ATAQUE A IRÁN
El “No a la guerra” posiciona a Sánchez como referente internacional e insufla orgullo a los progresistas
“No a la guerra”. El mensaje de Pedro Sánchez es claro y rotundo ante el presidente de Estados Unidos, Donald Trump. La postura de España se ha convertido en un referente internacional en apenas unas horas ante las amenazas de Washington y la modulación de las posturas belicistas iniciales que dejaron entrever París, Berlín y Londres.
Y es que España se ha erigido, en un mundo marcado por el vasallaje de muchos países a Estados Unidos, como un dique a la actitud imperialista y unilateral de Trump, a pesar de la amenaza reiterada por parte de la Administración norteamericana de cortar las relaciones comerciales por el rechazo de Moncloa a que se usen las bases de Morón (Sevilla) y Rota (Cádiz) para la guerra en Irán.
La respuesta de Sánchez a Washington se mantiene: rechazo a la ofensiva, exigencia del cese de hostilidades por parte de EEUU, Israel e Irán, y defensa férrea del derecho internacional y los cauces de resolución de conflictos a través de mesas de negociación y las relaciones diplomáticas.
La amenaza sin precedentes de Trump a España ha llevado, en cambio, a que el Gobierno recabe el respaldo explícito de la Unión Europea, que había mantenido una posición tibia respecto a Irán desde el pasado sábado. Sánchez recibió a lo largo del miércoles llamadas de apoyo tanto de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, como del líder del Consejo, Antonio Costa. Asimismo, Emmanuel Macron lo telefoneó para solidarizarse.
Desde Washington, el secretario estadounidense del Tesoro, Scott Bessent, aseguró en una entrevista con la CNBC que la negativa de España a que sus bases sean utilizadas para la operación militar contra Irán es algo "inaceptable" y que esa postura pone "vidas estadounidenses en riesgo". No obstante, no se ha materializado esta advertencia ni se ha concretado qué piensa hacer Trump.
De Irak a Irán
El presidente español quiso el miércoles por la mañana solemnizar en el Palacio de la Moncloa, a través de una declaración institucional, su posición ante el conflicto iniciado por Trump y Netanyahu, pero, a la vez mostrar su repulsa al régimen de los ayatolás en Irán. Sánchez apeló de nuevo al espíritu del “No a la guerra” que inundó España durante la intervención militar en Irak en 2003, en la que participó entonces el país por orden de José María Aznar (Partido Popular) para apoyar a George Bush Jr. (EEUU) y Tony Blair (Reino Unido), a pesar del enorme rechazo de la sociedad.
Esta intervención pone, además, ante el espejo una nueva operación sin ningún amparo de legalidad internacional y sin un objetivo claro. Por eso, en Moncloa recuerdan que aquella intervención española junto a Estados Unidos en Irak llevó a una mayor inestabilidad en Europa, con aumento del terrorismo yihadista y del incremento de los precios.
Estas palabras conectan de nuevo con el sentimiento de muchos españoles que salieron a las calles en 2003 frente a la decisión de Aznar, un presidente al que precisamente reivindica con fuerza el Partido Popular esta semana al cumplirse 30 años de su primera victoria en las elecciones de 1996. Esa intervención militar y las mentiras tras el atentado del 11-M llevaron al Partido Popular a perder las elecciones en 2004 frente a la candidatura de José Luis Rodríguez Zapatero (PSOE).
La reacción de Sánchez frente a Trump ha servido además como un fuerte revulsivo para la izquierda, que ha salido de forma unánime a reivindicar la soberanía del país frente a las maneras de “matón” del presidente norteamericano. Asimismo, ha levantado el orgullo de defensa del país, con símbolos como la recuperación de la bandera española por parte de los progresistas (como el cambio de imagen de la red social X del titular de Transportes, Óscar Puente). Para los partidos progresistas así es como se defiende un país frente a los supuestos patriotas de pulsera de bandera pero vendidos a Estados Unidos.
Además, la postura de Sánchez lo ha convertido en un faro para muchos progresistas tanto en Europa como en Estados Unidos que ven cómo sus países hacen un seguidismo ciego de Trump. Los mensajes de apoyo han llegado desde muchos puntos del mundo a través de grandes referentes como el ex primer ministro italiano Enrico Letta o el líder del Green Party en Reino Unido, Zack Polanski, que escribió en X: “Esto es liderazgo”. Otras voces que salieron con fuerza a apoyar al español fueron la economista Mariana Mazzucato y el gobernador de California, Gavin Newsom.
El apoyo a Sánchez contrasta con la actitud que tuvo el canciller alemán, Friedrich Merz, que no defendió a España mientras a su lado Donald Trump se lanzaba desde la Casa Blanca contra el Gobierno. La posición del alemán ha sido incluso criticada en su país por medios como Der Spiegel. El ministro español de Exteriores, José Manuel Albares, habló con su colega alemán para trasladar su “sorpresa” por lo que ocurrió en Washington y la falta de apoyo a un socio europeo.
Feijóo no aclara qué haría en Moncloa
Sánchez responde a Trump: "No a la guerra"
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El choque entre Sánchez y Trump ha removido también toda la política nacional. El líder popular, Alberto Núñez Feijóo, acusó al socialista de poner en riesgo España por intereses electorales, pero en todo momento evitó concretar qué haría él si estuviera en Moncloa y si apoyaría a Washington en una guerra ilegal.
Para el PSOE, Feijóo vuelve a situar al Partido Popular “en una posición que recuerda demasiado a la peor etapa de su política exterior: la del PP de la guerra de Irak”. “Utilizar debates internacionales para atacar al Gobierno sin rigor ni sentido de Estado es un error que España ya pagó caro. Además, sus palabras revelan una confusión preocupante. Pretender contraponer derecho internacional y derechos humanos demuestra un desconocimiento básico: los derechos humanos forman parte del derecho internacional y son uno de sus pilares fundamentales”, indicaron desde la calle Ferraz.
El seguidismo máximo a Trump lo volvió a encarnar Vox, cuyo líder, Santiago Abascal, pidió otra vez a Núñez Feijóo presentar una moción de censura contra el presidente del Gobierno: "El corrupto Sánchez se ha disfrazado de pacifista, miente como siempre porque Sánchez quiere la guerra, quiere todas las guerras pasadas, presentes y futuras". La ultraderecha no emitió ninguna crítica a Washington y respaldó al magnate porque “defiende sus intereses lo mejor que puede”.