Las limitaciones de Paxlovid mantienen estancado el tratamiento del covid grave en los hospitales

'Paxlovid', el medicamento de Pfizer contra el covid-19.

La lucha contra el covid-19 se ha centrado en las medidas para evitar o reducir la transmisión del virus, como cuarentenas, aislamientos, mascarillas, así como en una campaña de vacunación en la que España se ha erigido como líder; pero los tratamientos para luchar contra la enfermedad grave que genera el virus, afortunadamente cada vez con menos frecuencia, se han estancado.

El SARS-CoV2 da mucha "tabarra", aseguran los investigadores: no solamente por lo esquivo del propio patógeno, sino porque la respuesta inmune exagerada del cuerpo humano es la que termina llevando a la UCI al paciente. La aparición, aprobación y distribución de Paxlovid, el antiviral de Pfizer, prometió cambiar la historia y ayudar en ese frente: pero, por el momento, no está siendo suficiente. A mismo nivel de circulación del virus, muchos menos casos graves, gracias a la inmunidad adquirida de la población. Pero la lucha en los hospitales contra los peores síntomas sigue, en lo esencial, inalterada desde hace meses.

Sanidad ha firmado con Pfizer la llegada al país de 344.000 tratamientos, de los cuales han llegado y se han repartido con las comunidades unos 50.000. Cada tratamiento es una caja con el fármaco, con varias dosis a ingerir vía oral durante el transcurso de la enfermedad en su estadio más leve, con el objetivo de evitar que se convierta en un caso grave. En base a los últimos datos del Ministerio de Sanidad, de la semana pasada, solo 100 pacientes han disfrutado de sus efectos por el momento.

¿Por qué tan pocos? Porque solo un grupo reducido de potenciales beneficiarios del tratamiento puede recibirlo. Paxlovid se dirige a mayores de 60 años, personas que sufren de inmunodepresión, con comorbilidades o con otros factores que aumentan el riesgo de sufrir un cuadro grave. El problema es que estas personas suelen tomar medicamentos para esas dolencias que no son compatibles con el nuevo antiviral. Así lo explica Elena Múñez, internista del Hospital Universitario Puerta del Hierro, de Madrid, y portavoz de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI). "El problema no es el fármaco en sí, sino un potenciador que utiliza" para que tenga el efecto que se busca. Ese potenciador "potencia otras muchas cosas" de fármacos contra la migraña, analgésicos o anticoagulantes "hasta dosis tóxicas", por lo que no se puede prescribir a la ligera.

Múñez no quiere quitarle valor al medicamento de Pfizer. "Tienen datos de eficacia que se ven en pocos fármacos". Sin embargo, esas limitaciones, junto a que llevan prescribiéndolo desde hace solo unas semanas a caballo entre atención hospitalaria y primaria, hacen complicado sacar conclusiones sobre cómo podría ayudar a reducir aún más el impacto de la pandemia. También, explica, es una cuestión de hábito entre los facultativos. "Es muy nuevo. Se tiene que ir acostumbrando a su prescripción. Pero nuestra experiencia es buena. Aparte de estas interacciones, no tiene muchos efectos secundarios, es muy seguro y no tiene mucha toxicidad", asegura la doctora.

El rey de los tratamientos hospitalarios contra el covid grave sigue siendo remdesivir, puntualiza la internista, junto a los anticuerpos monoclonales:  células de defensa como las que genera el cuerpo humano como respuesta a una infección, pero diseñadas en laboratorio para atacar directamente al virus. Ambos han demostrado su eficacia para atacar a la enfermedad en los primeros estadios: cuando es el patógeno el que está actuando, ya sea de manera leve o grave. Pero hay un punto en el que, por causas que aún no se tienen muy claras, la respuesta inmune del cuerpo se pasa de rosca: generando una tormenta de citoquinas que induce una inflamación generalizada muy peligrosa. "Cuando estamos ahí, ya hemos llegado tarde", lamenta la especialista. En ese punto, los tratamientos siguen siendo ineficaces.

Aun así, el conocimiento científico sobre el virus sigue avanzando, así como las vías para combatirla. Aunque en la batalla de los tratamientos se avanza mucho más lento. Este lunes se publicó un estudio, firmado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) que muestra que los investigadores han logrado crear anticuerpos neutralizantes que, además de tener un gran potencial para detectar el virus y hacer posibles test más precisos, puede servir para combatir la enfermedad. Sin embargo, uno de los científicos principales del trabajo, José María Casasnovas, relaja el entusiasmo. Para su uso terapéutico se necesita un ensayo clínico, pero carecen de financiación para ello.

"Estas moléculas pueden tener diferentes aplicaciones. Una de ellas es el tratamiento. Pero en España no se han usado mucho", explica el investigador, probablemente debido al precio. "En el futuro, es posible que eso cambie. La inmunoterapia está muy de moda". Pero por ahora, el avance de los medicamentos anticovid sigue avanzando con lentitud.

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