Un polémico grupo de cobros a morosos en manos de un fondo sueco maneja un imperio de ladrillo en España

Sede de Intrum y Solvia, en Madrid.

Llamar a Intrum es mucho mejor que recibir una llamada de Intrum. Sí, la frase requiere una explicación, pero es sencilla: Intrum es un gigante inmobiliario que se dedica "garantizar el valor de la propiedad", que luego vende o alquila. Pero, al mismo tiempo, es un coloso del cobro de deudas cuyos métodos son objeto de múltiples críticas y acusaciones. Así que si uno marca para llamar al Intrum inmobiliario, es muy posible que signifique que busca casa. Si en cambio recibe la llamada del Intrum cobrador, es probable que esté en problemas.

Al mismo tiempo que empresa inmobiliaria y cobrador de morosos, en ambos casos con un tamaño XXL, Intrum es paradójicamente casi un desconocido en España fuera de los circuitos financieros y del sector vivienda. Quizás al lector le suene Blackstone. O Cerberus. O Lone Star. Son los tres grandes fondos de inversión –"fondos buitre", en expresión de sus detractores– en el podio de los acumuladores de ladrillo tóxico tras la Gran Recesión, todos citados con frecuencia en la crónica económica y convertidos en villanos por el movimiento en defensa del derecho a la vivienda. Pero, ¿le suena Intrum, que gestiona unos 200.000 activos inmobiliarios en España? Es bastante menos probable.

Y, sin embargo, el papel en el mercado español de la vivienda de esta multinacional de origen sueco, que tiene como accionista principal al fondo de inversión Nordic Capital y que ingresó a nivel global unos 1.750 millones de euros en 2022– último año cerrado–, es ahora mismo de una relevancia que difícilmente encuentra rival. La propia empresa, que lleva desde 2016 devorando compañías del negocio del ladrillo sin hacer apenas ruido, afirma: "En España somos líderes en la gestión de activos inmobiliarios".

En su último informe, con datos de cierre de 2022, la consultora Axis Corporate avala esta afirmación al situar a Intrum como líder entre los llamados servicers, sociedades gestoras de activos inmobiliarios, casi siempre provenientes de las carteras de la banca. El informe le atribuye a Intrum un 24,39% del mercado, por delante del 22,62% de Hipoges (de KKR, otro fondo de inversión), del 15,6% de la multinacional financiera DoValue, del 14,53% de Anticipa-Aliseda (Blackstone), del 9,75% de Servihabitat (Lone Star-Caixabank) y del 7,61% de Gescobro (Cerberus). Y eso antes de que en 2023 Intrum completase la compra a Cerberus de Haya Real Estate, que supone un 5,5% del mercado, según Axis Corporate.

Con oficinas en 24 países de Europa y América Latina, Intrum cuenta con unos 100.000 empleados. En España lleva cuarenta años y su avance ha sido tan discreto como imparable. Su datos inmobiliarios apabullan. En septiembre de 2023 completó la compra a Cerberus –el fondo estadounidense para el que ha trabajado un hijo de José María Aznar– de Haya Real Estate por unos 136 millones, operación que requirió de la autorización de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia.

Esta adquisición permite a Intrum haber superado los 200.000 activos inmobiliarios gestionados en España. La compra de Haya Real Estate, de Cerberus, ha sido el último puñetazo de Intrum en el tablero inmobilario. Hubo otros antes: compró Aktua a Banesto (2016) y Solvia al Sabadell (2019). En total, las tres operaciones superan los 600 millones.

La práctica totalidad de los activos gestionados por Intrum no son en propiedad. Es decir, Intrum se centra en la gestión, sin ser un gran propietario, como sí lo son fondos como Blackstone. Intrum, que gestiona tanto viviendas como suelos, locales i garajes, comercializa a través de las marcas Solvia y Casaktua.

Los orígenes de Intrum son antiguos. Se trata de una multinacional nacida en Suecia hace más de cien años, si bien su capital ha sufrido desde entonces drásticas alteraciones y hoy tiene como primer accionista al fondo Nordic Capital. 2017 es un año marcado en rojo en su historia: al fusionarse con la noruega Lindorff, se convirtió en la "empresa de gestión de crédito y cobro de deudas líder en el mundo", según la propia Intrum. Esa es la actividad que recorre toda la historia de la compañía: cobrador de morosos, área en la que también se presenta como "líder indiscutible" en España y la que genera más polémica a su alrededor.

El investigador especializado Manuel Gabarre, autor de Tocar fondo (Traficantes de Sueños, 2019), resume así la naturaleza de Intrum: "Es una empresa de recobros conocida por sus malas prácticas en media Europa que ha visto en España una oportunidad de lucro aprovechando una dinámica en la que los fondos que acumulan mayor cantidad de activos inmobiliarios están encargando a otros la gestión".

Intrum decidió no responder a las preguntas planteadas por infoLibre y referidas a distintos aspectos de su naturaleza y su actividad abarcados por este artículo.

¿"Cobros éticos" o "fondo buitre"?

El valor de los activos gestionados por Intrum en España ronda los 60.000 millones de euros, cifra que incluye los activos inmobiliarios y los créditos pendientes de cobro, tarea que Intrum desempeña tanto para firmas de la gran banca como para empresas más modestas. En total, 3.500 clientes en esta actividad. Esa es su pata histórica. Y la que crea más controversia.

La compañía, que sostiene que trabaja mediante "cobros éticos", es criticada con frecuencia por la supuesta dureza de sus métodos para recaudar el dinero. "Intrum Justitia [compañía del grupo] actúa como fondo buitre, adquiriendo deudas a un precio menor al valor real. Utiliza métodos de acoso y presión, como llamadas constantes y amenazas de juicios y embargos", sostiene el despacho de abogados Juan Serrano, que se ofrece para defender a posibles afectados y ha conocido casos en los que Intrum trabaja con Santander, BBVA o Caixabank. "Aunque se presenta como una mediadora, su verdadero objetivo es asfixiar a los deudores para que paguen. Utilizando métodos de acoso y presión, esta empresa busca generar un estado de preocupación constante en los deudores, con el fin de que sientan la obligación de realizar el pago de manera inmediata", añade.

Abogados Roda también define a Intrum como un "fondo buitre". Y Abogados Bancarios, que se expresa así: "Es un fondo buitre especializado en comprar deudas impagadas para su cobro. Utiliza tácticas de acoso contra los deudores morosos, que a veces rayan en delitos de coacciones". Este despacho, Abogados Bancarios, administra una página de Facebook, Afectados Intrum Justitia, con más de 250 miembros, donde los deudores dan cuenta de sus problemas con Intrum, así como de sus preocupaciones y dudas. Son diversas las alusiones a reclamaciones de deudas que los supuestos morosos aseguran tener saldadas y a amenazas de inclusión en listados de morosos. Intrum, a preguntas de infoLibre, no comenta nada sobre la existencia y contenido de este grupo, ni sobre la actividad de los citados despachos.

Inclusión indebida en un fichero de morosos

En septiembre de 2023 la Audiencia de Vizcaya confirmó una sentencia que condenaba al Santander y a Intrum Holding Spain, la empresa matriz en España, a indemnizar con 12.000 euros –10.000 el Santander, 2.000 Intrum– a un matrimonio por incluir a sus dos miembros en listados de morosos, concretamente Asnef y Badxcug Experian, a pesar de que previamente ya habían saldado su deuda. La sentencia concluye que hubo una intromisión en el derecho al honor. Intrum rechaza comentar este caso y no aclara si ha presentado recurso.

F. A, iniciales del nombre de uno de los demandantes que ganó en los tribunales, se refiere a Intrum como "cobradores del frac" y censura los métodos de la compañía, que se valía de "requisitorias ambiguas" y "múltiples mensajes y finalmente llamadas a mi propia casa", según su testimonio. "Fue un asedio", recuerda ahora. "Finalmente –añade–, precisamente cuando ellos nos dijeron que íbamos a vernos en los tribunales, mi mujer y yo les dijimos: 'Sí, porque vamos a denunciaros nosotros'".

Rubén Sánchez (Facua) Vs Intrum

Una fuente jurídica que ha lidiado con frecuencia con Intrum y que prefiere el anonimato para cuidar su relación con la compañía afirma que no es posible detectar un patrón fijo en su conducta. "A veces van más duro, otras menos", dice. Lo que sí afirma es que "tal y como llegan asustan mucho a la gente y se benefician de eso". La misma fuente afirma que es usual que quienes reciben las primeras comunicaciones de Intrum se precipiten y paguen sin comprobar si ha podido haber una prescripción de la deuda o algún error. "Claro, si te hablan de embargos, de posibles acciones judiciales, de entrar en ficheros de morosos... Muchos pagan y se quitan de líos, si pueden con un acuerdo mejor", dice la fuente, que señala que Intrum "suele estar dispuesta a llegar a acuerdos". "No son los peores", añade, en referencia al mundillo de lo que llama "fondos buitre".

Con quien Intrum pinchó en hueso es con Rubén Sánchez, secretario general de Facua y por tanto buen conocedor de los derechos de los consumidores. Cuando Intrum Debt Finance, una de las empresas del grupo, le reclamó 545,5 euros por una supuesta deuda con Vodafone, Sánchez ya sabía que es habitual que los expedientes que manejan los fondos que compran deuda "estén incompletos y no tengan suficiente documentación acreditativa", explica. Y ese era su caso.

Intrum le reclamaba una deuda que incluía un alta en un servicio que no solicitó, varias mensualidades del mismo, una penalización por cancelarlo y otra por no devolver un equipo que nunca recibió, así como las cuotas de internet y televisión de meses posteriores a que pidiera la baja, según Sánchez. El portavoz de Facua se negó a pagar y la compañía fue a los tribunales. ¿Resultado? Un juicio monitorio y una sentencia favorable a Sánchez, de enero de 2022, contra la que no cabía recurso. Intrum no quiso comentar este caso.

Ahora el portavoz de Facua ha ido más allá. En julio de 2022, tras ser informado por escrito de que sigue constando como deudor en la base de datos de Intrum, presentó una demanda contra la compañía por daño moral. ¿Por qué? Aunque el acceso al listado en que Sánchez aparece aún como moroso no es público, explica, sí lo puede ser para trabajadores de Intrum. Además, lo que a su juicio es más grave, su expediente como moroso –pese a no serlo– puede ser traspasado a otra compañía a la que se venda esa deuda. Así, si esa posible compañía compradora le volviera a reclamar los 545,5 euros, la victoria en los tribunales de Sánchez quedaría en papel mojado y le tocaría defenderse de nuevo.

"Ansiedad", "agobio", "zozobra", "angustia"

Pilar Ruiz, residente en Mancha Real (Jaén), de 47 años, jubilada tras la extirpación de un tumor en la cabeza, afirma que sufre "ansiedad" y que las reclamaciones de Intrum le están "quitando salud". Intrum Investment No 1 DAC le reclama 813,61 euros por un préstamo concedido por Caixabank en 2018 para la compra de un televisor. Ruiz afirma que la deuda está saldada pero que Intrum "no escucha". "Es un agobio. Me han llegado a llamar más de cinco veces en un día. Bloqueo y me llaman de números diferentes", relata.

Su marido, Jesús Domínguez, fontanero de 51 años, al que Intrum le reclama idéntica cantidad, ha cambiado de número. "Él no podía más. A veces trabaja en el altura, tiene que estar concentrado. Y el teléfono sonando... Era imposible y al fin ha conseguido que lo dejen en paz. Yo todavía no", explica su esposa.

El principal motivo de indignación de Ruiz es que Intrum –afirma– no presta la menor atención a sus argumentos, según los cuales la deuda reclamada ya está saldada. Tras "aguantar mucho", ha presentado una denuncia en el juzgado de instrucción de guardia de Jaén por supuesto acoso. En la documentación de la denuncia facilitada a infoLibre, sostiene que el supuesto acoso tiene forma de "amenazas verbales de embargo y de inclusión en los ficheros de morosos", todo con "formas intimidatorias". El asunto recayó en el juzgado de instrucción 1 de Jaén, que lo archivó provisionalmente, informa a infoLibre un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Cabe recurso. Intrum tampoco se pronuncia sobre este caso.

También tiene una mala experiencia con Intrum el abogado Jesús Ángel Lorenzo González. Un juzgado de Ciudad Rodrigo (Salamanca) condenó a Vodafone en 2018 a pagarle 3.000 euros por vulneración del derecho al honor por su inclusión indebida en un fichero de morosos. La sentencia no es contra Intrum, pero sí cita a esta compañía –concretamente a Intrum Justitia Ibérica– por haber sido la encargada de reclamarle "insistentemente" la deuda.

Jesús Angel Lorenzo recurrió y logró elevar la indemnización a 10.000 euros. En su fallo, la Audiencia de Salamanca señala que con sus "incesantes llamadas" Intrum tenía el "fin obvio de presionar al actor para hacer coactivamente algo a lo que la ley no le obligaba". "Lo que sin duda produjo impotencia, zozobra, angustia, ansiedad, pesadumbre" en el demandante, que necesitó "asistencia médica para conciliar el sueño", añade el fallo. "Me llamaban –recuerda ahora el abogado– de manera obsesiva, incluidos sábados y domingos. Era insoportable". Intrum declina comentar este caso.

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En su página web, Intrum afirma sobre su forma de proceder como cobradores de deudas: "El cobro ético de deudas es la esencia de Intrum. Las personas solo pueden participar plenamente en la sociedad cuando están libres de las preocupaciones y las cargas asociadas a los problemas de deudas. Un trato delicado, oportuno y ético acelera su rehabilitación financiera y, además, ayuda a los negocios a sobrevivir y prosperar". Aquí y aquí se puede leer sobre la forma de "gestión de impagados" de la compañía sueca.

Quién hay al frente y quién hay detrás

Intrum vive alejada del foco mediático. Salvo en contadas ocasiones, su actividad pasa desapercibida, en parte porque en el apartado inmobiliario opera bajo las marcas Solvia y Casaktua. ¿Quién hay al frente de la compañía en España? Precisamente tras la adquisición de Haya Real Estate la sociedad ha realizado cambios en su cúpula española. Su director general es Enrique Tellado, que venía de desempeñar ese cargo en Evo Banco. Su jefa de finanzas es Ana Aránguez, que entre 2020 y 2022 fue responsable de gestión de activos de la Sareb, el conocido como "banco malo".

Si desapercibido suele pasar Intrum, más aún sus accionistas. El principal es el gestor de activos Nordic Capital. Este fondo sueco de inversión era propietario del 100% de Lindorff. Al fusionarse esta compañía con Intrum Justitia en 2017, Nordic Capital se quedó con un 43% de la resultante. Desde entonces ha bajado algo, hasta quedar por debajo del 40% de las acciones. Es el mayor accionista de la empresa, que cotiza en la Bolsa de Estocolmo. Con 30.000 millones de euros bajo gestión, Nordic Capital es un gigante con oficinas en Suecia –donde tiene origen–, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Luxemburgo, Reino Unido y Corea del Sur.

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