Mayor Oreja resucita el bulo del 11-M junto a Aznar: "Se hizo para cambiar el rumbo del Gobierno"

Veintidós años después de los atentados terroristas del 11-M de 2004, el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja (PP) sigue alimentando el bulo de que los ataques no fueron cometidos por una célula yihadista, como probó la sentencia judicial. Lo volvió a hacer este miércoles en la presentación de su libro Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira (Espasa, 2026), arropado por el expresidente del Gobierno José María Aznar y la exlíder del PP vasco María San Gil en un acto al que también acudieron la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, y en el que no faltaron los llamamiento al entendimiento entre PP y Vox para frenar el "frente popular" encabezado por el presidente Pedro Sánchez.

Mayor Oreja no se movió un milímetro de la teoría de la conspiración que lleva alimentando desde hace años y que también expone en el citado libro. El que fue ministro del Interior de 1996 a 2001 con José María Aznar sostiene en el libro que esa jornada pensó que había sido ETA por "sentido común", "experiencia" e "historia". "Me he preguntado siempre por el extraño —por inusual— silencio de ETA en 2004, fecha en la que Aznar abandonó el Gobierno, y en cuya segunda legislatura se ilegalizó HB. La lógica es aplastante: no necesitaba matar porque otros estaban preparando un trágico atentado que [...] rompió la historia de España". Así, citó dos testimonios recogidos en su libro para apuntalar su convicción de que los atentados querían acabar con el Gobierno del PP.

Según la versión del exdirigente del PP, la victoria electoral que siguió a la matanza no fue solo una consecuencia política de la matanza, sino el verdadero objetivo de quienes la perpetraron. "Lo dije en 2004 y lo digo ahora, el atentado se hizo para cambiar la dirección política del Gobierno de España, para cambiar el rumbo. Y vaya si lo ha cambiado", afirmó entre aplausos del público. Pese a que las sentencias atribuyeron la autoría de los atentados a una célula yihadista, Mayor Oreja, defiende en su libro que calificar el 11-M como un atentado "islamista" resulta "insuficiente". A su lado, Aznar evitó entrar de forma directa en la autoría de los atentados, pero aseguró que el de su exministro del Interior es un "buen libro", dando así por válida esa teoría que el PP lleva defendiendo años.

El 11-M, lejos de ser un episodio definitivamente cerrado en la historia reciente, fue reactivado como símbolo de una fractura para la derecha. Según Mayor Oreja y la mayoría de los asistentes, que le aplaudieron con fervor, esos atentados le dieron la victoria al socialista José Luis Rodríguez Zapatero sin merecerla. Y por culpa de esa victoria gobierna también ahora Pedro Sánchez. Un PSOE que, aseguró, "es irreconocible" respecto al del año 1982. Así, insistió varias veces en la importancia de "la alternativa" frente "al abismo": "Los escándalos permanentes también nos anestesian, la mentira se hace natural".

Aznar y "la continuidad del sistema constitucional"

Aznar centró sus intervenciones en el momento "complicado" que, su juicio, atraviesa España, y en lo que se juega la derecha en las próximas elecciones generales. Unos comicios que tendrán, a su juicio, un carácter "semiconstituyente": "Nos vamos a jugar la continuidad de nuestro sistema constitucional, de la Corona y una posible desagregación del país", sostuvo el expresidente del Gobierno. Afirmó también que ese horizonte electoral es decisivo para frenar la polarización, el "secesionismo catalán y vasco" y lo que considera un deterioro de la posición internacional de España. Frente a ello, apeló a una "mayoría sólida" capaz de afrontar "retos muy serios".

En ese punto se pudieron constatar las diferencias entre los dos dirigentes. Mientras Mayor Oreja defendió abiertamente la existencia de una "mayoría natural" entre PP y Vox y sostuvo que ambos partidos "tienen la obligación de hacer Gobiernos", aunque admitió que no "será fácil" lograrlo, Aznar mostró sus reservas después de haber admitido en un acto previo que "no le gusta" Abascal. "Nunca creí en la mayoría natural, y se lo dije a Fraga", señaló. La tesis del expresidente del Gobierno es que el PP necesita a un Vox débil para poder gobernar porque, de lo contrario, "los españoles no nos podremos enfrentar a los problemas que queremos abordar".

"No es lo mismo un Partido Popular que obtenga 130 o 140 escaños acompañado por un Vox que tenga 60" que un PP "que tenga 170" con una extrema derecha muy subordinada y situada en el entorno de los 30 escaños. "En la segunda forma tendríamos una oportunidad", dijo, dando por hecho que la primera fórmula sería muy problemática para el partido de Alberto Núñez Feijóo. Una frase que no cosechó tanto apoyo del público, que sí se mostró eufórico cuando San Gil dijo que su organización busca ser el "nexo" de unión entre el principal partido de la oposición y la formación de Santiago Abascal.

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La palabra más citada por Mayor Oreja fue, sin duda, ETA. Aseguró que la banda terrorista "sigue viva" a través de los pactos con José Luis Rodríguez Zapatero, primero, y con Pedro Sánchez, después, pese a haberse disuelto en el año 2011, y afirmó que, aunque haya dejado de matar, "nunca cambia ni cambiará". Para Mayor Oreja, el nacionalismo vasco y el catalán forman parte de un mismo movimiento histórico, con distintas "vanguardias" y "retaguardias", y el procés ha sucedido a la banda terrorista como nueva punta de lanza de la ruptura territorial. "Vamos a ver gobernar a ETA en el País Vasco y Navarra", sostuvo.

NEOS busca ser "nexo" entre PP y Vox

El acto fue organizado por NEOS, la plataforma ultracatólica presidida por Mayor Oreja, y cuyas letras se corresponden con los cuatro puntos cardinales, "norte", "este", "oeste" y "sur", ya que busca ser  una "brújula" ante la pérdida de referencias. NEOS destaca por su rechazo al aborto y la eutanasia, su reivindicación de la "civilización cristiana" y su voluntad de plantear una "alternativa cultural" a la izquierda, que a su juicio ha logrado acomplejar a la derecha en el terreno de las ideas y los valores.

El exdirigente del PP es también un referente fundamental del movimiento católico radicalY no sólo en España. El exeuroparlamentario preside la federación europea de asociaciones One Of Us y es presidente de honor de Political Network of Values, con vocación de puente entre Europa y América y que ensalza el modelo nacionalista católico húngaro. Para él, la derecha solo podrá revertir el rumbo del país si logra articular una mayoría amplia, disciplinada y jerárquicamente clara, alineada a su vez con los valores tradicionales. El patronato de la citada fundación lo conforman, entre otros, el diputado de Vox Francisco Contreras, el diputado y exconsejero en Madrid con el PP, Luis Durán, o el exministro de UCD, Ignacio Camuñas.

Veintidós años después de los atentados terroristas del 11-M de 2004, el exministro del Interior Jaime Mayor Oreja (PP) sigue alimentando el bulo de que los ataques no fueron cometidos por una célula yihadista, como probó la sentencia judicial. Lo volvió a hacer este miércoles en la presentación de su libro Una verdad incómoda. Testimonio de una época: contra el silencio y la mentira (Espasa, 2026), arropado por el expresidente del Gobierno José María Aznar y la exlíder del PP vasco María San Gil en un acto al que también acudieron la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, y el vicesecretario de Hacienda del PP, Juan Bravo, y en el que no faltaron los llamamiento al entendimiento entre PP y Vox para frenar el "frente popular" encabezado por el presidente Pedro Sánchez.

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