El resultado de las elecciones del pasado domingo en Aragón —con Podemos borrado del mapa en esa comunidad y Sumar e Izquierda Unida resistiendo por la mínima con un diputado— ha evidenciado los efectos de la división de las papeletas después del espejismo del histórico resultado para ese espacio en Extremadura el pasado 21 de diciembre. Se trata del mismo horizonte de fragmentación con el que se encaran las citas electorales en Castilla y León y Andalucía, en las que la formación de Ione Belarra concurrirá en solitario tras la negativa de IU a romper con Sumar.
Una decisión cuestionada por algunos dirigentes territoriales de Podemos que reclaman "un giro" a la dirección nacional del partido y aseguran que van a "empujar" para ello tras ver cómo, desde su irrupción en 2015, la formación morada ha ido disminuyendo su presencia hasta ser extraparlamentaria en once comunidades: Madrid, Comunitat Valenciana, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Galicia, Euskadi, Cataluña y recientemente Aragón. En Cataluña, tras romper con los comunes, la dirección estatal del partido decidió no presentarse. Y en Asturias su única diputada abandonó la formación.
Una de estas voces es la de Irene de Miguel, la líder extremeña de Podemos que logró siete diputados en las pasadas elecciones del 21 de diciembre. Con el 10,25% de los apoyos, la candidatura de Unidas Por Extremadura obtuvo el mejor resultado del espacio a la izquierda de los socialistas en la comunidad y revirtió así la tendencia a la baja de Podemos e Izquierda Unida en las últimas convocatorias. Con esa voz autorizada, De Miguel apuesta por tener "menos recelos y más construcción compartida". "No podemos construir espacios en los que nos miramos de reojo", resume para infoLibre, antes de entrar en el terreno más difícil, el de recomponer lo que se rompió con Sumar tras las elecciones generales del 23J.
La candidata extremeña reconoce que "cerrar heridas es complicado", pero insiste en que el coste de la desunión es demasiado alto en un ciclo electoral que, a su juicio, tensiona prioridades y tiempos. Su receta pasa por "alianzas generosas y leales", en los que se aprenda de los errores y se evite el bloqueo interno. "Sin vetos", recalca a este medio. Así, lanza un mensaje a la dirección encabezada por Ione Belarra e Irene Montero: "La dirección nacional no puede ir a unas generales con un desierto bajo sus pies", sostiene. En su planteamiento, el músculo político se gana en los territorios, es decir, "de abajo hacia arriba".
De Miguel y Sánchez Serna se suman a las críticas de Podemos Andalucía
Una idea que comparte el coordinador de Podemos en la Región de Murcia, Javier Sánchez Serna, diputado también en el Congreso. A su juicio "tendría que haberse hecho un mayor esfuerzo" por parte de su formación "para que hubiera candidaturas amplias en Aragón y Castilla y León". Preguntado por infoLibre, remite a unas declaraciones que hizo al diario La Verdad: "Desde luego, esperamos que este rumbo se corrija en las elecciones andaluzas", en alusión a la estrategia impulsada desde Madrid.
Lo cierto es que la secretaria general de Podemos Andalucía, Raquel Martínez, realizó un llamamiento a la unidad tras los resultados de su partido en Aragón. "El pasado agosto apoyé personalmente el manifiesto por la unidad de la izquierda de Andalucía impulsado por la CUT, tras los resultados en Aragón me reafirmo en mi opinión, la extrema derecha avanza, juntas somos más fuertes”, escribió en su cuenta de X, en un mensaje dirigido a la cúpula directiva.
Sin embargo, nada parece indicar que la dirección de Belarra vaya a cambiar de posición. Hace meses que se descolgó de la coalición de izquierdas de la que ahora forma parte —Por Andalucía—, que quiere reeditar la alianza. Es IU la que está pilotando ese proceso y su líder federal, Antonio Maíllo, será el cabeza de cartel. De hecho, este viernes fue la presentación oficial de esa candidatura, que también aglutina a Movimiento Sumar e Iniciativa del Pueblo Andaluz.
La tesis de la dirección estatal es que siempre que esté Sumar en esa ecuación, no se producirán cambios de calado porque el partido de Yolanda Díaz no quiere ejercer un papel que no sea subalterno al del PSOE. "Mucha gente de Sumar, de ERC o de Bildu que han lanzado mensaje de que hay que sostener al Gobierno a cualquier precio se han dado cuenta de que por ese camino se alimenta malestar por el que crece la derecha y especialmente Vox", aseguró la secretaria general del partido esta misma semana en TVE.
"Cada territorio debe decidir de manera autónoma"
El líder de Podemos en Murcia considera que el caso extremeño es el referente de confluencia frente a otros territorios donde, a su juicio, faltó ambición para construir espacios compartidos. En ese caso, Sumar no se presentó pero dio apoyo desde fuera. "La referencia de Podemos Región de Murcia está hoy más en Extremadura que en Aragón", aseguró en declaraciones a La Verdad. También la puso como ejemplo la propia Ione Belarra en TVE. "Esa candidatura liderada por Podemos, con una candidata valiente como Irene que trabaja desde el territorio, ha conseguido el mejor resultado de la izquierda".
Ese "método Podemos" reivindicado por la secretaria general del partido, sin embargo, no siempre se puede emular, según reconoce la propia De Miguel. "La receta extremeña igual no se puede extrapolar a todos los sitios", señala la dirigente morada, que apuesta por que "cada territorio" decida "autónomamente cómo confluir". Su advertencia, sin embargo, es clara: si la estrategia autonómica queda subordinada a la estatal, "entonces estamos perdidos". La extremeña además, considera que negociar "a golpe de titular no funciona". Lo que sí lo hace, a su juicio, es tener un espacio "fortalecido", con "una marca reconocible" y un trabajo detrás identificable por la ciudadanía.
En ese aspecto también incide el líder de Podemos en Murcia y portavoz adjunto en el Congreso, que apuesta por dar margen de maniobra a cada comunidad para decidir cómo se construyen esas alianzas. "En cada territorio habrá que buscar acuerdos amplios", insistió al citado periódico. En su opinión, esa capacidad de decisión es "fundamental" para encarar el horizonte de 2027 y evitar que las estrategias estatales se impongan sobre las locales.
Las alianzas con las izquierdas confederales
En lo que todos coinciden es en que hay un hueco para su espacio electoral. En las elecciones de Aragón, las candidaturas de la izquierda confederal alcanzaron el 13,6% de los votos, un porcentaje ligeramente mayor al de las autonómicas de 2023. En ello fue clave la subida de Chunta, que dobló su escaños. Los aragoneses se unieron de esta manera a la tendencia que se evidencia en otras comunidades donde la izquierda confederal goza de buena salud y es mucho más competitiva que los partidos del espacio que funcionan como un paraguas nacional. Un club al que pertenecen, por ejemplo, BNG, Compromís, ERC y EH Bildu, marcas muy consolidadas.
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Ese es, precisamente, el debate que está tratando de abrir el portavoz de Esquerra Republicana, Gabriel Rufián, que cree que hay que dar pasos desde las izquierdas y buscar fórmulas para frenar el avance de las derechas. El próximo encuentro entre catalán y el portavoz de Más Madrid, Emilio Delgado, ha removido todo el océano de las izquierdas. Aunque el acto no tiene ninguna pretensión orgánica, sí representa un fuerte valor simbólico para poner sobre la mesa la necesidad de que la izquierda reaccione en un momento en el que la ultraderecha aumenta al doble sus resultados en cada nueva cita electoral autonómica.
"No le quito a Rufián la razón, hay que hacerse cargo", concede la líder de Podemos en Extremadura, pero cree que la "receta" de los hiperliderazgos tampoco funciona. Aunque reconoce el tirón de ese enfoque, lo problematiza por su coste personal y la limitación política. "No desmerezco ese trabajo, porque no todo el mundo está dispuesto a sacrificar su vida privada", matiza.
En la dirección estatal de Podemos, sin embargo, han circunscrito desde el primer momento la propuesta a un acto entre dos dirigentes. "La información que tengo es que es una charla y no sé si tienen el respaldo de Más Madrid y ERC", dijo el pasado lunes el portavoz nacional, Pablo Fernández. Los morados creen que, más importante que abordar el 'quién' o incluso el 'cómo' es el 'para qué'. Es decir, delimitar la relación con el PSOE. Y, en esa estrategia, consideran que lo que plantean formaciones como Sumar es incompatible con lo que ellos defienden y tienen previsto mantener su hoja de ruta, pese a las críticas.
El resultado de las elecciones del pasado domingo en Aragón —con Podemos borrado del mapa en esa comunidad y Sumar e Izquierda Unida resistiendo por la mínima con un diputado— ha evidenciado los efectos de la división de las papeletas después del espejismo del histórico resultado para ese espacio en Extremadura el pasado 21 de diciembre. Se trata del mismo horizonte de fragmentación con el que se encaran las citas electorales en Castilla y León y Andalucía, en las que la formación de Ione Belarra concurrirá en solitario tras la negativa de IU a romper con Sumar.