GUERRA EN IRÁN
Sánchez afronta su agenda internacional como referente global del multilateralismo frente a Trump
“Rechazamos este conflicto y pedimos una solución diplomática y política. Algunos nos van a acusar de ser ingenuos por hacerlo, pero lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. Ingenuo es creer que las democracias o el respeto entre naciones brotan de las ruinas. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es una forma de liderar. Al contrario, yo creo que esta posición no es en absoluto ingenua, es coherente y, por tanto, no vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo”.
El presidente, Pedro Sánchez, expresó en estos términos en su declaración el miércoles en el Palacio de la Moncloa su visión sobre la manera en la que se tienen que buscar las soluciones en el orden internacional. La postura del Gobierno español pasa por el respeto al derecho internacional y la apuesta por las mesas de negociación y las vías diplomáticas bajo el paraguas del multilateralismo.
Una posición que no debería resultar extraña, porque ha sido la predominante prácticamente desde la Segunda Guerra Mundial. Pero ahora choca con el nuevo orden, sin reglas y basado en el autoritarismo, que quiere imponer el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha orquestado junto a Benjamin Netanyahu (Israel), de manera unilateral y sin ningún tipo de amparo legal, un ataque contra Irán iniciado el pasado sábado y que ha desatado el auténtico caos en Oriente Medio.
La "némesis" de Trump
La postura del “No a la guerra” de Sánchez ha activado todo un movimiento internacional en una escena occidental dominada por el seguidismo a Trump. Y ha convertido al español en un referente a nivel internacional y en la “némesis” del norteamericano, como lo ha definido Financial Times. El discurso del español ha puesto frente al espejo las prácticas abusivas del republicano y el silencio cómplice de muchos países, aunque algunos empiezan a recular.
Las palabras de Sánchez tienen ahora un eco inusitado y están siendo abrazadas con entusiasmo por la mayoría de líderes progresistas a nivel internacional. Su intervención ha tenido repercusión en numerosos medios a lo largo del mundo. Todo ello con un mensaje, como señalan en el Gobierno, que es coherente con lo que lleva defendiendo España desde hace años: aplicación del derecho internacional ya sea en Ucrania, en Palestina o en Irán.
Ese discurso será en el que ahonde de nuevo Sánchez en los eventos internacionales que tiene por delante. El jefe del Ejecutivo preside este jueves la cumbre hispano-portuguesa que se celebra en Huelva tras tener que posponerse por el accidente de tren de Adamuz (Córdoba). Pero en el calendario del jefe del Ejecutivo hay otras dos citas de especial trascendencia en el mes de abril: un nuevo viaje oficial a China y la gran conferencia global de líderes progresistas de Barcelona.
Una nueva visita a China
Ese espíritu de defensa del multilateralismo y del comercio mundial frente a la guerra arancelaria de Trump estará muy presente en el viaje que hará Sánchez entre el 13 y el 15 de abril a China. El presidente español se ha convertido en una de las voces más fuertes dentro de la UE para estrechar lazos con Pekín, gran antagonista de Washington, en un momento de chantaje económico de Estados Unidos.
Y esa visita cobra todavía más importancia para la propia España después de que Trump amenazara este martes con cortar las relaciones comerciales por la negativa del Gobierno de coalición a permitir que se usen las bases de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) para su ofensiva militar en Oriente Medio. Unas críticas que el estadounidense retomó este jueves llamando “perdedora” a España. Moncloa se ha convertido en un actor fundamental para la interlocución con China y, además, en el contexto actual busca reforzar vínculos pensando en las empresas españolas y en una mayor inversión china en el país. En los últimos meses, otros países están intensificando su relación con Pekín, como evidencian las visitas de Emmanuel Macron (Francia), Keir Starmer (Reino Unido) y Mark Carney (Canadá).
En su intento de contener a China, Trump está consiguiendo justo el efecto contrario, ya que los tradicionales aliados de Washington miran ahora con otros ojos al gigante asiático ante los efectos de la tormenta arancelaria desatada por el estadounidense. Hace una semana estuvo en Pekín el canciller alemán, Friedrich Merz, quien apostó por aumentar las relaciones entre los dos países aunque también expuso sus quejas al entender que en materia comercial no hay una “competencia leal”.
A lo largo de las últimas horas, Pekín ha dejado muy clara su postura de apoyo a España tras las amenazas económicas de Trump. Desde el Ministerio de Exteriores de China se trasladó: "El comercio no debe ser utilizado como arma ni como instrumento". El gigante asiático ha asegurado durante estos días que el ataque de EEUU e Israel a Irán viola el derecho internacional y se ha presentado como un factor de estabilidad y de defensa del multilateralismo.
El “No a la guerra” posiciona a Sánchez como referente internacional e insufla orgullo a los progresistas
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La visita de Sánchez a Pekín se producirá diez días después de la programada por Trump a este país, que está prevista del 31 de marzo al 2 de abril. Será la sexta vez que se encuentre con Xi Jinping desde 2017. El presidente de Estados Unidos ha avisado: “Voy a ir a China en abril, va a ser salvaje”.
Barcelona, punto de encuentro de los progresistas
Al volver de China, Sánchez tiene marcada en rojo en el calendario una gran cumbre de líderes progresistas en Barcelona los días 17 y 18 de abril, donde ejercerá de anfitrión. La idea es coordinar respuestas frente al autoritarismo, la extrema derecha y la erosión del multilateralismo. Y el presidente llegará a esa cita en medio del aplauso generalizado que ha levantado entre los dirigentes de la izquierda a nivel internacional, que han salido en tromba para apoyarlo frente a Trump. Entre esas figuras, están la presidenta de México, Claudia Sheinbaum; el gobernador de California, Gavin Newsom; el líder del Green Party en Reino Unido, Zack Polanski, y el ex primer ministro italiano Enrico Letta, entre otros.
En la celebración de la cumbre de Barcelona está muy implicado también el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Precisamente es uno de los mandatarios que con más celeridad salió a apoyar a Sánchez después de la embestida de Trump. Los dos hablaron por teléfono y señalaron su apuesta por el multilateralismo y por la necesidad de poner fin a la guerra de manera inmediata a través de conversaciones de paz y sobre la base de la legalidad internacional.