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Cataluña ante el 1-O

Los independentistas cierran filas en público prometiendo la secesión unilateral si gana el 'sí'

A escasas 72 horas de que se celebre el referéndum del 1-O en Cataluña, el independentismo cierra filas. En los últimos días, dirigentes del PDeCAT y el propio president, Carles Puigdemont, habían asegurado que declarar unilateralmente la independencia no estaba entre sus planes, pero este jueves varios pesos pesados del secesionismo salieron a rectificar esta posición y a afirmar que, si gana el en la consulta, el Parlament declarará la constitución del nuevo Estado como mucho dos días después de que finalice el recuento oficial de las papeletas. Y es que así lo establece la Ley de referéndum aprobada hace unas semanas por la cámara catalana, si bien varias fuentes explican que dar el paso definitivo genera muchas dudas en en el PDeCAT, habida cuenta de que el 1-O carecerá de reconocimiento internacional y se verá dificultado por la acción policial.

Las dudas sobre los pasos a dar a partir del 2 de octubre las explicitó en primer lugar Puigdemont el pasado domingo en su entrevista en Salvados. Pese a que la norma es clara en este sentido, el president apuntó que "no está encima de la mesa del Gobierno catalán ahora hacer una declaración unilateral de independencia", y en el mismo sentido se pronunció este mismo jueves en una entrevista en eldiario.es. En términos similares se expresó el pasado martes el portavoz del PDeCAT en el Congreso, Carles Campuzano, quien aseguró que la declaración unilateral de independencia estaba "absolutamente descartada".

Estas declaraciones generaron importantes fisuras en el bloque independentista. ERC respondió a Campuzano que "la última palabra" sobre la declaración unilateral la tienen el Parlament y el Gobierno catalanes, mientras la CUP recordó que "en las leyes está muy claro" el procedimiento a seguir y sostuvo que "un referéndum se convoca para que sea vinculante". En este sentido, la Ley de referéndum establece que, de ganar el sí, "el Parlament, dentro de los dos días siguientes a la proclamación de los resultados por parte de la Sindicatura electoral, celebrará una sesión ordinaria para efectuar la declaración formal de la independencia". Y, por ello, este jueves las fuerzas secesionistas han querido ofrecer una imagen de unidad de cara al 1-O asegurando que la ruptura unilateral no sólo es una opción, sino que forma parte de la hoja de ruta.

Así lo señaló el conseller de Asuntos Exteriores de la Generalitat, Raül Romeva, quien aseguró que una victoria del sí "automáticamente implicará lo que está previsto en la Ley de referéndum, que es que, 48 horas después de la publicación de los resultados, el Parlament hará una declaración de independencia". En la misma línea se expresó el propio Campuzano, que se desdijo de sus palabras del martes y aseguró que, de ganar el sí el 1-O, se convocará al Parlament para poner "en marcha los mecanismos" necesarios para romper unilateralmente con España. Y la CUP, que es quien ve con mejores ojos esta opción, dejó claro que la proclamación de la república catalana no debería producirse "semanas más tarde" del referéndum, en palabras de su diputada Eulàlia Reguant.

"Un fuerte riesgo de fractura" del PDeCAT

Pero la unidad de los partidos independentistas de cara al público está motivada, en parte, por la necesidad de movilizar a cuantos más electores mejor para el 1-O. El discurso sobre la declaración unilateral de independencia, que PDeCAT, ERC y la CUP defienden unánimemente en público, se resquebraja en privado. Y es que el único partido que está claramente decidido a seguir esta hoja de ruta es la CUP, y fuentes del PDeCAT admiten que, hoy por hoy, que el Parlament se plantease votar una ruptura unilateral con España "generaría un fuerte riesgo de fractura" en el partido.

"No se discute lo que pone en la Ley de Transitoriedad, pero sí se discute la legitimidad del Parlament para declarar la independencia si al final el referéndum" se celebra sin garantías y con una intervención policial que haga imposible votar a buena parte de la población, reconoce otro dirigente de los conservadores catalanes. "Desde luego, se abriría un debate a partir del día 2" sobre qué hacer si hubiera una victoria del sí en estas circunstancias, sostienen estas fuentes del PDeCAT, que admiten que hay dirigentes del partido que abogan, en este supuesto, por la convocatoria de elecciones autonómicas "con un frente unitario de partidos independentistas y con un sólo punto en el programa": la independencia. Es decir, repetir algo similar a las elecciones de septiembre de 2015, pero tratando de incorporar a la CUP al bloque.

Por lo pronto, el pleno ordinario que debería celebrar la semana que viene el Parlament y que podría servir para declarar la secesión unilateral aún no se ha convocado y está en el aire. La Mesa de la cámara catalana se reunió este jueves, pero pospuso su decisión sobre si convocar el pleno al próximo lunes. Según fuentes parlamentarias citadas por Europa Press, la voluntad de Junts pel Sí es que el pleno ordinario previsto para el 4 y el 5 de octubre se acabe convocando la semana que viene, y lo más probable es que el único punto en el orden del día sea la valoración del resultado del 1-O.

Una independencia sin "efectividad"

En cualquier caso, incluso en el supuesto de que el Parlament decidiera declarar unilateralmente la independencia, ésta no sería efectiva, al menos inmediatamente. Así lo explica Concepción Escobar, miembro de la Comisión de Derecho Internacional de la ONU, que explica que las declaraciones de independencia producto de "rupturas traumáticas" con el Estado matriz tienen fuerza únicamente si concitan reconocimiento internacional, algo que Cataluña parece tener complicado en el corto plazo.

"La declaración de independencia es un acto jurídico-político, y tú puedes declararte independiente te reconozcan o no: eso no afecta a la declaración, pero sí a su efectividad", explica Escobar. La experta de la ONU señala que un Estado, para considerarse tal, debe cumplir cuatro requisitos: tener "territorio propio", "población propia", un "gobierno propio" que ejerza la "gestión completa" e ilimitada de ese territorio y esa población, y "capacidad de relacionarse internacionalmente con terceros países".

Y Cataluña, apunta, no cumple ninguna de las condiciones, ya que no puede garantizar de forma efectiva el dominio único y sin ninguna autoridad superior sobre su territorio y su población, tampoco goza de la capacidad de "aprobar leyes", "cobrar impuestos" o ejercer "el monopolio de la fuerza" y no podría "abrir embajadas" o "ser miembro de organismos internacionales" si, al menos, no fuera reconocida por algún otro Estado.

"Depende de la reacción internacional, y por mucho que Cataluña diga que es independiente y que tiene capacidad de tener relaciones internacionales, si nadie quiere celebrar un tratado con ellos", la independencia no es más que una declaración, argumenta Escobar. En todo caso, señala la experta, si el conflicto no se solucionase esa declaración podría comenzar a tener efectos a largo plazo. "Podríamos decir que pasa como con la República Árabe Saharaui Democrática o con la Autoridad Palestina, que con el paso de los años han ido obteniendo el reconocimiento de algunos Estados, abriendo embajadas y firmando tratados", plantea como hipótesis Escobar, que sin embargo admite que es "muy complicado" extrapolar esos casos a Cataluña.

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