La nueva legislatura

Tres respuestas a las incógnitas del “grupo de grupos” de Podemos en el Congreso

Tres respuestas a las incógnitas del “grupo de grupos” de Podemos

¿Cómo funcionará el nuevo grupo parlamentario que compartirán Podemos, En Marea y En Comú Podem en el Congreso? ¿Ha faltado el partido de Pablo Iglesias al pacto que alcanzó hace unos meses con Compromís? La confirmación de que las confluencias gallega y catalana se unirán a la formación morada en la Cámara abre una serie de dudas sobre el futuro de este grupo y también acerca de si afectará a las negociaciones con el PSOE para la posible investidura de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno.

El pasado martes, Podemos, En Marea y En Comú Podem registraron al filo del plazo su petición para tener un grupo "confederal" que diera voz a las confluencias, toda vez que la Mesa del Congreso se negó a facilitar los grupos propios para las coaliciones. Según señaló el número dos de Podemos, Íñigo Errejón, las dos alianzas tendrán plena autonomía de voto y para gestionar los recursos, así como presencia propia en los debates. 

Los detalles del funcionamiento del grupo aún no están decididos, aunque sí se conoce que En Marea tendrá una portavocía adjunta rotatoria que ocupará en primer lugar Alexandra Fernández, mientras que Xavi Domènech, líder de En Comú Podem, ocupará la primera portavocía adjunta del grupo conjunto. Tampoco se sabe todavía si los cuatro diputados de Compromís terminarán uniéndose a sus compañeros o adscribiéndose al Grupo Mixto, una vez que este miércoles la Mesa rechazó su petición de formar grupo propio.

¿Quebró Podemos su acuerdo con Compromís?

Precisamente el hecho de que los cuatro diputados de Podemos en la coalición Compromís-Podemos-És el moment y la independiente Rosana Pastor decidieran unirse directamente al grupo de Podemos y las dos confluencias en lugar de insistir hasta el final en la reivindicación de un grupo propio valenciano ha generado tensiones entre Compromís y Podemos. El líder de la formación valenciana en el Congreso, Joan Baldoví, protestó el martes porque, a su juicio, los diputados valencianos de Podemos “tenían que haber firmado” la petición del grupo junto a los de Compromís porque “así se especificaba en el acuerdo” que firmaron ambas organizaciones al suscribir la coalición.

“Entiendo que cuando alguien firma un protocolo hay que ser consecuente”, criticó Baldoví. Y, con el texto en la mano, el dirigente tiene motivos para la queja, porque el protocolo establece que los nueve parlamentarios de la coalición tendrían que haberse mantenido unidos reclamando el grupo al menos hasta formalizar un recurso ante la Justicia. "En caso de que la Mesa del Congreso, con una interpretación restrictiva del reglamento, denegara el derecho de los miembros de la candidatura a constituir un grupo propio valenciano, éstos agotarán la vía legal llegando, si se tercia, al Tribunal Constitucional", estipula el acuerdo, que apunta que "mientras tanto, los miembros de la coalición propuestas por Podemos podrán optar por constituir un subgrupo valenciano dentro de Podemos".

La coalición catalana, por ejemplo, no preveía una alternativa tan específica, según explican fuentes conocedoras del pacto firmado entre Podemos, ICV, EUiA, Barcelona en Comú y Equo. Y no lo hacía, explican estas fuentes, porque cuando se firmó el principal temor de los dirigentes catalanes no era que la Mesa del Congreso entendiera que eran una rama de Podemos en Cataluña que quería desgajarse en el Congreso de su matriz –a grandes rasgos, el argumento esgrimido por PP, PSOE y Ciudadanos para negar el grupo parlamentario–, sino el hecho de no poder llegar al 15% en todas las provincias catalanas, el mínimo que establece el reglamento para formar grupo propio.

"Nuestra primera opción, si no obteníamos ese porcentaje mínimo, era apelar a una interpretación flexible del reglamento" que permitiera a En Comú Podem tener grupo aún sin haber obtenido un 15% del voto en las cuatro provincias catalanas, explica este dirigente, que señala que también se contemplaba en el acuerdo la modificación de las normas para rebajar estas exigencias. La última opción, sostiene, pasaba por integrar un grupo con las confluencias gallega y valenciana.

¿Qué diferencias hay entre el grupo confederal y los grupos propios?

La portavoz de En Marea, Alexandra Fernández, aseguró que el grupo confederal era "la mejor opción" posible para las confluencias, una vez descartada la posibilidad de configurar un grupo separado. Pero, no obstante, existen algunas diferencias palpables –fundamentalmente, a nivel de presupuestos y tiempos de intervención en el Congreso– entre tener un grupo propio y constituir un "grupo de grupos", como lo definió Íñigo Errejón.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias, aseguró hace unos días que Podemos y sus alianzas estaban dispuestas a renunciar a parte de sus recursos si eso era óbice para que se les concedieran cuatro grupos. El Congreso otorga dos subvenciones a los grupos parlamentarios: una de 28.597 euros mensuales –según los últimos datos disponibles, que la Mesa tendrá que revisar próximamente– por el mero hecho de existir y otra de 1.645 euros por cada diputado que integre el grupo.

Dado que únicamente habrá un grupo, las alianzas pierden la posibilidad de cobrar la primera de las subvenciones. No obstante, Errejón explicó el martes que las coaliciones tendrán "manejo propio de los recursos", lo que implica que En Comú Podem y En Marea controlarán 19.740 y 9.870 euros: los correspondientes a sus 12 y seis diputados, respectivamente. Los tres subgrupos serán auditados por separado por el Tribunal de Cuentas, informa un dirigente de la coalición catalana.

Algo más peliaguda será la cuestión de los tiempos. José María Morales, catedrático de Derecho Constitucional en la Universidad de Sevilla (US) y experto en derecho parlamentario, explica que hay diferencias en la forma en que los grupos intervienen en cada uno de los debates en el Congreso, pero señala que el hecho de que Podemos y las confluencias tengan un sólo grupo les obligará a repartirse el tiempo que los portavoces de otros grupos disfrutarán completo.

"En el debate de investidura, por ejemplo, intervienen sólo los portavoces de los grupos durante un tiempo previamente tasado", señala el experto, que apunta que es posible "ceder los tiempos" a otros miembros del mismo grupo parlamentario, por lo que Xavi Domènech y Alexandra Fernández podrán intervenir junto a Pablo Iglesias. En otros debates importantes, como el del estado de la nación, "el tiempo de cada grupo se reparte en función del número de diputados" con los que cuente, por lo que Podemos y las dos confluencias tendrán que decidir si se reparten a partes iguales su porción o ponderan el peso de los 47 diputados de Podemos frente a los apenas 18 que suman las coaliciones.

En cuanto a las comisiones parlamentarias, Morales explica que suelen estar compuestas por entre 36 y 39 miembros y que reflejan proporcionalmente el peso de los partidos en el parlamento. Por ello, las coaliciones gallega y catalana no tendrán problemas en colocar representantes en las mismas. Lo que tendrá que ser objeto de negociación dentro del grupo parlamentario el reparto de los cargos, ya que el presidente de cada comisión, así como el vicepresidente, los portavoces, portavoces adjuntos y secretarios tienen un plus salarial.

La Junta de Portavoces –encargada, por ejemplo, de fijar el orden del día de los plenos– es un caso similar, ya que los grupos parlamentarios tienen libertad para designar a sus representantes y cabe la posibilidad de que exista "más de un portavoz por parte de cada grupo", según Morales (de hecho, el Grupo Mixto tuvo en la legislatura pasada representantes de cada uno de los partidos que lo integró). Las dificultades para Podemos, En Comú Podem y En Marea podrían darse si tuviesen posiciones diferentes sobre un tema, ya que en la Junta de Portavoces se ejerce el método del "voto ponderado": cada grupo parlamentario vota según su peso en número de diputados de forma indivisible.

¿afecta el grupo único a la negociación con el PSOE?

El pasado martes, tanto Errejón como Alexandra Fernández y Xavi Domènech fueron muy duros con el PSOE, al que acusaron de tener "un problema grave de coherencia", en palabras del número dos de Podemos, que aseguró que la actitud de los socialistas aumenta el "escepticismo" de Podemos hacia ellos. “Lo único que nos encontramos fue un muro”, denunció por su parte Fernández, que incluyó a los socialistas en el grupo de “los partidos del búnker”; para Domènech, por su parte, el PSOE estuvo practicando “juegos parlamentarios frívolos” durante las negociaciones con la intención de “dividir” a las confluencias.

Pero el propio Errejón no quiso cerrar las puertas a una negociación con los socialistas y aseguró que Podemos sigue teniendo la "mano tendida" si el PSOE se aviene a hablar de "propuestas". Y no es el único gesto de la formación morada, que en las últimas semanas ha puesto más énfasis a su discurso social a diferencia de los días inmediatamente posteriores a las elecciones, cuando la exigencia del referéndum de independencia en Cataluña centró el mensaje de Podemos de cara a la investidura. "Los debates de quién va a conformar el nuevo Gobierno no pueden esperar", señaló este miércoles Irene Montero, nueva portavoz adjunta de Podemos en el Congreso.

Tras el duro despliegue dialéctico de los últimos días, las confluencias también han querido mostrarse conciliadoras con el partido liderado por Pedro Sánchez. Tras su encuentro con el rey de este miércoles, Fernández aseguró que En Marea podría apoyar la investidura de Sánchez si éste enarbola un proyecto "reformista" y "de izquierdas", mientras que Enric Morera, líder del Bloc Nacionalista Valencià y dirigente de Compromís, aseguró que su partido está "abierto a estudiar una investidura de Pedro Sánchez como futuro presidente de Gobierno" para así "repetir el Pacto del Botànic, el acuerdo plural, positivo y estable que tenemos en la Comunitat Valenciana".

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