecciones a las que Ciudadanos llega tras un convulso verano a nivel interno y con todos los sondeos avisándoles de un desplome. Luces rojas a las que el partido trata constantemente de quitar importancia alegando que ellos “siempre” ganan “a las encuestas en las urnas”. Afirmaciones que, sin embargo, no se ajustan con la realidad vivida en dos de las tres últimas generales.

En las elecciones del pasado 28 de abril, el golpe de timón a la derecha de Ciudadanos permitió a la formación naranja ampliar su representación parlamentaria en 25 escaños y dejó a los de Rivera a solo nueve asientos del PP. Ahora, casi medio año después, el partido ve cómo se aleja la posibilidad de liderar el bloque conservador tras la nueva cita con las urnas. Todos los sondeos publicados durante la semana pasada coinciden en una caída de Ciudadanos. Algunos sitúan a la formación de Rivera en niveles de 2016, su peor resultado desde que decidió dar el salto a la política nacional. Otros, lo colocan ligeramente por encima de esas cifras pero por debajo de las conseguidas el pasado 28 de abril. Dentro del primer grupo se encuentran, por ejemplo, el último sondeo de GAD3 para Abc –32 asientos– o el de Sondaxe para La Voz de Galicia –27 escaños–. En el segundo, se situaría la encuesta de Ipsos para el Grupo Henneo –entre 49 y 52– y la de Celeste-Tel para eldiario.es –42 parlamentarios–.

También el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) ha pronosticado una caída de los naranjas de cara a los próximos comicios. En su último barómetro, cuyo trabajo de campo se realizó tras el fracaso final de la negociación de investidura entre PSOE y Unidas Podemos, el organismo que preside José Félix Tezanos auguró un importante batacazo a Ciudadanos, al que le atribuyó una intención de voto del 12,9%, casi tres puntos menos que en los comicios del pasado abril, lo que le convertiría en la cuarta fuerza parlamentaria. Una encuesta de la que también se desprendía que el descontento de algunos miembros de la dirección del partido por la estrategia de oposición frontal a Pedro Sánchez con el objetivo de encabezar el bloque conservador también se había trasladado a sus votantes. Así, el barómetro recogía que menos de un 60% de sus electores el 28A tenían claro que volverían a introducir la papeleta naranja en una nueva cita con las urnas. Es decir, que solo 2,4 de los 4,1 millones de votantes de Ciudadanos en las últimas generales se muestran dispuestos a repetir.

A pesar de que la encuesta preelectoral publicada por el Centro de Investigaciones Sociológicas pocos días antes de la votación de abril fue la que más se ajustó al recuento final, Ciudadanos continúa quitando importancia a los barómetros del organismo. De hecho, la pasada semana Rivera se negó a valorar los resultados: “No voy ni siquiera a comentar el CIS de Tezanos, que lo cocina directamente en Ferraz”. Una consigna a la que se agarran todos los dirigentes del partido. “La noticia es que Tezanos no le ha dado el 100% a Sánchez”, señaló la portavoz nacional de la formación, Lorena Roldán, quien recordó que el trabajo de campo se hizo “antes de constatar el fracaso e irresponsabilidad de Sánchez” y, por ello, carecía de “validez”. Sin embargo, Cs no sólo rechaza los sondeos del CIS. En la última semana, Roldán ha afirmado en más de una ocasión que siempre cogen los sondeos “con prudencia”. “Ciudadanos siempre gana a las encuestas en las urnas”, dijo el lunes en una entrevista en RTVE. Una afirmación que, sin embargo, no encaja con la realidad vivida en dos de las tres anteriores generales.

Peor resultado en 2015 y 2016

Ciudadanos dio el salto a la política nacional con la vista puesta en las elecciones del 20 de diciembre de 2015. Con la ruptura de la vieja política como carta de presentación, el partido liderado por Albert Rivera llegó a las urnas con el viento a favor de todos los sondeos. De hecho, las últimas encuestas publicadas antes de la votación auguraban que entraría en la Cámara Baja con más de 50 asientos. Así, tanto GAD3 como NC Report vaticinaban que la formación naranja saldría de las urnas con un 18,10% de los votos, lo que la primera empresa demoscópica traducía en una horquilla de entre 59 y 63 parlamentarios y la segunda entre 52 y 56 escaños. Metroscopia, por su parte, le otorgaba una intención de voto del 18,2% y entre 53 y 67 diputados, mientras que GESOP le daba entre 60 y 64 y MyWord calculaba entre 61 y 66 parlamentarios. De todas las encuestas publicadas el último día posible, la de Sigma Dos para El Mundo fue la más generosa: vaticinaba para los de Rivera un 19,6% de los votos, lo que traducía a una horquilla que se movía entre los 62 y los 69 asientos en el Congreso.

Pero en todos estos sondeos el efecto naranja estaba sobredimensionado. Y así quedó demostrado tras el recuento del 20D. El partido liderado por Albert Rivera salió de los comicios con el 13,9% de las papeletas, cuatro puntos por debajo de los peores pronósticos conocidos antes de la cita con las urnas. Este resultado permitió a Ciudadanos sentar en la Cámara Baja a 40 diputados, una docena menos que lo que le concedía la estimación más baja. La formación naranja tampoco salió de los comicios como tercera fuerza política, tal y como pronosticaron cinco de las seis últimas encuestas previas a la votación –la excepción fue el de Metroscopia–. Ese puesto fue para Podemos, que logró cosechar el 20,66% de los votos y 69 asientos en el Congreso de los Diputados.

Con un Parlamento enormemente fragmentado, y ante la imposibilidad de resolver el complejo bloqueo político surgido tras el 20D, los españoles fueron convocados de nuevo a las urnas y las firmas demoscópicas reanudaron su actividad frenética con la vista puesta en el 26 de junio de 2016. Los últimos sondeos publicados antes de los comicios señalaban que Ciudadanos mejoraría ligeramente los resultados obtenidos en la convocatoria anterior y mantendría una representación similar en la Cámara Baja. Así, GESOP calculaba para los de Rivera un 14,9% de las papeletas –entre 38 y 42 parlamentarios–, un resultado que Metroscopia reducía hasta el 14,5% –entre 37 y 41– y que GAD3 y MyWord situaban en el 14,4% –entre 38 y 40 y entre 39 y 40, respectivamente–. Los peores pronósticos de esta última hornada de encuestas los arrojaban Sigma Dos y NC Report, la única que preveía un menor porcentaje de voto para Ciudadanos respecto al 20D. La primera vaticinaba un 14,1% y entre 35 y 40 escaños para la formación naranja. La segunda, un 13,2% y entre 33 y 35 asientos.

El partido naranja, de nuevo, no logró imponerse a las encuestas y los de Rivera salieron de la cita con las urnas con ocho décimas y ocho escaños menos que en diciembre. En estas segundas generales, Ciudadanos cosechó el respaldo de un 13,05% de los electores, frente a las estimaciones superiores al 14% de casi todas las casas demoscópicas. Dicho resultado se tradujo en 32 representantes naranjas en el hemiciclo.

Superaron las previsiones el 28A

Las afirmaciones de Roldán sí que se ajustan a la realidad, sin embargo, en el caso de los comicios del pasado mes de abril, en los que las encuestadoras vaticinaron para el partido naranja peores resultados de los que finalmente obtuvo. Así, la última hornada de sondeos previa a los comicios calculaba que los de Rivera mejorarían resultados respecto al 26J y conseguirían alrededor de medio centenar de asientos en la Cámara Baja. Las encuestas más pesimistas fueron la de GAD3 –13,9% y 42-44 asientos–, 40dB –14,1% y 49 escaños– y Metroscopia –14,2% y entre 44 y 53 parlamentarios–. Por debajo del 15% le otorgaba también NC Report, que estimaba que el partido de Albert Rivera saldría de las urnas con 50 diputados. Sigma Dos, por su parte, vaticinó para los naranjas un 15% de las papeletas y una horquilla de entre 48 y 56 escaños, mientras que SocioMétrica calculó para Ciudadanos un 15,1%, lo que se traducía en 49 asientos en la Cámara Baja.

La formación conservadora, esta vez sí, estaba infravalorada en las encuestas. El giro a la derecha de Rivera y su promesa de no dar su voto a Pedro Sánchez tras la cita con las urnas permitió al partido naranja cosechar el apoyo de un 15,86% de los electores, siete décimas por encima de la mejor previsión que salió de los últimos sondeos publicados antes de los comicios generales. Este resultado le permitió sentar en el Congreso de los Diputados a 57 representantes, superando así las previsiones que habían hecho las principales firmas demoscópicas.

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