El futuro de la izquierda

Debate: ¿Ha perdido Podemos la transversalidad al pactar con IU?

¿Ha perdido Podemos la transversalidad?

La transversalidad lleva siendo uno de las claves de bóveda del proyecto de Podemos desde sus inicios. Desde que sacudió el tablero político con su irrupción en las elecciones europeas de 2014, la formación ha tenido por bandera una estrategia diseñada por su número dos, Íñigo Errejón, que siempre ha abogado por atraer votantes de espectros ideológicos no necesariamente adscritos a la izquierda. No obstante, los electores cada vez sitúan más en este extremo a Podemos, y los expertos consultados por infoLibre señalan que es inevitable que el partido haya tenido que ubicarse en el eje izquierda-derecha, del que trató de huir desde el principio.

"Con el juego izquierda-derecha, gana la banca, y Podemos sale a ganar a la banca", aseguraba el secretario general de la formación, Pablo Iglesias, durante la campaña de las elecciones autonómicas del 27 de septiembre en Cataluña. Pero los votantes han terminado encasillando a Podemos en un extremo del eje: según el barómetro del CIS de abril, los electores otorgan de media un 2,24 al partido morado en la escala de ubicación ideológica, siendo 1 la extrema izquierda y 10 la extrema derecha.

Quienes más a la izquierda ubican al partido son los encuestados que se sitúan a sí mismos más a la derecha, si bien el centroizquierda, auténtico objetivo de Podemos para ganar votos, tampoco sitúa mayoritariamente al partido en su espectro ideológico: únicamente el 22,2% y el 24,5% de quienes se sitúan en el 3 y el 4, respectivamente, colocan a Podemos dentro de su mismo punto del eje, mientras que cerca del 50% de los votantes de centroizquierda piensan que la formación morada se encuentra en el 2 o el 1 de la escala.

Y es que los expertos consultados por infoLibre coinciden: es imposible escapar del eje izquierda-derecha, porque los votantes tienden a "aterrizar" los mensajes de los partidos en estas etiquetas, explica Pablo Simón, profesor de Ciencia Política de la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M). "La transversalidad no es el centro, entre otras cosas porque mantenerse ahí es imposible", señala Simón, que pone como ejemplo de partido que se ha ido escorando a Ciudadanos, que "surgió con muchos 5 en el eje, pero ahora está en el 6,4 porque la gente lo ha ido ubicando allí". 

"La tesis de Errejón, básicamente, se basa en la oposición al modelo seguido por IU", abunda Simón, que señala que la estrategia de la transversalidad busca que Podemos "no se convierta en un partido nicho con un techo de 15 diputados, como habitualmente tiene la izquierda postcomunista", utilizando para ello apelaciones a dicotomías que no tienen que ver con lo ideológico, como "el marco de la casta contra la gente". "Pero, al final, la acción política y cómo actúan con respecto a ti tus adversarios te van situando", insiste el politólogo para explicar por qué Podemos, pese a esquivar referencias explícitas de la izquierda, es catalogado en ese extremo.

"La estrategia de la transversalidad tiene límites, y que Podemos atraiga al centroderecha es imposible, no por errores suyos, sino porque la estructura izquierda-derecha es muy difícil de mover", sostiene por su parte José Fernández-Albertos, politólogo del CSIC, que asegura que "las ideologías siguen marcando el voto" y eso limita la capacidad de la estrategia transversal de Podemos. "Es verdad que Podemos ha conseguido atraer votantes menos ideologizados que nunca habrían votado a partidos como el PCE, pero, en general, está cada vez más identificado con la izquierda", relata el experto, que sin embargo sí que destaca la capacidad de Podemos para atraer a sectores habitualmente desmovilizados. El partido, asegura Fernández-Albertos, "los atrae por su discurso, pero es cuando lo eligen como opción cuando compran, en cierto modo, su ideología", y no al revés.

"La lógica de la transversalidad tiene dos lecturas", opina por su parte Máriam Martínez-Bascuñán, profesora de Ciencia Política en la Universidad Autónoma de Madrid (UAM). Y es que, a su juicio, la estrategia diseñada por Errejón "está relacionada evidentemente con esa ubicación ideológica que le dan los votantes"; sin embargo, consigue que recabe "votos de grupos sociales muy diversos". Es decir: pese a que se sitúe al partido muy a la izquierda, votantes de estratos sociodemográficos que no votarían habitualmente a la izquierda sí que eligen la papeleta de Podemos.

"Por ejemplo, según la encuesta poselectoral del CIS, Podemos fue el partido más exitoso entre gente con estudios superiores, junto con Ciudadanos, y además fue el partido preferido entre las clases medio-altas y altas", explica Bascuñán, que añade que "por otro lado obtuvo un apoyo muy importante de los estudiantes, y de parados y obreros". Esta dinámica, sostiene la experta, es diferente a la que siguen el resto de grandes partidos: "El PSOE se convierte en un partido de clase, el PP triunfa especialmente entre los pequeños empresarios, autónomos y pensionistas, y Ciudadanos destaca por su éxito en asalariados", relata.

La comparación con IU también da la medida de que la estrategia transversal de Podemos, según Bascuñán, funciona, al menos parcialmente. La federación, explica, está ubicada prácticamente en el mismo sitio de la escala que Podemos, pero "no tiene un perfil sociológico tan rico" entre sus votantes. "Hay un triunfo claro de un discurso transversal que se activa con la indignación y que fue posible gracias a él, gracias a la lectura que hizo Podemos de que la indignación fue en gran medida transversal."

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Los expertos no creen que el pacto que ha suscrito el partido morado con IU vaya a escorarlo más a la izquierda de lo que ya lo está. "IU y Podemos están próximos en el eje, así que no habrá una percepción de que gira a la izquierda porque ya está en ella", señala Simón, mientras que Fernández-Albertos apunta que "la alianza con IU no es precisamente exitosa para atraer votantes de centro, pero al final Podemos actúa en el espacio donde ya le habían situado los votantes".

"Podemos entra en la lógica izquierda-derecha desde el mismo momento que pisa el Parlamento", sostiene por su parte Bascuñán, que apunta que "es muy difícil salir de esa lógica en un lugar en el que incluso la geografía simbólica te ubica en la izquierda o en la derecha". Y es que, a su juicio, tanto los discursos de los portavoces en el Congreso como la discusión en torno a los pactos han situado a Podemos claramente en ese eje, y su escoramiento a la izquierda "cristalizó con la propuesta de Iglesias de un gobierno a la valenciana". "Por eso, el pacto con IU es un paso casi natural en ese camino emprendido desde el día después de la celebración de las elecciones", plantea la experta.

No obstante, la alianza con la federación de izquierdas tiene complicado penetrar en dos sectores de la población que se le resisten especialmente tanto a IU como a Podemos: la sociedad rural y las personas más mayores. La estrategia de la transversalidad del partido morado no ha sido capaz de conquistar muchos votantes entre estos grupos precisamente por sus características, explica Simón, que señala que "los más mayores son quienes más votan y, además, los más moderados".

"Podemos tiene mucho más complicado construir un relato entre gente de más de 40 años, porque cada generación viene marcada por los hitos que vive en lo que se conocen como los años impresionables de socialización", abunda el politólogo, que señala que la gente más mayor tiene muy marcados referentes como la transición, el felipismo o el despegue económico de los años 80 y, por el contrario, "la generación menor de 25 años es poco afecta al bipartidismo" porque ha sido influenciada por otros referentes.

La tensión entre mantener a los votantes y conquistar otros

No obstante, Podemos ha acordado con IU que cada formación lleve a cabo su propia campaña para poder, entre otras cosas, mantener su propio estilo discursivo. Sin embargo, según Bascuñán, la polarización de la próxima campaña dejará poco lugar a la moderación: "Lo que se ha despertado es una competición puramente ideológica entre ambos bandos; durante la campaña no se hablará de políticas, de programas o de proyectos políticos, sino de actores políticos, de bloques políticos definidos en base a la ideología".

"Tiene sentido que Errejón mantenga su estrategia de la transversalidad; siempre ha jugado con la ambigüedad porque sabe que es la mejor manera de abarcar más espacio electoral", sostiene igualmente la experta de cara al futuro. "La idea es crear un nuevo eje de conflicto que te permita situarte en una posición hegemónica con respecto a ese nuevo eje, porque tú estás definiendo los términos de la disputa política y obligas al adversario a adaptarse a ellos", argumenta Bascuñán, que plantea que a Podemos "la suma con IU le permite ganar terreno hacia la izquierda" y, además, el hecho de hacer campaña en solitario le permitirá "mantener esa ambigüedad discursiva sin muchos problemas".

"Al final, Podemos hará lo que hacen el resto de los partidos: tratar de crear marcos que atraigan a otros votantes", zanja Albertos, que señala que las formaciones políticas se mueven en el fino alambre que supone "mantener satisfechos a votantes ya conquistados y aspirar a los votantes potenciales". "Podemos tiene un reto: romper su techo de cristal, porque ha polarizado mucho y ahora mismo parece complicado que pase del 25%", explica el experto, que señala que inevitablemente este objetivo conlleva un giro al centro. "Tendrán que evitar decir que se mueven al centro, pero a la vez hacer un discurso para captar a gente que ahora les ve como hostiles", ejemplifica Albertos.

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