Salud

La salud mental de niños y adolescentes sigue olvidada: Sanidad deja en el aire la especialidad de psiquiatría

La ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, interviene durante la inauguración de la 'Jornada sobre la Prevención del Suicidio: Una realidad silenciada'.

El 30 de septiembre del año 2005, la Unión Europea aprobó una directiva que instaba a los países miembros a crear una especialidad de psiquiatría de la infancia y la adolescencia. Han pasado casi 14 años y España, junto con Bulgaria, es el único país que todavía no lo ha hecho. Y esto ha sentado bastante mal a los psiquiatras españoles. No tienen ni formación ni titulación específicas y, por tanto, pueden atender, indistintamente, a mayores y a menores de edad. "Es un tema que nos preocupa mucho porque en España no se está tratando bien ni a los niños ni a los adolescentes", critica Eulàlia Anglada, psiquiatra infanto-juvenil y terapeuta familiar. Y eso que la petición de creación de la especialidad no ha llegado ni de un solo organismo ni en una sola ocasión. 

En 2014, nueve años después de la aprobación de la directiva, la Unión Europea de Especialistas Médicos (UEMS) estableció unas directrices mínimas sobre las competencias y conocimientos de los médicos especialistas en psiquiatría infanto-juvenil. Ese mismo año, el Gobierno conservador de Mariano Rajoy aprobó un Real Decreto que modificaba de manera troncal algunas especialidades y que incluía, en un anexo, la creación de la Psiquiatría del Niño y del Adolescente como una especialidad médica. Pero no dio tiempo a formar nuevos profesionales porque ni siquiera se llegaron a crear las plazas de Médico Interno Residente (MIR) para la especialidad. Y es que el Tribunal Supremo, en 2016, anuló el Real Decreto por considerar "palmariamente insuficiente" su memoria de impacto económico. "Únicamente dio tiempo a que algunas personas formadas en otros países convalidaran el título", explica Anglada. 

Desde ese año, y hasta enero de 2018, silencio. Fue a comienzos del año pasado cuando el tema volvió a echar a andar. El Ministerio de Sanidad volvió a redactar un Real Decreto que incluía, de nuevo, la creación del título de médico especialista en Psiquiatría del Niño y el Adolescente. Pocos meses después fue aprobado por las comunidades autónomas en el Consejo Interterritorial. Pero ahí quedó. "Superó todos los escollos del procedimiento técnico, pero en septiembre quedó congelado", explica Fernando González, psiquiatra y presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría y Psicoterapia del Niño y del Adolescente (SEPYPNA). Por eso, decidieron escribir al Ministerio de Sanidad.

Y el pasado 1 de marzo se reunieron con sus representantes, ya del Ejecutivo socialista de Pedro Sánchez. Al encuentro asistió González junto a representantes de las demás organizaciones profesionales. En la misma mesa se sentaron el secretario de Sanidad, Faustino Blanco, su jefe de gabinete, Julio Bruno, y el director general de Ordenación Profesional, Rodrigo Gutiérrez. Pero la reunión terminó sin una solución clara. "Nos dijeron que nos escuchan y que están de acuerdo en que hay que crear la especialidad, pero que tienen un proyecto más amplio donde, además, se incluyan otras nuevas especialidades", explica González. "Su intención, según nos dijeron, era que estuviera listo en octubre. Pero quién sabe si con la coyuntura política lo estará", añade. 

No obstante, no hay una respuesta definitiva. "Todavía no tenemos ninguna respuesta oficial, ni negativa ni positiva", lamenta. Y continúan esperándola. A preguntas de infoLibre, fuentes del ministerio se limitan a indicar que "se está valorando la especial situación creada con esta especialidad después de que el Supremo anulara el Decreto de Troncalidad y, con ello, su vigencia".

Cuatro meses de formación 

Sin existir la especialidad, la formación de los psiquiatras que se dedican a la atención de niños y adolescentes es, según las fuentes consultadas, mucho más que insuficiente. El MIR de la especialidad de psiquiatría, según Anglada, dura cuatro años. Pues bien, de ese tiempo, el mínimo para formarse en niños y adolescentes es de cuatro meses. "La formación es muy escasa", critica, porque se aprenden los pocos casos que dé tiempo a tener en ese tiempo. De este modo, lamenta, "hay algunos psiquiatras que no han visto a un niño autista o a un adolescente con riesgo de suicidio en su vida"

"La especialidad de psiquiatría infantil en Bélgica, por ejemplo, que es donde yo me formé, consiste en cinco años como Médico Interno Residente: dos de psiquiatría del adulto, uno de neuropediatría y dos de psiquiatría infantil", explica Anglada. En España, en cambio, después de esos cuatro meses, la formación "depende del interés del médico y del centro al que haya sido destinado". 

Que no exista la especialidad implica "que se puede contratar para trabajar en un centro infantil a psiquiatras que se han formado en psiquiatría general y que solo han visto menores durante cuatro meses", añade González. "Muchas veces observamos que para hacer sustituciones en estos centros contratan a un MIR que acaba de terminar o a un psiquiatra de adultos sin formación específica. La calidad que ofrecen no es la adecuada, y ellos mismos lo dicen", añade. 

¿Qué conlleva? Que se trate a los menores de edad como adultos. Y esto se concreta, generalmente, en el uso de medicamentos. "En Europa forman a través de la psicoterapia para que veamos que la medicación en los niños no es lo prioritario, al contrario", explica Anglada. Por ejemplo, una depresión en un adulto no es lo mismo que una depresión en un niño. "Un menor cuyos padres se separan o que ha vivido la muerte de un familiar y entra en depresión la muestra con irritabilidad o con trastornos de conducta que se ven muchas veces en cambios de comportamiento en el colegio", explica. "A veces no se diagnostica y no se trata o, si se hace, se hace mediante medicación", sentencia.

"Un riesgo es que se tiende a dar tratamientos con medicamentos, y los psiquiatras de niños somos, o queremos ser, bastante prudentes", añade González. 

A contrarreloj

Julio Bobes, presidente de la Sociedad Española de Psiquiatría (SEP), comparte las críticas de sus compañeros. "No aprobar la especialidad significa frenar el desarrollo profesional de los especialistas. Además, no se está apostando por crear unidades docentes específicas ni se asume la homologación de títulos", asegura. 

El reloj electoral ya empezó a correr el pasado mes de febrero y al Gobierno de Sánchez, por tanto, le queda poco tiempo. No obstante, Bobes no se da por vencido. Cree que todavía hay esperanzas para que el Real Decreto elaborado por el Ministerio de Sanidad en enero y aprobado por el Consejo Interterritorial en abril llegue al Consejo de Estado, el último paso que le queda. 

"Nosotros esperábamos que el Real Decreto ya estuviera en el Consejo de Estado, pero el Ministerio se ha dedicado más a reorganizar la atención primaria, a la que han dado un nuevo impulso", explica. También, añade, se ha puesto el foco en intentar frenar "la pseudociencia", algo por lo que hay que felicitar, dice, a la institución que dirige Carcedo. Pero se han olvidado de impulsar el Real Decreto. "Nos hemos quedado frustrados y expectantes por algo que podía haber sido", lamenta. "Pero esperamos que, en el poco tiempo que queda, se pueda pasar el trámite", sentencia. 

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