“Prometo, por mi conciencia y honor, cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno, con lealtad al rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”. 2 de junio de 2018. Ocho años atrás, Pedro Sánchez asumía con estas palabras ante el rey su nueva condición de jefe del Ejecutivo.
Apenas un día antes había ganado la moción de censura. Era la primera vez que triunfaba este instrumento constitucional en España. Y Sánchez, además, también se convertía en el primer presidente que no era diputado y en el primer líder del Gobierno que no pertenecía al grupo mayoritario en el Congreso.
Cuando llegó por primera vez al liderazgo del PSOE en 2014, muchos dirigentes lo apodaron “Pedro, el breve”. Había una idea extendida entre sectores del partido de que sería un secretario general de transición. Pero, a estas alturas de 2026, Sánchez se ha convertido en el segundo presidente más longevo de la actual etapa democrática, sólo superado por Felipe González. Pero ya lleva más días en el Palacio de la Moncloa que José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.
Un aniversario agridulce
Sánchez cumple ocho años al frente del Gobierno en un momento muy complicado para su partido, después de la imputación por parte de la Audiencia Nacional del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero por el caso Plus Ultra y de la entrada de la UCO la semana pasada en la sede del partido, en la madrileña calle de Ferraz, para requerir información por el caso Leire Díez, en el que se investiga una posible trama para entorpecer procesos judiciales relacionados con los socialistas.
Pero Sánchez, a pesar de la presión política y mediática, no ve cerca su final. De momento, no se plantea adelantar las elecciones generales, como están pidiendo incluso algunos socios como Junts y el PNV. Su idea es agotar la legislatura en verano del año que viene. En su discurso del domingo en la clausura del congreso de Juventudes Socialistas, el presidente mandó un mensaje muy claro en estos días de zozobra: “Los marrulleros con sus maniobras, y nosotros, a gobernar hasta 2027 y más allá, lo que quieran los españoles”.
Sánchez pone rumbo a esas elecciones a un año vista y con la idea de que puede incluso ser el partido más votado, a pesar de los escándalos que hacen tambalear al partido. Sobre la mesa pone siempre la “cuenta de resultados” del Gobierno con la economía española liderando la UE y con la filosofía de que la vida de los ciudadanos no es la que dibujan las derechas mediáticas.
Tampoco tiene intención de ir a un congreso extraordinario, como solicitan algunas voces del partido, como el expresidente de la Junta de Andalucía Rafael Escuredo y el actual alcalde de León, José Antonio Diez. En la reunión de la dirección socialista en Ferraz, presidida este lunes por el propio Sánchez, se hizo una defensa cerrada del actual Gobierno e imperó la sensación de resistencia.
La portavoz del PSOE, Montse Mínguez, aseguró, tras la reunión de la cúpula socialista, que no hay intención de cambiar el calendario interno del partido y aseveró que siempre se “escucha a todos”. Pero remarcó que también se escucha “a la gente que dice que hay que aguantar, que hay que resistir porque los datos avalan a este Gobierno”.
Sánchez ya expresó hace un año, en mitad de la tormenta por el informe de la UCO sobre Santos Cerdán, que su intención es ser el candidato en las próximas elecciones generales. A pesar de los titulares, en el partido no hay ahora mismo ningún dirigente que tenga la fuerza para poder ganar al actual presidente en unas primarias.
Pendiente de los sumarios y de los socios
En el PSOE siguen a la espera de que se haga público el sumario sobre el caso Leire Díez para analizar la situación y meditar la posibilidad de tomar alguna decisión interna respecto a las personas citadas en el auto por el juez Santiago Pedraz. Y Sánchez ya ha pedido comparecer en el Congreso, aunque no lo hará hasta después del 19 de junio, cuando vuelva del Consejo Europeo.
Desde las filas socialistas se sigue insistiendo en las “casualidades” que se están produciendo a nivel jurídico, político y mediático. La idea que trasladan desde Ferraz, como subrayó Mínguez ante los periodistas, pasa por esta línea: “No tenemos miedo a la justicia. Es la segunda vez que viene la UCO a Ferraz y aquí no encontró lo que sí encontró en Génova”.
Además, en el PSOE están muy atentos estos días a los movimientos que se puedan dar en el Congreso. El líder de los populares, Alberto Núñez Feijóo, insistió en su presión a Junts y el PNV con la posibilidad de apoyar un cambio de Gobierno en el que no esté Vox, que pueda servir para convocar elecciones anticipadas. Los socialistas lanzaron guiños a estos dos partidos trasladando que España crece y crea más puestos de trabajo que ningún otro país europeo gracias “al impulso” del Ejecutivo y “al apoyo de los socios de investidura”.
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Sánchez vive este octavo aniversario presidiendo precisamente el Consejo de Ministros en el Palacio de la Moncloa. En esta mesa solo quedan tres ministros de su primer Ejecutivo: Fernando Grande-Marlaska (Interior), Margarita Robles (Defensa) y Luis Planas (Agricultura, Pesca y Alimentación).
El primero de ellos es ya el ministro del Interior más longevo en la actual etapa democrática. Y Robles y Planas están a punto de convertirse en los que más tiempo han pilotado sus respectivos departamentos, aunque todavía les ganan en duración Narcís Serra y Carlos Romero (que estuvieron ocho años y tres meses en el Gobierno de Felipe González). Además, Sánchez trabaja en estos momentos para lograr que el ministro de Agricultura se haga con la dirección de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Sánchez cumple ocho años dirigiendo el país desde La Moncloa. Y aspira a seguir tras las elecciones de 2027. En permanente escritura de su Manual de resistencia.
“Prometo, por mi conciencia y honor, cumplir fielmente las obligaciones del cargo de presidente del Gobierno, con lealtad al rey, guardar y hacer guardar la Constitución como norma fundamental del Estado, así como mantener el secreto de las deliberaciones del Consejo de Ministros”. 2 de junio de 2018. Ocho años atrás, Pedro Sánchez asumía con estas palabras ante el rey su nueva condición de jefe del Ejecutivo.