Crisis del coronavirus

El poder de las cloacas: así previeron tres municipios españoles un aumento de casos de covid gracias a las aguas residuales

Técnicos recogiendo muestras en el alcantarillado de Sant Cugat (Barcelona).

España (y otros países del mundo) cuenta con un sistema, bastante perfeccionado, para adelantarse a brotes que pueden suceder antes de que los registre el sistema sanitario a través de la realización de pruebas PCR. No se trata de nueva y llamativa tecnología, se trata de un análisis bastante antiguo, pero siempre útil: el de las heces. La evidencia muestra que la detección del coronavirus en las aguas residuales de los municipios puede avisar del aumento en la incidencia de la pandemia con hasta 15 días de antelación, lo que da algo de margen a las administraciones para adelantarse a lo que puede venir. Decenas de pueblos y ciudades del país ya lo hacen, aunque no siempre comparten la información que obtienen y no siempre toman medidas para capear el temporal que se les viene. Tres municipios sí comparten estos datos y sirven para ejemplificar cómo las cloacas advirtieron de lo que estaba por venir: Paterna (Valencia), la capital, València, y Valladolid. 

"Nuestra sociedad se define por lo que deja atrás". Así lo afirma Ángel Villanueva, director de Cambio Climático de Aquatec, del grupo Suez, que está capitaneando los esfuerzos de detección en las cloacas de decenas de municipios españoles. Los arqueólogos, por ejemplo, no siempre se adentran en intrincadas cuevas para buscar restos del Paleolítico: solo con buscar en un antiguo basurero pueden saber, con mucho detalle, cómo eran las costumbres y el consumo de poblaciones antiguas. Con las aguas fecales pasa parecido: podemos obtener información de nuestro estado de salud y nuestra carga vírica en los mensajes que lanzamos a la alcantarilla cuando tiramos de la cadena.mensajes Es una práctica habitual con otro tipo de enfermedades, pero pocas semanas después de explotar la pandemia se empezó a obtener evidencia de que el SARS-CoV2 era también identificable. No es que el virus esté en nuestras aguas y pueda contagiarnos al extraerla del grifo: no hay ni una sola evidencia en este sentido. La cubierta del bicho se rompe en el alcantarillado (como pasa, por ejemplo, al lavarnos bien las manos) y los investigadores y encargados de esta detección buscan los restos: el ARN.

Un instituto de investigación neerlandés, explica Villanueva, fue el primero que avanzó que la técnica habitual de detección de otros patógenos servía para el nuevo coronavirus. "Lo vimos y dijimos: eh, esto lo sabemos hacer nosotros. Nuestro propio grupo empresarial tuvo la iniciativa porque le vimos potencial como sistema de alerta". Efectivamente, alerta, y no simple detección: la gran ventaja de la búsqueda del ARN del virus en las aguas residuales es que permite adelantarte a un brote confirmado por test PCR. el patógeno ya se puede identificar en las cloacas antes de que cualquier sistema sanitario tenga constancia, ya que los asintomáticos también lo expulsan por sus heces. Y estas personas asintomáticas pueden tardar días desde que albergan el virus hasta que son identificadas por un rastreador o por la Atención Primaria y son notificados. "Es la gracia del método", explica el empleado de Aquatec, aunque matiza: no solo basta este indicador para tomar medidas restrictivas. "No debe ser fácil porque a ver qué responsable político toma la decisión" de confinar o limitar la movilidad de una población solo con los datos de las alcantarillas. Pero puede servir, y debe servir, para prepararse. 

Las iniciativas de detección del coronavirus en aguas residuales se cuentan por decenas en el país. Aquatec ofrece sus servicios gracias a un sistema denominado City Sentinel, "el sistema de vigilancia que permite realizar un seguimiento de la evolución del virus en aguas residuales y anticipar la aparición de posibles nuevos brotes en la población". Otras iniciativas parten de las compañías que gestionan las aguas fecales y/o las depuradoras en las ciudades y pueblos. También el Ministerio para la Transición Ecológica lanzó su propio plan en 200 depuradoras de todo el país, en colaboración con el CSIC y Sanidad. Pero pocos municipios comunican con transparencia y precisión lo que se van encontrando: los que lo hacen permiten comprobar que las predicciones que hacen las alcantarillas se cumplen entre los 15 y los 30 días posteriores de la muestra. Es el caso de Paterna (provincia de Valencia), la capital, València, y Valladolid. 

Paterna está en una comunidad autónoma que ha sabido doblegar sin demasiadas tensiones la segunda ola: fue, como contamos en infoLibre, la primera región que alcanzó un plan para la vuelta al cole consensuado con familias y profesores. Su número de rastreadores por habitante es muy superior al de otras zonas. Y, al menos al cierre de este reportaje, los esfuerzos han dado su fruto: es la CCAA con una menor incidencia acumulada del país, menor incluso que Asturias (que se suele citar de ejemplo de buena gestión por el poder de su atención primaria). El municipio valenciano, es, además, uno de los primeros en implantar este sistema de mano de City Sentinel. Y han obtenido resultados interesantes, pese a que no se trata de un pueblo especialmente golpeado por la pandemia. 

En uno de los primeros análisis (el sistema empezó a andar a principios de julio), Paterna detectó un aumento de los rastros que deja el coronavirus en su depuradora entre los días 18 y 22 de agosto. Tal y como se puede comprobar en el gráfico siguiente, por entonces el municipio ya registraba una incidencia acumulada (casos/100.000 habitantes) de 67 en los últimos 14 días. Dos semanas después (el margen que suelen citar los expertos para ver cómo el aviso se convierte en realidad) la incidencia pasó de los 78,35 de IA el 3 de septiembre a los 98,3 del 7 de septiembre, la subida más rápida de los últimos dos meses. Fuentes del Ayuntamiento explican que las aguas residuales también adelantaron la buena noticia, la estabilización y posterior bajada del dato, que según el último registro se coloca en 71,23. 

Otra ventaja de la detección en las alcantarillas es que permite identificar qué barrios o zonas están siendo más golpeadas. Hay que descartar antes, eso sí, posibles factores de distorsión: como por ejemplo, la presencia de un hospital en los alrededores, ya que la carga de ARN en las heces va a ser lógicamente mayor. En la actualidad, el Ayuntamiento del municipio valenciano está baldeando con más intensidad los barrios con más covid según este análisis: un ejemplo de que la información recibida no solo sirve para prever lo que va a pasar, sino para actuar en consecuencia. 

València, por su parte, pudo prever también tanto la subida como la bajada de la incidencia gracias a las aguas residuales. El alcalde de la ciudad, Joan Ribó, afirmó el pasado 7 de agosto que el 20 de julio los análisis de las cloacas detectaron un pico importante, que se tradujo después en los contagios que fueron registrándose gracias a los test PCR. En esa misma comparecencia, adelantó que las cifras de las aguas fecales indicaban "estabilización y cierta bajada". "Cuando hay un pico a los 10 o 15 días se nota en contagios y espero que estos datos a la baja también se noten", precisó.

En este caso, la "estabilización y bajada" que preveían las aguas residuales tardó algo más en aparecer. La incidencia bajó entre el 17 y el 20 de agosto de los 151 casos a los 117, para colocarse en su pico de la segunda ola alrededor del 3 de septiembre (198,73). A partir de ahí se estabilizó para luego bajar en picado y colocarse, según los últimos datos ofrecidos por la Generalitat Valenciana, en 101,85 casos por 100.000 habitantes en los últimos 14 días. 

El caso de Valladolid, por otro lado, es también digno de reseñar, puesto que contó con el primer aviso a finales de julio: por entonces la mayoría de españoles, salvo los aragoneses y catalanes, disfrutaba de un verano de auténtica nueva normalidad y relativa calma con respecto a la pandemia. Pero, una vez más, sus aguas residuales avisaron de lo que estaba por venir. La entidad pública que gestiona el agua en la ciudad, Aquavall, detectó una tendencia al alza de las trazas de coronavirus en el caudal de entrada a la depuradora entre las muestras tomadas el 19 de julio y las del día 26. Como se puede comprobar en el siguiente gráfico, ofrecido por el portal de Datos Abiertos de Castilla y León, por entonces la ciudad contaba con una transmisión mínima: pero justo en los días posteriores empezó a crecer hasta situarse como una de las principales candidatas a ser afectadas por las nuevas medidas del Ministerio de Sanidad. De hecho, el Gobierno autonómico ya ha limitado, de manera bastante restrictiva, los aforos en bares y restaurantes, entre otras medidas. 

Estas ciudades comunican abiertamente los resultados de sus pruebas, por lo que se puede comprobar fácilmente lo acertado de la predicción de las cloacas. Otros municipios, sin embargo, lo consideran información de carácter reservado y no lo comparten. El Mundo publicó que la Comunidad de Madrid había detectado "niveles altos" de coronavirus en las aguas residuales de 28 zonas de la región. No se trató de una comunicación oficial. Por entonces, los datos epidemiológicos de la región no eran demasiado alarmantes. Lo que pasó después es conocido por todos. 

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