Elecciones en CEIM

La patronal madrileña decide entre el candidato afín al Gobierno regional y un rival que promete independencia

El vicepresidentre de la CEOE y presidente de la Confederación Empresarial Independiente de Madrid, Arturo Fernández.

Por primera vez en sus 36 años de vida y con el escándalo de los cursos de formación como telón de fondo, la patronal madrileña CEIM afronta este lunes unas elecciones con dos candidatos y un sistema de voto ponderado -1.233 en total- que permite delegar varias papeletas en un solo representante, lo que complica los pronósticos.

El carácter inédito de la contienda y el apoyo oficioso pero nítido del Gobierno regional al aspirante a la reelección, Arturo Fernández, propietario del Grupo Cantoblanco, hacen que, también por primera vez, las elecciones de la patronal madrileña hayan saltado del estricto plano patronal para generar elevada expectación política.

Una victoria de su rival, el comerciante textil y dirigente patronal del sector Hilario Alfaro, golpearía una estructura que ha permanecido casi inalterada desde los tiempos del hoy encarcelado Gerardo Díaz Ferrán. Pero entrañaría un doble efecto dominó: enviaría un mensaje de distanciamiento y censura empresarial al Ejecutivo de Ignacio González, cuya esposa, Lourdes Cavero, fue vicepresidenta de CEIM con contrato laboral hasta que sorpresivamente dimitió en febrero para, semanas más tarde, incorporarse de nuevo a la lista de Arturo Fernández. Y pondría en aprietos a la cúpula de la CEOE, cuyo presidente, Juan Rosell, ejerció como introductor en la presentación oficial de la campaña de Fernández, quien a la presidencia de CEIM suma el cargo de vicepresidente en la patronal estatal. 

Presidente de CEIM desde que en 2007 recogió el testigo del ya citado Gerardo Díaz Ferrán, imputado en el caso Bankia y alcanzado en su imagen pública por el escándalo de los cursos de formación, Fernández parte como favorito y se da por seguro que obtendrá el apoyo de las grandes corporaciones integradas en la patronal.

Frente al poder político

Alfaro, que preside la confederación madrileña del comercio especializado (COCEM), juega en el mismo terreno ideológico que Fernández, pero -y este es el pero crucial- ha basado su campaña en la imperiosa necesidad de marcar distancias con el poder político -o sea, con el PP madrileño-, recuperar la iniciativa empresarial ante las instituciones, auditar las cuentas de CEIM y establecer reglas transparentes de funcionamiento. Sus esperanzas radican en asociaciones sectoriales y territoriales formadas por pequeños y medianos empresarios.

El Gobierno de Madrid le ha hecho el vacío más absoluto durante su campaña para arropar de forma oficiosa pero nítida a Arturo Fernández como candidato a la reelección. Por convicción o por estrategia, Alfaro ha presentado ese vacío como la prueba máxima de su independencia. “En mis actos se ven empresarios; en los de Arturo Fernández, muchos políticos”, resumió la semana pasada durante un desayuno organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica (APIE). 

En ese foro, el aspirante a la presidencia de CEIM cargó contra la política de Fernández al frente de la organización y de la Cámara de Comercio. Propietaria de al menos tres grandes inmuebles en el área central de Madrid, la Cámara tiene desde 2004 su sede en un edificio alquilado el año antes a la aseguradora Zurich y del que, en teoría, debía haberse marchado en 2007. Según la Cámara de Cuentas de Madrid, ese alquiler costó en 2003 al inquilino 5.000 euros diarios.

Y, según Alfaro, esa cifra oscila hoy entre 6.000 y 7.000 euros por jornada, dato clave para su diagnóstico sobre cómo la Cámara “no tendrá un solo euro en sus cuentas a finales de 2015”. Fernández asegura que las obras de rehabilitación explican la demora pero sostiene que la institución se mudará en los próximos meses al edificio de la Plaza de la Independencia, a escasos metros de la icónica Puerta de Alcalá.

El papel de Lourdes Cavero

Un mes antes, y en otro desayuno, Arturo Fernández había expuesto las líneas maestras de sus planes para CEIM ante un auditorio del que formaban parte Ignacio González, Esperanza Aguirre y Juan Rosell. Fue allí donde el capitán del grupo de hostelería y restauración Cantoblanco presentó oficialmente su candidatura. Y fue ahí donde expresó el siguiente deseo: “Me gustaría que Lourdes siga”.

Se refería a Lourdes Cavero, esposa de Ignacio González y quien, sorpresivamente, dimitió 13 días después. ¿Obedeció su decisión al hecho de que la juez que investiga el caso del ático adquirido por ella misma y su marido en Estepona la mantenga imputada desde mediados de diciembre? Arturo Fernández niega tal hipótesis. Y tampoco los empresarios cercanos a Alfaro creen que sea esa la explicación. "Si fuera por eso no habría dejado pasar tres meses en los que la patronal ha estado en el ojo del huracán pero no por el ático sino por el caso de los cursos de formación", opina una fuente política ajena a CEIM pero que sigue muy de cerca el proceso electoral.

A las dos semanas de su dimisión, todo volvió al mismo punto de partida: Cavero se integró en la lista de Arturo Fernández en representación de Subastas Segre, la empresa de venta de objetos de arte cuya propiedad comparte con amigas, entre ellas Carmen Cafranga, actual presidenta de Fundación Especial Caja Madrid –heredera de los activos inmobiliarios y artísticos de Caja Madrid. Una hermana de la mujer de González, Pilar Cavero, también figura en la lista de Fernández, en representación del bufete Cuatrecasas.

El 'caso Aneri' y la CEIM

Las elecciones llegan marcadas por el llamado caso Aneri, una estafa que presuntamente implicó el desvío de no menos de 15 millones de euros públicos.  Lo descubierto hasta la fecha sobre los cursos de formación pagados con dinero público y los interrogantes sobre por qué la Consejería de Empleo de Madrid no detectó antes un fraude de envergadura multimillonaria –cuatro de los 15 millones desviados salieron de sus arcas- han puesto en el disparadero a Fernández. Entre 2007 y 2010, CEIM recibió subvenciones del Gobierno de Madrid por 57 millones de euros, casi 10.000 millones de las antiguas pesetas. La revelación de que CEIM utilizó fondos de formación para completar el sueldo de sus directivos fue la puntilla. La certidumbre de que el Gobierno de Madrid lo toleró alimenta la idea de una confluencia de intereses.

Donante en las campañas que en 2003 y gracias al tamayazo propulsaron a Esperanza Aguirre a la presidencia de la Comunidad, Arturo Fernández se defiende en la polémica sobre la formación con tres argumentos. Los dos primeros poseen un cariz exculpatorio: que nada tiene que ver CEIM con el asunto del fraude y que es falso de toda falsedad que fuese ilegal pagar a los directivos con fondos públicos.

El tercer argumento constituye un ataque en toda regla a su rival: también -remachan Fernández y los suyos- varias asociaciones del área bajo control de Hilario Alfaro se han visto involucradas en el caso. Esas asociaciones se declaran víctimas de la estafa y, de hecho, algunas de ellas interpusieron la denuncia que ha dado origen a la investigación judicial en marcha. La misma investigación que mantiene al presunto cerebro del fraude, José Luis Aneri, preso desde el 1 de marzo. El escándalo ya forzó en febrero la dimisión de un dirigente patronal del equipo de Fernández, Alfonso Tezanos, finalmente detenido y puesto en libertad con cargos. 

La incógnita sobre quién dirigirá CEIM los próximos cuatro años se resolverá a media tarde salvo imprevistos.Las urnas -el voto es secreto- permanecerán abiertas entre las 09.00 y las 13.00 horas. La mayor dificultad técnica del proceso estriba en el sistema de voto ponderado con posibilidad de delegación. Cada asociado de CEIM cuenta con un máximo de hasta 25 votos dependiendo de su tamaño, peso y fortaleza. Pero no todos los portadores de cada uno de esos votos están obligados a comparecer ante las urnas: pueden delegar su sufragio en algún miembro de su asociación o empresa, que a su vez y salvo mandato expreso previo tiene libertad para votar a quien considere. El voto por delegación -que presumiblemente utilizarán con mayor frecuencia las grandes corporaciones- juega a favor de Fernández. Alfaro confía que los pequeños y medianos empresarios opten en su mayoría por el voto presencial.

Listas "sugeridas"

Una de las peculiaridades del sistema electoral de CEIM consiste en cómo se elaboran las listas. No son solo los candidatos quienes las conforman desde cero sino que deben elegir entre quienes voluntariamente han decidido optar a un puesto en la junta directiva, compuesta por 200 personas.

Ese hecho explica que la nómina de quienes se han presentado -278- sea más larga que la de los dos aspirantes a la presidencia, cada una de las cuales consta de 200 nombres. El eufemismo llega al extremo de que las listas no son propuestas por los candidatos sino "sugeridas". En teoría, pero solo en teoría, podría ganar una lista que no fuese ni la de Fernández ni la de Alfaro, siempre que la mayoría de los votantes eligiese, a mano y marcando cada nombre con una cruz, a 200 candidatos de la lista de 278 voluntarios.

La otra rareza del proceso radica en la duplicación de nombres. Es decir, una misma persona puede ir en la lista "sugerida" por uno y otro candidato. Por ejemplo, en las dos candidaturas figuran el director de Relaciones Institucionales de Iberdrola, Javier Basagoiti, y el de Comunicación del grupo Santander, José Juan Pérez-Tabernero. El doble indica que, pese a sus diferencias, ambos candidatos buscan tender puentes con el gigante eléctrico y el bancario.

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