La izquierda tras el fracaso en Andalucía

Podemos e IU avanzan en la confluencia en Andalucía pese el revés del 2-D

Alberto Garzón se hace una foto junto a Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo, en un acto de la campaña de las autonómicas.

El símil sobre los primeros dos años de Podemos que utilizaba Íñigo Errejón era el de un partido que debía al mismo tiempo correr y atarse los cordones. Es decir, organizarse y competir, afianzarse como un sujeto político y presentarse a elecciones. Lo mismo le vale a Adelante Andalucía. El proyecto de cooperación estable de Podemos e IU en Andalucía continúa formándose sin tiempo para detenerse en la reflexión, obligado por la urgencia de las urnas, que hasta la fecha no le han dejado buenas noticias. Los partidos liderados por Teresa Rodríguez y Antonio Maíllo mantienen, pese al fuerte retroceso electoral del 2 de diciembre, su empeño de conformar un bloque político que dé alternativa por la izquierda al PSOE y al Gobierno PP-Cs apoyado por Vox. Mientras Podemos entra en combustión en Madrid, donde vive en una crisis con resonancias en todo el país y fuertes implicaciones en su política de alianzas, en Andalucía consolida su convergencia con IU y mantiene el rumbo fijo. En Sevilla, la capital de la comunidad, la confluencia de cara a las municipales ya es una realidad: Adelante Sevilla.

El proyecto de las direcciones de Podemos e IU es presentarse en coalición a las municipales en el máximo número de municipios posible y con el máximo número de aliados posible, según fuentes de ambos partidos. La prioridad son las capitales de las 8 provincias más otros 21 municipios de más de 50.000 habitantes. Ahí es donde Podemos, que tiene más fuerza electoral que orgánica, tiene mayor implantación. En muchos municipios pequeños sólo hay IU. En ambas formaciones admiten que, conforme la convergencia se pone a prueba en localidades más pequeñas donde Podemos tiene estructura, las dificultades son mayores. IU, a pesar de su debilitamiento, es una fuerza con arraigo en Andalucía, donde tiene unas 80 alcaldías. Los ayuntamientos son su último frente de resistencia.

En las principales ciudades hay ya trecho recorrido para la confluencia. El proceso está ahora en la fase de elaboración programática y selección de los perfiles para las candidaturas. Aún no hay candidatos, un tema del que se habla continuamente en privado pero muy poco en público. Además Podemos se encuentra en plena frase de elección de sus candidaturas, que luego deberá negociar con las de IU, que sí ha completado ya un proceso de elección de candidatos en buena parte de los grandes municipios. En otros no. Por ejemplo, en Granada el proceso de confluencia está tan rodado que no hay procesos separados, sino que van directamente a un proceso conjunto.

Este miércoles Adelante Sevilla, que celebró una asamblea constituyente el 19 de enero para dar el pistoletazo de salida a la candidatura, presentó su manifiesto con la presencia de Podemos, IU, Primavera Andaluza, Izquierda Andalucista, Participa Sevilla y Alternativa Republicana. El texto se llama "Cuida Sevilla", un guiño a Equo, que propuso este nombre para la candidatura. Se trata de que no se acabe descolgando de la confluencia, como ocurrió en las autonómicas. IU ya tiene su candidato, el portavoz municipal Daniel González. El proceso ha abierto heridas en la formación comunista, donde la dirección andaluza tuvo que intervenir para reafirmar a González después de que la provincial anulara las primarias. Podemos está eligiendo ahora a su candidato. La favorita es Susana Serrano, portavoz de Participa Sevilla –la marca sin vinculación orgánica de Podemos en 2015– y coordinadora local del partido morado.

En Málaga también el terreno también está despejado. Mientras Podemos elige a su candidato, el aspirante de IU, Eduardo Zorrilla, ya espera para una candidatura conjunta. Se da por hecho el entendimiento, según fuentes conocedoras de la situación. El desafío es incorporar a Málaga Ahora, otro "movimiento ciudadano". A la confluencia le está tocando ahora intentar recomponer las piezas de la atomización de 2015. En algunos casos la colaboración surgida a lo largo de cuatro años de oposición ha tejido complicidades. En otros, menos. En Córdoba Podemos, IU y Ganemos aún buscan una fórmula de colaboración. Referentes sociales, intelectuales y políticos de la ciudad, entre ellos Julio Anguita, han reclamado públicamente un entendimiento. Una dificultad en la ciudad cordobesa es que IU ha gobernado junto al PSOE, una fórmula de la queTeresa Rodríguez abomina. Pedro García, teniente de alcalde de Córdoba, se ha impuesto en las elecciones del candidato de IU pese a despertar rechazo en Ganemos, recelos en Podemos y suspicacia en sectores de su propio partido.

Maíllo, sobre todo tras la experiencia de cogobierno 2012-2015, marca distancias claramente con el PSOE, pero en las filas de IU hay partidarios de no volar puentes con el partido del puño y la rosa. La desconfianza hacia el nuevo socio es una sensiblidad orgánicamente poco relevante ahora, pero con cierto peso en la base social del partido, que encontraría un referente en el ya retirado Diego Valderas o en el dirigente crítico José Luis Pérez Tapias. Este último, tras el "fracaso" del 2 de diciembre, pidió "responsabilidades". Fue un grito en el desierto. "La subordinación a Podemos ha provocado la desafección de los militantes de IU y que no se ha movilizado el electorado", afirmó entonces.

En Granada el acuerdo está avanzado y ambos partidos pretenden tener candidato para 10 de febrero. De momento la confluencia se llama "Granada se encuentra". En Cádiz el entendimiento se encuentra con una facilidad añadida: los referentes de Podemos, José María González Kichi, e IU, Martín Vila, han sido alcalde y teniente de alcalde durante el presente mandato, respectivamente. En 2015 se enfrentaron en las urnas. El primero en Por Cádiz Sí Se Puede (Podemos); el segundo en Ganar Cádiz (IU).

En Huelva Podemos e IU pretenden cerrar detalles en febrero, aunque ha habidoalgún roce en público sobre quién debe liderar la coalición. En ciudades gaditanas como Jerez de la Frontera y Algeciras también es pública la voluntad de los dirigentes locales de ambas formaciones de acudir juntos a las urnas. También se trabaja en proyectos comunes en Almería y Jaén.

Coaliciones con la vista en las diputaciones

No es baladí que la fórmula elegida sea la coalición. A priori ambos partidos descartan las agrupaciones de electores, fórmula utilizada por las candidaturas próximas a Podemos en 2015. La pretensión es también que se presenten con la marca de "Adelante" más el nombre del municipio. El objetivo es evitar la dispersión, consolidar la marca, ir asentado el proyecto y facilitar la representación en las diputaciones,instituciones tan importantes en la política como en la economía de los partidos.

Todos descartan a corto plazo una integración organizativa. Es decir, la formación de un nuevo partido. La dirección andaluza de Podemos asegura que la estatal está de acuerdo con todos los pasos que se están dando, al contrario de lo ocurrido durante la conformación de Adelante Andalucía. Si la dirección de Pablo Iglesias tiene suspicacias, no las está expresando. Es cierto que tiene cuestiones más urgentes que atender.

Tercer intento

El batacazo del PSOE, que perdió 402.035 votos, un 28,4%, eclipsó el de Adelante Andalucía, que se dejó 282.519, un 32,6% de lo obtenido en 2015 por Podemos e IU.El fracaso fue de la izquierda en su conjunto. En las autonómicas andaluzas de 2015 las fueras progresistas (PSOE, Podemos e IU) sumaron 2.277.847 votos. En las elecciones del 2 de diciembre, 1.593.283. Esto supone 684.554 votos menos, un 30,05%. Más de lo que perdieron el PSOE o el PP. Según un análisis realizado por Sigma 2 para El Mundo, se fueron a la abstención 298.000 votantes de Podemos. Y de IU, 115.000. Esto se suma a los malos resultados obtenidos por Unidos Podemos en España y Andalucía en las generales de 2016. Cuando ambos partidos se juntan apelan a la multiplicación, al desborde, pero terminan restando y desbordados. La confluencia hasta ahora no ha funcionado. Pero en las direcciones de Maíllo –muy próximo a Albert Garzón– y Rodríguez –de la corriente anticapitalista– creen que el camino es perseverar. El 26 de mayo, fecha de las elecciones municipales, volverán a poner a prueba este empeño.

A pesar del retroceso electoral, de pasar de tercera a cuarta fuerza política, de perder todo el margen de influencia parlamentaria y de no recoger la abstención del PSOE, no se ha producido un cuestionamiento a fondo de la confluencia en ninguna de las dos organizaciones.Tanto Rodríguez como Maíllo, que están más de salida que de entrada en sus trayectorias como dirigentes, disfrutan de margen para intentar consolidar el que ha sido su principal proyecto como dirigentes: la conformación de frente político amplio y plural, que valga para la movilización social, el combate electoral y el debate ideológico, del que Podemos e IU sean actores principales pero no únicos. Un proyecto a largo plazo para un contexto político de urgencias.

Urgencias y suspicacias

A corto plazo la idea se encuentra con varios factores a su favor, como la necesidad de sumar fuerzas para frenar el auge de la derecha y la extrema derecha. Pero esto no significa que no haya discrepancias. Aunque no se ha hecho visible un polo crítico, la crisis interna en Podemos ha tenido eco en Andalucía. A la renuncia al escaño de la parlamentaria Carmen Lizárraga, próxima a Errejón, se ha sumado la salida de sus cargos orgánicos de la diputada Mercedes Barranco. Ninguna de las dos oculta su disconformidad con el rumbo del partido en Andalucía.

En IU también hay críticos. Uno de ellos señala que el pacto, más que de Podemos e IU, es de los anticapitalistas y el PCE, y advierte de los riesgos para la histórica coalición de un pacto con una formación metida en una crisis interna que puede debilitar la pegada electoral de IU en municipios donde los morados tienen una presencia testimonial. Los más escépticos con el proyecto a medio-largo plazo de Adelante Andalucía también advierten de la integración electoral se ha traducido ya en una integración institucional, porque ambos partidos son un solo grupo en el Parlamento, lo cual menos distinguibles las marcas. Esto, señala un crítico de IU, aboca a las formaciones a desdibujarse, algo arriesgado para IU dada la crisis interna de su socio, que lo haría "poco fiable".  

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