Educación

El pacto educativo entra en vía muerta

Alumnos en un centro educativo.

El PSOE abandonará este martes las reuniones que los grupos parlamentarios vienen celebrando desde hace casi un año en el Congreso con el objetivo de alcanzar el primer pacto educativo de la democracia si el PP no se compromete a alcanzar una inversión en educación del 5% del PIB en un horizonte temporal "razonable", que los socialistas sitúan en 2024. Es decir, en seis años. Así lo anunció este lunes en rueda de prensa su secretario general, Pedro Sánchez

Este anuncio llega casi una semana después de que los conservadores propusieran a los demás grupos un incremento de 5.000 millones de euros para el gasto en enseñanza no universitaria hasta 2025 como "un punto de partida" que iría subiendo según las medidas acordadas. Tras analizar las cifras, el PSOE sostiene que con la propuesta del PP, que se votará este martes, no se recuperarían los niveles de inversión que había en 2009 hasta el año 2028. "No se puede engañar más a la ciudadanía. El PP nos ha tenido entretenidos durante un año en la subcomisión pero no hay una voluntad real de revertir los recortes", señala la portavoz educativa del PSOE, María Luz Martínez Seijo.  

En rueda de prensa, el vicesecretario general de Política Social y Sectorial del PP, Javier Maroto, dijo que la exigencia del PSOE es una "excusa" para salirse del pacto. "La izquierda, además de tratar de buscar una excusa para dinamitar el pacto educativo que España necesita como el agua en este momento, también está pretendiendo dinamitar el pacto de Toledo que da seguridad a las pensiones y los pensionistas. Y nosotros no lo vamos a consentir", señaló. 

Según las cifras oficiales, la inversión en educación entre lo que le corresponde al ministerio y a las comunidades autónomas ha caído un 7,41% desde 2009, hasta los 46.681,68 millones de euros en 2017 (3.957 millones de euros menos), lo que supone un 4% del PIB. Además, el Gobierno pretende bajar ese suelo de financiación al 3,8% de la riqueza nacional este 2018, tal y como ha anunciado en el plan presupuestario remitido a Bruselas [consultar, aquí].

Todos los grupos de la oposición exigen la existencia de un mínimo inamovible y que empiecen a revertirse los recortes, pero por ahora el PSOE es el único que está dispuesto a abandonar las negociaciones. "No podemos hipotecar la educación del país por un mal acuerdo. El PP dice que quiere un pacto pero lo quiere a su modo, con la LOMCE y los recortes", señala Martínez Seijo, que critica que el PP está utilizando estas negociaciones para "ganar tiempo" y no tomar medidas ni legislar en materia educativa.  

Unidos Podemos también votará no a la propuesta de financiación del PP, pero se mantendrá en la subcomisión. Su portavoz en materia educativa, Javier Sánchez Serna, cree que lo "fácil" es salirse del pacto y lo "ambicioso" es mantenerse en la subcomisión, llevar allí las propuestas de la comunidad educativa, la defensa de la escuela pública y fiscalizar y publicitar lo que ocurre de puertas para adentro. "Aunque escépticos, mientras sigan la sesiones nosotros seguiremos participando e instando a PP y Ciudadanos a posicionarse sobre los debates abiertos", señala. 

Callejón sin salida

Sánchez Serna sitúa el origen de la situación de callejón sin salida en la que se encuentra el pacto en una cuestión procedimental, aunque no por ello irrelevante: el sistema de votación que determina qué propuestas forman parte del dictamen que la subcomisión llevará al pleno de la Cámara. PP, PSOE y Ciudadanos plantearon un acuerdo mínimo de dos tercios, que supone que cualquier medida tiene que contar con el voto favorable de 233 de los 350 diputados de la Cámara y, por tanto, con la aprobación, al menos, de los conservadores. Este acuerdo es el que finalmente se aprobó.

El grupo de la formación morada y sus confluencias proponía simplemente la mayoría absoluta. "De esa forma, Unidos Podemos, el PSOE y ERC podríamos haber incluido en ese dictamen propuestas como el incremento de la financiación. Y después que cada grupo se retratara en el pleno. En su momento ya le advertimos al PSOE que de la mano con el PP no llegaría muy lejos", señala Sánchez Serna. 

No obstante, Unidos Podemos no descarta no apoyar el pacto en el que caso de que sus propuestas no salgan adelante. De este modo, seguirían la misma línea que en el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, donde firmaron el acuerdo en la subcomisión, pero se abstuvieron en su votación en el Pleno, al considerar que las medidas y el presupuesto que se incluían en el mismo eran insuficientes.

También seguirá en las negociaciones Ciudadanos, cuya portavoz de Educación, Marta Martín, instó este lunes al PSOE a dejar de "sobreactuar" y de "buscar excusas". "Si políticamente no le interesa el pacto, que lo diga cuanto antes", señaló en declaraciones a Europa Press. La diputada insistió en que debatir sobre financiación al principio de las negociaciones, sin saber todavía qué medidas se van a poner en marcha, no tiene sentido.

A su juicio, el modelo de financiación tiene que estar consensuado entre el Estado, las comunidades autónomas y los partidos políticos. "Ciudadanos no quiere volver a la época de Zapatero en educación con el 5% del PIB, lo que queremos es una revolución educativa", apostilló. La formación naranja defiende la existencia de un mínimo inamovible, aunque no está de acuerdo con la metodología del PIB porque podría suponer una bajada de la inversión en caso de nueva recesión económica. "Sería más útil un acuerdo en torno a una financiación de 6.000 euros por alumno que podría ajustarse con las subidas de precios", señaló. 

Un guión con 15 puntos

Está previsto que este martes se cierre el tema de financiación y los parlamentarios sigan trabajando sobre el guion de 15 puntos que condensa las aportaciones de los más de ochenta comparecientes que pasaron por la subcomisión (organizaciones educativas, sindicatos, académicos, expertos y ONG), entre febrero y octubre de 2017.

Hasta ahora, a las sesiones del pacto educativo estaban asistiendo los cuatro grandes grupos parlamentarios –PP, PSOE, Unidos Podemos y Ciudadanos– además de ERC, aunque no siempre participa en las votaciones. No acuden representantes del PNV, el PdeCat, y el Grupo Mixto por lo que si la negociación ya estaba coja, un abandono del PSOE la dejaría todavía más mermada

Se embarra así el camino hacia el que podría ser el primer pacto educativo de la democracia tras la tentativa del exministro socialista Ángel Gabilondo, que intentó armar entre 2009 y 2010 un pacto centrado en solucionar los problemas educativos del país y en el que intentó pasar casi de puntillas por los asuntos que han provocado enfrentamientos ideológicos (asignatura de religión, papel de la enseñanza concertada...). Pero tampoco lo logró de esa forma. En mayo de 2010 el PP dio carpetazo al acuerdo con el vago argumento de que el Gobierno no había querido apostar por cambiar un modelo "fracasado", aunque hay quien atribuyó esa decisión a un cálculo electoralista. 

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