Eutanasia

"La gente está preparada para una ley de eutanasia, lo que falta es que la clase política se ponga a la altura"

Marcos Hourmann, el primer médico condenado por eutanasia en España, Ángel Hernández, el hombre que ayudó a morir a su mujer, el periodista Jordi Évole, Fernando Marín, presidente de la asociación Derecho a Morir Diganmente, y David Lorente, hijo de la mu

Ángel Hernández sabe que se convirtió en un símbolo el pasado 3 de abril. Ese día, tras años de sufrimiento, decidió ayudar a morir a su mujer, María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple. Se ha convertido en un símbolo igual que lo hizo Ramona Maneiro, la cuidadora que ayudó a morir a Ramón Sampedro hace ya 21 años. La historia es similar, pero él espera que acabe de forma muy diferente. A la muerte de Sampedro no siguió ningún avance legislativo orientado a despenalizar la eutanasia. Lo dijo la propia Maneiro tras la muerte de Carrasco: “Han pasado 21 años y no nos hemos movido una mierda”, dijo. Ahora, después del impacto de la muerte de Carrasco, Hernández espera que se dé un golpe en la mesa. “El protagonismo ahora es para la ley de eutanasia. A donde yo vaya será para que se hable de la ley”, aseguró, tajante, en un coloquio celebrado este miércoles en el Teatro del Barrio de Madrid, donde estuvo acompañado por Marcos Hourmann, el primer médico condenado por eutanasia en España, Fernando Marín, presidente de la asociación Derecho a Morir Dignamente, y David Lorente, hijo de Maribel Tellaetxe, la mujer que padecía alzheimer y que falleció tras solicitar la eutanasia. El coloquio estuvo moderado por el periodista Jordi Évole.

Apenas una hora antes de que comenzara la charla, precisamente, la jueza titular del Juzgado de Violencia sobre la Mujer número 5 de Madrid rechazó que el caso de Hernández fuera juzgado como un posible caso de violencia de género. Según argumentó la magistrada, Carrasco solicitó a su marido ayuda para morir “de forma seria e inequívoca”. Hernández celebró la decisión. A su juicio, que “una institución como es la de violencia de género y que es tan necesaria para luchar contra la violencia machista” se mezcle con su caso es “un desprestigio” para ella.

Pero insiste una y otra vez en que el protagonismo ya no es para él. Se lo cede a quienes, ahora, están en su situación. Su caso ya ha pasado, dice. El de Lorente también. Tellaetxe, su amatxu —tal y como él la sigue nombrando— fue diagnosticada de alzheimer hace 12 años. Cuando se le detectó la enfermedad, dejó clara su última voluntad: “El día que no recuerde uno de vuestros nombres, ese primer día que veas que os confundo, que no sepa cómo os llamáis.... Por favor, no esperéis a que me olvide de vosotros, a que no os reconozca como hijos o que no reconozca a aita. Ese día me tienes que ayudar a marchar”. Pero no pudieron hacerlo y, finalmente, falleció. “Nuestro caso es similar”, dice, comparándose con Hernández. Su madre, continúa, estaba impedida psicológicamente; Carrasco, en cambio, físicamente. Pero les unía lo mismo: “Las dos estaban condenadas a sufrir por una ley injusta”, denuncia. Por eso, dicen ambos, ahora es el momento idóneo para que, en palabras de Lorente, “la clase política se ponga a la altura” y regule, de una vez por todas, la eutanasia.

“El vídeo es un antes y un después”

Hourmann cree que las imágenes que grabó Hernández ayudarán a ello. “El vídeo es un antes y un después”, asegura. Se refiere a las imágenes que distribuyó el marido de Carrasco después de darle de beber el pentobarbital sódico que ella misma había comprado cuando comenzaba a estar segura de que deseaba perder la vida. “En ese momento yo estaba como un flan”, confiesa Hernández; ella, en cambio, tan solo estaba asustada por las consecuencias que pudiera sufrir su marido. “Yo no la maté, sólo la ayudé. Su cuerpo la torturaba”, añadió.

A juicio de Hourmann, las imágenes son una forma de decir: “Basta de esconderse”. Es similar a lo que hizo él. Hourmann es el primer y único médico de España que ha sido condenado por practicar la eutanasia. En el año 2005 administró una dosis de cloruro potásico a una paciente, provocando así su muerte. La decisión la tomaron la misma enferma y su hija después de meses agónicos provocados por un cáncer de colon. Hourmann podría haber pasado 10 años en prisión, pero consiguió pactar una pena de un año de cárcel que nunca llegó a cumplir. Ahora, de hecho, acaba de estrenar la obra Celebraré mi muerte en el mismo Teatro del Barrio.

Pero ese “basta de esconderse” no sirve de nada si no hay movilización ciudadana. Así lo manifestó Hernández, que pidió a los ciudadanos y ciudadanas que instaran a la clase política a aprobar una ley de eutanasia. “Si no nos movemos, esto probablemente se dilate”, lamenta. Tiene que haberla, sobre todo, porque según una encuesta de Metroscopia, el 84% de los españoles está a favor de legislar en favor de la eutanasia. De hecho, más de la mitad de los votantes de todos los partidos está de acuerdo, incluido el PP, con un 66% de su electorado a favor de aprobar un texto por la muerte digna. Hasta el 56% de los católicos practicantes opina que habría que hacerlo.

Marín, de hecho, afirma que hay muchas personas que acuden a su asociación. “Son alrededor de 700 cada año”, asegura. De ellas, aproximadamente unas 200 son de personas que se plantean morir. “Tienen que asegurarse de que no hay alternativa y que se trata de una decisión clara y firme”, dice.

Una ley bloqueada sistemáticamente por la derecha

Si continúa penalizada la eutanasia, dice Lorente, es por culpa de PP y Ciudadanos. Los dos partidos de la derecha han bloqueado de manera sistemática la proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia presentada por el Grupo Parlamentario Socialista en el mes de mayo y tomada en consideración más tarde por el Pleno del Congreso de los Diputados con el apoyo de todos los grupos menos el de los conservadores, que presentaron una enmienda a la totalidad que fue rechazada meses después.

En ese momento, hasta la formación naranja apoyó la norma socialista. Después, cambiaron de opinión. En varias manifestaciones públicas, el portavoz de Sanidad de Ciudadanos, Francisco Igea, condicionó el apoyo de su grupo al texto a que antes se aprobase su propuesta de ley de cuidados paliativos, a la que la Cámara Baja también dio luz verde.

De este modo, entre bloqueos, el adelanto electoral condenó al cajón a la ley planteada por los socialistas. “Si todavía no tenemos esa ley es por ese bloqueo”, critica Lorente.

El coloquio, además, se celebró menos de 24 horas después del último debate electoral de esta campaña. Este martes por la noche, Pablo Casado (PP), Pedro Sánchez (PSOE), Pablo Iglesias (Unidas Podemos) y Abert Rivera (Ciudadanos), trataron de convencer a los indecisos que, a apenas tres días de las elecciones, todavía no han elegido papeleta. Y en el programa, organizado por Atresmedia, se introdujo el tema de la eutanasia, un hasta entonces clásico ausente de las campañas electorales.

Pero esta ocasión fue aprovechada por el líder de los socialistas y de la formación morada para reprochar a las derechas el “bloqueo” al que sometieron a la norma. En paralelo, el presidente de la formación naranja pidió a Casado una rectificación para que en la próxima legislatura se pueda aprobar una Ley de muerte digna y una Ley de eutanasia. El conservador, por su parte, presumió de ser el “partido pionero en regular la muerte digna en los parlamentos de Galicia, Madrid y Castilla y León”. Pero no se refirió a la eutanasia, sino a los “cuidados paliativos y a la sedación en el momento final”. “La otra cuestión”, dijo, “habrá que hablarla en el comité de bioética”. Por último, Iglesias pidió “altura de miras” y reprochó que nadie apoyara la proposición de ley que su partido presentó sobre eutanasia.

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