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Caso Gürtel

Un constructor arrepentido de ‘Gürtel’ deja la incógnita de a quién pagó en negro en los “organismos centrales”

El constructor Alfonso García Pozuelo, uno de los tres arrepentidos que este martes reconocieron en el juicio de Gürtel los delitos que les atribuye la Fiscalía y cimentaron los cargos que pesan sobre otros procesados, dejó en el aire una incógnita que distintas fuentes observan como de gran calibre.

Cuando la fiscal le interrogaba sobre las adjudicaciones amañadas en Castilla y León, el antiguo propietario de Constructora Hispánica dijo haber entregado dinero al considerado jefe de la trama corrupta, Francisco Correa. Pero no para esa comunidad sino "para organismos centrales".

García Pozuelo se limitó a añadir que no recordaba "para qué ni para quiénes" porque hacía "mucho tiempo" de aquello. Lo único que detalló es que Correa le había dicho en una ocasión que de esos fondos "participaba" el extesorero del PP, Luis Bárcenas, hoy uno de los 37 acusados que comparten banquillo en la vista oral. 

La fiscal no repreguntó a García Pozuelo por el significado de "organismos centrales". Sí lo hizo luego el abogado de Luis Bárcenas, aunque García Pozuelo no respondió a las acusaciones populares ni a las defensas de los otros acusados.

Aun sabiendo que no obtendría respuesta a ninguna de sus preguntas y para dejar constancia de su formulación, el letrado del extesorero inquirió también a García Pozuelo por los contratos que Constructora Hispánica obtuvo del Ministerio de Fomento mientras permaneció a su frente Francisco Álvarez Cascos. Según el diario asturiano La Nueva España, Constructora Hispánica facturó 703 millones por 32 obras adjudicadas durante la etapa de Cascos en Fomento, buena parte de ellas vinculada al AVE.

Titular de Fomento entre 2000 y 2004, Cascos había ostentado la secretaría general del PP hasta 1999. Es uno de los dirigentes y exdirigentes de la formación conservadora que han desfilado como testigos durante la fase de instrucción. Su testimonio no se enmarcó en la pieza que ahora juzga la Audiencia Nacional, y cuyo marco temporal comienza justamente en 1999 para cerrarse en 2005, sino en la relativa a los papeles de Bárcenas, centrada en la presunta financiación ilegal del partido.  

En abril de 2014, mientras aún permanecía en prisión provisional, Bárcenas declaró ante el juez Pablo Ruz que Cascos manejó la caja B del PP entre 1990 y 1993.

¿A qué pudo referirse este martes Alfonso García Pozuelo al decir que parte del dinero había tenido por destino "organismos centrales"? Distintos abogados con presencia en la causa y que representan intereses muy distintos discrepan sobre la respuesta correcta. "Entiendo que se refiere a organismos centrales del Gobierno", opina uno.

"Cuando lo oí pensé que estaba hablando de la sede del PP de Génova", tercia otro letrado tras reconocer que quizás alcanzó esa conclusión por el hecho de que García Pozuelo hubiese mencionado de forma expresa al extesorero del partido como uno de los receptores de sobornos.

Según el constructor, entregó 1,5 millones en 2002 y 2003 a Bárcenas, que habría recibido 570.000 euros en esos dos años, a Correa y al exdiputado del PP por Segovia Jesús Merino. El antiguo dueño de Hispánica se convirtió este verano en el primer gran empresario que admitía haber financiado al PP: 30.050 euros para la campaña de 2003.

Por qué la fiscal Concepción Nicolás no profundizó este martes para obtener explicaciones sobre el significado de "organismos centrales" es el segundo interrogante abierto. "Quizás -aventura aquí una tercera fuente jurídica- porque el pacto con los arrepentidos se basada en que estos harían confesiones muy tasadas y circunscritas a lo que se relata en el escrito de acusación y, aunque hay otras explicaciones posibles, todo lo que se diga sería una pura especulación". 

Ni una pregunta del abogado de Correa

Quien no hizo una sola pregunta, ni a García Pozuelo ni a los otros dos arrepentidos -Jacobo Gordon, exsocio de Alejandro Agag; y Roberto Fernández, exconcejal del PP en Pozuelo-, pese a que ambos incriminaron a su cliente fue el defensor de Francisco Correa.

El interrogatorio del supuesto jefe de la trama corrupta comenzará el jueves y podría extenderse más de un día. Desde el arranque del juicio, el martes 4 de octubre, Correa mantiene en vilo a acusados y acusadores por la convicción compartida de que a día de hoy está decidido a ofrecer nuevas revelaciones para lograr menos años de cárcel.

¿Debe interpretarse el silencio absoluto de su letrado como una muestra más de que Correa está dispuesto a cantar? Todas las fuentes consultadas coinciden en que eso es lo más probable. Pero hay disparidad sobre si Correa optará solo por reconocer los delitos que le atribuye Anticorrupción en una suerte de confesión light

-"salvando a los suyos", opina una fuente en referencia a sus más estrechos colaboradores- o si desvelará nuevos datos que amarren las tesis de la acusación.

Una fuente jurídica desliza una tercera hipótesis: "Es posible que quiera contar todo lo que sabe sobre aquello que afecte al PP pero que ya esté prescrito y que, por tanto, alcance relevancia política pero carezca de efectos penales".

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