La XIII Legislatura

'Operación Navarra': UPN propone un pacto al PSOE que abriría la puerta a la investidura de Sánchez sin los independentistas

El presidente en funciones, Pedro Sánchez, en un mitin electoral en Pamplona (Navarra).

El candidato de Navarra Suma (N+) a la Presidencia de Navarra y líder de UPN, Javier Esparza, tendió este viernes la mano al PSN-PSOE para formar un gobierno “constitucionalista” en la Comunidad Foral. La oferta abre la puerta a que los dos diputados de esta formación en el Congreso se conviertan en la llave de la investidura de Pedro Sánchez sin necesidad de que el candidato socialista cuente con los votos de los diputados independentistas.

Si UPN se suma al PSOE, Unidas Podemos, PNV, Compromís y PRC, Sánchez tendrá 175 votos, suficientes para que el líder socialista sea reelegido presidente en segunda vuelta porque en estos momentos hay cuatro diputados independentistas suspendidos, lo que reduce la suma de votos en contra a 172 (PP, Ciudadanos, Vox, ERC, JuntsxCat, EH-Bildu y Coalición Canaria). La aritmética parlamentaria resultado de la exclusión de los representantes del soberanismo catalán permitiría incluso a Sánchez sacar la investidura con la abstención de UPN (173 votos frente a 172). Del mismo modo, a Navarra Suma le bastaría con la abstención del PSN para hacerse con el Gobierno navarro.

En declaraciones a RNE, Esparza subrayó que la única manera de que fragüe un pacto de izquierdas en el Parlamento de Navarra es con la ayuda de EH Bildu: PSN (11), Geroa Bai (9), Podemos (2) e Izquierda-Ezkerra (1) suman 23 escaños, tres menos de los necesarios para tener mayoría absoluta. Si Navarra Suma (la coalición formada por UPN, PP y Cs) vota en contra, una fórmula de gobierno encabezada por los socialistas sólo es viable si EH Bildu se abstiene o vota a favor. Y, en su opinión, el partido de Arnaldo Otegi “no se va a abstener gratis”.

El candidato de Navarra Suma y líder de UPN sostiene que los resultados de las elecciones evidencian que “la sociedad navarra ha dicho de forma contundente que no quiere más política nacionalista ni más política populista” y que hay que apostar por “un gobierno constitucionalista en Navarra”. “Vamos a hablar con el PSN e intentaremos llegar a un acuerdo para formar un gobierno constitucionalista en Navarra, que es el mandato que nos ha dado la sociedad”, avanzó. “Nuestra mano tendida” es para formar gobiernos de forma conjunta con el PSN y “hacer equipos de trabajo bajo un programa”.

El apoyo mutuo en Navarra y en el Congreso encaja además como un guante con la defensa que Javier Esparza hace del derecho a gobernar del partido más votado. N+ en Navarra y el PSOE en España. “Parece que es lo lógico, entiendo por convicción que el señor Pedro Sanchez está legitimado con ese 28% para liderar un gobierno en España, de la misma manera que Javier Esparza con un 36% de los apoyos tiene cuando menos la misma legitimidad o un poquito más para liderar un Gobierno en Navarra”. “Es muy importante respetar la voluntad de los ciudadanos”, remarcó.

Un acuerdo entre N+ y PSN, añadió, significaría “hacer política desde el sentido común, desde lo natural, desde lo que parece que es más razonable”. “Otra cosa nos lleva a gobiernos que generan inestabilidad y que están en manos de independentistas radicales”.

Esparza desvinculó la situación de Navarra de un posible apoyo o no de Navarra Suma a Pedro Sánchez en el Congreso, pero no descartó esta posibilidad.

Un pacto de gobierno para la Comunidad Foral entre Navarra Suma y el PSN sería viable incluso aunque los socios de UPN en la coalición, Ciudadanos y PP, lo rechazasen. De los 20 diputados de la coalición en la Cámara Foral 15 son de UPN, tres de Cs y dos del PP. La suma de escaños de UPN y PSN sería suficiente para formar gobierno con mayoría absoluta (26 diputados).

Si la propuesta de Esparza llegase a cuajar, sería la segunda vez que ambas formaciones ensayasen un gobierno conjunto. La primera tuvo lugar en 2011 y duró menos de un año, pero permitió situar en la Presidencia a Yolanda Barcina, entonces cabeza visible del partido foralista.

Dificultades pendientes

No obstante, y más allá de lo conveniente que sería este acuerdo para salvar la investidura de Pedro Sánchez, hay algunas dificultades objetivas para que llegue a materializarse. La mayor es el PNV, que en Navarra participa a través de la coalición Geroa Bai. Los nacionalistas vascos prefieren un acuerdo entre PSN, Geroa Bai, Podemos e Izquierda-Ezkerra, aunque son conscientes de que necesita el apoyo o la abstención de EH Bildu y los socialistas ya han dicho que eso supone para ellos una línea roja. El ala más abertzale del PNV ya ha advertido que vetar a Bildu en Navarra puede comprometer el respaldo de los nacionalistas vascos a Sánchez en el Congreso.

La segunda dificultad es el acuerdo que UPN firmó en su día con el PP y Ciudadanos para formar Navarra Suma, que en una de sus cláusulas compromete a los tres socios a decidir por consenso el sentido del voto en una investidura en el Congreso. Apoyar a Sánchez supondría, con toda probabilidad, la ruptura de la coalición.

La candidata del PSOE en Navarra, María Chivite, condicionó en marzo cualquier posibilidad de acuerdo con UPN a que de él no formase parte el PP. “Nadie entendería que el PSOE de Pedro Sánchez nombrara una Presidencia del Gobierno [navarro] de alguien que estuviera en las listas del Partido Popular”, declaró cuando se dio a conocer la coalición Navarra Suma.

En cualquier caso, un hipotético acuerdo UPN-PSN para Navarra —que abriese la puerta a la investidura de Sánchez en el Congreso— tendría que recibir el respaldo de los militantes socialistas en la Comunidad Foral. Una circunstancia que ya recordó antes de las elecciones el cabeza de lista del PSN al Congreso. Santos Cerdán, que ocupa un puesto clave en la ejecutiva de Sánchez en relación con los pactos —es el secretario ejecutivo de Coordinación Territorial y la mano derecha del responsable de Organización, José Luis Ábalos—, recordó que un posible acuerdo con Navarra Suma “lo tendrán que decidir los militantes del PSN”. “Y no veo a los militantes apostando por esa vía”, aventuró.

Cerdán consideraba entonces, antes de las generales de abril, que vincular los acuerdos de la investidura española a los pactos que posteriormente pudiera alcanzar el PSN era “un salto con tirabuzón y medio”.

Claro que eso fue antes de que el PSOE se viese en la tesitura de buscar el apoyo de UPN en el Congreso para investir a Sánchez sin tener que negociar con los partidos soberanistas.

El resultado de las elecciones navarras facilita también al líder del PSOE una posible salida para ser investido sin tener que recurrir a Coalición Canaria (CC), cuya líder, Ana Oramas, ya ha anticipado que sus dos diputados en el Congreso votarán en contra de la reelección del presidente en funciones si el PSOE suscribe cualquier clase de acuerdo programático con Unidas Podemos. Oramas también ha dejado claro que por su parte no existe posibilidad alguna de acuerdo entre CC y el PSOE canario para gobernar juntos el archipiélago: ambas fuerzas buscan desde el 26 de mayo las alianzas que necesitan para formar una mayoría después de que los socialistas ganaran las elecciones autonómicas y amenazasen así la continuidad del Gobierno de CC.

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