Los andaluces deciden su futuro para los próximos cuatro años. 6.812.861 electores están llamados a elegir a los 109 nuevos diputados en el Hospital de las Cinco Llagas. Una cita que marca el fin del ciclo electoral que se ha vivido con Extremadura, Aragón y Castilla y León y que abre la puerta ya a la gran lucha por las generales del año que viene.
La gran incógnita de este domingo es si Juanma Moreno Bonilla mantiene su plácida mayoría absoluta al frente de la Junta en el Palacio de San Telmo o si pasa a depender de la ultraderecha, lo que supondría un varapalo para un dirigente político que hace bandera de su supuesta moderación en tiempos de polarización política.
Cuando se abran las urnas, se despejarán incógnitas como el estado del PSOE andaluz. La que fuera la maquinaria electoral más potente de la izquierda durante décadas se encuentra en una situación muy complicada y la candidatura liderada por la exvicepresidenta primera María Jesús Montero se enfrenta al reto de no perforar su suelo histórico, que ahora mismo está en los 30 diputados en los que se quedó con la papeleta encabezada por Juan Espadas hace cuatro años.
Este domingo también servirá para medir si Vox tiene capacidad para seguir creciendo o si está frenando su auge después del frío resultado en Castilla y León. Asimismo, este 17 de mayo es un termómetro para ver si ha calado en la sociedad el mensaje de la prioridad nacional que ha impuesto el partido de Santiago Abascal en sus pactos con los populares en Aragón y en Extremadura.
Pero también se vive una lucha muy intensa dentro del espacio progresista. Por Andalucía es el gran laboratorio para sopesar el dinamismo de la unión conseguida para la cita entre Izquierda Unida, Sumar y Podemos. Pero resuena con fuerza la opción de Adelante Andalucía, el partido que se ha hecho con la seña del andalucismo y quiere abrir una nueva vía en la comunidad a través de un instrumento político sin dependencia de Madrid y que rechaza entrar en gobiernos con los socialistas.
Un recuento al borde de un ataque de nervios
Los partidos llegan a este domingo con los nervios dominando sus cuarteles generales porque el último escaño en cada una de las ocho provincias se juega por muy pocos votos. Y ahí es donde puede cambiar todo. El Partido Popular ha llamado a los electores a ir a las urnas y no pecar de exceso de confianza. Los populares saben que la izquierda no tiene ninguna posibilidad y esperan que el voto prestado de los socialistas les proporcionen los escaños suficientes para llegar a los 55 asientos que suponen la mayoría absoluta.
Todas las formaciones hacen sus cálculos. En el cuartel general del socialismo andaluz tienen estudiado que este 17 de mayo se están jugando el último escaño en Almería, Jaén, Cádiz, Huelva y Granada. Una dura lucha en la que compiten directamente con Vox, el PP y Adelante Andalucía.
Esa batalla por el último escaño mantiene también en vilo a Adelante Andalucía, que ha sido el partido revelación en esta campaña y cuyo número uno, José Ignacio García, se ha convertido en un fenómeno viral, además de haber sido el que más ha aprovechado su aparición en los debates televisivos en Canal Sur y TVE.
Fuentes de esta formación, que ahora mismo tiene solo dos asientos en el Parlamento, trasladan que están en condiciones de lograr dos escaños en Cádiz y en Sevilla y que pelean duramente por tener un diputado por Málaga, Córdoba, Huelva y Granada.
También Por Andalucía vive con mucha intensidad esta lucha por el último escaño y señalan en la lista de Maíllo que, según sus estudios y análisis, pueden ser la fuerza que más crezca esta noche por la distribución final de los últimos restos: “Somos la candidatura con más fuerza para quitarle realmente la mayoría absoluta al Partido Popular”.
En Por Andalucía, que tiene ahora cinco escaños, trasladan que este domingo se están jugando directamente el último escaño de Cádiz, Huelva y Sevilla de manera directa. Además, calculan que están más cerca ahora de arañar el último en Almería, donde estuvieron muy cerca hace cuatro años frente a Vox, y en Málaga, “donde la batalla es tremenda entre todos”.
La decisiva participación
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Y todos los partidos progresistas hablan de manera coincidente en que la otra gran batalla es la movilización del electorado frente a la abstención. El PSOE soñaría con una participación que se acercara al 65%, al estilo de unas elecciones generales. Y es que el gran problema de Montero es que su electorado no se anima en las autonómicas (en 2022 solo se superó el 24% de apoyo), en tanto que en las generales se dispara por encima del 33% el apoyo a la papeleta del puño y de la rosa. Por eso, Pedro Sánchez y José Luis Rodríguez Zapatero se han volcado en esta campaña, también con la intención de presentarse como el voto útil.
Los andaluces van a las urnas con la sanidad como principal problema de la comunidad, como reflejan todas las encuestas. Moreno ha vivido su principal crisis por los cribados de cáncer de mama, aunque ha tratado de compensarla con su imagen durante el accidente de alta velocidad en Adamuz (Córdoba) y las riadas en la comunidad.
En las madrileñas calles de Ferraz y de Génova estarán pegados a la televisión siguiendo el resultado. Los socialistas ya asumen un mal resultado y, por eso, muchos dirigentes creen que hay que pasar página lo más rápido posible. No obstante, en el Palacio de la Moncloa descartan que esto pueda suponer un giro de timón de Sánchez, quien sigue en la idea de agotar la legislatura y no convocar elecciones hasta 2027. A la vez, Feijóo es consciente de que la pérdida de la absoluta por parte de Moreno le debilita mucho a nivel nacional porque le deja más rehén de Vox y también posiciona a Isabel Díaz Ayuso como la líder territorial con más fuerza.
Los andaluces deciden su futuro para los próximos cuatro años. 6.812.861 electores están llamados a elegir a los 109 nuevos diputados en el Hospital de las Cinco Llagas. Una cita que marca el fin del ciclo electoral que se ha vivido con Extremadura, Aragón y Castilla y León y que abre la puerta ya a la gran lucha por las generales del año que viene.