Consulta catalana 2014

Rajoy mantiene su táctica sobre la reforma constitucional: entre la oferta permanente y el portazo

El PP y la reforma constitucional: entre la oferta permamente y el portazo

El presidente del GobiernoGobiernoreunió en la tarde de este martes todos los argumentos que desde el Ejecutivo y el Partido Popular vienen poniéndose sobre la mesa en los últimos meses para acoger con frialdad la posibilidad de una reforma constitucional. En este terreno, Mariano Rajoy y los suyos se mueven siempre en un delicado juego de equilibrios. No se cierran en banda a nada aunque no lo ven "prioritario", pero recuerdan que una modificación de tal calado requiere un consenso sobre el qué y el cómo que no se da en el arco parlamentario a día de hoy. Así las cosas, los conservadores retan a los partidarios de abrir el melón de la reforma de la Carta Magna a que sean ellos los que desvelen sus cartas y hagan la propuesta. Enfrente tienen al Grupo Parlamentario Popular, el que sustenta al Gobierno, el mayoritario del Congreso de los Diputados y el que tiene la llave para que las iniciativas reciban luz verde. "Es algo así como: 'Presenten ustedes la reforma, que ya la paramos nosotros con nuestra mayoría absoluta", resumen fuentes socialistas.

En pleno desafío soberanista de Cataluña, pocas pistas da el Gobierno de cuáles van a ser los siguientes pasos a dar ahora que el Tribunal Constitucional (TC) ha admitido los recursos contra la ley de consultas y el decreto de convocatoria de la misma. Las fuentes consultadas por infoLibre recalcan que el presidente no está ahora por abrir una reforma de la Carta Magna, aunque en este asunto no va a ejercer una oposición "frontal" a quienes se la demandan. Fuera de Cataluña, una parte importante de la estrategia del PP y del Ejecutivo va a estar encaminada a exigir a los socialistas, el principal partido de la oposición, que concreten su iniciativa al respecto. Creen los conservadores que el líder socialista, Pedro Sánchez, no destapa del todo su apuesta por miedo a que comunidades como Andalucía, en manos de su partido, no abran una crisis interna en la formación.

Esta estrategia se puso de manifiesto este mismo martes en el pleno del Senado cuando Rajoy reclamó a la socialista María Chivite que concretase en qué consiste su reforma de la Carta Magna. Entre otros asuntos, le demandó una explicación sobre lo que el PSOE entiende por Estado federal, sobre qué reordenación de competencias buscan y sobre si pretenden introducir alguna disposición adicional para alguna comunidad autónoma. Una alusión velada, esta última, a Cataluña. Y es que Rajoy conoce que sectores del PSOE –y también de su propio partido– llevan semanas barajando una posibilidad alternativa para evitar el choque de trenes Estado-Generalitat: una disposición adicional que reconozca algunas demandas de Cataluña. En definitiva, recuperar parte de lo que arrasó la sentencia del TC sobre el Estatut y reconocer la singularidad catalana como se hace en la Constitución con los derechos históricos de País Vasco y Navarra. Esta información fue adelantada este domingo por infoLibre

La de este martes no ha sido la primera vez que el presidente del Gobierno hace un llamamiento a los partidos, en especial al PSOE, a que expliquen su reforma constitucional. Pero quizá si ha sido la vez que más claro ha dejado que el Gobierno no está por la labor. A continuación se repasan los momentos clave en los que Rajoy ha retado a los partidos a plantear una reforma de la Carta Magna. Ha ocurrido en marcos muy simbólicos: desde el debate del estado de la nación a la abdicación del rey, pasando por el pleno en el que el Congreso rechazó la petición del Parlament de Catalunya sobre la solicitud de competencias para la convocatoria de un referéndum.

Debate sobre el estado de la nación

Motu proprio, sin que ningún grupo de lo reclamara, el presidente del Gobierno, sostuvo en este debate celebrado en febrero que, "en cualquier caso [...] la Constitución puede ser reformada". De hecho, añadió, "lo ha sido en dos ocasiones, tras el debate y el acuerdo de una amplísima mayoría parlamentaria". "Todos cuantos pretendan su modificación pueden plantearla, pero siguiendo los pasos y las reglas que la propia Constitución establece; eso es el Estado de Derecho", subrayó. Así ocurrió en su intervención inicial.

Después, los grupos de la oposición intentarían, sin éxito, conocer alguna pista sobre a qué tipo de reforma estaba dispuesto el Ejecutivo. Rajoy esquivó la cuestión en el resto de sus intervenciones. Y el último día, los conservadores daban una vuelta de tuerca más a su estrategia proponiendo blindar la Constitución de 1978 en una propuesta de resolución. La contradicción estaba servida: el partido liderado por la misma persona que un día antes había abierto la puerta a una reforma de la Constitución la cerraba de un portazo con esta iniciativa. Una iniciativa que, por cierto, iba a salir adelante sin problemas gracias a la mayoría absoluta del PP.

El texto [consúltalo aquí en PDF] propuso a los diputados el reconocimiento de "la vigencia de la Norma Fundamental en toda su extensión, especialmente, en el momento presente, en lo que se refiere a su expresión de que la soberanía nacional reside en el conjunto del pueblo español, del que emanan los poderes del Estado". Era un mensaje a Artur Mas que en diciembre ya había anunciado la fecha y las preguntas de la consulta.

Además, recogía que "de acuerdo a esta realidad jurídica, legal y democrática, no puede una parte de la ciudadanía decidir lo que le corresponde al conjunto del pueblo español, ni una autoridad o poder público situarse por encima de la Ley".

Debate sobre la petición del Parlament para la cesión de competencias

"Hay una puerta abierta de par en par para aquellos que no estén conformes con el actual estado de cosas: iniciar los trámites para una reforma de la Constitución", así se mostraba el presidente del Gobierno el 8 de abril en el Congreso de los Diputados en el pleno en el que se negó a Cataluña la transferencia de competencias para celebrar un referéndum. Otro órdago, en esta ocasión para Mas.

Como ya es habitual, el presidente del Gobierno había dado una de cal y otra de arena. Y antes de hablar de la puerta abierta "de par en par" a esta vía, había dedicado una parte importante de su discurso a defender la vigencia de texto: "Nuestra Constitución ha sido el gran exponente de todo esto [de los momento de prosperidad y concordia], que no sólo nos ha dado un sistema democrático y la garantía de nuestros derechos, también un grado de autogobierno sin parangón en los países de nuestro entorno. Nunca en la historia Cataluña ha tenido un nivel de autogobierno como el de hoy", solemnizó.

Desde entonces a día de hoy, este órdago se ha repetido en diferentes foros. La última vez, esta misma semana, concretamente el lunes. El presidente del Gobierno convocó a los medios para hacer una declaración institucional posterior al Consejo de Ministros en el que se instó al TC a recurrir la ley de consultas y el decreto de convocatoria de la consulta del 9-N. Rajoy reclamó al president que se ciña a la ley para plantear una iniciativa "sin atajos" y "subterfugios".

Abdicación del rey: ¿monarquía o república?

En esta ocasión, el asunto nada tenía que ver con la situación de Cataluña. Pero el órdago fue el mismo. Justo un día después de que el rey anunciase su abdicación, el presidente del Gobierno acudió a unas jornadas organizadas por el semanario The Economist en las que retó a los republicanos a plantear una reforma de la Carta Magna para debatir sobre el modelo de Estado. 

"Quien quiera cambiar las reglas del juego, puede hacerlo: cambiar la Constitución [...]. Si hay alguien al que no le guste, que plantee una reforma de la Constitución", señaló el presidente. Sólo un día antes, miles de personas habían salido a la calle en Madrid para exigir un referéndum sobre el modelo de Estado.

Rajoy reta a Mas a plantear una reforma constitucional frente a “atajos” y “subterfugios”

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