El PSOE busca contrarreloj una movilización a lo 23J para salvar las elecciones andaluzas

Los cuatro días que quedan de campaña en Andalucía son esenciales. Lo confiesan tanto en la sevillana calle de San Vicente como en la madrileña de Ferraz. El electorado progresista se activa conforme ve que se acercan las urnas. Y ahora mismo los socialistas se encuentran en una situación complicada, en la que peligran incluso los 30 escaños que tienen ahora mismo en el Parlamento autonómico.

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Son varios los flancos que tienen abiertos en el PSOE y en los que se juega el resultado final de María Jesús Montero, la todopoderosa ex vicepresidenta primera de Pedro Sánchez que ahora se enfrenta a su mayor reto electoral y orgánico. Tiene por delante el objetivo de no caer por debajo del mal resultado que obtuvo Juan Espadas hace cuatro años, que marcó el suelo electoral del socialismo andaluz.

Montero y los suyos tienen ahora mismo una obsesión: conseguir despertar a muchos votantes que se mueven entre la abstención y la indecisión. El elector socialista es más difícil de activar para unas autonómicas en el sur, se implica mucho más en las municipales y en las generales.

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En el cuartel general del PSOE se analiza que unos 500.000 votantes meten la papeleta en las generales,pero se quedan en casa cuando hay andaluzas. Y es un patrón que se ha repetido en las dos autonómicas más recientes, tanto con Espadas como en la última cita que encabezó Susana Díaz.

Por ejemplo, en las elecciones autonómicas de 2022, el PSOE superó apenas el 24% en una cita en la que la abstención llegó casi al 42%. En cambio, en las generales del 23 de julio de 2023, cuando la participación subió considerablemente en Andalucía (por encima del 66%) y la abstención cayó (33%), los socialistas lograron subir por encima del 33% de los votos. Algo similar ocurrió en las municipales del 28M de ese mismo año: con una participación superior al 60%, los de Pedro Sánchez también tuvieron más del 33% de las papeletas.

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Asimismo, se miran con lupa las grietas que puede haber dentro del propio electorado que sí fue al colegio electoral en 2022. Según la encuesta de 40dB. para El País y la Cadena Ser publicada este lunes, el PSOE tiene una fidelidad de voto del 66% (un porcentaje por debajo del PP y de Vox). Su principal problema: el 8,3% de sus electores está ahora mismo indeciso. Y registra fugas de voto hacia Adelante Andalucía (7,1%), Por Andalucía (6,9%) y el PP (6,4%).

Barrio a barrio

En la sala de máquinas del PSOE andaluz recalcan que lo importante es lograr llevar a los colegios a las mismas personas que en unas generales: “Movilización, movilización, movilización”. Y se fijan especialmente en que hay barrios socialistas en toda Andalucía que en unas regionales registran una participación de apenas el 30% cuando en las nacionales se disparan hasta el 65%. 

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Fuentes del círculo de Montero señalan que lo importante es que en estos momentos, según sus estudios internos, hay entre un 10% y un 15% por ciento de votantes que no sabe si irá a las urnas. Ahí está la clave y, por eso, están obsesionados con que la participación pueda subir hasta ese número mágico del 65%.

En el PSOE andaluz trasladan que el bloque de la derecha está hipermovilizado, pero que no puede crecer más. Y destierran la idea de que se esté produciendo, como dice el PP, un fuerte trasvase de votantes socialistas hacia Juanma Moreno. El problema para el bloque de la izquierda es la participación, insisten las fuentes. 

Sánchez y Zapatero, los grandes movilizadores

Para animar a estos votantes, el PSOE ha diseñado una estrategia de recta final de campaña. En ella se implica de lleno el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien estará el miércoles en un acto en Pulianas (Granada) y también en el cierre de campaña, el viernes por la tarde, en Sevilla. En el equipo de campaña de Montero subrayan: “Él es el mayor movilizador. Y también el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, que estará en un mitin el jueves en Cádiz”.

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Los socialistas están centrando toda su campaña en la defensa de los servicios públicos y quieren convertir las elecciones de este domingo en un “gran referéndum sobre la sanidad”. Es un tema que provoca una gran preocupación entre los ciudadanos y, además, es el elemento que más ha desgastado a Moreno Bonilla en una legislatura marcada por su plácida mayoría absoluta.

En este sprint final, los socialistas, aparte de los grandes actos, están intensificando el “puerta a puerta”, especialmente en los barrios donde se registra una mayor abstención de los votantes socialistas en las autonómicas. Y comentan las fuentes que parte del resultado se juega en activar a votantes en grandes ciudades como Sevilla, Málaga y Cádiz. Asimismo, se están activando llamadas desde call centers y se reforzarán las campañas digitales. 

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En el PSOE andaluz están convencidos de que la campaña se le está haciendo larga a Moreno Bonilla, cuyo principal objetivo es que no se movilicen los progresistas. Dirigentes del PSOE-A deslizan asimismo que las encuestas privadas tienen la intención de crear un clima que favorezca la abstención entre los votantes socialistas. Pero creen en el entorno de Montero que los resultados serán mejores de los que vaticinan los barómetros, como sucedió en Castilla y León. Y dan por descartado que puede producirse el escenario de que Vox los supere en provincias como Almería, Huelva y Cádiz.

A partir de ahora también los socialistas van a ir directamente a por el “voto útil”, como señalan varias fuentes del partido en Andalucía, y se van a presentar como la única alternativa para romper el dominio absoluto de Moreno Bonilla: “La gente tiene que ser consciente de que, por la división y la ley D’Hondt, Adelante Andalucía necesita 80.000 votos para un escaño, mientras que a Vox le bastan 40.000”.

El PSOE echa el resto. Se juega mucho en cuatro días. 

Los cuatro días que quedan de campaña en Andalucía son esenciales. Lo confiesan tanto en la sevillana calle de San Vicente como en la madrileña de Ferraz. El electorado progresista se activa conforme ve que se acercan las urnas. Y ahora mismo los socialistas se encuentran en una situación complicada, en la que peligran incluso los 30 escaños que tienen ahora mismo en el Parlamento autonómico.

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