Reforma electoral

El PP diseña una reforma electoral pensada para ganar poder local

Mariano Rajoy y el resto de la nueva cúpula del PP, a su llegada a la clausura de la Conferencia Política, el pasado 11 de julio de 2015.

El PP vuelve a la carga con la elección directa de alcaldes. Saca del armario una de sus propuestas más recurrentes para intentar que esta vez vea la luz. Cosa difícil, vista la cercanía de las elecciones generales. Pero la iniciativa que este año, 2015, pretende liderar el partido de Mariano Rajoy no es una fotocopia exacta de aquella del verano pasado. Lo que quiere ahora es que gobierne aquel que en las municipales logre superar el 35% de los votos. Un año atrás, el umbral estaba más alto, en el 40%. Esa rebaja de 5 puntos le habría permitido poder gobernar cuatro grandes ciudades más tras los comicios del 24 de mayo (Móstoles, Valladolid, Ciudad Real y Marbella). Eso sí, no habría podido adjudicarse plazas claves como Madrid, Valencia, Sevilla o Zaragoza, en las que quedó por debajo del 35%. Es decir, que el mapa municipal no habría cambiado sustancialmente con este plan de Génova.

El rescate de la propuesta de reforma electoral ya afloró en la Conferencia Política que el PP celebró el pasado fin de semana en Madrid. Y este lunes el nuevo vicesecretario de Organización, Fernando Martínez Maíllo, confirmó que se registrará en los próximos días en el Congreso con el objetivo de "acercar el resultado final del voto de los ciudadanos al resultado final del Gobierno que hay en cada sitio". El PP busca que se establezca una prima mayoritaria en el caso de que una lista consiga un porcentaje superior al 35% de los votos, prima que le supondría ubicarse en la mayoría absoluta de concejales. Si no es así, se iría a una segunda vuelta en la que concurrirían los partidos que hubieran traspasado cierto listón, y a partir de ahí se colocaría otro límite, que "en teoría sería el que consiguiera el 40% de los votos o una diferencia en torno a los siete puntos con otro partido". Si no se lograra la formación de Gobierno en esta segunda ronda, sería el momento de los pactos. 

Los conservadores sí han explicitado esta vez, y oficialmente, algunos detalles de su iniciativa. El año pasado, dio algunas pinceladas, pero no llegó a traducirla a una moción parlamentaria. Sí dejó caer que pensaba que aquellas candidaturas que obtuvieran el 40% o más de los votos serían recompensadas con una prima y se harían con el poder por la vía directa. Nada llegó a concretarse por el rechazo de la oposición, y singularmente del PSOE. Un no con el que el PP ha vuelto a tropezar este año

14 urbes en las que el PP se movió entre el 35% y el 40%

Si acudimos a los resultados de las municipales del pasado 24-M, la formación de Rajoy superó el 30% de los votos en 40 grandes ciudades (o sea, las de más de 100.000 habitantes y las 50 capitales de provincia). Si afinamos más, en 19 de ellas obtuvo más del 35% de los sufragios. Y en sólo cinco (Torrejón, Algeciras, Marbella, Santander y Almería) pescó más del 40%

En estas últimas cinco, el PP pudo retener la Alcaldía de la ciudad en todas, salvo en Marbella (41,01%). José Bernal, del PSOE, recibió el Gobierno de la ciudad malagueña con el apoyo de Opción Sampedreña, Costa del Sol Sí Puede –la plataforma ligada a Podemos– e Izquierda Unida. 

Fueron 14 las grandes localidades en las que el PP obtuvo entre el 35% y el 40% de las papeletas: Badajoz, Salamanca, Jaén, Alcobendas, Murcia, Palencia, Cuenca, Guadalajara, Ciudad Real, Málaga, Móstoles, Valladolid, Logroño y Granada. De ellas, el PP perdió en favor de la izquierda la madrileña Móstoles (el nuevo regidor es el socialista David Lucas), Valladolid (la gobierna Óscar Puente, del PSOE) y Ciudad Real (Pilar Zamora). Urbes que podría aspirar recuperar con su reforma electoral en caso de que se reprodujesen los datos del 24-M. 

Si se bajase el umbral a la franja del 30-35%, entonces el PP tendría al alcance de la mano el rescate de otras 12 grandes ciudades: Madrid (34,55%), Cádiz (33,68%), Badalona (34,21%) –en manos de plataformas municipalistas, Ahora Madrid, Por Cádiz Sí Se Puede y Guanyem Badalona en Comú–, Oviedo (34,51%), Córdoba (34,4%), Jerez (34,12%), Sevilla (33,08%), Huesca (30,96%)), Toledo (32,94%), Lugo (31,99%) –que han ido al PSOE–, Zamora (para IU) y Cartagena (para Movimiento Ciudadano, que se turnará en el poder con el PSOE).  

La bajada del umbral del 40% al 35% responde a la propia caída de los conservadores en las últimas municipales. Pasó de un abrumador poder conseguido en 2011 (37,54% de los sufragios) a ganar por los pelos las locales del 24-M (27,05%, por el 25,02% del PSOE). Un desplome que se tradujo en una pérdida de gobiernos: las 34 capitales de provincia en sus manos (más Ceuta y Melilla) hace cuatro años se quedaron en sólo 19 (más las dos ciudades autónomas) un mes atrás. El país giró a la izquierda, cambio que cristalizó gracias a los pactos trabados entre los socialistas y otras formaciones de su espectro ideológico. Dentro de cuatro años, la frontera del 40% podría quedar aún más lejos para Génova. 

Buscar "el máximo consenso"

Según explicó Maíllo este lunes, el propósito del PP es "buscar el máximo consenso en esta reforma electoral local". El dirigente habló también de plantear una modificación semejante para las autonómicas –aunque eso depende "mucho" de los estatutos– y para las generales. No se aplicará en ningún caso, advirtió, para los siguientes comicios. El partido la llevará en su programa electoral, eso sí. 

Los conservadores pretenden, básicamente, que el PSOE se retrate, al llevar la iniciativa al Congreso. Que diga si está o no de acuerdo y si está dispuesto a analizar una segunda vuelta, una idea que sí es cierto que defendió en el pasado. Maíllo, para intentar acercar posturas, precisó que aunque inicialmente se habló del apoyo de más del 35% para acceder a la prima, se puede "colocar el límite porcentual donde se debata". 

Es fácil suponer que la iniciativa no llegará a ver la luz. El propio responsable del PP reconoció que el consenso con el PSOE "es aconsejable, es lo necesario" y lo va a "buscar" su formación. El secretario general de los socialistas, Pedro Sánchez, ya avanzó desde Sevilla, donde tuvo lugar el Consejo de Política Federal, que no apoyaría la reforma: "Se vuelve a equivocar, se necesita un consenso amplio de las fuerzas políticas", subrayó, para advertir a los conservadores de que si quieren cambiar la Ley Electoral, han de hacerlo para facilitar el voto de los emigrantes en las generales

Además, los tiempos son ya muy ajustados, dado que Rajoy ha de disolver las Cortes, como máximo, en octubre, y en el momento en que ingrese los Presupuestos de 2016, estos tendrán una tramitación prioritaria

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