Cataluña

El doble discurso del PSC

PSC

Ibon Uría

Las últimas elecciones municipales han puesto a prueba la resistencia del discurso del PSC contra el derecho a decidir en Cataluña y su apuesta por la reforma de la Constitución en clave federal. En varias localidades, los socialistas han votado a favor de la adhesión a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), e incluso han pactado acceder al poder local a cambio de un sí en esa votación. Esos acuerdos son, quizá, el símbolo más palpable de la existencia de dos dinámicas: acceder a mayores cotas de poder municipal o mantener intacta la posición sobre la cuestión catalana.

Así, tras el 24-M, el PSC se ha mostrado flexible en materia de pactos y no ha cerrado ninguna puerta. Hay casos de todos los colores. Con ERC, por ejemplo, suscribió un acuerdo de gobernabilidad en Castelldefels (Barcelona) que desbancó a la primera fuerza (PP) y entregó la Alcaldía a la tercera (Movem Castelldefels). También dio entrada a los socialistas, segundos en las urnas, en un Ejecutivo local cuatripartito que integra a representantes de Castelldefels Sí Puede. Una de las condiciones de Esquerra para el pacto fue la adhesión de la localidad a la AMI, que se materializó el 23 de julio con los votos en contra de PP y Ciudadanos.

Mientras tanto, en Terrasa (Barcelona), 7 de los 9 concejales socialistas votaron igualmente a favor de la sumarse a la AMI. Esa incorporación no es cuestión baladí, porque el municipio barcelonés se ha convertido de golpe en el mayor de la entidad. La mayoría de los ediles del PSC se unieron en el Pleno a los de ERC, CiU y la CUP, mientras que PP y Ciudadanos votaron en contra. El alcalde de la localidad, también socialista, se abstuvo, al igual que el portavoz del grupo municipal.

Caso diametralmente opuesto es el de Calafell (Tarragona). Allí, los miembros del PSC prefirieron aliarse con los representantes de Ciudadanos y PP para relevar en el poder a CiU, la fuerza más votada, y suscribieron un pacto que concede la Alcalcía a un edil socialista y donde se recoge de forma explícita que la corporación municipal "no impulsará, apoyará ni suscribirá" la adhesión a la asociación independentista. El acuerdo también establece que se rechazarán las propuestas contrarias a la Constitución y prohíbe los símbolos "no constitucionales" en edificios públicos.

Dinámicas diferentes

La cuestión de los pactos, aunque se admite llamativa, no parece causar malestar en el seno del PSC. Un miembro de la dirección de Iceta sostiene que en Cataluña los pactos "siempre han sido así" y que "una cosa son las dinámicas locales y otra, bien distinta, las dinámicas a nivel autonómico o de cara a las generales". Argumenta que en las locales prima la gestión, el candidato, "la persona", frente a los grandes discursos de unos comicios a mayor escala. Y, en esa línea, que los citados pactos con los soberanistas "no tienen más valor que el municipal".

"Puede gustar o no, pero la votación sobre la AMI no tiene importancia. La gente no vota en su pueblo pensando en esas cosas", añade, al tiempo que considera que hay otros elementos, como "dar estabilidad a un gobierno durante cuatro años", que son más valiosos a nivel local. Niega por tanto que exista un riesgo de "desdibujar el discurso del partido" a nivel autonómico, o que los pactos a izquierda y derecha, con soberanistas incluso, puedan confundir al votante que acuda a las urnas el próximo 27-S.

"El tema genera atención mediática y el PP ha tratado de instrumentalizarlo, pero en Cataluña nadie duda de la posición del PSC", subraya por su parte un dirigente próximo a Carme Chacón, designada ya candidata del PSC por Barcelona de cara a las elecciones generales. En su opinión, los pactos "puntuales" responden a la "situación de cada municipio" y argumenta que "para consolidar gobiernos de izquierdas" es necesario "ceder un poco, aunque no nos guste". Además, recuerda que el PP apoyaba "hasta hace dos días" los presupuestos de CiU.

La dirección lo permite

Por ahora, la dirección del PSC no ha tomado medidas contra los concejales que se han alineado con los soberanistas. El primer secretario del partido, Miquel Iceta, ha manifestado que no le agradan los resultados de Castelldefels y Terrasa, pero ha asegurado a renglón seguido que no piensa expulsar a nadie: "Me parecen mal esas votaciones y me molestaron, pero no le veo remedio. El PSC no expulsará a nadie por esas votaciones", declaró a El País.

Iceta también ha sugerido otros posibles pactos y ha apostado porque los ediles del PSC entren en el gobierno de Barcelona, que lidera Ada Colau, de Barcelona en Comú. "El Ayuntamiento no se puede gobernar con 11 concejales, creo que el Govern necesita un apoyo mucho más amplio y a mí me gustaría que entraran". El líder del PSC ha sostenido para defender su posición que "Barcelona, cuando ha sido gobernada por la izquierda, ha ido mucho mejor" y ha abierto la puerta a la entrada de ERC en el consistorio de la capital catalana.

Mientras tanto, los apoyos de ediles socialistas a las posiciones soberanistas no han sentado bien en la dirección del partido en Madrid. Consideran que ello puede desdibujar el discurso del partido y complicar, aún más, el escenario electoral de cara a la próxima cita con las urnas el 27 de septiembre.

Un discurso complejo

Las fuentes consultadas en el PSC niegan ese riesgo de caer en la indefinición. Desde posiciones próximas a Iceta reiteran que el elector distingue el ámbito local del autonómico y desde la órbita de Chacón se afirma que la posición de los socialistas está clara desde que el pasado julio el partido asumiera la vía federal para resolver el encaje de Cataluña. Atrás quedaban expresiones como la incluida en el programa de las autonómicas en 2012, cuando se apostó por una consulta "acordada, legal y pactada" con el Estado. Y ese fue, razona un diputado del PSC en el Congreso, fue el "punto de inflexión".

"Desde que el PSC expresó que no apoya la consulta unilateral ya nadie tiene dudas en Cataluña", dice. La apuesta socialista pasa ahora, subraya, por esa reforma de la Constitución basada en tres pilares: clarificación del reparto de competencias, reconocimiento de la realidad plurinacional del Estado y reforma del mecanismo de financiación. "Es la única salida viable y deseable, la única que no lleva a la ruptura", zanja.

Lo que sí admite es que, en el actual escenario de polarización entre soberanistas y constitucionalistas, el discurso del PSC es "complicado" de explicar: "Frente al inmovilismo de dejar las cosas como están y la afirmación de que la independencia lo arregla todo, el federalismo requiere más pedagogía", reconoce. Sin embargo, expresa su confianza en frenar la tendencia a la baja en las encuestas del partido y en que los resultados refrenden que la estrategia de "acuerdo y diálogo" es mejor que la "confrontación" de quienes se han situado en los extremos.

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