El PP busca desviar el foco del "No a la guerra" con rebajas fiscales mientras el Gobierno prepara ayudas
La convulsión es total en Oriente Medio. La guerra de Irán, impulsada por el ataque de Estados Unidos e Israel, se ha convertido en un factor de desestabilización mundial con consecuencias económicas imprevisibles que afectan ya a los precios. Y esos efectos en el día a día se han convertido en un asunto de primera línea política en España.
El Gobierno estudia un paquete de medidas, como ya avanzó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, pero no tiene previsto aprobarlo en el Consejo de Ministros de este martes. Dentro de la propia coalición, Sumar está presionando ya al ala socialista para mover ficha. Y el Partido Popular quiere convertir las futuras ayudas en un factor de desgaste del Ejecutivo que sirva también para desviar el foco sobre su postura respecto al conflicto militar y la actuación de Donald Trump y de Benjamin Netanyahu.
En el PP hay mucha inquietud por el clima político y por el sentimiento de “No a la guerra” que se ha despertado en la sociedad con el recuerdo muy presente de la decisión del Gobierno de José María Aznar hace 23 años de involucrar a España en la guerra de Irak junto a George Bush Jr. (EEUU) y Tony Blair (Reino Unido).
Conscientes de esto, en Génova 13 quieren llevar el debate nacional por el aspecto fiscal y han lanzado de nuevo rebajas impositivas como grandes promesas: tocar el IRPF, especialmente en el caso de las familias con hijos, y bajar el 10% del IVA de la energía a todos los consumidores. Buscan presionar al Gobierno por la vía de llevar este plan próximamente al Congreso para que lo voten los diputados.
El atolladero del PP
Alberto Núñez Feijóo busca de esta manera una salida política al atolladero en el que su partido se ha ido metiendo desde que comenzó el ataque a Irán. No es la primera vez que recurre a esta fórmula: ya lo hizo en su día, condicionando a una bajada del IVA al pescado y la carne su apoyo a las medidas anticrisis. Los populares no han censurado la actitud de Trump, que ha amenazado a España incluso con el embargo comercial, y no han despejado la incógnita de si acompañarían militarmente a EEUU si estuvieran en el Palacio de la Moncloa.
Además, se aferraron en los primeros días a decir que Sánchez estaba solo en su postura respecto a la guerra de Irán, pero posteriormente han modulado su posición países como Francia y Alemania. Incluso la primera ministra de Italia, Giorgia Meloni, dijo que no iría a la guerra, tras cinco días de silencio, y al igual que España anunció que no permitiría a EEUU el uso de sus bases en territorio italiano: "El uso de las bases militares italianas será el mismo que el de las españolas y de Sánchez", afirmó su ministro de Defensa, Guido Crosetto.
El Gobierno en estos momentos estudia las posibles medidas a aplicar para paliar los efectos económicos de la guerra en Irán, que se están notando especialmente en los costes energéticos. El propio presidente ha reiterado durante estos días que se pondrán en circulación todos los recursos que sean necesarios, como ya se hizo en momentos críticos como la pandemia del coronavirus y la guerra de Ucrania.
Lo que no tiene previsto el Ejecutivo, según fuentes de Moncloa, es aprobar ese escudo ya este martes en el Consejo de Ministros. Apelan en el círculo presidencial a que hay que estudiar bien las medidas para que sean prácticas. La vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, remarcó que se pondrán en marcha conforme “los acontecimientos se vayan produciendo y, por tanto, se vayan elevando los precios de las materias primas o de la energía”.
Este debate sobre las ayudas se produce en un marcado contexto preelectoral por la celebración de este domingo de los comicios autonómicos en Castilla y León, donde el PP, según las encuestas, ganará por poco al PSOE, mientras Vox aspira a cosechar un 20% de apoyo. Este fin de semana la campaña ha estado marcada por el “No a la guerra”, especialmente durante el mitin que ofreció el sábado Sánchez junto al candidato socialista, Carlos Martínez, en Soria.
Fuentes del Gobierno critican que el PP enarbole ahora la bandera de las rebajas fiscales cuando hace apenas diez días tumbó en el Congreso el nuevo decreto del escudo social. Defienden en el Ejecutivo que Sánchez ha aprobado la mayor rebaja del IRPF para rentas bajas y que también disminuyó el IVA de la electricidad para hacer frente a la crisis inflacionaria por la guerra de Ucrania. “¿Qué partido es el que más ha subido el IVA en la historia de España, incluyendo productos energéticos y alimentos básicos? Efectivamente, el PP”, señalan.
Presión de Sumar y de las organizaciones de consumidores
La presión para tomar medidas llega también desde dentro, por parte del socio minoritario de la coalición. La coordinadora de Movimiento Sumar, Lara Hernández, pidió al PSOE aprobar un escudo social "de carácter inmediato y urgente" para proteger a los ciudadanos ante estos "momentos cruciales".
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"El Ministerio de Trabajo lo hizo la semana pasada, ya hizo sus deberes, y ahora lo que necesitamos es que esa misma velocidad, ese mismo ritmo, sea asumido por el conjunto del Gobierno, especialmente en materias como energía y vivienda", indicó. Este espacio reclama recuperar el impuesto a las grandes energéticas, ampliar el bono social eléctrico, bonificar a sectores profesionales como transportistas, taxistas y agricultores, reforzar el transporte público y mantener la prórroga de los contratos de alquiler.
La incertidumbre sobre la duración de la guerra de Irán está revolviendo todos los mercados financieros. El IBEX 35 descendió este lunes un 0,89%, dejando atrás los 17.000 puntos (cerró en los 16.928,2). El petróleo se ha convertido en un factor determinante, y el barril de Brent (la referencia en Europa) se situó en torno a los cien dólares al final de la jornada de las principales bolsas en el continente.
Las organizaciones de consumidores también presionan al Ejecutivo. Desde FACUA se ha pedido que se establezcan topes a los precios del combustible y la energía ante la que considera una "subida descomunal", que cree que llevará en próximos días a superar el nivel "psicológico" de dos euros de media por litro en el coste del gasóleo. Y la OCU ha reclamado una rebaja urgente del IVA sobre los carburantes o del impuesto especial sobre hidrocarburos ante el "inusitado" aumento del precio.