Elecciones 26-J

Sánchez descarta una abstención del PSOE para dejar gobernar al PP

Pedro Sánchez

Ibon Uría

El secretario general y candidato a la Presidencia del Gobierno del PSOE, Pedro Sánchez, ha asegurado que si el PP logra gobernar tras las próximas elecciones generales del 26 de junio "no va a ser" por los socialistas. Sánchez, preguntado directamente por si "se plantea que gobierne algún candidato del PP con la abstención del PSOE", ha respondido que no. "No me lo planteo. Lo descarto", ha remachado.

El líder socialista ha intervenido este martes en un foro organizado por el diario El Mundo en Madrid, donde ha añadido que sale "a ganar" y que no contempla "ningún otro escenario". Ha quitado importancia a los malos pronósticos que las encuestas dibujan para su partido al argumentar que "los españoles quieren más al PSOE que las empresas demoscópicas" y ha recordado que muchos sondeos previos al 20-D le daban "10 o 15" escaños menos de los 90 que logró en las urnas.

Además, ha rechazado la posibilidad de dejar gobernar a la lista más votada porque "estamos en un sistema parlamentario", de modo que para Sánchez "gana la liga quien tiene más puntos" –es decir, más apoyos en la sesión de investidura– y "no quien gana más partidos" –quien gana las elecciones–. El candidato también ha dicho que "el sistema político está mucho más competido" y que por eso los resultados de junio no podrán analizarse bajo el "prisma" de hace "12 o 14 meses".

En cualquier caso, y según Sánchez, el PSOE está "en mejores condiciones de obtener un mejor resultado que el 20-D" y es "la referencia en el centro izquierda hasta que no digan lo contrario los españoles", de modo que el "cambio" político "no tiene intermediarios". "Aspiro a gobernar y a sacar un mejor resultado, o sea una victoria", ha zanjado el secretario general, quien ha dicho que tampoco contempla un escenario en el que el PP le apoye. "Es ciencia ficción", ha dicho.

Críticas a Podemos

Preguntado por la coalición Unidos Podemos, a la que los últimos sondeos colocan por delante de los socialistas, ha opinado que el secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, "ha hecho de la necesidad virtud" porque "sabía que estaba perdiendo votos por la gestión de estos meses" y en consecuencia "ha intentado absorber el proyecto de Izquierda Unida". Sin embargo, ha apuntado que la suma de sus siglas "no significa" necesariamente una suma de votos.

En ese sentido, el líder del PSOE ha apuntado que "hay que empezar a hablar con propiedad de lo que es Podemos", partido al que ha descrito como una fuerza "que tiene una intención de voto de menos del 13%". "Pero luego hay que empezar a sumar: Compromís, En Comú Podem, ahora IU, las Mareas...", ha enumerado Sánchez, que ha recalcado que "un conglomerado de siglas no es un proyecto político".

"Muchas personas de izquierdas pensaban que Podemos podía ser un factor de dinamización de la izquierda junto al PSOE, y lo que han encontrado ha sido una organización que ha bloqueado ese Gobierno socialista", ha denunciado. Así, en referencia a las negociaciones posteriores al 20-D, ha sostenido que "el problema" de Iglesias para no sumarse al pacto de los socialistas y Ciudadanos no fueron "los contenidos", sino tener que votar "a favor de un candidato socialista".

Futuros pactos

El secretario general del PSOE ha afirmado que tras las elecciones de diciembre dio "instrucciones" a su equipo negociador para que "el primer partido" con el que se buscara el acuerdo fuese Podemos y para que, "a partir de ahí", se construyera una mayoría suficiente y guiada por la "trasversalidad" que fuera suficiente para su investidura. "Fui honesto con Iglesias desde el primer minuto y mi experiencia me dice que nunca tuvo un problema de contenidos", ha concluido.

Por otro lado, el candidato ha negado que hayan existido presiones de los empresarios para empujarlo hacia un pacto con el PP. El 28 de diciembre, ante el Comité Federal del PSOE, Sánchez dijo que los poderes económicos buscaron "condicionar y hasta someter al PSOE" para llevarlo hacia la gran coalición. Este martes, en cambio, ha sostenido que no tiene "constancia" de esas presiones. "Lamento el equívoco. Si en algún momento se ha trasladado eso, no es cierto", ha apuntado.

De cara al futuro, preguntado por qué partido prefiere como socio para gobernar tras el 26-J, Sánchez ha indicado que su campaña se va a centrar en las "soluciones" y no en "hablar de silgas ni sillas". En cualquier caso ha dejado claro que no va a vetar a "ninguna fuerza del campo" y tampoco a Podemos, a cuyo número dos, Íñigo Errejón, ha considerado más proclive a pactar. "Si el PSOE es la primera fuerza, aquellos que dijeron no dirán que sí", ha pronosticado en referencia al partido morado.

Su destino personal

Sánchez también ha hablado de su futuro como líder del PSOE. Sobre si se presentará al próximo congreso del partido –que está aplazado y sin fecha hasta que pasen las elecciones generales–, ha respondido: "Sí, me presentaré como presidente del Gobierno". "Mi futuro primero lo decidirán los españoles y luego los militantes. Yo aspiro a presentarme a la Secretaría General como presidente del Gobierno", ha insistido.

El número uno de los socialistas ha recordado que la consulta que planteó a finales de febrero sobre el pacto con Ciudadanos se saldó con una participación de entorno al 50% y una aprobación de casi el 80%, y que en el proceso de primarias para elegir candidato a la Presidencia del Gobierno "no se ha presentado nadie más". "A través de los hechos digo que cuento con el apoyo de la organización", ha concluido Sánchez.

Finalmente, y cuestionado por si se siente "tutelado" por los barones de su partido, ha dicho que "el PSOE es un partido de izquierdas" y no "un cuartel", de modo que las "críticas" se tienen que "asumir" como algo "normal". Sánchez ha insistido en que se siente "muy querido" y preguntado por se plantearía dimitir con un mal resultado el 26-J, ha recordado que lleva "23 meses al frente del PSOE" y que "los proyectos políticos necesitan madurar y reposar".

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