El futuro de la izquierda

Cuatro retos de Podemos para afrontar el “nuevo ciclo” político

Cuatro retos de Podemos para afrontar el "nuevo ciclo" político

El "cambio de ciclo" político que el pasado lunes describió el líder de Podemos, Pablo Iglesias, en los cursos de verano de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), tendrá su reflejo en el partido, en el que se avecinan cambios. Pese a que todavía no hay una fecha confirmada, la formación tiene pensado convocar una Asamblea Ciudadana –un congreso– extraordinaria antes de final de año con el fin de actualizar su hoja de ruta, y en los últimos días los principales dirigentes de Podemos –Iglesias, Íñigo Errejón o Irene Montero– han dado pistas sobre los cambios que debe afrontar el partido para convertirse en una fuerza "normalizada", en palabras de su líder. La primera discusión al respecto tendrá lugar este sábado, en una reunión del Consejo Ciudadano, el máximo órgano entre congresos.

La hoja de ruta que se aprobó en el congreso de Vistalegre, celebrado en otoño de 2014, establecía una estrategia cuyo fin último era ganar las elecciones generales. Pese a que este objetivo no se ha conseguido, Podemos ha logrado consolidarse como opción política, pero los dirigentes entienden que la agenda aprobada hace dos años no sirve para afrontar el papel del partido en la oposición. Por ello, existe consenso en que Podemos debe cambiar de mentalidad y abandonar el "ciclo corto" y su concepción de "máquina de guerra electoral", y ese será uno de los temas que se abordará en la reunión del Consejo Ciudadano, que también realizará una valoración de los datos del estudio postelectoral que ha elaborado Podemos para conocer los motivos que le han llevado a perder, junto a IU, más de un millón de votos entre el 20D y el 26J.

La meta hacia la que debe dirigirse Podemos, sin embargo, no está aún clara, aunque los dirigentes han dado ya algunas pinceladas de sus intenciones. Iglesias habló este lunes de construir un partido más "normal" que deje de ser "partisano" para convertirse en un "ejército regular", mientras que Errejón afirmó que el Podemos que, según él, gobernará en el futuro, será "menos sexy" que el actual. Hoy por hoy, hay cuatro grandes retos para el partido: decidir si camina hacia una confluencia estable con IU o mantiene su independencia, extender sus estructuras y revitalizar el papel de los círculos, examinar la vigencia de su discurso transversal y asentarse en un escenario en el que volverá a tomar importancia la política parlamentaria.

¿Podemos o Unidos Podemos?

La gran pregunta del próximo congreso será si el partido morado debe mantener y ampliar su alianza con IU o, por el contrario, ha de seguir su propio camino. Los partidarios de una y otra alternativa son claros: mientras Iglesias y su círculo más cercano –Montero, Luis Alegre, Juan Carlos Monedero o Rafael Mayoral– son partidarios de que Unidos Podemos se mantenga en el tiempo y Podemos estreche los lazos con IU, Errejón y sus colaboradores creen que el partido debe mantener una línea separada a la de la federación de izquierdas, aunque sin oponerse totalmente a la colaboración entre ambas fuerzas.

El número dos de Podemos nunca ha ocultado sus reservas en relación a la alianza de Podemos e IU, que a su juicio coloca al partido morado en las posiciones de la izquierda clásica que tienen un techo electoral que le pondría las cosas muy difíciles para llegar al Gobierno. No obstante, Errejón sí admite que dirigentes como Alberto Garzón son un punto a favor para su coalición, y así lo planteó este lunes al asegurar que el líder de IU "suma para Unidos Podemos" porque tiene "un componente que hace más fácil la transición del voto de cualquier formación" a la alianza.

Iglesias, por el contrario, tiene muy claro que el futuro de Podemos pasa por una alianza estable con IU, el representante clásico de una izquierda cuyo apoyo el secretario general de la formación considera clave para alcanzar el poder. Por ello, Iglesias –que alabó durante su conferencia que IU hubiese alzado "las banderas frente al neoliberalismo" en los años de bonanza económica– planteó el lunes en varias ocasiones la necesidad de conformar un "bloque histórico" liderado por Podemos, que debería actuar como "núcleo irradiador", según bromeó.

"De momento hay buen rollo" con IU y el resto de fuerzas, señaló Iglesias, que no obstante admitió que "es muy complicado" construir esta alianza a largo plazo –por la que Garzón también apuesta– porque hay "muchas culturas políticas" y "muchas personalidades" que casar. El líder de Podemos, en un tono precavido, quiso ser cauto: "No está claro poder conseguirlo", señaló.

El debate de la Transversalidad

De lo estrecha que sea la unidad de acción con IU también dependerá una de las grandes señas de identidad de Podemos desde su fundación: el discurso transversal, que tiene en Errejón a su máximo defensor. El número dos de Podemos defendió a capa y espada la vigencia de una estrategia que nunca ha planteado un viaje al centro político, sino la huida de los símbolos de la izquierda clásica para aglutinar a personas que no se sienten identificadas con ellos pero sí con el fondo de las ideas que promueve la izquierda.

"La cuestión estética me parece fundamental: un pueblo no se construye en torno a un programa electoral, sino que es básicamente una comunidad que tiene solidaridades compartidas y que se emociona, ríe y llora junta", explicó en este sentido Errejón el pasado lunes, que aseguró que para construir esta identidad es necesario crear "mitos, fechas compartidas, canciones nuevas, no que refieran a derrotas viejas, símbolos, banderas, poemas, narraciones... que nos cuenten nuestra historia".

El dirigente insistió, en este sentido, en la necesidad de contar no sólo con los sectores más movilizados y organizados, sino también con los que no lo están. Para construir una fuerza ganadora y gobernar, sostuvo Errejón, es necesario convencer a la "gente que no se emociona tanto" con Podemos, "a la que no se le ponen los pelos de punta" ni "llora" en los actos, pero que "tiene simpatía" al partido y "quiere que le demostremos que lo podemos hacer de una manera diferente".

Estos sectores, según el dirigente, quieren "regeneración, pero sin sobresaltos" y "tienen que ser inequívocamente seducidos para el cambio, o si no, no habrá mayoría popular nueva". Y, por ello, Errejón advirtió contra la posibilidad de caer en la tentación de volver al discurso de la izquierda clásica: "Un miedo que comparten 10 millones de ciudadanos es más real que cualquier otra cosa", y "como eso se agrande" Podemos únicamente aspirará a ser "una organización muy digna de protesta".

Extender las estructuras de Podemos

Cuando Pablo Echenique relevó a Sergio Pascual como secretario de Organización de Podemos, ya dejó entrever el que será uno de los temas de debate en la próxima Asamblea de Podemos: la necesidad de descentralizar el partido, que actualmente cuenta con unas estructuras fuertemente jerárquicas, para establecer un modelo de corte federal en el que los territorios cuenten con mayor autonomía. Echenique planteó entonces que la Secretaría de Organización estatal cediera algunas de sus competencias a sus homólogas a nivel autonómico, y también que las direcciones regionales tuvieran mayor autonomía a la hora de gestionar su dinero en lugar de de tener que enviar buena parte del mismo a la estructura estatal.

En este aspecto no existen tantas diferencias dentro de Podemos, ya que hay consenso en que una de las claves en las que debe notarse la transformación de la "máquina de guerra electoral" en el "partido-movimiento" es precisamente su organización. Errejón, además, abogó el lunes por "producir cuadros" y "multiplicar los relevos" para deshacerse poco a poco de la dependencia de los principales portavoces a nivel interno y que "nadie nunca sea imprescindible".

Quizá la diferencia más significativa en el proyecto organizativo sea de dónde hay que sacar esos "cuadros". Errejón, en línea con su visión transversal, aboga por tratar de "seducir" a quienes todavía son partidarios de los "partidos viejos", ya que "gente que hoy milita en el adversario puede pasarse, que vea que la posibilidad de un orden nuevo lo representamos nosotros". El número dos también apuesta por extender por el territorio las moradas de Podemos, lugares de reunión del partido donde se organizan actividades culturales, charlas y debates, que en su visión deben servir para extender las ideas de la formación y crear poco a poco hegemonía cultural.

Montero, por su parte, planteó durante su intervención del lunes que Podemos debe tomar "lógica de movimiento popular" para convertirse en la "herramienta que facilite" la labor de los movimientos sociales, que a su juicio tienen una fuerte "relación" con el nacimiento de Podemos. Y, para ello, el elemento clave para Montero son los círculos, "descuidados" desde hace dos años "porque hubo una decisión en la Asamblea de Vistalegre que así lo decía". Sin embargo, según la jefa de Gabinete de Pablo Iglesias, estos órganos "deben ser los espacios que permeabilicen esos niveles de participación, porque hasta ahora no lo hemos conseguido".

Una legislatura de maduración

Toda vez que Podemos ha dado por finalizada su hoja de ruta de "ciclo corto", ahora comienza un "ciclo largo" protagonizado por el parlamentarismo y la conversión de Podemos en un "ejército regular", en palabras de Iglesias. Y es que, desde su nacimiento, el partido ha vivido elección tras elección consiguiendo representación en el Parlamento Europeo, la mayoría de parlamentos autonómicos y, ahora, en el Congreso, y ahora toca poner a esos diputados a trabajar en una dinámica, la parlamentaria, de "tiempos mucho más lentos" y donde "opera una forma de entender la política mucho más convencional", según el secretario general.

"Y eso no es fácil, y nadie nos garantiza que nos vaya a ir bien", advirtió el lunes Iglesias, que admitió que le "acojona" el escenario que se plantea a partir de ahora porque es terreno desconocido para Podemos, que pasa de ser "outsider" a ser una fuerza política "normal""outsider". "Básicamente, hay dos alternativas: que después de cuatro años, o de dos o de tres, nos consolidemos y ganemos las elecciones; o bien que Unidos Podemos no funcione bien como ejército regular", sostuvo Iglesias, que planteó gráficamente que "puede que ganemos las elecciones en cuatro años o puede que nos demos una hostia de proporciones bíblicas".

Errejón, por su parte, planteó durante su charla que Podemos necesita acumular experiencia e incorporar a cuadros con conocimientos prácticos para Gobernar antes de alcanzar el poder. "El Palacio de Invierno, o el asalto electoral, es un momento hermosísimo, pero eso pasará, y cuando pase y se baje el volumen de las canciones la capacidad de mantenerse y multiplicar tendrá que ver con solucionar problemas", sostuvo el número dos de Podemos.

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