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    <title><![CDATA[infoLibre - Rafael Ruiz]]></title>
    <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/autores/rafael-ruiz/]]></link>
    <description><![CDATA[infoLibre - Rafael Ruiz]]></description>
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      <title><![CDATA[El bipartidismo se refuerza a costa de sus socios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/bipartidismo-refuerza-costa-socios_1_2180657.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/6392fedc-59ba-46a1-8fbc-ce27b0b74cb1_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El bipartidismo se refuerza a costa de sus socios"></p><p>El análisis independiente del <a href="https://www.infolibre.es/politica/cis-abril-aumenta-ventaja-psoe-13-puntos-pp-baja-puntos-intencion-voto-vox_1_2180519.html"  >barómetro del CIS publicado este lunes 20 de abril</a> confirma la tendencia observada en la mayor parte de encuestas privadas de las últimas semanas: <strong>Sánchez coge aire a lomos de la bandera opositora a Trump e Israel, y Feijóo aprovecha el momento de dudas que atraviesa Vox para relanzar al PP</strong>. Socialistas y populares se discuten la victoria en votos, con los segundos por delante en escaños. </p><p>La suma de PP y Vox alcanzaría una amplia mayoría absoluta de 187 asientos en el Congreso de los Diputados, 13 menos de la que llegó a marcar hace unos meses. Podemos verlo en el cuadro siguiente.</p><p>Las continuas <a href="https://www.infolibre.es/politica/trump-convierte-espana-blanco-ira-condenar-ataque-ilegal-iran_1_2155319.html"  >referencias de Trump a España</a> deben celebrarse en Ferraz como goles en un Mundial, habida cuenta de su impacto en el tablero electoral. Si tomamos como referencia el voto directo declarado al PSOE que ofrece el propio CIS (sin recalcular) ha pasado en un solo mes del 22,4% al 27,4%, pero más allá de este indicador, incompleto al no estar ponderado, la estimación confirma el cambio de paso. </p><p>Ya con datos recalculados, el ascenso sigue siendo importante. <a href="https://www.infolibre.es/politica/guerra-iran-remueve-tendencias-voto-fondo-abre-nuevo-escenario-freno-vox_1_2173373.html"  ><strong>Desde que empezara la guerra</strong></a><strong>, a finales de febrero, el PSOE ha recuperado 2,7 puntos de estimación </strong>(del 27,4% de votos válidos de febrero al 30,1% de abril) y 10 escaños (de 111 en febrero a 121 en abril), poniendo distancia con su momento más delicado, tras verse golpeado en el flanco de regeneración, que era una de las banderas enarboladas hasta el estallido del <a href="https://www.infolibre.es/temas/caso-koldo/"  ><em>caso Koldo</em></a>.</p><p>Posiblemente el dato más representativo del impacto doméstico del <a href="https://www.infolibre.es/politica/izquierda-internacional-busca-rearmarse-barcelona-momento-convulsion-ultraderecha_1_2178907.html"  >posicionamiento internacional de Sánchez</a> frente al presidente estadounidense es la valoración que obtiene entre sus propios votantes, <strong>un 7,2 en la escala 1 a 10</strong>. <strong>Es su mejor nota desde el ya lejano octubre de 2023</strong>. Su efecto se deja notar también en la transferencia abierta de votantes de Sumar y Podemos hacia el PSOE. </p><p>Hasta aquí las buenas noticias para el PSOE, al que la incipiente recuperación parece haberle instalado en una suerte de conformismo expectante. <a href="https://www.infolibre.es/politica/once-aprendizajes-elecciones-aragon_1_2159285.html"  >En Aragón hubo alivio</a> por no caer más allá del suelo histórico de la formación en la región, <a href="https://www.infolibre.es/politica/votado-municipio-elecciones-castilla-leon_1_2162382.html"  >en Castilla y León la derrota se celebró casi como una victoria</a> y, con la sombra andaluza cada vez más alargada, se mira con buenos ojos unos datos nacionales que están lejos aún de discutir la absoluta a la derecha. </p><p><strong>El porcentaje obtenido en el barómetro de abril por los partidos a la izquierda del PSOE es el más bajo de toda la serie histórica</strong> -desde que apareciera Podemos y posteriormente Sumar- lo que evidencia la debilidad actual de este espacio. </p><p>El resultado de ambos en Aragón y Castilla y León apuntan a un escenario de confluencia en el PSOE en la mayoría de comunidades, salvo las de sensibilidad identitaria dual donde las marcas de obediencia en el territorio pueden hacer de sostén. A falta de nuevas noticias en la cuestión del liderazgo y la unidad, <a href="https://www.infolibre.es/politica/izquierda-alternativa-encamina-cita-electoral-fragmentada-andalucia-tres-listas_1_2168159.html"  >con el ruido de fondo de las listas andaluzas</a>, la conversión de votos en escaños sigue siendo insuficiente para la izquierda al quedarse muchas papeletas sin premio. Sin resolver esta situación la ley D’Hondt hará el resto.</p><p><strong>Hay que irse hasta julio del año pasado para ver al Partido Popular romper la barrera psicológica del 30% y aproximarse a los 130 escaños.</strong> Tras un año de rallye alcista de Vox, el frenazo ha llegado justo en el momento perfecto para los conservadores, a las puertas de las elecciones andaluzas, las más importantes de todas las celebradas hasta el momento en los caucus de la derecha. </p><p>Del resultado andaluz llegarán nuevos vientos, que impulsarán aún más las tendencias observadas en este barómetro o las corregirán. Son, por tanto, unas elecciones trascendentales para entender el mapa resultante hasta las autonómicas del próximo año, si no media convocatoria anticipada. </p><p><strong>El contexto general apunta a una menor fuga de votantes del PP a Vox</strong>. También del PSOE, sin que se haya reducido la transferencia global de socialistas a la derecha, que sigue situada en el 10%, desnivelando la balanza.</p><p>Vox ha chocado con varias piedras en su camino reciente: la primera de ellas, <strong>las expectativas desbordadas</strong>, como quedó demostrado en Castilla y León, donde apenas unas décimas robadas por SALF (el partido de Alvise) le hicieron perder tres escaños, y sobre todo, el relato de escalada ininterrumpida. El PP puso en ese momento toda la carne en el asador para ganar la batalla comunicativa y, un resultado que para Vox era su techo histórico, se convirtió de la noche a la mañana en “pinchazo” por no haber roto la barrera del 20%. </p><p>La segunda piedra son <a href="https://www.infolibre.es/politica/espinosa-avisa-abascal-derrota-orban-buen-lider-deteriora-le-desplazar_1_2176691.html"  >los líos orgánicos</a>, que nos retrotraen a otros partidos de reciente creación que tuvieron serios problemas internos. <strong>No es casualidad que el foco de esos ataques sea Abascal, que hasta el momento había pasado ileso del fuego cruzado a su alrededor</strong>. La nota del bilbaíno entre sus votantes ha pasado del 7,5 de noviembre de 2025 al 6,5 actual, un retroceso vertiginoso y especialmente acusado este último mes. Es su peor valoración en años. </p><p><strong>La tercera piedra es la falta de un relato claro</strong>. Durante meses Vox ha crecido bajo el mantra de ser el partido “que habla claro”, guste más o menos. De tener claro lo que quiere. <strong>Esto se ha resquebrajado en las </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/gobernar-vox-apuesta-pp-desgastar-ultraderecha-reforzarla_1_2164938.html"  ><strong>negociaciones eternas para formar gobierno</strong></a><strong> tras las elecciones regionales</strong>. En Andalucía se suman las dificultades para dar con la tecla de un relato diferenciador. Hay que decir que <strong>este CIS contempla entrevistas realizadas entre el 6 y el 10 de abril, con lo que deja fuera el acuerdo en Extremadura (</strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/guardiola-radicaliza-pacto-vox-no-cumplio-2023-busca-estabilidad-frente-eventual-ruptura_1_2179516.html"  ><strong>que ha traído cola en las filas populares</strong></a><strong>) y la entrada en vigor el pasado día 15 de la </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/fuerza-asociativa-empujo-regularizacion-reorganiza-convertirla-ahora-acceso-derechos_1_2179368.html"  >regularización masiva de más de medio millón de migrantes en España</a>, que ha podido meter de nuevo a Vox en la pelea con un marco más propicio. Lo veremos en el siguiente barómetro.</p><p>_____________________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 20 Apr 2026 18:22:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El bipartidismo se refuerza a costa de sus socios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,El pulso electoral,CIS,Barómetro del CIS]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Barómetro del CIS de marzo: suben PSOE y PP, baja Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/barometro-cis-marzo-suben-psoe-pp-baja-vox_1_2164282.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/362fb1a5-633d-4e8d-a18e-6fed2a5859ba_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barómetro del CIS de marzo: suben PSOE y PP, baja Vox"></p><p>Cinco meses ha estado la formación de <a href="https://www.infolibre.es/temas/santiago-abascal/" target="_blank" >Santiago Abascal</a> en los límites de la frontera del 20%, <strong>donde viene chocando contra la demografía</strong>, que una vez más hace de freno frente al avance de <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/" target="_blank" >Vox</a>, como también ha ocurrido en <a href="https://www.infolibre.es/temas/castilla-y-leon/" target="_blank" >Castilla y León</a>. Marzo supone la primera corrección relevante en más de un año (18,1%), al caer nueve escaños respecto al mes pasado. Está, en todo caso, en una situación clave, llave de tres gobiernos autonómicos, y en disposición de dificultar la aritmética en <a href="https://www.infolibre.es/temas/andalucia/" target="_blank" >Andalucía</a>.</p><p>El análisis independiente de las tablas del barómetro del <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/" target="_blank" >Centro de Investigaciones Sociológicas</a> (CIS) de marzo, publicado este martes, nos deja además otros titulares de interés, <strong>como el alza del Partido Popular y del PSOE con relación a febrero </strong>(aunque siguen estando por debajo de su resultado en 2023) o <strong>el difícil momento que atraviesa Podemos</strong>, al que le ha durado poco la inercia positiva de las elecciones extremeñas. Podemos verlo en el cuadro siguiente. </p><p>El PP ha olido sangre, como demuestra <strong>la subida de tono de Núñez Feijóo</strong> <em>(“los españoles han hablado y piden pacto, ¡ya está bien!</em>”) y la batería de noticias que podemos encontrar estos días en círculos cercanos a los populares, <strong>atacando a Vox</strong> a causa de sus líos orgánicos y de las expectativas no satisfechas en las recientes elecciones castellanoyleonesas.</p><p>Algo parecido sucede en el bloque contrario. Mientras <a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/" target="_blank" >Yolanda Díaz</a> estaba de viaje en la ceremonia de los Óscar, el presidente del Gobierno seguía pescando en el río revuelto de<strong> Sumar y Podemos</strong>, revitalizado por su ascendencia internacional y el papel que le han otorgado fuera de nuestras fronteras, y que <em>The Financial Times</em> ha calificado de<strong> “némesis de Trump”</strong>. </p><p>En Castilla y León, el efecto del “no a la guerra” fue, seguramente, limitado, pero ha dado una causa al electorado progresista para no quedarse en casa y<strong> ha acelerado la transferencia al PSOE.</strong> En caso de nuevas elecciones generales, los números del actual bloque de gobierno siguen sin dar, y no tiene visos de que esta fotografía vaya a cambiar mientras persista<strong> la división a la izquierda del PSOE</strong>. A falta de esta, lo que se está trazando es un reagrupamiento alrededor de <a href="https://www.infolibre.es/temas/pedro-sanchez/" target="_blank" >Sánchez</a>.</p><p>Merece la pena detenernos unos minutos para hacer una lectura de lo que ha pasado en la tierra del Cid. Realmente, las cosas<strong> se han movido menos </strong>de lo que aparentan, pero dejan claves con lectura en el escenario general. Algunas de ellas:</p><p>Si en Castilla y León han estado cerca del PP, en el conjunto de España le podría situar en disposición de pelear la primera plaza, al menos <strong>en número de votos</strong>. Es lo que refleja también este CIS de marzo, <strong>con un empate técnico en cabeza</strong>. Otro factor destacado del barómetro publicado este miércoles es el de la valoración de líderes entre sus propios votantes. Yolanda Díaz (6,8), tras su renuncia a volver a presentarse como líder de <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/" target="_blank" >Sumar</a>, alcanza su mejor valoración desde septiembre de 2024 y Pedro Sánchez (6,9) mejora una décima, mientras Feijóo (6,0) y Abascal (7,2) caen.  </p><p>_____________________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 19 Mar 2026 05:01:09 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <title><![CDATA[Once aprendizajes tras las elecciones de Aragón]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/once-aprendizajes-elecciones-aragon_1_2159285.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/95feebbb-84a0-4d1f-ba9a-ee8c95cce100_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Once aprendizajes tras las elecciones de Aragón"></p><p>La semana pasada el CIS publicó el <a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3548-postelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-arag%C3%B3n-" target="_blank"><strong>estudio postelectoral</strong></a><a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3548-postelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-arag%C3%B3n-" target="_blank"> sobre las recientes elecciones </a><a href="https://www.cis.es/es/w/avance-de-resultados-del-estudio-3548-postelectoral-elecciones-auton%C3%B3micas-2026.-comunidad-aut%C3%B3noma-de-arag%C3%B3n-" target="_blank"><strong>autonómicas de Aragón</strong></a>, celebradas el 8 de febrero, poniendo luz a los interrogantes que aún quedaban en el aire.  </p><p>El análisis de los microdatos nos permite esbozar algunas de las <strong>principales conclusiones</strong></p><p>¿Por qué entonces ha ganado la derecha con tanta claridad? Hay que señalar tres aspectos capitales. El primero de ellos es que ya en 2023 la suma de <strong>PP y Vox alcanzó el 47% de los votos válidos</strong>. El segundo, la entrada masiva de voto a Vox entre dos grupos que no votaron en 2023: <strong>los nuevos votantes</strong> que se han incorporado por vez primera al censo electoral <strong>y los abstencionistas</strong>. El tercero el saldo positivo que obtiene entre bloques. Vamos a profundizar uno a uno. </p><p>_____________________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 11 Mar 2026 05:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,PSOE,Elecciones,Aragón,Abstencionismo,CIS,El pulso electoral]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[El CIS confirma el giro estructural del tablero político]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cis-confirma-giro-estructural-tablero-politico_1_2129222.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f7b6dcc5-aeb7-44b0-a78e-1d409ccc9357_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El CIS confirma el giro estructural del tablero político"></p><p><a href="https://www.infolibre.es/temas/pp/"  >PP </a>y <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/"  >Vox </a>suman hoy 12 millones de votos que se traducirían en <strong>194 escaños, dieciocho por encima de la mayoría absoluta,</strong> situada en 176. El análisis independiente de las tablas del <a href="https://www.infolibre.es/temas/barometro-del-cis/"  >barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas</a> (CIS), publicado este viernes, amplía la ventaja de la derecha, sin visos de que vaya a cambiar a corto plazo, con Vox catapultado, el PP dejándose llevar por la ola de los de Abascal y la izquierda sin señales de recuperación. </p><p>El trabajo de campo de este <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/"  >CIS </a>se realizó <strong>entre el 5 y el 10 de enero</strong>, con lo que no recoge los efectos del acuerdo de Gobierno central y la Generalitat <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-afianza-vinculo-erc-pesar-riesgo-pp-desgaste-montero-andalucia_1_2124936.html"  >en las negociaciones con ERC</a> sobre el nuevo modelo de financiación autonómica. Pero sí <a href="https://www.infolibre.es/politica/elecciones-extremadura-21d_6_2118056.html"  >las elecciones extremeñas</a>, la operación de Estados Unidos para capturar a <strong>Maduro</strong> y su resaca posterior, las amenazas de Trump a <strong>Groenlandia</strong> que han puesto en jaque la autonomía europea, y los registros realizados por la <strong>Guardia Civil</strong> en diciembre a empresas públicas en el marco de la investigación que desarrolla la <a href="https://www.infolibre.es/temas/audiencia-nacional/"  >Audiencia Nacional</a>.</p><p><strong>Uno.</strong> 1.555.000 votantes del PP en 2023 cogerían hoy la papeleta de Vox. La transferencia de un partido a otro está en el punto más alto de los últimos tres años y medio. </p><p><strong>Dos.</strong> La izquierda no logra sacar de la abstención a un 1.100.000 votantes que siguen a día de hoy desmovilizados, y sobre los que fía gran parte de sus esperanzas en la recta final. </p><p><strong>Tres.</strong> El pulso entre los bloques de 2023 se estabiliza tras crecer varios meses de manera consecutiva, con un saldo favorable a la derecha de más de 700.000 electores. </p><p><strong>Cuatro</strong>. El PP no tiene asegurada la primera plaza. Mantiene el 28% de diciembre apenas unas décimas por encima del <a href="https://www.infolibre.es/temas/psoe/"  >PSOE</a> (27,5%), que ha retrocedido ligeramente en las últimas semanas. La visión retrospectiva respecto al resultado que obtuvieron en las elecciones de 2023 nos habla de un Partido Popular que pierde 5,1 puntos y 20 escaños y de un Partido Socialista que cae 4,2 puntos y 10 diputados. </p><p><strong>Cinco.</strong> Aumenta la fuga de voto del PSOE a Vox en detrimento del PP. No es que la transferencia a las derechas se amplíe respecto a diciembre, sino que parte del voto que se iba al PP, se va ahora a Vox, en un proceso que se viene manifestando de unos meses a esta parte. En enero son 397.000 los votantes del PSOE que optarían por el PP y 332.000 los socialistas que optarían por Vox. Hace un año la transferencia de izquierda a derecha se producía casi exclusivamente al PP. </p><p>Al menos esa es la impresión que queda a tenor del marco comunicativo de esta semana, en la que han abundado las encuestas que han elevado<strong> las expectativas de voto de la formación verde</strong>. Los titulares van en la misma dirección:</p><p><em>Vox se dispara al 18% y eleva a 13 puntos la ventaja del bloque de la derecha sobre la izquierda (El País).</em></p><p><em>Abascal registra un nuevo techo y eleva la suma conservadora, que arrebata más de 500.000 votos a la izquierda (El Mundo)</em></p><p><em>Sacudida electoral: Feijóo mantiene 40 escaños de ventaja sobre Sánchez pero Vox ya está a sólo otros 40 del PSOE (El Español)</em></p><p>Lo de Vox se veía venir desde hace tiempo. Los análisis mensuales de los microdatos de los barómetros del CIS que<a href="https://www.infolibre.es/politica/tres-hechos-clave-marcan-horizonte-electoral-espana_1_2100800.html"  > venimos publicando en </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/tres-hechos-clave-marcan-horizonte-electoral-espana_1_2100800.html"  ><strong>infoLibre</strong></a> ya advertían desde hace meses de la efervescencia de la derecha antisistema. Antes del verano situábamos a los de <a href="https://www.infolibre.es/temas/santiago-abascal/"  >Abascal</a> por encima del 18%, <strong>con margen para crecer hasta el 20%</strong>, donde debería vencer una resistencia, vinculada a la pirámide demográfica española, si quería seguir escalando. <strong>Ya estamos en ese punto. </strong></p><p>La lectura de parte que también empieza a deslizarse en alguna tertulia y medio de comunicación es que la segunda posición podría llegar a estar comprometida si Vox sigue creciendo, lo que nos llevaría al escenario de algunos países como<strong> Portugal, Países Bajos, Suecia, Francia, Italia</strong>, y otros, en los que la socialdemocracia, o las izquierdas en su conjunto, se han visto relegadas tras ser actores cardinales<strong> </strong>de las últimas décadas. </p><p>¿Es eso posible en España? En España hay casuísticas importantes: la primera es que <strong>el PSOE obtiene un altísimo porcentaje de voto entre mayores de 65 años</strong>, cercano al 30% sobre el censo, seguido por el PP con el 20%, en un país como el nuestro en el que los mayores de 65 suponen alrededor de una cuarta parte del censo electoral. La segunda es que en algunos de estos países, y en otros en “transición” hacia este modelo, como Alemania, el partido conservador <a href="https://www.infolibre.es/internacional/merz-rechaza-colaborar-ultraderechista-afd-e-insta-combatirla-centro_1_2098380.html"  >ha hecho de la oposición a los populistas de derechas una de sus banderas</a>, algo impensable aquí. La tercera es que la implantación en provincias medianas y pequeñas del PSOE (y del PP) dificultan esa posibilidad, que de suceder podría <strong>poner en jaque a cualquier de los actores del bipartidismo</strong>. No en vano Vox no se expresa como muletilla del PP sino que aspira a ser hegemónico en la derecha. </p><p>En febrero de 2022, <strong>cuando las tropas rusas invadieron Ucrania</strong>, el PP tocaba fondo con una estimación que caía por debajo del 20% a causa de la grave crisis orgánica que vivió en los estertores de la época de <a href="https://www.infolibre.es/temas/pablo-casado/"  >Pablo Casado</a>. De ahí hasta marzo de 2024 experimenta un ascenso vertiginoso a lomos de la llegada desde Galicia de <a href="https://www.infolibre.es/temas/alberto-nunez-feijoo/"  >Alberto Núñez Feijóo</a>, que lleva al PP a ser primera fuerza destacada con el 35% de los votos. Un alza con sus vaivenes, como la caída posterior a las elecciones de 2023 en las que ya se veía en La Moncloa, pero en todo caso consistente. </p><p>En ese proceso Vox perdió pie, hasta el punto de que <strong>temió caer por debajo de la barrera psicológica, y muy dañina en términos de ley D’hondt, del 10% de los votos.</strong> Parece que habláramos de hace una eternidad, pero esto sucedió hace bien poco… </p><p>En el lado izquierdo, el PSOE, aun con sus problemas y con una estimación que no llegaba al 30%, mantuvo en todo ese periodo una extraordinaria estabilidad, reforzada tras una gran campaña electoral y el resultado de las elecciones generales, al mismo tiempo que <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/"  >Sumar</a> se iba debilitando. </p><p><strong>El peso en todo aquello de la guerra de Ucrania puede definirse de reducido</strong>, habida cuenta de que los bloques se mantuvieron sin grandes movimientos hasta la recta final de las elecciones, pero alguna incidencia tuvo. Donde más se pudo sentir, por desgaste o incomodidad, fue en Vox y en <a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/"  >Podemos</a>, sobre todo en el primero, que tuvo que hacer equilibrios para justificar su posición, en un momento además de tendencia electoral a la baja. El CIS es bastante concluyente a este respecto: mientras 7 de cada 10 votantes de PP y PSOE se mostraban preocupados por lo que estaba sucediendo en <a href="https://www.infolibre.es/temas/ucrania/"  >Ucrania</a>, en el caso de Vox eran “solo” 4, lo que mostraba a un electorado dividido y a un partido timorato en la denuncia. </p><p><strong>En octubre de 2023 se produce el ataque de Hamás contra Israel</strong>, seguido de la campaña militar israelí en La Franja. En los primeros meses de conflicto, con el <em>shock</em> de los atentados de <a href="https://www.infolibre.es/temas/hamas/"  >Hamás</a> presente, la derecha aumenta la brecha frente a la izquierda. En esos momentos, el PP mantenía una tendencia alcista tras pasar el duelo por el resultado de las elecciones generales y, sobre todo, <strong>Vox despegaba tras muchos meses cayendo</strong>. </p><p>La guerra sigue y el relato empieza a virar. La primavera de 2024 es ya un suplicio para el PP. Con Gaza le sucede como con tantas otras cosas:<strong> la indefinición</strong>. Vox, sin embargo, marca una posición nítida: aunque hay una mayoría de españoles crítica con la intervención israelí, hay una derecha que sintoniza con el discurso claro y sin ambages de los de Abascal. Hay un dato que resulta apabullante: 8 de cada 10 mujeres <em>zeta</em>, <em>millennials</em> (menores de 35 años) y <em>boomers</em> (mayores de 65) se mostraban preocupadas, sin embargo mientras 8 de cada 10 hombres <em>boomers</em> mostraban su preocupación, solo 4 de cada 10 <em>millennials</em> o <em>zeta</em> lo hacían. La franja joven masculina, esa en la que Vox es hegemónico desde hace tiempo, <strong>rompía de nuevo la homogeneidad del posicionamiento por generaciones. </strong></p><p>Mientras tanto el electorado popular se mantenía dividido a partes iguales: 50% preocupado, 50% no lo estaba. Como sus dirigentes. Al PP se le vio descolocado (recordemos el debate sobre si era genocidio o el distinto discurso de Feijóo y de Ayuso), lo que a la postre <strong>redujo la transferencia de votos que le llegaban del PSOE y aumentó la que se iba a Vox. </strong></p><p>Esta dinámica se multiplicaría <a href="https://www.infolibre.es/politica/abascal-cumple-amenaza-rompe-gobiernos-autonomicos-pp_1_1839606.html"  >tras salirse Vox de los Gobiernos en verano</a> de ese mismo año y <a href="https://www.infolibre.es/internacional/trump-roza-victoria-harris-dios-salvo-vida-salve-pais_1_1893497.html"  >tras ganar Trump las elecciones</a> en noviembre. Ya en 2025 el recrudecimiento de la guerra y la mayor beligerancia activista de la izquierda (Vuelta Ciclista y otros momentos álgidos) <strong>frena la caída de PSOE y Sumar</strong>, que estaban sufriendo electoralmente un duro castigo por la fatiga acumulada por sus votantes tras los escándalos de corrupción asociados al Gobierno que les habían ido minando el último año. </p><p>Puede concluirse que el lado izquierdo cogió algo de aire en torno a la causa gazatí. No en vano, 9 de cada 10 votantes de Sumar y PSOE se mostraron preocupados desde el inicio y Sánchez jugó un rol internacional importante en esos momentos, pero si nos ceñimos al impacto electoral, fueron <strong>pequeñas inyecciones de oxígeno, insuficientes para voltear el tablero político nacional.</strong> Desde luego, muy lejos de lo que ocurriera con la ya lejana guerra de Irak, donde incluso la derecha mostró una oposición decidida el envío de tropas.</p><p>Una diferencia entre Gaza y lo que pasó con Ucrania, es que con el primero no hubo tampoco una mayor fuga de votos de Sumar al PSOE, y sí movilización de ambos en la recta final, desde el verano hasta el fin de las hostilidades. Mirando ya al futuro, <strong>está por ver qué ocurrirá si finalmente España envía tropas de paz a tierras ucranianas. </strong></p><p>Ya en 2026, el pasado 3 de enero,<strong> las fuerzas especiales de Estados Unidos capturaron a Maduro.</strong> Este barómetro del CIS es el primero que recoge el impacto de este suceso, así como las amenazas del presidente norteamericano en relación a Groenlandia. Y las conclusiones apuntan a que una vez más Vox sale fortalecido, el PP descolocado y la izquierda incapaz de activar al electorado dormido o desafecto. </p><p>Aunque el CIS da una radiografía crítica de <a href="https://www.infolibre.es/internacional/maduro-denuncia-agresion-militar-perpretada-eeuu-declara-conmocion-exterior-venezuela_1_2122304.html"  >la intervención de Estados Unidos en Venezuela</a>, <strong>lo que sigue pesando es la realidad doméstica.</strong> Prueba de ello es que una mayoría de votantes de izquierdas –9 de cada 10– se manifiestan contrarios a la intervención, pero eso no evita que una parte de ellos se sitúe en la abstención de cara a unas hipotéticas elecciones generales. </p><p>En la derecha la foto es muy diferente, sólo 1 o 2 de cada 10 votantes consideran que la actuación de Trump fue incorrecta. Siendo en términos de adhesión los de Vox los más significados. A este respecto resulta paradójico que la mitad de electores de derechas considere que la intervención vulneró la Carta de Naciones Unidas y el derecho internacional, de lo que se infiere que lo que está en duda para una parte de ellos no es la propia acción militar <strong>sino la vigencia de las normas, actores y organismos que nos han regido las últimas décadas.</strong></p><p>Lo que no varía es la desafección y la sensación de carestía. Para un 25% de españoles <strong>los políticos y los partidos son el principal problema de nuestro país</strong>, seguido de la vivienda (24%). Cuando la desafección y la carestía se cronifican, lo que se resquebraja es la legitimidad del propio sistema que las sostiene.</p><p>___________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 05:00:31 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El CIS confirma el giro estructural del tablero político]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Barómetro del CIS,CIS,Encuestas electorales,PSOE,PP,Vox,Podemos,Sumar,El pulso electoral]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Barómetro del CIS de diciembre: mucho ruido y pocos cambios]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/barometro-cis-diciembre-ruido-cambios_1_2113728.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4f886300-8fb6-4034-88f4-f5477262fa78_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Barómetro del CIS de diciembre: mucho ruido y pocos cambios"></p><p>Antes de conocer <a href="https://www.infolibre.es/politica/uco-acude-correos-hacienda-transicion-ecologica-trama-leire-diez_1_2113387.html"  >los registros efectuados este viernes por la Guardia Civil</a> el panorama electoral era prácticamente el mismo que hace un mes. El análisis independiente de las tablas del <a href="https://www.infolibre.es/temas/barometro-del-cis/"  >barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas</a> (CIS), presentado este viernes, <strong>trae pocas novedades respecto a lo ya conocido</strong>: mayoría absoluta de 190 escaños de las derechas, empate técnico entre <a href="https://www.infolibre.es/temas/pp/"  >PP </a>y <a href="https://www.infolibre.es/temas/psoe/"  >PSOE </a>en la disputa por la primera posición y la sorpresa de la reaparición inesperada de Se Acabó La Fiesta (SALF), que rasca un escaño por <a href="https://www.infolibre.es/temas/madrid/"  >Madrid</a>. </p><p>Podemos verlo en el cuadro siguiente.</p><p>Mucho se había especulado sobre el posible impacto electoral que podría tener <a href="https://www.infolibre.es/politica/supremo-condena-fiscal-general-2-anos-inhabilitacion-revelacion-secretos_1_2101259.html"  >la histórica condena e inhabilitación de García Ortiz</a>, la primera en democracia a un fiscal general del Estado. Desde el lado derecho se hablaba de “delincuente”, “condena al sanchismo”, “degradación institucional” y “colapso judicial y político”, entre otros. Y desde la izquierda se deslizaba que esto iba a servir de acicate para <strong>movilizar al electorado progresista dormido</strong>, como reacción ante lo que se entendía como un “atropello”, o tal y como lo definía Podemos, como una forma de “golpismo judicial”.</p><p>Pues bien, el <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/"  >CIS</a>, con trabajo de campo entre el 1 y 5 de diciembre, nos vuelve a mostrar <strong>la distancia que hay entre la ciudadanía y la clase política. </strong>Las posiciones no se han movido apenas, el PP frena su caída y mejora su resultado unas décimas, <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/"  >Vox</a> retrocede un punto tras varios meses de alza, en buena parte por la reaparición del partido de <a href="https://www.infolibre.es/temas/luis-perez-alvise/"  >Alvise</a>, que le quita 200.000 votos, <strong>pero el bloque derecho en su conjunto se mantiene en algo menos de 12,1 millones de votos. </strong>En la izquierda sucede algo parecido: el PSOE sostiene el mismo nivel de apoyo, <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/"  >Sumar</a> gana tres décimas y <a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/"  >Podemos</a> pierde dos. <strong>El bloque permanece en los 9,6 millones de votos.</strong> </p><p>El análisis de los movimientos entre partidos sí muestra alguna ligera variación a la que habrá que seguir la pista en los próximos meses. Posiblemente la más relevante es el <strong>decremento en 100.000 votos de las fugas del bloque izquierdo al derecho,</strong> lo que podría hacernos pensar que lo sucedido con el fiscal sí activó algunos resortes en una parte de los desafectos socialistas. </p><p>No obstante, estos brotes verdes para el PSOE, que había recuperado cuatro puntos desde el verano, parece difícil que se mantengan en el próximo barómetro del CIS tras las revelaciones de estos días que vuelven a golpear al Gobierno (a través de su socio mayoritario) donde más le duele: <strong>en el ámbito de la regeneración y la igualdad</strong>. </p><p>Llueve sobre mojado y las tragaderas del electorado (y de los socios de Gobierno) tienen un límite: <a href="https://www.infolibre.es/politica/casos-salazar-expresidente-sepi-impactan-campanas-electorales-alegria-montero_1_2113071.html"  >Ábalos, Cerdán, Koldo, Leire Díez, Paco Salazar, José Tomé</a>. Hace unos meses la UCO entraba <a href="https://www.infolibre.es/politica/uco-entra-sede-psoe-ministerio-transportes-clonar-correos-cerdan-abalos_1_2017677.html"  >en la sede del PSOE</a>, el ministerio de Transportes y solicitaba información a <a href="https://www.infolibre.es/temas/adif/"  >Adif</a> y la Dirección General de Carreteras. Aquel terremoto supuso, en ese momento,<strong> la pérdida temporal de 5 puntos</strong> (del 29,5% al 24,6%), 22 escaños, y 1.750.000 votos. </p><p>Ahora ha llegado la réplica con la entrada de la <a href="https://www.infolibre.es/temas/uco/"  >Unidad Central Operativa</a> de la Guardia Civil en <a href="https://www.infolibre.es/temas/correos/"  >Correos</a> y en los ministerios de <a href="https://www.infolibre.es/temas/ministerio-de-hacienda/"  >Hacienda</a> y Transición Ecológica, y una cascada de denuncias por acoso sexual dentro del PSOE. Suma y sigue. La propia <a href="https://www.infolibre.es/temas/yolanda-diaz/"  >Yolanda Díaz</a>, ante la inacción del Ejecutivo, ha exigido “cambiar el Gobierno de arriba a abajo” y una “remodelación profunda” porque “no podemos aguantar así”. Es de prever, por tanto, que los datos que hemos conocido este viernes <strong>vuelvan a sufrir una sacudida en el próximo barómetro</strong>.</p><p>Con estos mimbres, no es de extrañar que a la pregunta del CIS sobre los principales problemas de nuestro país, los españoles respondan masivamente que<strong> el Gobierno, los partidos, los políticos, el mal comportamiento de la clase política, la corrupción y el fraude</strong>. Todos ellos agrupados suman el 30% de menciones como primer problema, 11 puntos más que la vivienda y 26 más que el paro.</p><p>El 1 de junio de 2018 triunfaba <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-desaloja-rajoy-moncloa_1_1159101.html"  >la moción de censura de Pedro Sánchez</a> a Mariano Rajoy tras la sentencia del <a href="https://www.infolibre.es/temas/caso-gurtel/"  ><em>caso Gürtel</em></a><em>.</em> <strong>Sánchez, tras asumir el cargo, se refería a la erosión de la confianza de los españoles en las instituciones </strong>y articulaba su Gobierno alrededor de un discurso muy marcado en <a href="https://www.infolibre.es/temas/regeneracion-democratica/"  >regeneración democrática</a>: tolerancia cero con la corrupción, mecanismos de control y transparencia, recuperación de la credibilidad institucional dañada por los casos judiciales y compromiso de ejemplaridad en el Gobierno y en los cargos públicos. Hoy, seis años y medio después, <strong>la confianza está por los suelos y la sombra de la sospecha</strong> alcanza ya al mismo sistema. </p><p>_________________________________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 05:11:28 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Barómetro del CIS de diciembre: mucho ruido y pocos cambios]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El pulso electoral,CIS,Barómetro del CIS,PSOE,PP,Vox,Sumar,Podemos,Encuestas electorales]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Tres hechos clave marcan el horizonte electoral en España]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/tres-hechos-clave-marcan-horizonte-electoral-espana_1_2100800.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/02a28991-0ab6-4b7b-8d75-6d7abf209b8e_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Tres hechos clave marcan el horizonte electoral en España"></p><p><strong>PP y Vox</strong> consolidan una ventaja cómoda y alcanzan 191 escaños y 11.940.000 votos,<strong> mayoría absoluta clara</strong> (situada en los 176 diputados). El análisis independiente de las tablas del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado este miércoles, mantiene las tendencias observadas estos últimos meses: Vox sigue sin tocar techo y<strong> PP y PSOE se disputan la primera posición</strong>, con ambos achicando agua. Podemos verlo en el cuadro siguiente.</p><p>Estimación aparte, noviembre ha servido para constatar tres hechos que a estas alturas parecen ya incontestables. El primero de ellos es que <strong>Feijóo sigue errando en la creencia de que el camino a transitar es la llamada a la unidad y el voto útil de la derecha</strong>. Esa vieja premisa fue alumbrada como necesidad en tiempos de Manuel Fraga y ejecutada en los noventa por José María Aznar, en décadas en las que había en España una mayoría social progresista que marcó en la piel de la derecha la idea de que solo juntos se podía ganar. Esa concepción rocosa, homogeneizada, fue exitosa en la medida en que llevaba a urnas a todo el espectro liberal, democristiano, conservador, incluso más tradicionalista, bajo unas mismas siglas, con independencia de su sensibilidad ideológica, formando en su conjunto un grupo que históricamente ha mostrado una lealtad electoral más alta que la izquierda, mucho más proclive a la desmovilización. No garantizaba la victoria, pero era la más <em>posibilista.</em> </p><p>Pues bien, esa España ya no existe, la nueva realidad social tiene muchos más matices y nos muestra, mes tras mes, que <strong>la derecha no compite ya en inferioridad numérica.</strong> Hoy hay cerca de doce millones de españoles (600.000 más que en 2023) dispuestos a apoyar un gobierno de PP y Vox. Y en ese ensanchamiento tiene mucho que ver la expansión de Vox, cuya sombra es cada vez más alargada. El PP tendrá problemas si reduce su oferta al mensaje emocional del miedo a Pedro Sánchez porque las motivaciones del voto a Vox van más allá.  </p><p>El resultado de esta estrategia es un Vox en el 20,2%, su cota más alta, y un Partido Popular en los huesos, con un 27% de los votos, lejos de esa visión (o deseo) que verbalizó el líder de la oposición la semana pasada en el Congreso, según la cual estaría en 147 escaños, 40 por encima del PSOE. Confiado en engullir a Vox <strong>como hizo con Ciudadanos</strong>, como si la última década hubiera sido solo un mal sueño. </p><p>Nadie parece mirar más allá de las próximas elecciones, pese a los avisos constantes que nos dan nuestros países vecinos. Nadie mira las causas que propiciaron el fin del bipartidismo y <strong>el auge de los populismos</strong>. Se tiende a relativizar aduciendo al desgaste lógico de los partidos históricos, a una moda pasajera, o cómo el PP hace ahora, achacándolo a los efectos de gobernar en solitario y en minoría en muchas comunidades autónomas. </p><p>Las ramas de las próximas elecciones no dejan ver el bosque de impugnación que hay tras ellas, que va mucho más allá del cambio de presidente. <strong>Para muchos de los que votan a Abascal el PP es parte del problema</strong>. Esto explica que sea Vox el que imponga el marco sobre el que discurre la conversación y el debate político. <strong>Cada vez que el PP levanta la voz, Vox le levanta los votantes</strong> (la transferencia alcanza ya 1.480.000 electores que cambiarían la papeleta azul del PP por la verde de Vox) y, sobre todo, levanta una cosmovisión alternativa que va más allá de las fronteras convencionales ideológicas y hace de agarradera a amplias capas de población descreídas del bipartidismo. Sin ir más lejos, esta misma semana Abascal apuntaba en esa dirección cuando afirmaba que María Guardiola “es la portavoz de la invasión migratoria, del terrorismo climático y de la Agenda 2030". </p><p><strong>Esto nos lleva a la segunda de las constataciones: Vox alcanza el 20% de los votos porque ha inoculado su doctrina en capas de población hasta ahora reactivas al mensaje de la derecha convencional.</strong> Lo que se traduce no solo en su hegemonía entre los menores de 35 años, sino también en su ascendente en las autodenominadas como clases medias-bajas y pobres, que suponen el 30,8% de españoles en edad de votar. En este grupo Vox está ahora por delante del PP con relativa claridad, pero lo verdaderamente distintivo es que podría competir la posición del PSOE, que sólo mantendría la <em>pole position</em> entre obreros y jubilados. </p><p>Pese a que las tablas del CIS no permiten un análisis directo por el desvío histórico que se produce en el recuerdo de voto, los microdatos de barómetros anteriores revelan aspectos clarificadores. Por ejemplo, que la formación de Abascal logra un gran resultado entre trabajadores de servicios, vendedores de comercios, empleados de mercados, oficiales, operarios, artesanos, operadores de instalaciones y máquinas, ensambladores y ya no digamos entre estudiantes, policías y militares. Todos ellos –quitando policías y militares– territorio <em>comanche</em> para la derecha <strong>hasta hace muy poco</strong>. Incluso entre los técnicos de nivel medio ha avanzado ostensiblemente. </p><p><strong>Vox se reivindica de esta manera no como socio subordinado del PP, sino como alternativa al PP… y al PSOE</strong>. En este sentido, no debe extrañarnos lo que <a href="https://www.infolibre.es/politica/psoe-frena-recuperacion-vox-sigue-tocar-techo-claves-entender-mueve-electurado_1_2079533.html"  >ya señalábamos el mes pasado</a> y se repite este: cada vez hay más votantes del PSOE que afirman que, de haber elecciones, votarían a Vox (por el camino se saltan al PP). Con las tablas del barómetro publicado hoy serían ya 250.000. No es un fenómeno exclusivo de España, sino algo que está ocurriendo en otros muchos países. </p><p><strong>¿Por qué se produce este comportamiento electoral disruptivo con la serie histórica?</strong> Las causas son muchas y se entremezclan, pero básicamente, lo que hace una década se percibía en Podemos (incluso en Pedro Sánchez) como la promesa de un nuevo constitucionalismo, garante de regeneración, derechos expansivos y democratización económica, para una parte de estos votantes desencantados se ha quedado solo en un ramillete de medidas, algunas de ellas importantes, pero que sin embargo no han logrado articular una identidad colectiva compartida. </p><p><strong>El votante que ya en 2015 se movía en el eje viejo-nuevo esperaba reformatear el país y hoy percibe que en esencia han cambiado pocas cosas</strong>: emancipación tardía, alquileres imposibles, empleo precario, autónomos en pie de guerra, la cuestión migratoria planeando sobre el debate público en muchos barrios del antiguo cinturón rojo (ahí tenemos el volantazo de Rufián), y en definitiva, un pacto social que no era el esperado. Ante esto, esperar un vuelco electoral con el único mensaje del miedo a la derecha extrema, parece tan insuficiente como el reduccionismo del voto útil.</p><p>Esa esperanza, que en muchos casos es hoy desesperanza o rabia antisistema, <strong>la domina, expande y canaliza Vox</strong>, que presenta una transversalidad de voto notable (incluso en ocasiones antinatura), igual que sucediera a Podemos en 2014, que, por citar un dato muy recordado, llegó a ser la primera fuerza entre aquellos que se auto ubicaban en el centro del espectro político, una parte de ellos exvotantes del PP. </p><p>La tercera de las constataciones es que en estas circunstancias <strong>no existe aritmética de fórmula plurinacional, porque el buen resultado del PSOE en los territorios históricos no basta.</strong> Y aquí es donde comienzan las cábalas. ¿Qué puede hacer la izquierda en esta situación límite? En primer lugar hay que situar al lector en la comprensión de que un Vox en el entorno del 15% para arriba (y está en el 20%) supone para la derecha una prima electoral de muchos escaños que en 2023 fueron a parar a Sumar en provincias medianas, a causa de la ley D'Hondt. </p><p>La izquierda necesitaría avanzar en tres objetivos, para los que hoy no tiene respuesta:</p><p>1<strong>.- Rentabilizar mejor los votos.</strong> Solo una fuerza a la izquierda del PSOE en más de tres millones de votos podría limitar este factor. Mucho se ha escrito ya en el pasado de las consecuencias de la fractura entre Sumar y Podemos. Con la estimación que ofrecemos en este análisis una hipotética candidatura conjunta tendría muchas opciones de rescatar diputados en Málaga, Cádiz, Córdoba, Granada, A Coruña, Pontevedra, Asturias, Zaragoza, Girona, Tarragona y Las Palmas. <strong>Estamos hablando de 11 escaños, 11 plazas que hoy ayudan a decantar la balanza del lado derecho</strong>. </p><p>También hemos podido leer en fechas recientes especulaciones sobre <strong>una lista conjunta</strong><em><strong> imposible</strong></em> de PSOE y Sumar en aquellas provincias donde Sumar no logró representación en 2023. Sumando íntegramente el voto que en estos momentos obtendrían por separado en esos lugares, lo cual es un ejercicio de ciencia ficción porque en política dos más dos no son cuatro, esa hipotética candidatura lograría un escaño adicional en Albacete, Burgos, León, Orense y Lugo. Todo esto, lógicamente, se mueve mes a mes. </p><p>Dado que la fórmula de integración, o la opción de no presentarse Sumar en algunas comunidades parece una quimera de resultados además inciertos, las miras vuelven a lo que pueda pasar finalmente <strong>a la izquierda del PSOE</strong>, con las autonómicas que están por venir como próximo <em>round</em> en este combate interminable. </p><p>2.- Aun en la hipótesis de que el punto 1 se llevara a efecto, y más aún si no es así,<strong> la izquierda necesita rescatar de la desmovilización y del voto que “se pierde” a pequeños partidos, al menos a medio millón de electores</strong>. No es fácil, si bien ya lo logró en 2023, por lo que esta condición no es descartable. Más difícil será aumentar el botín entre aquellos que no votaron en esas últimas elecciones, pero dado que Vox está logrando de ahí muchos apoyos, el PSOE y sus socios <strong>necesitan al menos 200.000 votos más de los que hoy captan de la abstención.</strong></p><p>3.- Por último, <strong>es inviable armar una mayoría con PP y Vox en el 48% de los votos válidos,</strong> que es lo que viene sucediendo en toda la legislatura. La izquierda necesita que las derechas no vayan más allá del 45%-46%. Estamos hablando de 600.000 votos menos de los que ahora tienen, dado que la participación estimada estaría en la actualidad en un 71%. Todo lo que sea enviar más de 300.000 electores al bloque derecho estará condenando las opciones del lado izquierdo. </p><p>En resumen, la izquierda tiene ante sí el reto de resolver sus cuitas internas y movilizar a un millón de votantes que en estos momentos están en la desafección o se han desplazado directamente hacia PP y Vox. <strong>Lo primero que debería preguntarse es quiénes son y por qué lo hacen</strong>. La derecha, sin embargo, tiene una autopista ante sí: las dudas del PP no han hecho sino alimentar la voracidad de Vox y, si no comete errores, estará muy cerca de lograr su objetivo.</p><p>_________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 19 Nov 2025 20:46:51 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Tres hechos clave marcan el horizonte electoral en España]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[El pulso electoral,PSOE,PP,Vox,CIS,Elecciones,Extrema derecha,España,Política]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE frena su recuperación y Vox sigue sin tocar techo a costa del PP: claves para entender el CIS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/psoe-frena-recuperacion-vox-sigue-tocar-techo-claves-entender-mueve-electurado_1_2079533.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1e2c2a42-bc8f-4eda-8bbf-8ebbd63e4157_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PSOE frena su recuperación y Vox sigue sin tocar techo a costa del PP: claves para entender el CIS"></p><p>El análisis independiente de las tablas del barómetro del <a href="https://www.infolibre.es/temas/cis/" target="_blank" >CIS</a> publicado este lunes <strong>nos deja una mayoría absoluta de PP y Vox de 189 escaños</strong>, propiciada en gran medida por el crecimiento imparable de <a href="https://www.infolibre.es/temas/vox/" target="_blank" >Vox</a> (19,5%). <a href="https://www.infolibre.es/temas/psoe/" target="_blank" >El PSOE</a> frena su recuperación, pero se sitúa como primera fuerza en número de votos (28,0%), un resultado que pocos hubieran pronosticado hace tan solo tres meses, cuando el shock electoral por la entrada en la cárcel de Santos Cerdán mandaba al PSOE a los 100 escaños. El resultado es, en todo caso,<strong> insuficiente para los socialistas</strong>, que están lejos de discutir la aritmética a las derechas. <a href="https://www.infolibre.es/temas/sumar/" target="_blank" >Sumar</a> y<a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/" target="_blank" > Podemos</a> se dan una pequeña alegría y <strong>suben un escaño</strong> cada uno en el último mes. A continuación presentamos los resultados completos:</p><p>Más allá de la foto fija de este CIS, es un buen momento para repasar cuatro claves imprescindibles para entender ésta y otras encuestas que se están publicando estos días.</p><p><strong>1.- Vox rompe la barrera de los 70 escaños y sigue sin tocar techo.</strong> Está hoy en los cinco millones de votos (dos más que en las últimas elecciones generales) y podría irse más arriba en el corto plazo. La tendencia alcista se inició en octubre del año pasado, tras la digestión de la salida de los gobiernos autonómicos y, pese a algunos altibajos, se ha mantenido inalterada desde entonces. Que Vox crece lo recogen ya todas las encuestas sin excepción, y cada vez son más las que coinciden en situarle por encima de los 60 diputados. En el último mes, 40dB lo aupaba al 16,7% de votos, Opina 360 al 20,6% y este domingo GESOP situaba en El Periódico a la formación de Abascal en el 18,4% y 68-72 asientos. <strong>El efecto directo de esto, ley D’Hondt mediante, es que el bloque de la derecha refuerza su posición</strong> y hoy cuenta con un colchón de seguridad importante: si en otoño del año pasado alcanzaban una mayoría <em>intranquila</em> de 180-185 escaños (solo 4-9 por encima de la absoluta), ésta se ha ampliado sensiblemente hasta los 185-195 diputados (GESOP les sitúa en 185-193, muy cerca del cálculo resultante con las tablas del CIS, que la deja en 189).</p><p>Sobre las causas del ascenso de Vox mucho se ha escrito ya, empezando por las dinámicas transnacionales y acabando por su capacidad para <strong>hacerse hegemónico en el nuevo voto antisistema</strong> (vivienda, dana, apagón, incendios, etc), con una capacidad notable para penetrar en capas de población que por pulsión ideológica, generacional o de clase no han sido históricamente las más propicias a la derecha. Ahí está su resultado<strong> entre los más jóvenes</strong>, triplicando el voto declarado al PP (23% vs 8%). Vox ha tejido por el camino una red de prescriptores en redes sociales capaz de saltarse los canales convencionales y alterar el mensaje, casi siempre bajo el esquema de “solo queda Vox”. En esa estrategia son constantes los gestos “al pueblo” (<em>solo el pueblo salva al pueblo</em>), como refugio frente a lo institucional. El último de ellos, la decisión de <strong>Santiago Abascal </strong>de ver el desfile del 12 de octubre a pie de calle “como un español más” y no junto a las autoridades. El marco de fondo, más allá del habitual argumento contra el Gobierno, es el “ellos y nosotros”. La burbuja política y Vox. </p><p>Aparte de esto, la formación verde ha logrado de un tiempo a esta parte que el PP baile al ritmo que más le conviene, girando el tablero de debate hacia los temas en los que es más fuerte, la inmigración el principal de ellos, pero no el único. No sería descabellado verle superar el 20% para fin de año, con lo que esto supone. </p><p><strong>2</strong>.- El PP (27,0%) cae por debajo de su resultado en julio’23 y toca un nuevo mínimo. Hay que retrotraerse a la época de Pablo Casado para encontrarlo en una situación similar. <strong>La dinámica del Partido Popular es inversamente proporcional a la de Vox, se ha dejado 6,3 puntos en 12 meses</strong>, o lo que es lo mismo, un millón seiscientos mil votos. Mucho tiene que ver en ello la transferencia que envía a los de Abascal (casi un millón y medio de votos), pero no solo, porque sus números con la abstención también se han resentido, de nuevo a causa de la ascendencia de Vox, que prácticamente duplica la capacidad de los populares de captar en el público desalineado o desconectado: 4,8% vs 2,6%.</p><p>En cuanto a la transferencia origen PSOE, trescientos cincuenta mil votantes socialistas en 2023 optarían hoy por el PP, sin que haya apenas votantes que hagan el camino inverso. No es un mal dato para los de Feijóo, pero es que hace un año eran seiscientos mil.</p><p>En otras palabras<strong>, su estrategia, lejos de agradar al elector indeciso moderado o al más volcado hacia Vox, ha disgustado a los dos</strong>. A esto se une la caída en picado de la valoración de <strong>Núñez Feijóo</strong>, no solo entre el conjunto de españoles, sino, sobre todo, entre sus propios votantes, que a la postre es el principal valor a vigilar: en octubre del año pasado obtenía una nota entre sus votantes de 6,4, que hoy se ha reducido hasta el 5,5. Por el camino el líder gallego ha cambiado su imagen personal, se ha quitado las gafas, y ha apostado por un estilo y tono más duro y aguerrido, alejado de aquel pretendido hombre de Estado que decía aterrizar en Madrid para hacer política para adultos, tras amasar cuatro mayorías absolutas en la plural Galicia. El resultado no ha sido el deseado. A la pregunta de “quién preferiría que fuera presidente de gobierno”, Abascal (16%) supera ya a Núñez Feijóo (14%) entre el conjunto de españoles. </p><p>El efecto directo de todo ello es que <strong>el PP (27%) podría quedar hoy por debajo del PSOE (28%) en unas elecciones generales que se celebraran en la actualidad</strong>, pese a que los socialistas acaban de sufrir el tsunami de la encarcelación de su secretario de Organización. Ese marco de retroceso o empate técnico lo hemos visto también en GESOP, Opina 360 y 40dB.</p><p>La lectura posibilista en Génova es que, con estos números, Feijóo sería presidente. Se pone de ejemplo Andalucía 2018, donde el PP, con su peor resultado en casi 30 años y un líder cuestionado en ese momento como Moreno Bonilla, se hizo con la presidencia y cuatro años después armó una mayoría absoluta y un liderazgo referente en España. Otros ven el vaso medio vacío, en el medio plazo, por la dinámica peligrosa en la que se ha instalado el partido (a los frentes que ya tenía abiertos hay que sumar en el último mes el cribado de cáncer en Andalucía y el aborto en Madrid), por la recuperación del PSOE y los efectos movilizadores en la izquierda de la masacre contra Palestina y, con las luces largas, por la difícil gobernabilidad que podría derivarse de un gobierno con Vox en los 80 escaños. Las miradas inmediatas están puestas en Andalucía, donde no es segura la mayoría absoluta del PP, en Castilla y León, donde Vox volverá a ser decisivo, y en las elecciones presidenciales francesas de abril de 2027. </p><p><strong>3</strong>.- El PSOE, o mejor dicho Pedro Sánchez, ha logrado encapsular lo que hasta el verano amenazaba con ser el <em>caso PSOE</em>, al <em>caso Cerdán, Koldo y Ábalos</em>. Tras retroceder electoralmente desde el 29,5% de junio al 24,6% de julio,<strong> ha recuperado buena parte del terreno perdido, situándose de nuevo en la casilla de salida con un 28% de votos.</strong> En esto, con algunas variaciones, son coincidentes la mayoría de encuestadoras. Esta dinámica de recuperación se ve reflejada también en los indicadores de imagen de Pedro Sánchez, que ha pasado entre sus votantes, del 6,2 de julio (su nota más baja desde que es líder socialista) hasta el 6,8 actual. </p><p>El PSOE recupera porque rescata cuatrocientos mil votantes de la abstención y de partidos minoritarios y/o nacionalistas, que se habían convertido en válvulas de escape para el elector <em>quemado</em> con su partido. Aun así, mantiene otro medio millón desconectados y con pocas perspectivas de que repitan voto, y lo que es más grave para sus intereses, <strong>no solo envía trescientos cincuenta mil votos al PP, sino también doscientos cincuenta mil a Vox</strong>, una fuga capital que ensancha la distancia entre izquierda y derecha. El frente judicial pesa en este elector.</p><p>Con estos mimbres, la primera posición del PSOE puede ser un consuelo, o un estímulo, para el electorado progresista, pero no cambia una realidad hostil: a la fuga de esos seiscientos mil votos a la derecha se une <strong>la nula capacidad de captación en el bloque contrario</strong>. El margen de maniobra legislativo limitado y la impresión de <strong>ausencia de un marco de transformación ilusionante</strong> está presente en las causas del deterioro de las expectativas de todo el bloque progresista en su conjunto, y no tiene fácil arreglo. Como no lo tiene la coyuntura con Junts, ahora atenazado por el auge de Alianza Catalana en Cataluña. Los de Silvia Orriols amenazan el futuro de Puigdemont, pero también, indirectamente, la frágil aritmética con la que cuentan los socialistas en el Congreso si dieran el paso (negado hasta el momento) de presentarse al Congreso.</p><p><strong>4</strong>.- Que Sumar y Podemos por separado (17) aportan menos que juntos (lograron 31 en julio’23) es algo que ya sabíamos, no por esa comparación simplista entre dos momentos que no son equiparables (las elecciones de 2023 y el actual), sino <strong>por el ánimo quebrado de una parte del electorado </strong>que percibe que este es un momento que demanda reacción por la amenaza cada vez más real de ver a ministros de Vox en el Gobierno. Que ese espacio ha dejado de ilusionar es una evidencia si nos remitimos a los escasos réditos que tanto Sumar como Podemos están sacando de la debilidad en el flanco ético del PSOE, puesto en duda tras las revelaciones de los últimos meses. En junio, antes de estallar definitivamente el caso Cerdán, la transferencia del PSOE a Sumar y Podemos era de 320.000 electores. En julio ascendió hasta los 480.000 y se mantiene en los mismos guarismos. Lo que en otro momento hubiera sido una oportunidad de oro para una oferta alternativa al PSOE, ahora apenas logra un escaso botín. </p><p>Esa falta de tracción ilusionante entronca a su vez con la división entre siglas. Las elecciones andaluzas aparecen ya en el horizonte y se especula con la posibilidad de que se presenten hasta tres candidaturas distintas, lo que dará que hablar antes y después de los comicios. </p><p>Con todo, los de <strong>Yolanda Diaz</strong> cogen aire en este barómetro del CIS y obtendrían 12 escaños, con más protagonismo positivo como ministra y una mejor valoración entre sus votantes (6,6). Lo mismo sucede con Podemos, que se vuelve a acercar al 5% de los votos impulsados por un perfil más impugnatorio.</p><p>Tanto los unos como los otros han estado muy activos en la resistencia frente a los bombardeos de Gaza y eso se aprecia en una mayor movilización de sus bases. También encuentra premio el PSOE en su posición cerrada a favor del reconocimiento de Palestina como Estado, reduce las fugas hacia la abstención y aumenta las llegadas entre aquellos que no votaron en 2023. Las terribles escenas que hemos presenciado durante la guerra han sido un factor de agitación en una parte del electorado cansado y descreído. </p><p>Todo lo anterior es tan importante como el hecho de que las elecciones se deciden cada vez más en las rectas finales. Según el estudio postelectoral de los últimos comicios generales, <strong>un 39% de españoles decidió el sentido de su voto durante la campaña electoral.</strong> Esto no significa que vayan a producirse grandes movimientos de voto entre bloques a última hora, puesto que estos son escasos, pero sí en términos de movilización / desmovilización y en el pulso interno entre partidos. Por eso <strong>tener en la mano el botón nuclear de la convocatoria es tan importante</strong> <strong>para Pedro Sánchez</strong>, al marcar los tiempos en que se da el pistoletazo final que lleva a elecciones. A día de hoy la participación estimada rondaría el 71%, a medio camino entre la movilización alta de abril de 2019 (76%) y la baja de julio’23 (67%). </p><p>_________________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Tue, 14 Oct 2025 04:01:14 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El PSOE frena su recuperación y Vox sigue sin tocar techo a costa del PP: claves para entender el CIS]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Elecciones,Vox,PP,PSOE,Sumar,Podemos,CIS,Barómetro del CIS,Santiago Abascal,Extrema derecha,Derecha,El pulso electoral]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[El CIS resucita la legislatura (hasta nuevo aviso)]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/pp-despena-vox-izquierda-frena-ultraderecha_1_2061507.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/2205fb8b-07fe-4701-96ab-90c52955d35a_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El CIS resucita la legislatura (hasta nuevo aviso)"></p><p>La suma de PP y Vox alcanza 186 escaños y 11.290.000 votos, mayoría absoluta clara (situada en los 176 diputados), con un colchón de seguridad todavía importante para las derechas, pero el titular que deja el barómetro de septiembre es el <strong>retroceso pronunciado del PP y el repunte del PSOE, que empatan en la primera posición con el 28,5% y 28,6% de los votos válidos. Hace solo dos meses la distancia entre ambos era de seis puntos.</strong> Esta es la principal conclusión del análisis independiente de las tablas del barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), publicado esta semana. </p><p>PP y Vox han perdido desde julio catorce asientos y un millón de votos por la caída pronunciada del Partido Popular. Y al contrario, <strong>el Partido Socialista ha recuperado dieciocho escaños, </strong>pasando de 6.100.000 votos a 7.100.000. Lo que pierden unos lo ha recuperado el otro. O viceversa. </p><p>Podemos verlo en el cuadro siguiente.</p><p>Ya advertimos en el <a href="https://www.infolibre.es/politica/cis-obsoleto-minuto-publicarse-advierte-fragilidad-izquierda_1_2013159.html" target="_blank">pasado barómetro de junio</a> que era precipitado sacar conclusiones de una estimación, la de entonces, realizada <em>en caliente </em>tras los registros de la UCO en la sede del PSOE y la entrada en prisión de su ex tesorero, Santos Cerdán. </p><p>El PSOE penaba en julio con un 24,6% de estimación que muchos calificaron de definitiva, pero en política nada es definitivo hasta que se abren las urnas. <strong>En septiembre remonta cuatro puntos y vuelve a valores más reconocibles, con el 28,6% de los votos</strong>. Sigue siendo una estimación pobre e insuficiente, lejos del 31,7% logrado hace dos años (que hoy ni siquiera valdría dada la posición de Junts), pero que le aleja, al menos de momento, del fantasma del hundimiento que planeaba hace unos meses. </p><p>Lo que vemos en septiembre está más cerca del escenario previo al estallido del caso Cerdán, cuando hablábamos de una legislatura que venía registrando una mayoría de las derechas en torno a los 180-182 escaños. Un escenario de<strong> difícil solución para la izquierda, </strong>pero no imposible, como ya quedó demostrado en las pasadas elecciones de julio de 2023. </p><p>Mañana viernes se cumplen tres meses de la comparecencia de Pedro Sánchez en Ferraz tras la dimisión de Santos Cerdán y los daños colaterales de aquello, si cogemos como referencia el escenario que había unas semanas antes, es la pérdida de un punto y medio de la izquierda a favor de la derecha, que se traduce hoy en <strong>186 escaños en vez de 182. </strong>Parece poco botín para lo que ha llovido. </p><p>Para ponderar en su justa medida lo que nos dice este CIS, no solo debemos retrotraernos a julio, sino también a mayo, a la última estimación previa al caso Cerdán, que publicamos en las páginas de <strong>infoLibre</strong>. Desde entonces,<strong> el PP ha sido el gran perjudicado al haber perdido 16 escaños</strong>, por solo 4 del PSOE, mientras Sumar + Podemos se han mantenido igual. La pregunta sale sola: ¿Cómo es posible que en la mayor crisis del PSOE en muchos años el PP no solo obtenga su peor estimación de voto desde la llegada de Feijóo a la presidencia de su partido, sino que además retroceda hasta el punto de poner en riesgo la primera posición?</p><p>La respuesta está a su derecha, en Vox. El partido de Abascal ha ganado veinte escaños desde mayo, y mantiene una inercia de crecimiento sostenida en el tiempo que Génova no sabe cómo atajar. </p><p>Ni la huida hacia la derecha extrema de Feijóo, que rivaliza en dureza frente a la inmigración con Abascal, ni la voz de alarma desde la izquierda, logran frenar a Vox, que de haber hoy elecciones alcanzaría 4.265.000 votos y 64 escaños, <strong>33 más de los que obtuvo hace solo dos años. </strong></p><p>En realidad, si miramos a las últimas elecciones generales, todos los partidos estatales retroceden con fuerza excepto Vox. Nada ha cambiado en este sentido en un largo verano que, incendios mediante, <strong>ha vuelto a alimentar en muchas comunidades autónomas el marco de impotencia de los partidos convencionales para resolver los problemas de los ciudadanos. </strong></p><p>El PP parece haber decidido que el modo de combatir la efervescencia de Vox es ser Vox, pero claro, puestos a tener al original por qué optar por la copia. Si Feijóo dice que hay que repatriar a todos los inmigrantes que cometan un delito, Abascal le sube la apuesta y pide hundir el Open Arms. Es lo que tiene jugar en el tablero del adversario. </p><p><strong>El resultado es una transferencia mayúscula de 1.118.000 votantes del PP a Vox,</strong> por solo 117.000 que harían el camino inverso. Un desastre.</p><p>La fidelidad electoral también se resiente: la del<strong> PSOE</strong> (78%) es más alta que la del PP (76%), y ambos están por debajo de la de Vox (82%), que además es el partido que más voto capta de la abstención. </p><p>El titular de los 186 escaños de las derechas, como en julio el de los 200, sitúa ineludiblemente a Feijóo como presidente, lo que enmascara otra realidad cada vez más difícil de esconder: las dificultades manifiestas del PP para contener a Vox. </p><p>Cabe matizar que esta marcha a trompicones del PP afecta solo parcialmente a la suma global de las derechas porque su voto está masivamente activado, a diferencia de lo que ocurre a la izquierda. </p><p>En este intento de mimetización de Feijóo con sus enemigos íntimos (externos e internos), entra también el “me gusta la fruta” del karaoke, que, lejos de sorprendernos, nos confirma que poco queda ya de aquel líder gallego que llegaba con una impronta propia a rearmar un centro que había quedado huérfano tras la desaparición de Ciudadanos. </p><p>Esta es otra de las explicaciones de la caída del PP, <strong>la captación de voto del PSOE cae a uno de sus niveles más bajos y solo 230.000 votantes de Sánchez en las últimas generales optarían hoy por Feijóo, la mitad que en julio.</strong></p><p>Que el centro ideológico es un solar a izquierda y derecha lo dice el CIS, pero lo dice también <a href="https://as.com/actualidad/politica/encuesta-40db-gran-avance-de-vox-a-costa-del-pp-y-el-psoe-se-recupera-n/" target="_blank">40dB</a>. Entre ambos sitúan al PP como el partido más votado con una horquilla que va del 18% al 21% de los votos, con millones de votantes situados hoy en la indecisión. </p><p>Esta es otra constante conocida de meses anteriores: los de Abascal ganan con claridad entre los que tienen menos de 35 años (superando no solo al PP, sino también el PSOE) y compiten por el primer puesto entre los que tienen 35 y 44, generación en la que sigue superando claramente al PP. </p><p>El PSOE registra una recuperación notable en la franja de los 35 a 54 años, <strong>especialmente de 35 a 44 donde prácticamente duplica la intención de voto directa que tenía en julio</strong> (del 10,4% al 19,1%), y algo parecido puede decirse de Sumar (del 5,9% al 10,1%). </p><p>Hay que recordar que recientemente se aprobó la <strong>ampliación de los permisos de nacimiento</strong> y que la edad media para ser madre se situó en España en 2023 en 33,1 años, siendo nuestro país el que tiene mayor porcentaje de toda la Unión Europea de nacimientos por encima de los 40 años. </p><p>En ese sentido ya profundizamos en un artículo anterior en la importante incidencia electoral que podría tener la <strong>Prestación Universal por Crianza</strong> que propone Sumar, si se mantuviera como una medida extensible a todo el electorado sin más barreras que el empadronamiento y la residencia legal.</p><p>Por sexos, <strong>el PSOE recupera más apoyos entre las mujeres</strong>, pero el análisis panorámico de toda la izquierda muestra un comportamiento diferente según partidos, a diferencia de lo que ocurre en la franja central de edad. </p><p>Hay un dato que viene penalizando sistemáticamente al PP: la pobre valoración de Feijóo entre los suyos. El barómetro de septiembre es especialmente duro para los populares en este sentido porque converge la recuperación de Sánchez (del 6,3 de julio al 7,0 de septiembre), con una nueva caída de Feijóo (del 6,2 al 5,9), con Abascal por delante de ambos con un 7,3. </p><p>A la pregunta de “¿quién preferiría que fuera presidente de Gobierno en estos momentos?” gana Sánchez (25%) y Abascal (11%) ya sale por delante de Feijóo (10%). Pero lo realmente relevante es lo que responden los votantes de sus respectivos partidos. Un 67% de los de Vox cita a Abascal, un 59% de los del PSOE cita a Sánchez <strong>y solo un 39% de los del PP cita a Feijóo. </strong></p><p>Parece que lo peor ya ha pasado para el PSOE, aunque nunca se sabe qué sustos deparará el incierto escenario judicial que tiene por delante. Su mejoría se corresponde fundamentalmente a dos circunstancias: la primera de ellas, recupera votantes desmovilizados en julio, y la segunda, envía menos al PP, que como hemos dicho está dejando escapar una ocasión inmejorable para afianzar una transferencia que históricamente ha sido clave en el devenir final de las elecciones. </p><p>La izquierda aglutina voto en el PSOE. <strong>La transferencia que le llega de Sumar crece al 11,4%</strong> (estaba en el 8% en julio), y apenas manda votantes a los de Yolanda ni a los de Belarra. </p><p>La bandera de denuncia de la tragedia de Gaza está ayudando a activar algunos resortes que parecían dormidos. Si antes del verano <strong>un 27% de votantes socialistas se situaban en la indefinición, el voto en blanco, nulo, o directamente la abstención, hoy son el 20%.</strong> Se está produciendo una reactivación importante, pero aun así persisten los <strong>problemas movilizadores de la izquierda</strong>, más aún cuando se compara con la derecha. </p><p><strong>El pulso entre Sumar y Podemos se mantiene sin cambios</strong>, y con el horizonte sin resolver, una de las principales debilidades del espacio.</p><p>De la capacidad transformadora en lo legislativo del gobierno podría derivarse otro salto o no en lo electoral. La caída de una propuesta de ley tan importante como la reducción de la jornada mínima puede retratar a PP, Vox y Junts, pero más allá de eso recuerda la dependencia que existe de los de Puigdemont. <strong>Presupuestos mediante</strong>, hace falta más acción dirigida a solucionar los problemas reales de los ciudadanos. </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 13 Sep 2025 18:04:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El CIS resucita la legislatura (hasta nuevo aviso)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,PSOE,Gobierno,Gobierno de España,Gobierno de coalición,Presidencia del Gobierno,Pedro Sánchez,PP,CIS,Barómetro del CIS]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[Efecto Cerdán: se hunde el PSOE, cae el PP y se dispara Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/efecto-cerdan-hunde-psoe-cae-pp-dispara-vox_1_2030251.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/8a97e293-46e8-4217-a732-95b53471d988_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Efecto Cerdán: se hunde el PSOE, cae el PP y se dispara Vox"></p><p>El análisis independiente de las tablas del primer CIS post-Cerdán nos da una fotografía de los efectos electorales del terremoto que ha sacudido la arena política española en el último mes, a la espera de las réplicas posteriores. <strong>Hay que leer estos resultados como lo que son</strong>, una muestra en caliente del estado de ánimo de los españoles, realizada entre los días 1 y 7 de julio, y por tanto en plena vorágine informativa. Lo previsible es que en septiembre las cosas sean ya diferentes.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-evidencia-soledad-congreso-radicaliza-ofensiva-socios-sanchez_1_2028868.html"  >El Partido Popular ha alcanzado la primera posición</a> en las encuestas con <strong>7.600.000 votos, el 30,5% de los válidos y 133 escaños</strong>, cuatro menos de los que obtuvo en las últimas elecciones generales. A su derecha, con 4.600.000 votos, viene Vox, con el 18,5% y 67 escaños, lo que nos da una medida: <strong>la derecha tiene ya un colchón de seguridad amplio. Juntos se van a los 200 asientos y el PP no podrá gobernar en solitario</strong>, salvo que Vox le regale sus diputados.</p><p>Por detrás del PP viene el PSOE (24,6%) con 6.100.000 votos, <strong>que apenas rescata los 100 escaños</strong>, 21 menos de los logrados en julio de 2023, lo que sitúa en números las dimensiones del roto en la izquierda. Desglosamos estos resultados en el cuadro siguiente.</p><p>Los números no mienten. Su valoración se ha desplomado entre el conjunto de españoles, y lo más importante, entre sus propios votantes, del 6,8 de junio al 6,3 de julio (y aun así sigue por encima del tirón de Feijóo entre los suyos, que se queda en 6,2). <strong>Si la cara es el espejo del alma</strong>, la del presidente de Gobierno en la comparecencia en el Congreso del pasado miércoles 9 era un poema: afilada por la pérdida de peso, el agotamiento y el estrés.</p><p>Sin cuestión de confianza en el horizonte, que era una de las pocas salidas que le quedaban a Sánchez para restaurar la confianza de unos socios situados entre la espada y la pared, su comparecencia en el Congreso se convirtió, como era previsible, en un juicio sumarísimo de la derecha, <strong>pero no en el viacrucis que podía haber sido si el bloque de investidura se hubiera resquebrajado</strong>. Hubo reproches, claro. Sus explicaciones llegan tarde y algunas medidas de su plan anticorrupción sonaron poco creíbles tras siete años gobernando, pero ninguno de sus apoyos imprescindibles le dio la espalda, más allá de advertir de que las cosas podrían cambiar si hay financiación irregular del partido.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/politica/reflotar-psoe-incierto-cartucho-sanchez-salvar-legislatura_1_2026046.html"  >El presidente buscaba ganar tiempo y lo consiguió</a>, a sabiendas de que su mejor aliado es la pausa estival y la precipitación del PP, que ya anda repartiéndose puestos en el Gobierno. Volvemos al escenario de “resistir es ganar”. Aunque sea a costa de agotar el depósito de paciencia de la ciudadanía. La mayoría de españoles da por finiquitada la legislatura a la espera de urnas, y sólo la aprobación de presupuestos en otoño podría imprimirle una vida extra. En el punto en el que estamos no puede descartarse nada: <strong>ni un desmoronamiento progresivo, como sucedió con Zapatero-Rubalcaba, ni una estabilización en frío si el frente judicial no abre nuevas fugas de agua</strong>.</p><p>El PSOE se desangra por la izquierda (medio millón de votos), por la derecha (600.000), hacia otros partidos y el voto en blanco (700.000) y hacia la abstención (700.000). Y aunque se ha especulado que el mayor daño lo está sufriendo entre las mujeres,<strong> la caída en voto declarado de junio a julio entre ellas (26%) es solo ligeramente superior a la que experimenta entre los hombres (24%)</strong>, y el apoyo sigue superior entre las primeras que entre los segundos.</p><p>Hay pocos precedentes que inviten a pensar en un vuelco de una situación que puede definirse de límite, con algunos problemas que ya estaban presentes antes del escándalo de Koldo, Ábalos y Cerdán. <strong>La aritmética, si bien ajustada, venía señalando una mayoría de las derechas</strong> en torno a los 180 escaños prácticamente inalterada desde los primeros meses de legislatura. Hoy son 200.</p><p>En todo caso, sacar adelante los presupuestos primero, tras un año de parálisis de país, y allanar el camino para la unidad popular a las izquierdas del PSOE, segundo, siguen siendo requisitos imprescindibles para que se dé el mejor de los supuestos para la bancada progresista. Y ambos están hoy lejos de darse. <strong>Respecto a la unidad de las izquierdas</strong>, que hoy suman 17 escaños que fueron 31 en 2023, <a href="https://www.infolibre.es/politica/nuevo-cis-psoe-cae-siete-puntos-caso-cerdan-gana-minima-pp_1_2029984.html"  >este CIS</a> deja algunos aprendizajes. Sumar recupera algo de aire, si no en votos, sí en escaños (de los 10 de junio a los 12 actuales) y Podemos, que ha vuelto al relato de 2015 contra el bipartidismo, sigue sin romper la barrera del 5% y los 5 diputados. La formación morada apenas se beneficia de la fuga masiva de votantes del PSOE, que en principio podía suponer una ventana de oportunidad, lo que limita su recorrido y dibuja un escaso premio si es a costa de la demolición de todo el bloque. Respecto a los presupuestos, amnistía mediante, la pelota sigue estando en el tejado de Junts, y sin presupuestos lo que vendrá es mayor desafección y hartazgo a la izquierda.</p><p>El PP, sin hacer nada, o pese a hacerlo, está hoy muy cerca de La Moncloa, y si no confunde a sus electores con extraños malabarismos lo roza con la punta de los dedos. <strong>En solitario o acompañado, porque el bloque suma gracias a la efervescencia de Vox</strong>, que ha roto el cascarón y conquista el 18% de los votos. Palabras mayores.</p><p>Cabe preguntarse si <a href="https://www.infolibre.es/politica/sanchez-llega-confiado-socios-comparecencia-decisiva-legislatura_1_2028199.html"  >el desplazamiento de 600.000 electores del PSOE</a> de julio de 2023 hacia el PP es estructural, y hay dudas razonables porque <strong>lo que sucumbe, y lo vemos mes tras mes, es una cultura política que se expresa en una forma patrimonialista de entender lo público</strong> (tanto por parte del PSOE como del PP), y que tiene al personal asqueado, con unas tasas de desafección hacia la clase política récord. Que el primer problema de los españoles sea la clase política no es una novedad, pero que sumados gobierno, políticos, partidos y corrupción (37%) vayan camino de triplicar al drama de la vivienda (14%) y de cuatriplicar al paro y los problemas económicos (10%), da pistas de hasta qué punto estamos debilitando nuestra democracia.</p><p>Del congreso del Partido Popular hay que significar el <strong>portazo táctico, </strong><a href="https://www.infolibre.es/politica/tellado-corrige-ester-munoz-asegura-gobernar-solitario-compromiso-feijoo_1_2027306.html"  ><strong>elevado a “compromiso”</strong></a><strong>, de no gobernar con Vox</strong>, que pretende ser un punto de inflexión en la legislatura. <strong>Feijóo aspira a ocupar un espacio electoral propio que se dimensione a costa de electores del PSOE</strong>, aprovechando su desconcierto actual, y para ello ha impuesto un movimiento que será acertado o no en función de la credibilidad que imprima a su posición, hoy en duda.</p><p><a href="https://www.infolibre.es/opinion/humor/tuitometro/resumo-oposicion-feijoo-gobierno-eta-proxeneta-memes-semana_1_2030045.html"  >El peor enemigo del PP</a> es su querencia a autolesionarse. En la misma semana que el PP ha renegado de un pacto con Vox ha sembrado la duda sobre el voto por correo, ha abrazado las palabras de un Aznar que ve a Sánchez en la cárcel y se ha situado en las tesis duras en relación con la inmigración. <strong>Se puede estar en una posición o en otra, pero en los dos al mismo tiempo es difícil</strong>.</p><p>De un lado está la incoherencia que supone esta pretensión con la política de pactos de sus gobiernos autonómicos, y de otro, la falta de consistencia para llenar de contenido esa posición central, que no se ganará solo desde el reparto de sillones ni desde las alusiones a los prostíbulos del suegro de Sánchez,<strong> </strong><em>partícipe a título lucrativo del abominable negocio de la prostitución</em>. El ataque personal puede ser un reflejo más del estado de nervios de <a href="https://www.infolibre.es/politica/vox-abraza-tesis-xenofoba-ultraderecha-mundial-plan-deportaciones-masivas_1_2028219.html"  >quien ve a Vox cada vez más cerca</a>.</p><p>Si la transferencia origen PSOE al PP se consolida (hoy está en el 6%) <strong>daría forma a un escenario de transformación hegemónico del PP por la falla sistémica de los socialistas</strong>, como ya sucediera a finales de 2010. Por el contrario, si tras el verano vuelve a valores por debajo del 5% el PP corre el riesgo de quedarse en tierra de nadie, sin los pretendidos votos del PSOE y enviando capazos a Vox, que hoy tienen más motivos que ayer para atacar al PP. Los populares no dudan en alimentar la desafección para beneficio propio, y con ello al monstruo que le viene devorando por la derecha.<strong> En la actualidad un 1.200.000 votantes del PP en 2023 optarían por Vox</strong>.</p><p><strong>La fórmula enunciada en el congreso popular podría traducirse en parecerse a Vox (para ganar sus votos) sin pactar con Vox (para ganar los del PSOE)</strong>, y si van por ahí el camino será pedregoso porque en el terreno de la impugnación frente al sistema la derecha extrema ejerce de macho alfa, como acabamos de comprobar una vez más con su nuevo envite al plantear abiertamente un proceso de expulsión masiva de inmigrantes, siguiendo los pasos de Trump en Estados Unidos. Feijóo tiene números ahora mismo para armar una posición diferencial real que no se quede en lo táctico, esa que prometía cuando aterrizó en la arena madrileña. Otra cosa es que vaya a hacerlo.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 11 Jul 2025 19:18:55 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[PSOE,Pedro Sánchez,PP,Vox,Congreso de los Diputados,Mociones confianza]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[Un CIS obsoleto al minuto de publicarse advierte de la fragilidad de la izquierda]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/cis-obsoleto-minuto-publicarse-advierte-fragilidad-izquierda_1_2013159.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/972d963f-d01b-47eb-a30b-efdc409c7609_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Un CIS obsoleto al minuto de publicarse advierte de la fragilidad de la izquierda"></p><p>El análisis independiente de Logoslab de las tablas del <a href="https://www.infolibre.es/temas/barometro-del-cis/" target="_blank" >barómetro del CIS</a> publicado este jueves <strong>mantiene la ventaja de PP y Vox, que hoy alcanzarían 182 escaños</strong>, seis por encima de la mayoría absoluta, cifrada en 176. La izquierda encadena tres meses consecutivos con dificultades en los que ha desandado parte del camino recorrido para estabilizar las fronteras de voto entre bloques. </p><p>Lo primero que hay que decir es que <strong>este CIS nace obsoleto</strong> al no recoger el impacto de las conversaciones intervenidas por la UCO que sitúan al ya dimitido secretario de organización del PSOE Santos Cerdán en el disparadero, ni la posible onda expansiva que tendrá su dimisión y su más que probable imputación. Por lo pronto <strong>da sustento a la teoría del estrangulamiento institucional </strong>que está permitiendo a las derechas su despegue en intención de voto y golpea el flanco anímico de una izquierda con problemas cada vez más serios para mantener la ilusión movilizadora de su gente.   </p><p>Hay silencios que hablan más que mil palabras y el del presidente del Gobierno estos pasados días ha sido uno de ellos. Este CIS, con <strong>fecha de campo entre el 2 y el 7 de junio,</strong> ya reflejaba en números la inercia de un PSOE encogido, a la defensiva tras el <a href="https://www.infolibre.es/politica/leire-diez-pide-baja-psoe-declarar-durante-horas-ferraz_1_2007154.html" target="_blank" ><em>caso Leire</em></a>, con <strong>casi 800.000 de sus votantes en 2023 escapando a la abstención</strong>. Ese movimiento reflejo de refugiarse en los cuarteles de invierno se antoja hoy insuficiente para sobrevivir a la que se viene. </p><p>En el momento en que se escriben estas líneas acaba de comparecer el presidente del Gobierno en rueda de prensa para pedir perdón a la ciudadanía y anunciar una auditoría externa a las cuentas del partido que aleje el <strong>fantasma de la financiación irregular. </strong>Veremos si el electorado socialista ve suficientes estas explicaciones, cuando la apariencia de culpabilidad se mide también por la contundencia en la respuesta. Va a ser difícil hacer creer a los españoles que él no tenía ningún conocimiento de todo lo que está sucediendo. Algún socio de Gobierno ha apuntado que <a href="https://www.infolibre.es/politica/santos-cerdan-dimite-secretario-organizacion-psoe-deja-acta-diputado_1_2012666.html" target="_blank" >la dimisión del hasta este jueves </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/santos-cerdan-dimite-secretario-organizacion-psoe-deja-acta-diputado_1_2012666.html" target="_blank" ><em>número tres</em></a><em> </em>del PSOE podría ser insuficiente y Rufián ha deslizado que ojalá no llegue el momento en el que tengan que escoger entre decencia e ideología.</p><p>El PSOE, antes del último seísmo provocado por el informe de la UCO, sobrevivía a la arremetida de la derecha con 122 escaños, uno más que en 2023 pese a caer del 31,7% al 29,5%. Esto es así por el<strong> derrumbe de Sumar, de 31 a 10 diputados, </strong>que beneficia indirectamente al PSOE, pero que en términos de conjunto es una mala noticia para el bloque progresista. Ese voto perdido por la formación de Yolanda Díaz se distribuye entre Podemos (29%), PSOE (11%), otros partidos más voto en blanco (9%) y abstención (8%). Y este 8% <strong>supone otros </strong>240.000 votos que engrosan el grupo cada vez más numeroso de desmovilizados. </p><p>En todo caso, la distancia entre bloques continúa –o continuaba, veremos en el próximo CIS– siendo estrecha y mantenía la batalla abierta, por mucho que algunos medios convencionales hablaran de una distancia insalvable. Pero ese funambulismo para mantener el equilibrio sobre una cuerda cada vez más fina es hoy <strong>insuficiente para repetir en La Moncloa. </strong></p><p>La mejor noticia para Sánchez es que es él quien tiene el<strong> botón nuclear de la convocatoria electoral </strong>y por mucho que la derecha se desgañite pidiendo elecciones, los tiempos –salvo moción de censura– los maneja él. En la rueda de prensa de este jueves ha vuelto a reafirmar su intención de presentarse a la siguiente convocatoria electoral y de fijarla en 2027, “cuando toca”. No olvidemos que<strong> un 40% de españoles decide su voto en la recta final</strong>, durante la misma campaña electoral, <a href="https://www.infolibre.es/politica/espana-indecisa-verdadero-quebradero-cabeza-partidos-ciclo-electoral_1_2008534.html" target="_blank" >como nos recordaba hace pocos días Antonio Ruiz Valdivia en las páginas de </a><a href="https://www.infolibre.es/politica/espana-indecisa-verdadero-quebradero-cabeza-partidos-ciclo-electoral_1_2008534.html" target="_blank" ><strong>infoLibre.</strong></a></p><p>Lo que hoy es negro mañana puede no serlo, y viceversa. Pero los números de este jueves –antes del <em>tsunami Cerdán</em>– ya eran clarificadores. <a href="https://www.infolibre.es/politica/psoe-trata-pasar-pagina-caso-leire-diez-socios-les-preocupa-desafeccion-genera_1_2007750.html" target="_blank" >Que la desafección escale a cifras de récord</a> y siga desbocada forma ya parte del paisaje. El Gobierno, los partidos o <strong>el mal comportamiento de los políticos</strong> son citados en conjunto por un 18% de los españoles como <strong>primer problema del país,</strong> nada hay por encima. Por debajo, vivienda e inmigración, dos problemáticas que concitan mucha atención y pocas soluciones. </p><p>Por mucho que las cifras macro acompañen, <strong>la idea de desgobierno y de legislatura perdida está cada vez más instalada en la opinión pública</strong>. Lo que no ha logrado la derecha con el eje territorial, Puigdemont, los indultos y la amnistía, podría lograrlo de la mano del relato de colapso, que sube ahora un nuevo escalón, el de la corrupción. No olvidemos que Pedro Sánchez llegó a la presidencia tras una moción de censura propiciada por la condena al PP como participe a título lucrativo de la trama <em>Gürtel </em>y en aquellas fechas Podemos, IU y colectivos sociales protestaban frente a las sedes del PP con carteles de #QueSeVayan. Siete años después son las sedes del PSOE las que se ven asediadas. </p><p>Con este panorama, suena extemporáneo hablar de desbloqueo de los Presupuestos este otoño, que era una baza para revertir una inercia que a cámara lenta iba ensanchando cada vez más la distancia entre bloques. Pero si nos abstraemos del <em>caso Koldo,</em> el parón legislativo estaba siendo una de las causas principales del deterioro de las expectativas de los grupos que conforman el Gobierno. </p><p>En la sala de espera siguen aguardando medidas de <em>shock </em>como la <strong>prestación universal por crianza</strong> o el aumento de los permisos de paternidad y maternidad; en especial la primera de ellas que podría tener un<strong> impacto significativo en un segmento de edad clave. </strong>Por debajo de 70 años,<strong> los que tienen entre 35 y 44 son el grupo con mayor proporción de indecisos</strong>. El hecho de que se plantee como “derecho universal”, en palabras del ministro Pablo Bustinduy, redobla la apuesta y su incidencia. Otras medidas, como la revalorización de las pensiones o la prolongación de la gratuidad del transporte público, podrían actuar también como dinamizadores. </p><p>Las miradas por tanto están puestas en el recorrido que tenga el frente judicial contra el PSOE y en <a href="https://www.infolibre.es/politica/tjue-pronunciara-amnistia-tc-aborde-casos-lideres-proces_1_2008162.html" target="_blank" >la ley de amnistía</a>. Para esta última habrá que esperar a final de mes para conocer la sentencia del Constitucional. Pero mientras esto no llegue, lo que hay es bloqueo y una mancha que se extiende, un horizonte de pesimismo por la dependencia de Junts –que ya ha pedido una reunión para conocer<strong> la “viabilidad” de la legislatura–</strong> y un tsunami de informaciones que atacan la confianza en las instituciones y alimentan el pasaje del terror que asoma a las cabeceras de los medios.</p><p>Por otra parte, la contestación interna al Gobierno está ahí. No es solo Junts, las desavenencias entre socios aumentan el ruido: la situación de Sumar y Compromís, la subida de tono de Podemos (Irene Montero tuiteó: “El bipartidismo es corrupción”, en una clara mirada a 2015) y un Page cuyo desgaste electoral ya está descontado pero que hace de Pepito Grillo advirtiendo de la situación en la que quedan los líderes autonómicos, y poniendo el foco en <strong>el elefante que hay en el salón de muchos territorios que recuerda lo que pasó en 2023. </strong></p><p>Tampoco hay noticias a la izquierda del PSOE que hagan pensar a corto plazo en una solución de unidad que<strong> llame a filas a ese millón de votantes</strong> que estaban este jueves en casa defraudados (hoy serán necesariamente más). O, cuanto menos, que amarre los <strong>tres o cuatro escaños que pueden perderse</strong> en caso de que ese espacio concurra a urnas fragmentado. Si acaso, el único que puede pescar en río revuelto es <a href="https://www.infolibre.es/temas/podemos/" target="_blank" >Podemos</a>, que ha marcado perfil propio y viene escalando posiciones en su particular remontada desde hace meses, aunque <strong>en junio pierde dos décimas. </strong></p><p>El drama de Palestina, el giro del PSOE a posiciones más contundentes y el avance de la ultraderecha siguen actuando como acicates para mantener la tensión electoral, lo que explica la estimación <em>obsoleta </em>mostrada al inicio de este análisis. El último episodio lo acabamos de vivir en Polonia y no para de extenderse. <strong>En España son ya tres meses con Vox por encima del 14% de los votos.</strong> O, lo que es lo mismo, con Abascal en una posición de fuerza suficiente para reclamar la vicepresidencia del Gobierno en caso de que sean sus escaños necesarios, como ahora sucede.</p><p>El Partido Popular se frota ya las manos porque ve a Feijóo más cerca que nunca de La Moncloa. La comparecencia de hoy para responder a la rueda de prensa de Sánchez ha servido para mostrar ese otro lado duro (como no podía ser de otra forma en estos momentos) que está cultivando, pedir elecciones anticipadas y situar al Gobierno como “el más corrupto de la democracia”, pero <strong>sin dar el paso de anunciar la moción de censura</strong> que ya le pide Abascal. Las dudas de Feijóo –o prudencia– pondrán <strong>en liza una transferencia que hoy es de 670.000 votantes populares hacia Vox, y de 480.000 de Vox hacia el PP. </strong></p><p>Lo que está haciendo el PP <em>genovés </em>en términos estratégicos puede salirle bien (de haber elecciones el próximo domingo tendría todo a favor para convertirse en presidente de Gobierno), si bien supone la materialización de una táctica de patas cortas que pasa por llevar a urnas a todo aquel que esté harto o enrabietado con el Gobierno actual. Todo se fía al servicio de la movilización y el derribo del adversario, sin gastar tiempo en vender más esperanza que el desahogo de la rabia contenida, que hoy es mucha. Aquí es donde las patas son cortas, porque<strong> para ese papel es mucho mejor Ayuso que Feijóo</strong>. </p><p>Fue ella y no él la que se reunió hace pocos días con Milei tras jalear éste en el Economic Forum de Vistalegre “muerte al socialismo”. Puestos a liderar la rebelión <em>antiestablishment </em>de eso que llaman “liberalismo de combate”, ¿alguien duda quién se llevará todos los focos? Feijóo ha dejado crecer el irrefrenable afán expansionista de la madrileña por miedo a repetir los pasos de Casado, y está siendo <strong>devorado en carisma por la presidenta,</strong> que hace dos años gozaba del beneplácito del electorado de la Comunidad de Madrid, pero todavía era observada con recelo desde la periferia, mientras hoy es el referente de la derecha en toda España. </p><p>A la pregunta de “¿quién preferiría que fuese presidente de Gobierno?”, <strong>un 44% señala a Pedro Sánchez </strong>y un 17% a Feijóo. Estos datos están sobreponderados a favor del primero por el desfase en recuerdo de voto, pero si miramos por partidos, Sánchez tiene un 87% de menciones entre los votantes del PSOE, mientras Feijóo solo recibe un 58% entre los del PP. ¿Por qué? Porque <strong>uno de cada cuatro votantes populares señala a Ayuso.</strong> Eso a las puertas de la convención del Partido Popular.</p><p>El otro camino, el que decía apadrinar Feijóo cuando aterrizó en la arena madrileña, pasaba por afianzar la hegemonía del PP en el espacio refugio, crisol de mil sensibilidades, que es<strong> el centro, </strong>aprovechando el agujero electoral que está dejando el PSOE (22% de voto en 2020 en el 5 de la escala ideológica, hoy el 13%). Hacer esto le hubiera distanciado de la guerra cultural de Vox, dejando al partido verde suficiente espacio para, entre ambos, garantizar la aritmética. </p><p>Esta vía clásica (“las elecciones se ganan en el centro”) suena hoy a anticlimática por la ausencia de consensos, de palabra, de diálogo, y parece ahora mismo sepultada. Prueba de ello es que de los más de 9 millones de españoles que se ubican ahí, <strong>4,3 millones están en la indefinición, la abstención, el voto en blanco o nulo</strong>. El próximo barómetro nos dirá hasta qué punto lo conocido este jueves cambia las cosas, pero hasta el momento <strong>la transferencia hacia el PP origen PSOE se mantenía en un escaso 4%</strong> (por un 2% de votantes del PP que hacían el camino inverso).</p><p>El mayor problema que tiene Feijóo para seducir a estos electores es que está ejerciendo un papel en el que <strong>no se le reconoce</strong>. La <em>vía Feijóo</em> tiene inconvenientes tácticos evidentes como que otros eleven su apuesta en contundencia y que por el camino acabe de perder sus señas de identidad primigenias. Feijóo espera <strong>llegar a La Moncloa sin tener que significarse con Vox, con Mazón o con el drama de los menores migrantes</strong> en las islas Canarias. Y puede que lo logre. “Nadie me va a mover de la centralidad”, se afanaba a gritar <a href="https://www.infolibre.es/politica/feijoo-pide-sanchez-rinda-democracia-manifestacion-pp-madrid_1_2009919.html" target="_blank" >en la manifestación de Madrid.</a> Ergo, ya te han movido. </p><p>Este jueves, el líder del PP anunciaba que no volvería a acudir a ningún acto institucional en el que esté Sánchez. Todos los puentes están rotos y no va a haber tregua. La demanda de convocar elecciones gana transversalidad e irá en aumento. La contienda se desplaza ahora más que nunca al terreno de lo emocional.</p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Jun 2025 18:36:00 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,PSOE,Partidos políticos,Pedro Sánchez,Alberto Núñez Feijóo,Elecciones,CIS,Barómetro del CIS,El pulso electoral]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La teoría del caos revitaliza al PP]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/teoria-caos-revitaliza-pp_1_1995795.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/4e4e2368-902c-449f-a833-27eb42dace65_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La teoría del caos revitaliza al PP"></p><p>PP y Vox sumarían hoy mayoría absoluta de 182 escaños tras recuperar los de Feijóo ocho diputados el último mes. Es lo que se deduce del análisis independiente de las tablas del <a href="https://www.cis.es/-/avance-de-resultados-del-estudio-3510-barometro-de-mayo-2025-?redirect=%2Fcatalogo-estudios%2Favance-resultados" target="_blank">último barómetro del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS)</a>, publicado este miércoles. </p><p>El Partido Popular, que venía perdiendo apoyo entre sus propios votantes de un tiempo a esta parte, <a href="https://www.infolibre.es/politica/pp-sube-tres-puntos-cis-coloca-2-7-puntos-psoe_1_1995458.html" target="_blank" >se acerca al resultado que ya obtuvo en las pasadas elecciones generales de julio de 2023</a> y <strong>recupera entre abril y mayo más de 400.000 electores que se encaminaban a la abstención o a Vox. </strong></p><p>Hay que tener en cuenta que el trabajo de campo se realizó entre el 5 y el 8 de este mes, con lo que recoge <em>en caliente</em> la resaca del apagón y su digestión por parte de los españoles, lo que a buen seguro ha condicionado la fotografía que ofrece este CIS. Podemos ver los resultados estimados por Logoslab en el cuadro siguiente.</p><p>El apagón ha servido para que la derecha <strong>dé vuelo a la teoría del caos </strong>que maneja desde hace tiempo a la hora de referirse a los problemas que a su juicio vienen dañando la imagen y reputación de nuestro país: dana, trenes, apagón, pérdida de confianza en las instituciones, líos internos… Es, sin duda, un marco eficaz que se une al del <strong>bloqueo parlamentario a cuenta de Junts y la división en el Ejecutivo.</strong> Caos en las infraestructuras y dudas por un Gobierno dividido (por el plan de rearme) y maniatado por Puigdemont. Ahí está la reducción de la jornada laboral y los anhelos de millones de trabajadores, pendientes de una visita a Waterloo. El último resbalón se produjo ayer mismo con la aceptación a trámite de la propuesta de ley del PP para despolitizar el CIS <em>de Tezanos</em>, que contó con el apoyo de PP, Vox, UPN y Junts. </p><p><strong>El PSOE cae al 29,4% de los votos, que es su peor dato en un año</strong>, dos puntos por debajo del resultado que obtuvo en los últimos comicios generales. La lectura del comportamiento electoral de sus votantes no deja grandes cambios respecto a lo que ya veníamos observando, pero sí destaca algunos movimientos sutiles y relevantes: capta menos electores de entre quienes se abstuvieron en 2023, envía algún votante más al PP y, sobre todo, tiene un importante número de electores, <strong>más de 700.000, desmovilizados</strong>, que o bien se quedarían en casa si hoy hubiera elecciones o bien podrían optar por el voto nulo, en blanco o a un partido minoritario. </p><p>Al retroceso socialista se une la división a su izquierda, que lejos de atenuarse <strong>sigue martilleando las posibilidades del bloque progresista de alcanzar mayoría</strong> en caso de adelanto electoral. Ya no es solo que los puestos de salida se hayan reducido a menos de la mitad de los que lograron en julio de 2023 (15 vs. 31), sino que la tendencia actual es de mayor equilibrio de fuerzas, con Podemos cada vez más cerca de Sumar, con lo que las negociaciones se antojan complejas. La distancia entre ambos partidos es hoy de solo 1,9 puntos, la menor de toda la serie histórica. </p><p>Más allá de los resultados de este barómetro, que seguramente serán matizados en el siguiente, hay que mirar desde más distancia para hacer un análisis panorámico de lo que viene ocurriendo desde las últimas elecciones:</p><p>Todo ello en un contexto en el que lo que no hay es un desplome de las expectativas económicas (ni personales ni en relación al país), pero en el que la desafección con la clase política está disparada: <strong>las referencias al Gobierno, los partidos y los políticos concretos son el primer problema de los españoles</strong> (14%), por encima de la vivienda (12%), el paro (7%), la crisis económica (5%) o la inmigración (3%).</p><p>Junio recogerá ya el alcance de <a href="https://www.infolibre.es/politica/gobierno-iniciara-acciones-legales-filtracion-whatsapps-sanchez-si-justicia-no-abre-investigacion_1_1994702.html" target="_blank" >las filtraciones de WhatsApp</a> que ocupan el debate público de estos días.</p><p><em><strong>*Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
      <guid isPermaLink="false"><![CDATA[bb8dd01e-3ea8-4fb9-b587-27a89bfc53c9]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Thu, 15 May 2025 18:13:42 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[(Logoslab), Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La teoría del caos revitaliza al PP]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,PSOE,Vox,Sumar,Podemos,Partidos políticos,El pulso electoral,CIS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El PSOE araña votos al PP mientras Sumar y Podemos no logran movilizar: el CIS, más allá del auge de Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/psoe-arana-votos-pp-sumar-no-logran-movilizar-cis-auge-vox_1_1979684.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/1f163bd7-3dd7-48fa-afd2-840dbc40d96f_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El PSOE araña votos al PP mientras Sumar y Podemos no logran movilizar: el CIS, más allá del auge de Vox"></p><p>El análisis independiente de las tablas del CIS de abril publicado este martes depara varias confirmaciones, <strong>algunas sorpresas</strong> y un par de pistas importantes de cómo podría evolucionar el panorama electoral en los próximos meses. </p><p>Empecemos por las confirmaciones, reflejadas en una estimación que un mes más apunta a <strong>un escenario inestable e incierto</strong>, con una mayoría de la derecha de 179 escaños, sólo 3 por encima de la mayoría absoluta —marcada en 176—, y por tanto insuficiente para vislumbrar de qué lado podría decantarse la balanza en caso de convocatoria de elecciones anticipadas. La suma de PP y Vox lleva año y medio en la horquilla de los 174 a 184 escaños, unas cifran que difieren del marco que intenta imponer el PP de ventaja amplia y suficiente. Y todo apunta que así se mantendrá hasta que encaremos la recta final de legislatura, sea esta cuando sea. <strong>Hay partido.</strong></p><p>La segunda de las certezas es <strong>la efervescencia de Vox.</strong> El 15% puede resultar llamativo y algunos parecen descubrir ahora con alarma la posibilidad de que la formación de Abascal pueda entrar en una espiral de crecimiento similar a la de otros partidos antisistema, pero lo cierto es que Vox llevaba ya muchos meses amagando con acercarse a los 50 escaños, en un vaivén permanente entre el 12% y el 14%, y era cuestión de tiempo que rompiera esa barrera. El efecto directo es que la derecha recupera la aritmética para formar gobierno, puesto que en esa franja del 12% al 15% se reparten muchos escaños en provincias medianas. </p><p>Feijóo cosecha su peor resultado desde que es presidente del PP, y puede pensar que a mal tiempo buena cara, pero <strong>la sombra de su posible vicepresidente es cada vez más alargada</strong>. Hace menos de 48 horas podíamos leer en algún medio de referencia conservador “el PP se lanza a por el medio millón de votos anti Trump de Vox” y cabe pensar que más le valdría proteger a los suyos antes de mirar a los de su derecha, habida cuenta de que la transferencia del PP a Vox se ha disparado hasta la friolera de los 700.000 votos, por “solo” 420.000 haciendo el camino inverso. </p><p>Hay que matizar que el trabajo de campo de este CIS no recoge los efectos de la guerra arancelaria (y su impacto en el bolsillo de todos los que tienen ahorros invertidos en bolsa), que probablemente esté minando el apoyo al presidente norteamericano, pero en todo caso la impresión es que el PP no acaba de encontrar la manera de armar un relato ilusionante para los suyos. De un lado su fidelidad electoral ha caído hasta el 77% (tres puntos más baja que la del PSOE, con todo lo que ha llovido) y manda a la abstención casi medio millón de votantes, unas cifras alarmantes para sus intereses. De otro, <strong>no consigue frenar la sangría entre los más jóvenes</strong>: Vox gana al PP en las tres primeras franjas de edad, la de 18 a 24 años (algo ya recurrente), pero también en la de 25 a 34 y de 35 a 44. Y tampoco pesca entre los que se abstuvieron en 2023, al estar por detrás de PSOE y Vox. Como colofón, las menciones a Abascal en espontáneo como presidente preferido duplican a las de Feijóo por debajo de los 35 años. </p><p>Como decíamos, todo esto confirma algo que ya veíamos en ciernes en otros barómetros. También el <strong>lento crecimiento de Podemos a costa de Sumar.</strong> La distancia entre uno y otro se acorta en un momento en que las tensiones entre ambos han vuelto a dispararse a causa de la posible candidatura de <strong>Irene Montero</strong>. Con todo, Sumar mantendría 9 o 10 escaños, por 5 de la formación morada, y como viene sucediendo desde que concurren por separado, se dejan por el camino parte de las aspiraciones de la izquierda para revalidar gobierno. Recordemos que juntos lograron<strong> 31 actas </strong>y está por ver si se alcanza un mínimo entendimiento que ponga fin a lo que Manuela Carmena ha calificado como “<strong>una yincana para ver quién es más de izquierdas</strong>”. </p><p>Un efecto colateral de su división es que ninguno de los dos arrastra casi voto desde la abstención. Un 44% de los que optaron por Sumar en 2023 mantendría su voto, un 30% optaría por Podemos, un 12% por el PSOE y un 5% se quedaría en casa. Pero ninguno de los dos, ni Sumar ni Podemos, logra atraer apoyo de los abstencionistas –y apenas un 2,8% del PSOE– <strong>lo que nos habla de dos marcas que no logran vehiculizar a día de hoy un voto instalado en la melancolía o la desidia.</strong> Muchas de ellas mujeres, <strong>hasta un 35% instaladas hoy en la desmovilización o la indecisión sobre si ir a o no urnas</strong>. En la mente de todos está que llegado el<em> Día D </em>esa gente saldrá a votar, aun sin ganas, para evitar un mal mayor, pero la realidad a día de hoy es que en caso de elecciones sumarían PP y Vox. </p><p>Esto sí que es una sorpresa porque llevábamos mucho tiempo sin verlo: <strong>250.000 votantes del PP optarían hoy por el PSOE</strong>. En realidad solo supone un 2,4% de los electores del PP, pero es una novedad, que de confirmarse en futuros barómetros, sería importante. Lo es por varias razones, en primer lugar porque no hay apenas movimientos entre bloques y cualquier mínimo cambio es relevante, en segundo lugar porque el saldo entre PSOE y PP entre votos ganados y perdidos se reduce a su mínima expresión y eso permite al PSOE discutir la primera posición a los populares. </p><p>Este es, de hecho, <strong>el segundo barómetro en poco tiempo</strong> que –del análisis de las tablas– se infiere la victoria al PSOE (aunque sin posibilidades de formar gobierno), y lo es porque se suma a otra novedad, antes mencionada de pasada, la fuga a la abstención es hoy mayor entre los votantes del PP que los del PSOE, a lo que se une la menor capacidad del PP para pescar entre los que no votaron hace año y medio. La realidad es que el PSOE, con su 30,5% y sus 128 escaños se mantiene estable, y son más los deméritos del PP los que están propiciando esta foto, al caer los de Feijóo con el 29,5% a sus números más bajos, un punto y medio menos de lo que lograron en las pasadas elecciones de julio del 23. </p><p>La imagen del líder de los populares entre sus votantes vuelve a caer tras el ligero repunte de marzo. Dos décimas en solo un mes, y se sitúa en una valoración de 6 sobre 10. Sánchez está un punto por encima entre los suyos y no manifiesta altibajos. </p><p><em><strong>Rafael Ruiz </strong></em><em>es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Wed, 16 Apr 2025 18:45:38 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El PSOE araña votos al PP mientras Sumar y Podemos no logran movilizar: el CIS, más allá del auge de Vox]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CIS,Barómetro del CIS,PSOE,PP,Vox,Elecciones,Elecciones generales]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las derechas pierden la mayoría absoluta tras 16 meses liderando el CIS]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/derechas-pierden-mayoria-absoluta-dieciseis-meses-liderando-cis_1_1962125.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/573ddba2-ffc4-48bb-8838-6fb51706cc51_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La derecha pierde la mayoria"></p><p>La derecha pierde la mayoría absoluta –situada en 176 escaños– tras dieciséis meses consecutivos por encima. PP, Vox y SALF sumarían hoy 174 diputados y se quedarían a las puertas de obtenerla. Podemos verlo en el cuadro siguiente.</p><p>El análisis independiente de las tablas del CIS de marzo introduce pequeñas novedades, pero importantes, respecto a la fotografía electoral de febrero. No se produce<strong> un movimiento abrupto</strong>, sino que todo se dilucida en distancias cortas. Parafraseando a Al Pacino (<em>Un domingo cualquiera</em>), el resultado final está en la pelea por esas pulgadas que<strong> hacen la diferencia</strong>. </p><p>A saber, respecto a febrero:</p><p><strong>1.- Vox retrocede del 14,5% al 12,4%.</strong> No se hunde, como dicen algunos medios, sino que viene moviéndose en la horquilla del 12-14% desde hace meses. En esta ocasión le pasa factura su posición respecto a Ucrania, que le hace perder parte del terreno ganado en el presente curso político. Reduce su lealtad electoral del 80% al 72% y vuelve cerca de la casilla de salida de julio’23, cuando obtuvo los mismos votos, pero cuatro escaños menos. El factor discriminante en el lado derecho es Trump o mejor dicho Putin, lo que quiere decir que esto es volátil, en ocasiones poco comprensible y muy cambiante.</p><p><strong>2.- El efecto directo de la caída de Vox es el alza del PP, que del 31,0% pasa al 32,2%, </strong>aún por debajo en número de votos del resultado que obtuvo en las pasadas elecciones generales (33,1%). Los de Feijóo han reducido de sopetón la transferencia hacia Vox del 10% al 5% y suben 3 diputados entre febrero y marzo, una cifra insuficiente para alcanzar mayoría, toda vez que la franja en la que se mueve Vox reparte más escaños por las particularidades de la ley D’Hondt que ya explicamos <a href="https://www.infolibre.es/politica/sistema-electoral-espanol-injusto_1_1641652.html " target="_blank"><strong>aquí</strong></a> en su día. La guerra fratricida que mantienen PP y Vox –distanciados en las formas, pero no en el fondo de muchas de sus medidas– le cuesta escaños a la derecha en su conjunto. </p><p><strong>3.- El otro gran beneficiado es Se Acabó La Fiesta (SALF) de Alvise,</strong> que con el 2,1%<em> </em>supera el medio millón de votos y<em> resucita </em>tras un mes de febrero que parecía enterrar sus opciones. La fuga de votos de los de Abascal a SALF pasa del 7% al 10% y le devuelve las opciones de sacar escaño por Madrid. </p><p> <strong>4.- El PSOE alcanza su mejor registro en año y medio. </strong>Da un paso más en la estimación al subir medio punto respecto a febrero y mejora por vez primera el resultado de las últimas elecciones en votos y escaños (132 ahora frente a los 121 de julio de 2023). La mejora del PSOE no se produce esta vez a costa de Sumar, sino que reduce la desmovilización y capta más desde el ‘no votó’.</p><p><strong>5.- El desencuentro entre Sumar y Podemos sigue restando opciones a la izquierda. </strong>En marzo, son 14 escaños los que lograrían por separado, cuando yendo juntos alcanzaron 31. Esos 17 diputados que se quedan por el camino no van íntegramente a la izquierda, sino que una parte acaba en el PP y Vox, al llevárselo opciones más votadas en provincias de tamaño medio. Una vez más la circunscripción provincial y la ley D’Hondt se convierten en factores determinantes para la traducción final de los votos en escaños. </p><p>El panorama actual es el de <strong>un país abocado al bloqueo</strong>, donde los movimientos entre izquierda y derecha son minoritarios e insuficientes para alterar el equilibrio de bloques. Los partidos, conocedores de esto, lo fían todo a la movilización, lo que alimenta la espiral de polarización en la que nos encontramos. Si tras los últimos comicios la conformación del gobierno fue un quebradero de cabeza por la difícil aritmética resultante, unas nuevas elecciones dificultarían aún más las cosas y volverían a situar a Junts –junto al resto de partidos nacionalistas– como la llave de gobierno indispensable. Un difícil puzle que obligaría al gobierno a pasar un examen en cada votación, como está sucediendo desde hace ya demasiado tiempo. </p><p>En línea con lo anterior, de lo poco que une a los españoles es su hartazgo con la clase política, que vuelve a copar la lista de los principales problemas (clase política, partidos, políticos, gobierno, etc). Lo mismo sucede con la vivienda, que no da un respiro y es habitual verla ya como el otro gran problema de nuestro país. </p><p><strong>Sánchez ante su referéndum de la OTAN</strong></p><p>La política internacional, y en concreto las guerras, tanto la de Ucrania como la de Oriente Medio<strong>, apenas son citadas como problema en espontáneo por un 1% de ciudadanos</strong>, aunque una buena parte de los mismos se muestra preocupado cuando se les pregunta en concreto por cualquiera de las dos. </p><p>El CIS pregunta de manera indirecta por el apoyo a un hipotético rearme de la Unión Europea en el que participe España. La pregunta que formula es <em>¿cree usted que en estos momentos la Unión Europea debería aumentar su propia capacidad de defensa?, </em> y bajo esa formulación encuentra <strong>el respaldo de tres de cada cuatro electores</strong>, incluido el apoyo de los votantes del PSOE (76%), ERC (61%), Junts (58%) y Sumar (52%).</p><p>Unas cifras que nada tienen que ver con las de principio de siglo. Si echamos la vista atrás, hasta la guerra de Irak, <strong>9 de cada 10 españoles se manifestaba en contra de una intervención militar</strong>. Aquello fue el principio del fin del gobierno del PP. El expresidente Aznar perdió un capital político que nunca recuperaría. Eran otros tiempos. Tiempos en los que la guerra era el tercer problema que más preocupaba a los españoles</p><p>Si retrocedemos aún más, Felipe González ganó el referéndum sobre la entrada en la Alianza Atlántica de marzo del 86 con un exiguo 57% de apoyos y hubo territorios en los que ganó el <em>no</em>: Cataluña, País Vasco y Canarias. González aún conseguiría dos mayorías absolutas (86 y 89) y se mantendría en el poder hasta las elecciones de 1996.</p><p>Mucho ha llovido desde entonces y han cambiado las prioridades. Ni siquiera cuando se produjo la invasión de Rusia a Ucrania, en febrero de 2022, esta cuestión llegó a ser mencionada como un problema importante de los españoles, <strong>quedándose en un discreto 8% de menciones</strong>. No es tanto una cuestión de banderas sino que las prioridades han cambiado y las preocupaciones se sitúan en otros ámbitos. De ahí el empeño del Gobierno en que no habrá recorte social. Ahora la pregunta es: ¿<strong>Quién paga la factura</strong>?</p><p>Según el barómetro de este mes de marzo, los españoles en su conjunto están mayoritariamente a favor de un ejército europeo (también la izquierda) y esto implica necesariamente ajustarse el cinturón en otros ámbitos. </p><p>En una reciente encuesta del CIS sobre el Estado del bienestar (noviembre de 2024, 4.000 entrevistas), previa a la victoria de Trump, <strong>solo el 40% de los españoles estaban a favor de un aumento del gasto militar.</strong> En Sanidad eran un 92%.  Otros sondeos más recientes (Cluster 17, Gesop, NC Report ) <strong>aumentan el apoyo de los españoles hasta el 57%</strong>, pero cuando se pone la lupa en el electorado de la izquierda apuntan a la misma estampa que ya daba el CIS: un votante del PSOE dividido en relación a un mayor gasto militar y un electorado de Sumar mayoritariamente en contra. </p><p>Sánchez tiene tarea por delante. Mientras tanto, la desafección sigue escalando.</p><p>_________</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 17 Mar 2025 19:43:29 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[Las derechas pierden la mayoría absoluta tras 16 meses liderando el CIS]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[PP,Vox,Derecha,CIS]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El nuevo populismo de derechas arrebata a la izquierda el monopolio de la rebeldía gracias al voto joven]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/psoe-pp-vox-izquierda_1_1945155.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d2fe44ff-ee05-424c-8fbf-5ae4a288c2da_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El nuevo populismo de derechas arrebata a la izquierda el monopolio de la rebeldía gracias al voto joven"></p><p>El análisis independiente de <a href="https://www.infolibre.es/politica/psoe-amplia-distancia-5-3-puntos-pp-cis-febrero_1_1944571.html" target="_blank">las tablas del CIS de febrero</a> deja varios titulares de primer orden que explican los importantes cambios que se están produciendo en el escenario electoral:</p><p>1.- La derecha alcanzaría la mayoría absoluta con 180 escaños, <strong>una ventaja pírrica</strong> que aboca a un empate técnico entre bloques, como ya sucediera en las elecciones de 2023, 2019 y 2015. </p><p>2.- <strong>El PP de Alberto Núñez Feijóo cae a sus números más bajos</strong> en una dinámica de descapitalización mayúscula: del 38% de hace un año, cuando soñaba con acercarse a una aritmética que le permitiera gobernar sin los votos de Vox, al 31% actual, que le aboca a una posición de mucha mayor debilidad, con el liderazgo del expresidente gallego cada vez más en entredicho. El <em>bandazo</em> a cuenta del escudo social, en el que el PP pasó de defender con vehemencia un no al decreto (que incluía, entre otros asuntos, la revalorización de las pensiones), a votar favorablemente con el gobierno pocas horas después de su tembladera de piernas, no ha hecho sino profundizar el marco de improvisación y partido sin rumbo, en el que tan pronto se acerca a las tesis de Vox, como sucede con la inmigración, como hace guiños al independentista Puigdemont, que hasta hace dos días se quería meter en prisión y hoy es un inesperado aliado. Un sapo difícil de tragar para una parte del centro derecha que se siente huérfana y estaría hoy dispuesto a pasarse a la abstención. Casi medio millón de votantes del PP se quedaría actualmente en casa.  </p><p>3.- <strong>Vox, al calor del ciclo de efervescencia del populismo nacionalista de Trump y Milei, recupera el umbral del 14’5% y los 45 escaños</strong>, doce más que hace año y medio. Al contrario que su homólogo popular, Abascal mantiene un liderazgo indubitado, reforzado por <a href="https://www.infolibre.es/politica/abascal-ofrece-ultraderecha-europea-muro-avance-islamismo_1_1941962.html" target="_blank">la presidencia de Patriotas por Europa</a>, el grupo parlamentario de Viktor Orbán, Marie Le Pen y Matteo Salvini.  </p><p>El que desaparece de escena, al menos de momento, es el<em> outsider</em> Alvise, que tras las elecciones europeas llegó a morderle a Vox hasta el punto de llevarse a casi dos de cada diez de sus electores, tres veces más que en la actualidad. En esto tiene mucho que ver la <strong>ascendencia de Vox entre los jóvenes</strong>, que mes tras mes confirma su <a href="https://www.infolibre.es/politica/joven-extrema-derecha-discurso-vox-cala-nuevas-generaciones_1_1918592.html" target="_blank">hegemonía en la franja de menores de 25 años</a>. Desde el punto de vista sociológico lo que se está produciendo entre los jóvenes es una brecha disruptiva que rompe con el paradigma de que la desobediencia se escribe con letra de izquierdas. La rebeldía es hoy de la nueva derecha. Una rebeldía negacionista, eso sí, que se ve en muchos de los grandes temas de nuestro tiempo. Un ejemplo de ello es la preocupación por el cambio climático. El CIS pregunta a este respecto en su último barómetro y el resultado es sintomático: a menor edad menor preocupación. Si un 44% de los mayores de 65 años se manifiestan muy preocupados, tan solo un 30% de los jóvenes lo hace.  </p><p>La derecha se ha hecho con el monopolio de la impugnación y eso puede tener un efecto inusual en las urnas. Al igual que es inusual, una anomalía si echamos vista atrás, que las nuevas incorporaciones al censo engrosen las filas del voto a Vox, también lo es que la derecha tenga<strong> dificultades de movilización. </strong>Muchos de ellos perfiles de mediana edad desconectados de este PP y lejos de la propuesta extrema de Vox.</p><p>4.- Sánchez escribe su enésimo capítulo de resistencia y, pese a la debilidad mostrada en el Congreso por la dependencia de Junts, <strong>se acerca al resultado que ya obtuvo en las elecciones de 2023 </strong>y discute la victoria al PP. La posibilidad de convertirse, aunque sea en las encuestas, en el partido más votado por los españoles tras años de ver al PP destacado por encima, es un balón de oxígeno y anímico para los socialistas. El PSOE es hoy el partido con una fidelidad electoral más elevada, un 82% de sus votantes repetirían papeleta. Logra captar voto además desde las filas de Sumar y de la abstención. Pero no todo son buenas noticias para los socialistas ya que siguen sufriendo en la franja moderada. Los denominados<em> switchers.</em> Ya en enero se registró un incremento del voto de PSOE a PP después de muchos meses de haber reducido esa vía de agua, y en febrero vuelve a situarse entre el 4%-5%, cuando llegó a ser de tan solo un 2%. O lo que es lo mismo, de 200.000 se pasa a 350.000 votantes que cambiarían de lado. </p><p>5.- La derecha alcanza mayoría de escaños porque donde siguen sin producirse avances significativos, al menos de puertas para afuera, es en el espacio que ocupan <strong>Sumar y Podemos, que en su conjunto rescatan tan solo 11 diputados</strong>, cuando yendo juntos obtuvieron 31. Han surgido algunas voces que hablan de una ecuación PSOE+Podemos que pudiera obtener un número de asientos suficiente, lo que parece hoy una quimera con los 3 o 4 escaños que obtendrían los de Ione Belarra. Podemos ha sabido sobrevivir en un ecosistema muy complejo, tras una campaña a europeas notable, dando pasitos desde entonces en una recuperación que pasa por rescatar algunos de sus rasgos fundacionales que perdió en la etapa final de su paso por el gobierno. Pero aun así, los números no engañan y las cosas siguen donde estaban hace un mes, con Sumar achicando agua, pero por delante de Podemos. Y con ambos dividiendo un voto que es crucial si quieren evitar un gobierno de derechas. </p><p>En la medida en que<strong> Yolanda Diaz </strong>es más ministra de Trabajo que líder de Sumar su imagen mejora. El tira y afloja con gobierno y patronal por la reducción de la jornada laboral primero y la tributación del SMI en el IRPF después juega a su favor. </p><p>En cuanto a los principales movimientos entre partidos, al margen de los ya referidos de Sumar al PSOE (495.000) y del PSOE al PP (350.000), destaca por encima del todo la transferencia disparada de<strong> los de Feijóo a Vox, que es ya de 770.000 votos</strong>. Y subiendo. </p><p>Podemos ver los resultados que obtendría cada partido si hubiera elecciones inmediatas en el cuadro siguiente:</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 14 Feb 2025 19:21:33 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El nuevo populismo de derechas arrebata a la izquierda el monopolio de la rebeldía gracias al voto joven]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[CIS,Barómetro del CIS,Elecciones,PSOE,PP,Vox,Sumar]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La otra cara del CIS: el PSOE mejora por la división de la izquierda, pero PP y Vox mantienen la ventaja]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/letra-pequena-cis-pp-vox-mantienen-ventaja-espera-izquierda-fragmentada_1_1930699.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/de9d33cc-c8eb-4ea7-896d-a528676c4498_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La otra cara del CIS: el PSOE mejora por la división de la izquierda, pero PP y Vox mantienen la ventaja"></p><p>El análisis independiente de las tablas del último barómetro del CIS<strong> vuelve a arrojar una mayoría absoluta de 182 escaños de la derecha</strong>, que experimenta una ligera subida en un escenario con pocos cambios respecto a diciembre. El Partido Popular recupera apoyo y ganaría las elecciones con el 33% de los votos y 141 diputados, 4 más que en los comicios de julio de 2023. A su lado, Vox se estabiliza en el 13% y los 40 escaños, <strong>7 más que en las pasadas elecciones generales</strong>. </p><p>Enfrente la izquierda está lastrada por las disputas internas. El PSOE, con el 29,5% de sufragios y 124 asientos, <strong>mejora el resultado de las últimas elecciones</strong>, pero lo hace a costa de la división entre Sumar y Podemos, que sigue penalizando a todo el bloque en su conjunto. Ambos, por separado, suman solo 13 escaños, cuando hace apenas dos años obtuvieron 31.</p><p>Los esfuerzos de Sumar por diferenciarse del PSOE continúan sin dar frutos. La formación de Yolanda Díaz lleva semanas picando piedra y pisando el acelerador para alejarse del PSOE, en una carrera por recuperar foco. Aunque las tensiones en torno a la implementación de la reducción de la jornada laboral han disminuido, las diferencias siguen ahí, con un Partido Socialista más proclive a actuar progresivamente<strong> para no poner en riesgo la buena marcha de la economía española</strong>. Diferencias que también han sido apreciables en materia de vivienda, al haber criticado Sumar la exención del IRPF a propietarios que alquilan a precios regulados y en algunos otros asuntos de política social. El cierre de filas de este viernes en Madrid de los partidos que conforman el grupo plurinacional en la cámara alta se produce en el momento de máxima debilidad para la formación y no es casual. De fondo, <strong>la necesidad de aplicar un marco estratégico centrado en recuperar espacio y autonomía</strong>, con el PSOE poco dispuesto a ceder terreno. </p><p>Los números no acompañan y la capacidad para cambiarlos es cada vez más incierta. Sumar estaba en el 12% hace ahora un año, retrocedió por debajo del 8% tras los comicios europeos y hoy está en el 6,4%. Sólo un 40% de sus votantes en 2023 repetirían papeleta y los aportes desde otros partidos y abstención son prácticamente residuales. Debajo de los números, desde una perspectiva cualitativa, la impresión en el electorado más a la izquierda es que <strong>Yolanda Díaz acierta pero llega tarde.</strong> La dinámica de trasvase a PSOE y Podemos sigue su curso. Los de Ione Belarra han logrado estabilizarse en el 4% y aunque la existencia de dos marcas electorales en ese espacio es un suicidio para la izquierda, <strong>el partido morado se siente fuerte y lo hace saber</strong>, con premio en algunos casos, como el acuerdo con el gobierno para ampliar las bonificaciones al transporte público hasta el 30 de junio. </p><p>Podemos está actuando con mayor libertad <strong>desde la flexibilidad que da el estar fuera de los cauces de institucionalidad del gobierno</strong>. Eso se deja notar en un una mayor actividad mediática que luego se hace viral. Sin ir más lejos, cabe mencionar la reciente polémica de Irene Montero con Risto Mejide a colación de Desokupa y Ana Rosa Quintana.</p><p>La participación de Podemos primero y Sumar después en los gobiernos de coalición, tuvo unos inicios de sintonía con el electorado que había votado cambio. Pero el transcurso del tiempo y el crecimiento sin parangón de la desafección ha pasado factura a ambos, dando paso al desapego y la frustración por las expectativas no resueltas en el plano vital. <strong>Esto es especialmente palpable entre los más jóvenes</strong>, como veremos más adelante. </p><p>La progresiva mimetización de aquellos actores que venían a cambiar las cosas con los partidos de siempre <strong>ha dejado el espacio de impugnación libre para que otros lo ocupen,</strong> y ahí es donde se ha situado una parte de la derecha no convencional que ha roto puentes con algunos de sus paradigmas clásicos al mutar hacia un nacionalismo populista y beligerante contra la globalización y el establishment. Esta corriente en España la capitaliza Vox y todo un ecosistema de prescriptores que difunden su mensaje en el entorno digital y de redes sociales, a semejanza de lo que ocurre en Estados Unidos con Trump, en Argentina con Milei o en Italia con Meloni por citar a algunos de los referentes que, desde posiciones ideológicas distintas, están ocupando cada vez más espacio. </p><p>Esta es también la razón por la que Abascal dio la orden de salirse de los gobiernos autonómicos con el PP, más allá de las diferencias en la cuestión migratoria, que sirvieron de “excusa” y acicate. <strong>Vox retrocedía en las encuestas</strong> porque empezaba a formar parte del paisaje. El diagnóstico de estado fallido, que dramáticamente vimos popularizarse tras la Dana, no hizo sino multiplicar los efectos de una bomba de relojería que venía larvándose desde hace mucho tiempo.</p><p>La respuesta de los españoles ha sido premiar su salida con una <em>remontada </em>en las urnas que habla por sí sola: <strong>Vox está hoy en el 13%-14%, cuando hace un año estaban en el 9%-10%, atrapado en los gobiernos del PP</strong>. El siguiente hito llegará el próximo lunes con la toma de posesión de Trump a la que está invitado Abascal, como ya anticipábamos en los nuestro pulso nacional de diciembre. </p><p>Estamos en un momento en que un número cada vez mayor de ciudadanos se cuestiona las costuras mismas del sistema: no es una crisis territorial, de concepción del estado, sino que <strong>lo que está en juego es el marco común de convivencia y nuestro sistema de derechos y libertades</strong>. España es hoy un país que no confía ni en sus políticos ni en la mayoría de sus instituciones ni en sus jueces ni en muchos de sus medios de comunicación. Y que no está sabiendo dar una respuesta a los problemas de millones de personas que empiezan a mirar fuera de los límites del sistema para sentirse escuchadas. Este preocupante diagnóstico tiene que ver también con el auge de las fake news. La importancia de los nuevos canales de socialización y consumo de información ha sido capital, pasando de un problema base que era la acumulación de poder en unas pocas manos a un problema mayor que es la sustitución de estos por una suerte de salvaje oeste en el que las reglas las pone cada uno y la verdad es la de cada uno. El anuncio de Meta (Facebook e Instagram) de eliminar su programa de verificación de hechos es un ejemplo más de hacia dónde vamos.</p><p>Existe una tendencia reduccionista a simplificar la contienda electoral en la capacidad que tengan izquierda y derecha de articular a última hora sus bases sobre dos ideas: a un lado, evitar que llegue la ultraderecha al gobierno y con ella el recorte de libertades, al otro, echar a Sánchez y revertir las cesiones al independentismo. Son, en efecto, “call to action” poderosos, y por eso hay que tomar las encuestas con prudencia. Se equivoca la derecha en lanzar las campanas al vuelo. ¿Cuántos abstencionistas hoy podrán movilizarse mañana si ven opciones de que Vox condicione el próximo gobierno? A nadie se le escapa que esta es la baza que está jugando Sánchez,<strong> con la vista puesta no solo en España sino en Europa</strong>, como lugar de contención frente al avance de los nacionalismos de derechas. </p><p>Pero este análisis es muy limitador para la izquierda (y para el PP), pues deja fuera muchas de las razones que están expulsando a los españoles hacia la abstención o el voto a terceros partidos. Por el camino de esa simplificación han caído muchos gobiernos de corte progresista: Trudeau, Biden, Antonio Costa, Jacinta Ardem, Sanna Marin, ¿Scholz será el siguiente? Y si miramos a la derecha, no es solo Vox, <strong>ahí tenemos el caso de Se Acabó la Fiesta</strong> y los problemas de liderazgo de Feijóo, que vuelve a tocar fondo en la valoración entre sus propios votantes y suspende sin paliativos entre los de Abascal. </p><p>Sociológicamente estamos enfrentando dos realidades que hacen imprevisible el resultado electoral. De un lado, el crecimiento del voto impugnatorio que hemos explicado a lo largo de este artículo, y que se ve de manera muy clara en las generaciones X, Y (millennials) y Z. Según el CIS publicado hace unos días, entre los españoles de 18 a 24 años Vox arrasaría. <strong>Obtendría un 23% de los votos</strong>, por delante del PP (16%) y del PSOE (14%). La izquierda quedaría reducida a la mínima expresión. </p><p>Vivienda, coste vida, deterioro de los servicios públicos, pero sobre todo la ausencia de un horizonte vital ilusionante. <strong>Del '</strong><em><strong>yes we can'</strong></em><strong>, al </strong><em><strong>sálvese quien pueda</strong></em>. La edad de emancipación en España se sitúa por encima de los 30 años, con un 75% de jóvenes activos viviendo en la casa de sus padres (el peor dato desde 2006 según el reciente informe del Consejo de la Juventud de España). Lo peor es un horizonte nefasto: hasta un 74% cree que van a vivir peor que sus padres (encuesta del CIS sobre desigualdades y tendencias sociales del pasado mes de junio). </p><p>La vivienda y la inmigración se disparan como principales problemas del país <strong>con un 28% y un 21% de menciones totales</strong>. La vivienda alcanza cifras récord no solo entre los jóvenes, sino hasta los 44 años. Hay una franja muchas veces olvidada, entre los 30 y 50 años, que se sienten excluidos de un estado del bienestar que a su juicio no se acuerda de ellos. Este es otro de los fenómenos que podemos encontrar cuando rascamos debajo de los números. </p><p>Desde un punto de vista ideológico, entre los españoles que se autoubican en el 5 (el grupo más numeroso), <strong>donde antes el PSOE era el partido hegemónico, ahora la derecha casi duplica a la izquierda</strong>, en una tendencia que va a más con el paso de los años. Una de las novedades del barómetro del CIS de este mes es el aumento de la transferencia de PSOE a PP al 5% (hasta 420.000 votos), un indicador especialmente importante que los socialistas habían logrado reducir al 2%-3%, y que ahora se resiente. Lo que parece claro es que la inestabilidad parlamentaria del gobierno no ayuda, y el enésimo órdago de Junts no hace sino menoscabar su autoridad.</p><p>En este grupo ideológicamente templado hay que subrayar la importancia de las mujeres. <strong>La indecisión de las mujeres duplica la de los hombres (21% vs 11%) </strong>en términos generales y es aun mayor entre aquellas que se definen así mismas como moderadas. Estamos transitando una legislatura con muchas curvas y esto no ha hecho más que empezar. </p><p>__________________________</p><p><em>Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Sat, 18 Jan 2025 19:12:58 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La otra cara del CIS: el PSOE mejora por la división de la izquierda, pero PP y Vox mantienen la ventaja]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partidos políticos,PP,PSOE,Vox,Sumar,Podemos,CIS]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[La abstención es ya el principal partido: un 35% de electores no votarían frente al 23% de hace cinco años]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/abstencion-partido-principal-35-frente-23_1_1918965.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/d67e31a5-afc7-4ae0-a24a-454860512730_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La abstención es ya el principal partido: un 35% de electores no votarían frente al 23% de hace cinco años"></p><p>Los cumulonimbos son esas <strong>imponentes nubes de base oscura y tan mal aspecto</strong> que aparecen en fenómenos de inestabilidad atmosférica y producen tormentas y mal tiempo. Son uno de los causantes, entre otros, de las turbulencias que sufren los aviones al atravesarlos. Valga el símil para explicar el clima político tumultuoso que vivimos, y que queda descrito en las tablas del último barómetro del<strong> Centro de Investigaciones Sociológicas. </strong></p><p>Los datos del CIS, recalculados por Logoslab, nos dejan un paisaje electoral que viene determinado por el hartazgo social y <strong>una desmovilización creciente de la que participan los dos grandes partidos</strong>, instalados en una espiral de hipérboles en el afán común de desgastar los apoyos al contrario, más que de afianzar los propios. </p><p>El resultado es <strong>una alta abstención, que sería hoy el principal</strong><em><strong> partido</strong></em><strong> en España. </strong>En la actualidad hay un 35% de electores que no votarían, frente al 23% que hubo en abril de 2019. No es de extrañar por tanto que los índices de respaldo a <strong>PSOE (29,2%) y PP (31,7%)</strong> estén en retroceso, por debajo del resultado que cosecharon en julio de 2023 y con dificultades para fidelizar a sus respectivas audiencias. Tanto PP como PSOE tienen una lealtad electoral hoy que apenas supera el 80% en el mejor de los casos, lo que significa que dos de cada diez de sus votantes cambiaría de papeleta o se quedaría en casa. Y que cae hasta el 70% si se añade a los indecisos. Respecto al CIS de noviembre, que se hizo en pleno <em>shock</em> por la dana, el PP desciende una décima y el PSOE tres, por lo que los efectos del frente judicial (este es el primer barómetro que recoge la declaración en sede judicial de Aldama) es prácticamente inexistente. </p><p>A la izquierda del PSOE, <strong>Sumar (6,6%) vuelve a bajar y Podemos (4,4%) a subir</strong>. Los de Ione Belarra siguen escalando peldaños en su <em>remontada </em>y <strong>es la gran novedad del barómetro de diciembre, al lograr 5 escaños,</strong> pero poco cambia por ahora en términos de bloques. Ambos suman por separado 13 o 14 escaños, dos más que hace un mes, pero ni la mitad que lograron yendo juntos en las últimas elecciones generales. Conforme pasan los meses, cada vez hay más voces que apuntan a la necesaria recomposición de un espacio sin el cual las opciones de evitar un gobierno de derechas se desvanecen. Habrá que ver si las dinámicas de uno y otro favorecen un posible acuerdo o lo alejan. </p><p><strong>Vox (12,7%) pierde parte del </strong><em><strong>voto de cabreo</strong></em><strong> que le llegó de aluvión</strong> los días posteriores a la tragedia valenciana, pero aun así sigue siendo el principal beneficiado del clima de fractura que vivimos. Desde los márgenes del sistema, dispara contra todo el que se mueve en la institucionalidad y tiene aún camino por recorrer en su lógica freudiana de matar al padre. El contexto internacional le es propicio y no descartemos que el presidente electo <strong>Donald Trump invite a Santiago Abascal</strong> a su ceremonia de investidura o a visitar la Casa Blanca, otorgándole el rol de socio preferente, con el Partido Popular en fuera de juego. Si la formación verde cae de noviembre a diciembre es, en parte, por el <strong>repunte de Alvise</strong>, que obtendría representación en el Congreso de los Diputados por Madrid. Dicho de otro modo, ese <em>voto de cabreo</em>, antisistema, oscila entre Vox, Se Acabó La Fiesta y la abstención.</p><p><strong>Esto con las luces cortas</strong>. Si ponemos las largas, ahora que estamos en los albores de 2025, es momento de hacer balance de lo que ha dado de sí el último año en clave política y electoral. Un curso de continuos vaivenes, marcado en clave nacional por los ecos de la conformación del gobierno y su permanente inestabilidad parlamentaria, la aprobación de la amnistía, las elecciones catalanas, los procesos judiciales abiertos, el <em>caso Errejón</em>, la crisis migratoria y la dana, entre otros. En el cuadro siguiente podemos ver cómo se ha movido la estimación entre las últimas elecciones, diciembre de 2023 y diciembre de 2024. </p><p>La primera pregunta que cabe hacerse es si está más cerca hoy un gobierno de derechas que hace un año, y la respuesta es que las cosas están parecidas en cuanto al peso de los bloques y su traducción final en escaños. La derecha (marcas nacionales) sigue concitando el apoyo del 47-48% de los españoles y una suma de escaños que se mueve en la horquilla de 177-182, penalizada por la aparición de Alvise. En la izquierda es la división entre Sumar y Podemos la que condiciona<strong> el reparto final de diputados</strong>, pero aun así, en su conjunto –sin contar a los nacionalistas– mantiene un porcentaje de voto similar al de hace doce meses, en torno al 40-42%. Por tanto, lo importante ahora son más las tendencias de fondo que la foto actual, a la que le falta aún muchos matices. </p><p>La segunda pregunta es <strong>cómo se explica que el Partido Popular, en un contexto tan complicado para el gobierno, se haya dejado en estos últimos meses una quincena de escaños,</strong> pasando de 153 a 138, perdiendo todo lo logrado en el primer semestre de legislatura. Esta circunstancia viene a corroborar la hipótesis que hemos apuntado en otros artículos: el PP está jugando en el tablero de Vox, favoreciendo la transferencia hacia sus filas. Lo hace cuando se identifica con sus discursos y, principalmente, <strong>cuando se queda en tierra de nadie</strong>. Lo hemos visto en su posición en el debate sobre menores no acompañados, donde pretender sorber y soplar al mismo tiempo, escenificar distancia con Vox y al mismo tiempo evitar la foto con el gobierno, no vaya a ser que la fuga hacia los de Abascal aumente. </p><p>Y esta semana hemos tenido otros dos ejemplos palmarios. El primero de ellos, cuando afirmó “<strong>quiero que España se parezca a Madrid</strong>”, situándose en el territorio Ayuso. El segundo con su acercamiento a Junts. Si en enero de este mismo año el PP proponía en una enmienda a la amnistía “la disolución de partidos que promuevan declaraciones de independencia o un referéndum ilegal”, en diciembre se ha pasado a definir a los de Puigdemont como un “<strong>partido coherente con el que hay cierta afinidad</strong>”. Génova se defiende pidiendo “autonomía” pero más que autonomía, la sensación hoy en una parte significativa del electorado popular es la de <strong>un líder sin un plan claro, que se mueve desde la ansiedad por llegar a La Moncloa. </strong></p><p>Los continuos volantazos del PP han situado a los populares en una posición, si no irreconocible, sí indistinguible para una parte importante del electorado <strong>que entiende su tacticismo permanente como una muestra de desorientación</strong>. Esa desnaturalización ha afectado especialmente a Feijóo, que para el común de los votantes del PP era en 2022 un político definido por la seriedad, un perfil más gestor, que hacía gala de su previsibilidad y moderación, incluida una concepción territorial menos rígida, y que ahora se percibe como <strong>voluble, blando y menos fiable</strong>. El deterioro de las expectativas electorales del PP coincide con el hundimiento de su índice de presidenciabilidad (menciones en espontáneo a la pregunta de quién le gustaría que fuera presidente de gobierno)<strong>, del 17% hace un año al 10% actual.</strong> </p><p>Vox, que hace un año estaba en 24 escaños, tiene hoy 40. <strong>La salida de los gobiernos ha aliviado de una pesada carga a los de Abascal</strong>: la progresiva mimetización con la clase política y en particular con el PP, que iba minando su caudal electoral. Vox vive cómodo en el victimismo y en los cordones sanitarios. Pero es que además en clave internacional asistimos a una irrupción de su espacio, que se va normalizando: Trump y Milei llenan portadas, Elon Musk es el hombre de moda, Meloni un referente más. <strong>Igual que Jean Marie Le Pen.</strong></p><p>Al hilo de lo anterior, el PSOE sigue tirando de banderas conocidas para mantener alerta a los suyos. Al grito de frenar “<strong>la barbarie de la ultraderecha</strong>” sigue articulando su palanca de voto principal. Los actos preparados para el aniversario de la muerte de Franco van en esta dirección. </p><p>Pedro Sánchez tiene hoy entre sus votantes la misma nota que tenía hace un año (7,0), lo que ocurre es que a su alrededor se han desplomado Feijóo y Díaz. En la misma línea, <strong>el PSOE está hoy, en porcentaje de voto, exactamente donde estaba en diciembre de 2023</strong>, lo que puede tener lecturas positivas o negativas. Lo que es indiscutible es que ha salvado un año muy duro, aunque haya sido por el hundimiento de Sumar, que le ha reportado un número de votos inesperado con el que compensar la desmovilización de su propio electorado. </p><p>En concreto, el PSOE envía en la actualidad a la abstención, los partidos minoritarios y el voto en blanco a <strong>1.300.000 votantes</strong>, una fuga muy elevada. A esto hay que añadir los 200.000 que optarían hoy por el Partido Popular y los 360.000 que lo harían por Sumar y Podemos. Detrás de estos números está la falta de respuesta a problemas que no son tanto batalla cultural como las cosas del comer, con la vivienda y la precariedad a la cabeza.  </p><p>La desafección cabalga sin cambios significativos respecto a noviembre, mes en el que se alcanzaron topes en la percepción negativa de la política y los políticos. Según el reciente estudio del CEA (Andalucía, 3.600 entrevistas, estudio de campo en la tercera semana de noviembre) casi tres de cada cuatro andaluces (73,9%) están de acuerdo con la afirmación de que “a los partidos tradicionales no les importa la gente como yo”. <strong>Blanco y en botella.</strong></p><p>El CIS pregunta este mes por la asunción de responsabilidades en acontecimientos como el de la dana <em>(¿A quién cree Ud. que le correspondería tomar medidas para hacer frente a las consecuencias del cambio climático y a fenómenos como los que han tenido lugar últimamente en la Comunidad Valenciana y en otros lugares?) </em>y las respuestas se reparten entre quienes dicen <em>a todas las administraciones </em>(39%), <em>al gobierno central</em> (29%) y a <em>los gobiernos autonómicos </em>(11%). Más allá de lo que dictamine la Justicia con Mazón, hay un poso de malestar latente con el PP y con el PSOE, lo que está moviendo voto hacia otras formaciones. <strong>Hace dos meses, la transferencia del PSOE hacia Podemos era de 60.000 votantes aproximadamente, hoy se acerca a los 150.000</strong>. Además, los de Belarra rescatan de Sumar 820.000 electores, cuando en octubre eran 740.000. Habrá que estar atentos de hasta dónde llega Podemos y si su recuperación puede condicionar un posible acuerdo en ese espacio.</p><p>A su lado Sumar registra su peor resultado de toda la serie histórica, envía 520.000 votos al PSOE y más de 300.000 a la abstención y partidos minoritarios, en una dinámica cada vez más complicada. </p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 20 Dec 2024 18:35:17 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[La abstención es ya el principal partido: un 35% de electores no votarían frente al 23% de hace cinco años]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Partidos políticos,PSOE,PP,Podemos,Vox,CIS]]></media:keywords>
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    <item>
      <title><![CDATA[Quince años de desafección ciudadana hacia la política: cómo empezó todo y quién es el gran beneficiado]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/quince-anos-desafeccion-ciudadana-politica-empezo_1_1910262.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/bec457e7-3abd-489a-9c05-0993dd8d39de_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Quince años de desafección ciudadana hacia la política: cómo empezó todo y quién es el gran beneficiado"></p><p>Cuando en la primavera de 2015 Pablo Iglesias y Albert Rivera se disputaban la hegemonía del cambio en el que se denominó el <em>debate del Tío Cuco</em>, España vivía la efervescencia de la nueva política, que había irrumpido ya en las urnas europeas un año antes, y estaba a punto de hacerlo en el Congreso de los Diputados. El éxito de <strong>Podemos y Ciudadanos</strong> fue la materialización política del cansancio social con la clase dirigente, manifestado en la calle en 2011 en <strong>el movimiento del 15M</strong> como prolegómeno de lo que vendría después. </p><p>La izquierda fue la primera en recibir el golpe con una abstención masiva en las elecciones generales de ese mismo año. La derecha tardaría poco más. Dio una efímera mayoría absoluta a Mariano Rajoy pero, sólo unos meses después de formar Gobierno, el apoyo al Ejecutivo caía en picado. En 2014, millones de electores defraudados por la oferta política bipartidista optaban ya por Podemos y Ciudadanos. <strong>Los cimientos del sistema empezaban a tambalearse.</strong></p><p>Si acudimos a la fuente del CIS, descubriremos que en 2011 el paro y la economía eran las principales preocupaciones ciudadanas, aunque la clase política escalaba al tercer lugar con un 20% de menciones. Entre 2012 y 2015, el paro sigue ocupando el primer lugar, las referencias a la clase política se mantienen estables, pero a su lado <strong>crecen de manera exponencial las menciones a la corrupción y el fraude</strong>, que en conjunto suman el 50%, unas cifras nunca vistas. La traducción en votos podemos verla en el cuadro siguiente.</p><p>En 2013, la fidelidad de PP y PSOE caía a cifras en torno al 50%, unos índices de lealtad inusualmente bajos, con el 20% de sus votantes en la indefinición, el 15-20% en la abstención y el 5-10% declarando que votaría en blanco en caso de nuevas elecciones generales. </p><p>En aquellos días el instituto Logoslab expuso en una ponencia universitaria presentada en julio de 2013 las siguientes claves:</p><p>Todo esto podemos verlo resumido en los cuadros siguientes. En el primero, vemos cómo la corrupción y la clase política emergen como problema; el segundo, la pésima valoración del gobierno y oposición; y en el tercero, cómo la culpabilización se reparte entre PSOE y PP. Nadie se salva.</p><p>Un análisis posterior al 15M mostraba cómo la radiografía del político en esos años estaba ya caricaturizada hacia un gestor (citamos literalmente) “ineficaz, sin visión de país, privilegiado, derrochador, que se rodea de un equipo en el que se premia la fidelidad a su persona y no la preparación, que no tiene en cuenta a los sectores sociales más débiles, poco realista, utópico o proclive a emitir vagas promesas. Y como colofón, poco confiable o manchado por la corrupción”<strong>. Con una tendencia entre los españoles cada vez mayor a generalizar</strong>, a meter a todos en el mismo saco. Esa mancha en la clase política fue entonces acicate para el surgimiento de movimientos sociales y nuevos partidos, y es en la actualidad caldo de cultivo para el avance de populismos y la extrema derecha. En un <a href="https://www.infolibre.es/politica/suman-derechas-bloqueo-letra-pequena-cis_1_1884134.html" target="_blank">artículo anterior </a>nos referíamos al daño que está haciendo <strong>el marco de “Estado fallido” y la renuncia al concepto de “pueblo” </strong>por parte de los dos grandes partidos, al dejarlo en manos de quienes juegan en los límites del sistema. Hay que preguntarse a quién beneficia que los índices de desafección actuales superen todos los registros históricos y las graves consecuencias que puede tener para nuestra convivencia y la salud de nuestra democracia. </p><p>Hoy, diez años después de aquellas elecciones europeas que auparon a Podemos y Ciudadanos,<strong> estamos peor que nunca</strong>. La desafección vinculada a la clase política <em>(políticos en general, mal comportamiento de los políticos, lo que hacen los políticos, la falta de confianza en los políticos, la inestabilidad política, el gobierno y los partidos</em>) <strong>ha aumentado (suma de tres principales problemas) del 22% de menciones al 64%</strong>, situándose además como 1º, 2º y 3º posición en el <em>ranking</em> del principal problema de nuestro país (primera respuesta). </p><p>Detrás de los políticos tenemos el difícil (para muchos imposible) <strong>acceso a la vivienda</strong>, que en 2015 apenas era citado por un 1,9% de españoles y que ahora se ha convertido en un auténtico frente de batalla para los españoles, con un 23% de menciones y subiendo, cifra que crece entre los jóvenes alcanzando valores cercanos al 30%.</p><p><strong>La brecha generacional se está agudizando </strong>y es uno de los principales motores del descontento ciudadano.  El reciente estudio del CIS del mes de octubre sobre <em>Ideología y Polarización</em>, con 4.000 entrevistas, señalaba que un 26% de españoles se mostraba dispuesto a vivir en un país “poco democrático” si con eso se le garantizaba un mejor nivel de vida, pero es que entre los más jóvenes subía hasta un 38%. Las actitudes en este segmento están en claro retroceso en temas como la identidad sexual, el feminismo o la igualdad.</p><p>El otro tema de preocupación que completa la terna de asuntos que más están removiendo las posiciones de los españoles es<strong> la inmigración</strong>. Como ocurre con la vivienda, en 2015 era una cuestión de bajo impacto, con apenas un 2% de alusiones mientas hoy se ha convertido en un asunto capital llegando en septiembre al 34% (principal problema en primera respuesta). Es un tema de debate ciudadano, especialmente sensible en territorios como Canarias, donde la crisis migratoria se está manifestando con especial virulencia, y que ya ha provocado la ruptura de los gobiernos autonómicos de PP y Vox, y se ha colado en la agenda de la Unión Europea. Apunta a ser uno de los asuntos controvertidos en los próximos años. </p><p>En el otro lado de la balanza, la corrupción, que en 2015 estaba en el 51%, pasó a ser residual en 2020 y desde entonces se ha mantenido a la baja pese a los frentes judiciales que se le han abierto al gobierno; <strong>los problemas económicos</strong> (<em>problemas de índole económica, subida de los carburantes, los bancos, las subidas de impuestos, las hipotecas y las subidas de tarifas energéticas</em>) que llegó a estar en el 59% en 2022, están hoy en los números más bajos, en torno al 20-22%. Y los problemas relacionados con <strong>el paro y la calidad del empleo</strong>, que eran la principal causa de insatisfacción en 2015 con el 84% de menciones, están en la actualidad <em>contenidos</em> en el 37%. Podemos verlo en el cuadro siguiente. </p><p>La foto del CIS de noviembre nos muestra a Gobierno y oposición con un grado de respuesta que nos recuerda a los números de 2013, a un PP en sus números más bajos desde que Feijóo sustituyó a Casado, con el líder gallego en un 5,7 de valoración entre sus propios votantes, cuando llegó a estar en el 7,3. Nos enseña también a un Partido Socialista que envía a la abstención, el voto en blanco y partidos minoritarios, a cerca de un millón de electores. En el lado izquierdo, Sumar y Podemos siguen sin resolver sus problemas (en la actualidad obtendrían 12 o 13 escaños frente a los 31 que lograron yendo juntos), y en el derecho, <strong>Vox saca provecho de todo lo anterior y se sitúa, con 44 escaños, como la llave de gobierno.</strong> Hoy lograría 11 diputados más que en las pasadas elecciones generales, cifra que podría aumentar según se incorporen nuevos electores al censo electoral, dado que Abascal triplica a Feijóo en preferencia como presidente en el segmento más joven.</p><p>La participación sería hoy del 65%, quedándose a 11 de la que se registró en abril de 2019, otro síntoma más de que las cosas no van bien. Este es el panorama actual.</p><p><em><strong>Rafael Ruiz</strong></em><em> es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 05 Dec 2024 19:36:12 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,PSOE,PP,Bipartidismo,Podemos,Ciudadanos,Vox,CIS]]></media:keywords>
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      <title><![CDATA[La letra pequeña del CIS: la victoria de Trump y la dana impulsan el voto a Vox]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/letra-pequena-cis-trump-dana-impulsan-vox_1_1900923.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/530dca68-cb10-4c31-85b9-17ba4d3d7d11_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La letra pequeña del CIS: la victoria de Trump y la dana impulsan el voto a Vox"></p><p>Se veía venir. El análisis independiente de las tablas del barómetro del CIS publicado este lunes confirma los presagios formulados en nuestro último artículo cuando analizamos los efectos electorales que podía traer consigo la viralización del marco “estado fallido”, hoy cada vez más presente en la conversación política. <strong>Vox da un salto de gigante hasta el 14% y los 44 escaños,</strong> 11 por encima de los logrados en las últimas elecciones. Crece, fundamentalmente, a costa del PP, que vuelve a caer y toca fondo, con el 31,8% de los votos y 137 asientos. Ambos podrían formar gobierno al superar la barrera de los 176 diputados que marca la mayoría absoluta, <strong>con los de Abascal cada vez más indispensables en esa suma de derechas.</strong></p><p>El PSOE retrocede ligeramente hasta el 29,6% de los votos y 124 escaños, pese a la caída de Sumar, que vuelve a ceder terreno y se sitúa en el 7% y los 10 asientos, en su particular vía crucis tras las revelaciones en torno a Errejón. Podemos rescata 3 escaños. <strong>No hay consuelo para la izquierda alternativa, que contabiliza apenas 13 diputados, cuando hace año y medio fueron 31.</strong></p><p>Habrá que ver cómo evolucionan estos datos, muy condicionados por el momento en el que se realizó el trabajo de campo, <strong>entre el 2 y el 7 de noviembre</strong>, es decir, apenas unos días después de la terrible tragedia sufrida en la provincia valenciana. Lo que no podemos perder de vista es el <strong>cansancio ciudadano con la clase política</strong>, que se refleja en el hecho casi sin precedentes de que, a la pregunta de “¿cuál es a su juicio el principal problema que existe actualmente en España?”, la primera respuesta en el ranking de preocupaciones sea “los políticos en general”, la segunda “el mal comportamiento de los políticos” y la tercera “el gobierno y los partidos”, todas ellas por encima de cuestiones tan importantes como la vivienda, el paro, la sanidad o el drama migratorio. </p><p>Algunas voces han advertido de <strong>los riesgos de ceder a los partidos en la periferia del sistema el concepto de “pueblo”</strong>, como hemos visto recientemente con la DANA al calor de la reacción ciudadana frente a la deficiente gestión que han llevado a cabo las administraciones públicas. Consignas como “<strong>el pueblo salva al pueblo</strong>” son tremendamente transversales y porosas y omiten que tanto “Estado” como “pueblo” son también los cuerpos de protección civil, psicólogos, médicos, profesores, conductores de autobús y tantos y tantos servidores públicos que dedican su trayectoria profesional al servicio de la ciudadanía. Si la batalla del relato la dominan las redes y los altavoces que hay detrás de quienes cuestionan los pilares básicos de nuestro sistema, no debería sorprendernos su alza en las encuestas.</p><p><strong>Otro síntoma de la crisis institucional que vivimos es el aumento de la abstención</strong>, pese a los elevados índices de polarización existente. Si comparamos los resultados de este barómetro con los de mes de octubre los españoles que manifiestan que irían a votar “con total seguridad” en caso de elecciones generales vuelve a bajar, hasta situarse en el 65%, casi dos puntos por debajo de la participación en los últimos comicios y once respecto a los de abril de 2019.</p><p>Este CIS va a resultar <strong>muy indigesto para el PP por varios motivos</strong>. En primer lugar, porque su estimación es la más baja de toda la serie histórica desde que Feijóo es su presidente y candidato, 31,8%, cuando en marzo era de 37,7%, lo que se traduce <strong>en un millón y medio de potenciales votos perdidos</strong>. De soñar con una mayoría absoluta a depender de terceros. </p><p>En segundo lugar, certifica que <strong>el mantra de que Vox estaba en crisis y no tenía más horizonte que el de Ciudadanos ha resultado ser una ensoñación</strong> de una parte de la derecha, destinado a debilitar la base electoral de los de Abascal, a base de repetir una y otra vez quo no tenían futuro. Lo cierto es que ni las sonadas salidas de Macarena Olona, Iván Espinosa de los Monteros o Rocío Monasterio, ni los cambios –o purgas– en la dirección, ni su salida de los gobiernos autonómicos ni tan siquiera la irrupción de Alvise, que <strong>llegó a robarle más del 11% de electores</strong>, han llevado nunca a la formación por debajo del 10% de estimación de voto, que fue su momento más delicado en noviembre de 2023, hace ahora un año. </p><p>Vox se ha caracterizado siempre por tener una elevada tasa de lealtad electoral, si hubiera elecciones generales el próximo fin de semana 8 de cada 10 electores que optaron por la papeleta verde en los últimos comicios repetirían. Y a esto le suma <strong>su capacidad para pescar en el caladero popular, con un saldo positivo entre los votos ganados al PP (casi medio millón) y los que cede (180.000)</strong>, lo que le auparía por encima del resultado que obtuvo en julio de 2023. Unas perspectivas de futuro alcistas propicias por el paisaje electoral que se adivina, de Trump a la inmigración, de la desafección al miedo, y que encuentra en los jóvenes terreno abonado. </p><p>Las malas noticias para el PP no acaban aquí. A la pregunta “de los principales líderes políticos, ¿quién preferiría que fuera presidente de gobierno?” Núñez Feijóo (8,6%) queda muy lejos de Pedro Sánchez (22,1%), pero es que además Santiago Abascal, recientemente elegido presidente de Patriotas (el grupo de Le Pen y Orbán), <strong>va camino de sorpasarle</strong> (6,9%), algo que ya sucede entre los menores de 35 años (28%) donde prácticamente cuatriplica al líder gallego (8%). </p><p>La competición en términos de liderazgo y carisma ha dado un giro copernicano con respecto a la foto de hace dos años. Entonces eran<strong> Alberto Núñez Feijóo y Yolanda Díaz</strong> los que lideraban el ranking de líderes mejor valorados, tanto en el conjunto de la población española, que les aprobaba, como entre sus electores, donde tenían unas valoraciones notables. Hoy son los líderes con menor tirón entre sus votantes: Feijóo con un 5,7 (llegó a tener un 7,3) y Díaz con un 5,9 (llegó a tener un 7,4). </p><p>Un dato que resume los problemas que está teniendo Feijóo en términos de adhesión e imagen es que sólo un 39% de sus votantes dice preferirle como presidente cuando se pregunta en espontáneo, frente a un 62% de los del PSOE que escoge a Pedro Sánchez. Pese a todo, si hoy hubiera elecciones generales Feijóo alcanzaría La Moncloa,<strong> Vox mediante</strong>, por los problemas del PSOE para reenganchar a aquellos de sus votantes que se declaran hoy abstencionistas y por la división de Sumar y Podemos, que resta muchos escaños en las provincias medianas. </p><p>Hay que <strong>contextualizar los resultados </strong>de esta ola, no sólo por los efectos electorales de la dana sino también, especialmente en la izquierda, por la complicada digestión del <em>caso Errejón. </em>Este es el primer barómetro realizado tras las revelaciones sobre el ex portavoz de Sumar. </p><p>El efecto más notorio es la reducción de la transferencia de voto del PSOE a Sumar, limitada al 2,2% (172.000 votos), que explica su retroceso. Más allá de esto, la formación de Yolanda Díaz <strong>mantiene unos valores similares</strong> en cuando a fidelidad electoral (en torno al 53%) y sus fugas a PSOE (11%) y Podemos (24%) se mantienen en baremos similares a los que existían en los meses anteriores. A su lado la formación de Ione Belarra se estabiliza con una estimación del 3,6%, sin que aparentemente se vea muy afectada, ni en positivo ni en negativo por los efectos colaterales del caso Errejón.</p><p>Para el PSOE es un barómetro agridulce al margen de la efervescencia de Vox. Del lado de las buenas noticias reduce la distancia con el PP a poco más de dos puntos y ve como el trasvase de voto hacia los populares se ha reducido a los 200.000 votos, cuando llegó a estar muy por encima. <strong>Con estos números la aritmética con la derecha no es insalvable si se encuentra una solución al enquistamiento entre Sumar y Podemos</strong>, que posiblemente pasaría por un liderazgo respetado por todos en ese espacio. Sin esos escaños las opciones para la izquierda se reducen a la mínima expresión.</p><p>Del lado negativo, <strong>el PSOE sigue sin poder captar apenas voto entre los desafectos con el PP y los desalineados</strong>. Aunque las consecuencias políticas de la dana las está sufriendo en primer lugar el PP, con la plaza valenciana en serio peligro, no son pocos los que siguen sin entender por qué el gobierno no decretó el estado de emergencia y tomó el mando de la situación ante el caos que se estaba viviendo. Por otra parte, el PSOE recupera fuelle en su pulso particular con Sumar pero tampoco capta un voto de aluvión tras el caso Errejón, sino que más bien las cosas están como estaban. El desánimo se ha instalado en buena parte del electorado progresista y no sería extraño que en las próximas semanas el presidente de gobierno <strong>sorprendiera con algún cambio</strong> o anuncio del ejecutivo en busca de reactivar sus bases.</p><p>____________________</p><p><em>Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Mon, 18 Nov 2024 20:27:52 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:keywords><![CDATA[Política,Vox,Donald Trump,Alerta por la DANA]]></media:keywords>
    </item>
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      <title><![CDATA[El éxito del trumpismo explicado en clave española: gana peso el voto emocional en un clima de desafección]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/alunas-lecciones-espana-victoria-trump_1_1895231.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/3501042c-b4e6-4767-ad1b-babbde40adda_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El éxito del trumpismo explicado en clave española: gana peso el voto emocional en un clima de desafección"></p><p>Las recientes elecciones en Estados Unidos dejan algunas lecciones sobre las que reflexionar con la vista puesta en nuestro país. ¿Qué diferencias y semejanzas encontramos en el comportamiento electoral? Aunque aún es pronto para extraer conclusiones definitivas, un primer análisis por territorios nos deja las siguientes claves:</p><p><strong>1.- El apoyo a Trump entre los votantes de clase trabajadora, especialmente entre aquellos sin títulos universitarios, ha aumentado.</strong> Si uno echa un vistazo al mapa por estados podrá comprobar que el azul demócrata acompaña, de este a oeste, en Washington, Oregón, California, Colorado, Nuevo México, Minnesota, Illinois, Virginia, Maryland, Delaware, New Jersey, Connecticut, Rhode Island, Nueva York, Massachussets, Vermont, New Hampshire y Maine, casi todos ellos estados con un nivel formativo superior al de la media del país. Podemos verlo gráficamente en las dos imágenes siguientes, la primera del New York Times y la segunda extraída del portal de data de la <a href="https://hdpulse.nimhd.nih.gov/data-portal/home" target="_blank">web gubernamental U.S. Department of Health& Human Services</a>.</p><p>Puede objetarse, con razón, que la clase trabajadora blanca, sobre todo en los años 80 con Ronald Reagan y en la primera década del presente siglo, ya mostraba un nivel de apoyo apreciable a los republicanos, pero a expensas de conocer los análisis postelectorales que servirán de autopsia a los recientes comicios, todo apunta a que el nivel de respaldo logrado por Donald Trump en las elecciones del pasado martes es mayor, rompiendo la premisa, comúnmente aceptada, de que las capas trabajadoras respaldan a los demócratas. En cierto modo lo que también ha hecho Trump es ampliar la connotación de “clase trabajadora” llevándola a colectivos que se han sentido abandonados o desplazados en el debate público durante los últimos años.</p><p><strong>¿Es esto extrapolable a España?</strong> Cuando hace una década Podemos y Ciudadanos rompieron el tablero político español, lo hicieron, a la inversa que Trump desde las capas con mayor formación, hasta el punto de que la mayoría de los electores con carrera universitaria depositó en ellos su confianza, mientras que fueron las clases con formación media y baja las que más mantuvieron su apoyo a PSOE y PP. Pero esa fotografía es historia y ahora hay otros actores, entre ellos Vox (también Alvise) que son los que capitalizan el espacio Trump, que antes quedaba diluido en el PP. <strong>Según el último barómetro de octubre del CIS, el voto a Vox despunta en estudios secundarios y FP, en el sector servicios y entre los operadores de instalaciones y máquinas, con lo que lentamente y con éxito parcial ha ido ganando apoyos en plazas hasta ahora fieles a los dos grandes partidos</strong>. Lo que no se está produciendo a gran escala, como sí ha sucedido en Francia con Le Pen, es una transferencia relevante entre bloques, pero hay síntomas que invitan a estar vigilantes, dado que la posibilidad para el populismo de crecer por esta vía está ahí, sea a través de Vox u otro actor.  </p><p><strong>2.- La monopolización del cambio (ahora ruptura) con una oferta política en los límites del sistema.</strong> El fenómeno Trump ha quebrado el eje clásico de izquierda-derecha porque, pese al fantasma guerracivilista que planea sobre el país, para muchos votantes estadounidenses representa al <em><strong>enfant terrible</strong></em> que se ha opuesto al establishment, a las élites dominantes, a los medios de comunicación, a los jueces y hasta a su propio partido. Esto, unido a su posición beligerante respecto a la inmigración y su enfoque proteccionista con el empleo industrial le ha podido granjear apoyo <strong>incluso entre los votantes latinos y afroamericanos</strong>, tradicionalmente muy inclinados hacia los demócratas. Particularmente en las zonas urbanas y suburbanas de los denominados “swing states”, como Florida, Texas, Miami, Dallas, Atlanta o Phoenix.</p><p><strong>Hay que tener en cuenta que un porcentaje no desdeñable de electores ha votado a Trump antes que a los republicanos</strong>. El eje de cambio –que no de alternancia– ha venido alimentando algunos de los movimientos políticos más sonados de los últimos años en lugares tan dispares entre sí como Brasil, Argentina, México, Francia, España, Países Bajos y un largo etcétera. Algunos desde dentro del sistema y otros desde fuera. En Estados Unidos las posibilidades de éxito de una tercera vía son prácticamente nulas y ese voto se ha canalizado, en el ámbito conservador, en la mutación de piel de los conservadores hacia el modelo trumpista, que ha acabado por comerse a las propias siglas. </p><p>Para que la pulsión rupturista no pierda fuerza Trump ha explotado a fondo <strong>la premisa de impugnación de los grandes ejes de transformación social</strong>, desde el mismo rol del hombre en las sociedades modernas, al cambio climático o la globalización.</p><p><strong>La buena acogida a su mensaje ha sido especialmente evidente entre las cohortes de edad intermedias y jóvenes,</strong> en las que ha mejorado sustancialmente sus resultados respecto a 2020. Esto no es una patente de corso americana, en Europa acabamos de verlo en las elecciones comunitarias celebradas en junio que aupó a la extrema derecha al mejor resultado en décadas, gracias en buena parte a la efervescencia del voto joven. Y en España lo estamos comprobando encuesta tras encuesta: <strong>Abascal triplica a Feijóo en preferencia como presidente</strong>, la derecha supera ligeramente a la izquierda en intención de voto y Alvise obtiene buena parte de sus electores en el segmento por debajo de los 34 años. </p><p><strong>3.- La polarización como motor. </strong>La campaña de Trump ha tenido siempre un objetivo prioritario: jugar en sus propios marcos y hacerlo siempre a la ofensiva con un discurso maniqueo de buenos y malos americanos, trufado casi siempre de populismo y elementos antisistema. El resultado ha sido una movilización muy alta de sus votantes.<strong> Se habla de una lealtad electoral superior al 90% entre aquellos que ya le votaron en 2020</strong>, cuando se batió el récord histórico de participación, con un 66% de americanos yendo a urnas. La abstención en los estados ganados por Trump ha sido ligeramente menor que en los ganados por Harris, lo que ya indica de partida las dificultades que han tenido los demócratas para activar a sus potenciales votantes. Es en este punto donde las miradas se dirigen a las mujeres. Estudios preliminares sitúan el apoyo a Harris entre ellas en el 52-54%, frente al 45-47% de Trump, cuando en las elecciones de 2020 el gap entre ambos fue mayor. El candidato republicano no solo ha activado a los hombres, sino que además aparentemente ha desactivado el voto femenino en las cohortes de formación media baja y en zonas rurales y suburbanas. </p><p>En este aspecto también hay ciertos paralelismos con el caso español, de un lado la izquierda viene perdiendo algo de apoyo entre las mujeres de un tiempo a esta parte a favor de la derecha y, sobre todo, de la desmovilización. De otro, Vox ha mimetizado el relato de confrontación frente a la <em>imposición ecologista, igualitaria, urbana, healthy y diversa</em>, lo que ha ayudado a polarizar aún más a la sociedad española. A la victoria de Trump en sus primeras elecciones en 2016, le siguió, dos años después, la eclosión de Vox, un partido que había permanecido bajo radar y del que muchos ni siquiera conocían su existencia cuando un 7 de octubre de 2018 llenó Vistalegre. Del <em>Make America great again</em> al <em>Hacer a España grande otra vez</em>, con el que habían concurrido a las elecciones, emulando a su homólogo norteamericano. </p><p>Los resultados de Vox en barrios tradicionalmente de izquierdas son limitados, pero han logrado consolidar una base electoral diferente a la del PP con respaldo en algunas áreas rurales y rentas bajas:  </p><p><strong>A esto hay que sumar la bandera de la inmigración. </strong>En un artículo anterior mostrábamos con datos como el eje territorial y sus derivadas ya no movía prácticamente voto, mientras la inmigración sí que empezaba a hacerlo, convirtiéndose en un elemento clave que podía decantar la balanza. El miedo es un vehículo muy poderoso a la hora de ganar apoyos. Vox rompió los pactos de gobierno con el PP a causa de los menores no acompañados y desde entonces la percepción de la inmigración como problema no ha parado de crecer hasta convertirse en la primera preocupación para los españoles y ya no solo para los votantes de Vox. </p><p>La inseguridad ciudadana ha sido uno de los temas importantes que ha catapultado a Trump, ampliando su nivel de apoyos en capas a priori más lejanas, y no es desdeñable pensar que pueda ser un factor de primer orden en España en algún momento.</p><p>En todo caso la atención no debe fijarse únicamente en Vox sino en el mensaje que hay detrás y su penetración social, con el peligro añadido de las redes, donde podemos encontrar prescriptores e <em>influencers</em>, supuestamente desalineados, replicando consignas a millones de seguidores. El denominador común es el activismobeligerante frente “a la imposición woke”. La batalla cultural frente a lo que se considera excesivamente moralista o censor, repitiendo aquí lo que hacen Trump y Musk en Estados Unidos, activando resortes de autodefensa primarios bajo la comprensión personal de que la libertad se ha invadido en territorios como la identidad, la familia, la educación, la alimentación y hasta el estilo de vida. El resultado que obtiene Vox entre hombres, electores jóvenes, trabajadores de sector servicios, fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, agricultores, cazadores, aficionados a la tauromaquia y otros, no es casualidad.</p><p><strong>4.- Estado fallido, el pueblo salva al pueblo.</strong> Es el nuevo marco de una parte de la derecha que encuentra eco en la desafección hacia la política y los políticos. Antes de la dana ya advertíamos en estas mismas páginas en diversas ocasiones de la escalada del hastío de los ciudadanos con los partidos y el peligro latente que eso traía consigo. ¿Es imposible que en España aparezca un Milei? ¿Estamos seguro de ello? </p><p>En estos días al hilo de las elecciones en Estados Unidos es frecuente escuchar a muchas personas preguntarse cómo es posible que se apoye a un presidente con causas judiciales abiertas, que ha negado la legitimidad de las instituciones y que ha prometido que liberará, con un indulto presidencial, a los condenados por el asalto al capitolio. Quizás las respuestas están más cerca de lo que se creemos. El reciente estudio del CIS del mes de octubre sobre Ideología y Polarización (4.000 entrevistas), señalaba que un 26% de españoles se mostraba dispuesto a vivir en un país “poco democrático” si con eso se le garantizaba un mejor nivel de vida. Hay una tendencia creciente a olvidar la larga travesía que sufrieron las generaciones que nos precedieron para que nosotros pudiéramos disfrutar los derechos y libertades de los que ahora gozamos, una circunstancia que se multiplica en el caso de los más jóvenes, donde el recuerdo histórico es aún más corto: <strong>hasta un 38% estarían dispuestos a vivir en un país “poco democrático” a cambio de un mejor nivel de vida.</strong> Las actitudes en este segmento están en claro retroceso en temas como la identidad sexual, el feminismo o la igualdad. Sirva como ejemplo el resultado de la citada encuesta sobre Ideología y Polarización: una tercera parte de los jóvenes entre 18 y 24 años no consideran que el movimiento feminista sea relevante para lograr la igualdad, un resultado impensable años atrás.</p><p>Paradójicamente la media de edad en España, 45 años, y el importante peso que juega en la política nacional el voto de los mayores,<strong> mantuvo con vida al bipartidismo en sus peores días y puede hacer de escudo ahora frente al populismo</strong> <strong>y la pulsión de ruptura en las nuevas generaciones</strong>. El comportamiento de voto se vuelve más pragmático y resistencialista con la edad y España es uno de los países desarrollados que tiene mayor porcentaje de votantes por encima de 65 años. Eso no ocurre en Estados Unidos, donde la media es de 39 años y la influencia del voto mayor, siendo importante, es sensiblemente más baja que aquí. </p><p><strong>La otra cara de la consigna “Estado fallido” es el cuestionamiento del estado de las autonomías</strong>. Ya antes de la dana el apoyo al actual sistema autonómico había pasado de un 43% a principios de 2020 al 26% del mes pasado. 16 puntos de caída en menos de 5 años, y es de presuponer que los datos de los próximos meses puedan dar un nuevo salto en la misma línea, conformando dos visiones antagónicas de la realidad territorial. </p><p><strong>5.- Los “moderados” son determinantes.</strong> Un 39% de los estadounidenses se define a sí mismo como moderado, una cifra similar a la que podemos encontrar en nuestro país, aunque allí las barreras a la participación reducen su impacto real. También el hecho determinante de que en Estados Unidos un 20% del electorado vive en zonas rurales (pro republicanas) frente a un 13-15% del español, por lo que el peso del indeciso urbanita en España es fundamental. </p><p>Hay que esperar a conocer los estudios postelectorales de las elecciones pero hay pistas que apuntan a un retroceso de los demócratas en el público central, ya sea por haber votado a Trump (posiblemente los menos) o directamente no haber votado. Recordemos que allí quienes quieren participar en las elecciones deben registrarse primero en el censo y votar después. En las elecciones del martes pasado la participación fue de aproximadamente el 62%, 4 puntos inferior a la de 2020, siendo en los barrios demócratas donde más cayó.</p><p>En España el histórico electoral demuestra, elección tras elección, que la franja moderada es capaz de desnivelar las elecciones. La izquierda puede mirar con relativa preocupación la pérdida de voto en el espacio de la clase trabajadora, pero sus dificultades y los retos que enfrenta por delante van más allá. Mientras en Estados Unidos demócratas y republicanos han ido alternando el apoyo popular mayoritario en ciclos acotados en el tiempo, en España la izquierda (sin contar a los partidos nacionalistas) ha pasado de sacar una distancia de más de 2 millones de votos a la derecha entre 1984 y 2000 a un empate técnico desde 2008 a 2023 (excepción hecha de las elecciones de 2000 y 2011 en las que se produce una abstención masiva). Es decir, se ha producido, de una parte, un movimiento relevante de electores que han saltado de un bloque a otro, fundamentalmente entre aquellos que se definen a sí mismos como “moderados”, y de otra, una incorporación paulatina al mercado electoral de potenciales votantes de derechas entre las nuevas generaciones.</p><p><strong>6.- La ausencia de modelo alternativo</strong>. Trump ha ofrecido a sus votantes una película completa, una superproducción que promete emociones fuertes, el sueño americano en versión trumpista. Lleno de excesos, de amenazas para la convivencia y de recorte de libertades, pero también de testosterona, de aventura y de promesas envueltas en la bandera. <strong>Está demostrado que la decisión de voto se toma cada vez más desde las emociones</strong>, al igual que se sabe que en la compra de un producto el 90% es conexión emocional. Harris no ha entendido esto. Se subió a un vehículo en marcha, pero fue vicepresidenta con Biden y se presuponía en ella una idea más o menos definida de lo que quería hacer con Estados Unidos. </p><p>A ella, a su equipo, hay que ponerle en el debe <strong>la falta de una cosmovisión que pudiera competir con la de Trump.</strong> Los electores demócratas, en especial los indecisos, han podido percibir una candidata excesivamente centrada en el líder republicano, más preocupada en apelar al miedo, a hablar de aborto, en lanzar avisos a las mujeres, que en poner sobre la mesa una propuesta alternativa seductora. Las dudas, disparadas por algunos errores en televisión como <strong>quedarse en blanco ante la pregunta de en qué se diferenciaría su administración de la de Biden,</strong> no han hecho sino alimentar la idea de que es un producto más del sistema, sin carisma ni liderazgo propio, lo que ha acabado alcanzando también a su credibilidad como posible gestora de las economías domésticas, de las cosas del comer, retrayendo la confianza de los moderados. </p><p>En este punto las diferencias con el caso español son más abultadas puesto que el actual gobierno, con sus dificultades, sí ha logrado trazar un horizonte de retos en el ámbito social y la economía viene mostrando signos de recuperación, si bien se ha demostrado insuficiente hasta ahora, en la medida en que no ha resuelto algunos de los principales problemas que amenazan el apoyo de los jóvenes y no tan jóvenes, como son la vivienda, la precariedad, las dificultades de emprendimiento o la                                                    imposible conciliación. </p><p>Las palabras del presidente resumiendo el problema demográfico (España es uno de los países del mundo que menos hijos tiene) bajo la premisa de que “muchas familias no tienen hijos porque no quieren y es una decisión que tenemos que respetar” nos habla de la <strong>desconexión que existe entre burbuja política y la calle, </strong>donde es obvio que el modelo de unidad familiar ha cambiado con el paso de los años pero donde también muchas familias no pueden permitirse tener uno o dos hijos por sus circunstancias económicas y la falta de apoyo de las administraciones, de un signo y de otro. </p><p>Estas son algunas de las similitudes y diferencias entre el paisaje electoral que ha dejado las elecciones en Estados Unidos y las tendencias que se adivinan en España, con varias luces de emergencia encendidas en el cuadro de salud democrática de nuestro país.</p><p> _____________</p><p> <em>Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab.</em></p><p> <em>Francisco Sande es responsable de investigación social en Logoslab.</em></p><p> </p><p> </p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Fri, 08 Nov 2024 17:55:56 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Francisco Sande, Rafael Ruiz]]></author>
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      <media:title><![CDATA[El éxito del trumpismo explicado en clave española: gana peso el voto emocional en un clima de desafección]]></media:title>
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      <title><![CDATA[El coste en votos del 'caso Errejón' para la izquierda: una nueva vía de agua que el Gobierno deberá taponar]]></title>
      <link><![CDATA[https://www.infolibre.es/politica/caso-errejon-piedra-camino-coto-izquierda-peligro_1_1889616.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.infolibre.es/clip/f0a6b3f1-f7b8-443a-8037-57d110c9299b_16-9-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El coste en votos del 'caso Errejón' para la izquierda: una nueva vía de agua que el Gobierno deberá taponar"></p><p>En estos días de desconcierto y shock en el electorado progresista son muchos los que se preguntan si la caída de Iñigo Errejón<strong> puede llevarse consigo a Sumar y debilitar a la izquierda</strong> en su conjunto hasta un punto de no retorno. No es de extrañar que el presidente de gobierno haya aprovechado la primera ventana que ha tenido, la rueda de prensa ofrecida en la India, para lanzar un mensaje de tranquilidad a sus votantes: “este Gobierno va a gobernar hasta 2027, las izquierdas se volverán a presentar y volveré a ganar a Feijóo o a otra lideresa”. </p><p>La consigna es clara: instalar l<strong>a idea de que hay alguien al volante pese a las turbulencias</strong>. Lo que viene a decir Pedro Sánchez es que ni la imputación de Begoña Gómez, ni las exigencias de Junts y Podemos para aprobar los presupuestos, ni la sombra de sospecha que se extiende sobre algunos ministros en torno a sus relaciones con Ábalos, Koldo y Aldama, ni la implosión de Sumar va a tumbar al gobierno, hay legislatura para rato y “el tiempo pondrá a cada uno en su sitio”. </p><p>Más allá de los deseos del presidente, toca<strong> hacer valoración de daños</strong> tras la sacudida que ha supuesto las revelaciones sobre Errejón y el conocimiento de que ya en la campaña para las generales de 2023 algunos dirigentes de Sumar eran conscientes de la existencia de una acusación de agresión sexista. </p><p>En primer lugar, conviene discernir los efectos a corto plazo de las <strong>consecuencias a largo</strong>. A corto es previsible que el impacto emocional de ver cómo se tambalea uno de los pilares ideológicos del gobierno de coalición tenga su traducción en las próximas encuestas en forma de una menor lealtad electoral de la izquierda en su conjunto, que podría afectar a nivel de partidos no solo a Sumar sino también al PSOE. Esto derivaría en:</p><p>1.- <strong>Mayor abstención</strong>. La izquierda ha sido, y es, más propensa a castigar los errores del gobierno o las expectativas no cubiertas con desmovilización. El histórico electoral así lo atestigua. Antes de estallar el escándalo, el espacio progresista ya se estaba dejando por el camino 552.000 electores que manifestaban su intención de no ir a votar en caso de convocatoria de nuevas elecciones generales, una cifra que en ese momento superaba de largo a los 394.000 votantes de derecha que, decepcionados con PP y Vox, se quedarían en casa. La brecha podría ampliarse en estas semanas. Queda por saber la envergadura del roto. </p><p>2.- <strong>Menor captación de votantes</strong> que se abstuvieron en las pasadas elecciones generales y de nuevos electores que se incorporan al censo electoral. El CIS de la semana pasada señalaba que tanto izquierda (PSOE + Sumar + Podemos) como derecha (PP + Vox + Alvise) obtenían un volumen similar de voto desde abstención, que en el mejor de los casos sería cercano a los 600.000 electores. Es muy probable que en estos momentos la llegada de voto a la izquierda -su capacidad de atraer nuevos votantes- se reduzca, lo que unido a su mayor desmovilización generaría un efecto inmediato en las expectativas electorales a la baja.</p><p>3.- <strong>Un reagrupamiento en torno a las siglas PSOE</strong>, que ya antes de estallar el caso Errejón se beneficiaba de una transferencia de voto de electores de Sumar del 12%, 356.000 votantes que dejaban de votar a Yolanda Díaz para hacerlo a Pedro Sánchez. Esta cifra ahora aumentará. Un problema no tan determinante como el de los puntos 1 y 2 (dado que el potencial votante no se quedaría en casa, sino que se refugiaría en un partido “vecino”), pero que implica un punto alto de incertidumbre para las aspiraciones globales de la izquierda si, como parece, sitúa a Sumar en un porcentaje de voto que se traduce en un menor retorno en escaños en las provincias medianas, donde la Ley D’Hondt es decisiva. El 7,4% de estimación de Sumar de la semana previa al escándalo ya le situaba en la cuerda floja, caer más allá puede suponer una sangría de diputados, lo que le expondría a sufrir un marco, el de hundimiento, difícil de revertir. Más que castigo, el detonante puede ser el efecto contagio del miedo del electorado a tirar su voto si percibe que es el final de un ciclo. Habrá que ver en qué medida suplen PSOE y Podemos la pérdida de escaños de Sumar, si ésta finalmente se produce. </p><p>4.- <strong>Un empujón a las expectativas de Podemos</strong>, que está ante su gran oportunidad. En política es muy complicado remontar el vuelo y mucho más hacerlo para una formación aún joven. De Podemos se pueden escribir muchas cosas, pero no se le puede negar el valor de la resiliencia. Cuando ya tenía un pie en la tumba realizó su mejor campaña en mucho tiempo en las pasadas elecciones europeas, haciendo valer la circunscripción única que le beneficiaba, y el resultado le dio un balón de oxígeno y lanzó un mensaje de supervivencia al que se agarraron con fuerza sus dirigentes. Sumar apenas le superó en los comicios comunitarios por poco más de un punto en porcentaje de voto (4,6% vs 3,3%) Desde entonces se estabilizaron los frentes, con el recurrente y necesario debate de fondo sobre la reunificación para no laminar de partida las aspiraciones globales de la izquierda, que no se puede permitir concurrir a las próximas elecciones con dos siglas más aparte de las del PSOE. Y en estas estábamos cuando saltó la noticia de Errejón, con el telón de fondo de la ley del “solo lo sí es sí”, que ha sido la principal bandera de la formación morada tras su paso por el gobierno. El peligro para Podemos está en que el electorado perciba que sitúa su interés partidista por encima del de la izquierda. Antes de la caída de Errejón, un 25% de los que votaron a Sumar en 2023 decían que hoy lo harían por Podemos. Será interesante ver si aumenta ese porcentaje y hasta dónde.</p><p>5.-<strong> Yolanda Díaz, auge y caída.</strong> Días difíciles para la lideresa gallega, salpicada por haber compartido candidatura con Errejón en la campaña electoral de 2023, pese a tener conocimiento de lo sucedido en un festival de música de Castellón. Aunque Díaz haya diferido la responsabilidad en Ione Belarra y Más Madrid, no parece que su imagen vaya a salir intacta. Hace apenas 30 meses Yolanda Díaz era reconocida, no solo por la izquierda sino por el conjunto de españoles como la líder mejor valorada. En abril de 2022 aprobaba con un 5,4 de nota, superando con claridad a Pedro Sánchez (4,7) y Alberto Núñez Feijoo (5,2), cuando este último aún vivía días de luna de miel tras su aterrizaje en Madrid. Además, era también la política con mayor tirón entre sus propios votantes con un 7,7 pese a que ya entonces era palmario el choque con Podemos. Hoy las cosas son muy diferentes. Superada por Pedro Sánchez en el conjunto del electorado y relegada en el ranking de valoración de líderes por sus propios votantes: del 7,7 al 6,4 empatada en el último lugar con Feijóo, que tiene la misma valoración entre sus electores. Es de esperar que el próximo CIS ahonde en su caída, en mitad del debate abierto sobre la fórmula de confluencia electoral a la izquierda del PSOE, tras el fracaso o cuestionamiento del modelo vertical. En los próximos meses veremos su capacidad de reacción, que dependerá en buena parte de las posibilidades que tenga de exprimir a fondo su rol institucional como vicepresidenta de gobierno y actor de cambio como ministra de trabajo. </p><p>6.- ¿<strong>Mayor transferencia al PP</strong>? Hasta ahora el PSOE había reducido las fugas de agua provocadas por la cuestión territorial y los presuntos casos de corrupción a la pérdida de 321.000 votantes que optarían por Feijóo. Una cifra que meses antes era superior. El Partido Popular ha facilitado esta tarea al endurecer el tono y mimetizarse en ocasiones con Vox. No está claro que este importante indicador vaya a aumentar, pero la concatenación de malas noticias para el gobierno podría moverlo, lo que sería una pésima noticia para la izquierda tras haber frenado una tendencia negativa que dura ya varios años.</p><p>Vamos a ceñirnos aquí al debate que generó los efectos no previstos de la ley, en un momento de fuerte enfrentamiento a cuenta de la reforma del poder judicial. El objetivo es analizar los movimientos electorales que se produjeron en aquellos días, que coincidieron también con la derogación de la sedición y la reforma de la malversación.</p><p>A finales de noviembre de 2022 la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo confirmó la primera rebaja de penas tras la aprobación de la ley, meses antes. A partir de ahí se sucedió una colección exprés de sentencias, incluyendo algunas excarcelaciones, para adaptar las condenas mínimas en vigor a las nuevas condenas mínimas aprobadas. Tras eso llegó <strong>la batalla en torno a las cifras</strong>, los criterios dispares y la reforma posterior en abril de 2023 que contó con el apoyo del Partido Popular. </p><p>El barómetro del CIS de diciembre de 2022, con entrevistas realizadas la primera quincena de mes, recoge ya el impacto generado en caliente por los efectos imprevistos de la norma. <strong>El análisis de los microdatos de aquella encuesta</strong>, en comparación con la inmediatamente anterior de noviembre, <strong>deja algunas cifras interesantes</strong>: tanto PSOE como Podemos retrocedieron medio punto, 120.000 electores cada uno, al mismo tiempo que la derecha mejoró sus expectativas, el PP seis décimas y Vox cinco. La conclusión es que no se produjo un cambio abrupto en el tablero electoral, la lealtad electoral de la izquierda cayó ligeramente, aumentando las transferencias hacia la abstención y el Partido Popular, pero dentro de unos márgenes relativamente pequeños. Veremos si en esta ocasión<strong> las cosas suceden o no de la misma manera.</strong></p><p>A largo plazo habrá que ver cómo evoluciona la batalla del relato en cada bloque y mirar sus consecuencias en el paisaje general, pero lo que sabemos a ciencia cierta es que desde hace más de una década cada vez son más los electores que toman la decisión final de voto sobre la campana, con lo que presuponer qué hechos que acontecen hoy <strong>serán decisivos en el futuro</strong> es una hipótesis cuanto menos arriesgada. Sin ir más lejos, en las últimas elecciones generales un 39% de españoles decidió el sentido de voto, o incluso si iba a votar o no, <strong>durante los últimos 15 días. </strong></p><p>Por tanto, las encuestas que están por venir hay que tomarlas como lo que son, fotos fijas que reflejan el sentir en un momento determinado. A lo que hay que prestar más atención es a las tendencias, porque estas sí que dejan pistas de qué puede depararnos el futuro. La conformación de posiciones políticas que decantan el voto final es <strong>un sumatorio de causas. </strong>Es lo que pasó en 2011 cuando la izquierda castigó al PSOE con una abstención masiva, en la que se unieron el cansancio, una situación económica complicada y distintos escándalos que fueron debilitando la confianza en el gobierno y las instituciones. </p><p>Ahora mismo el miedo a Vox activa un resorte en el lado izquierdo que está rescatando de la abstención a un porcentaje significativo de electores que de otro modo se quedarían en casa ante el horizonte de unas elecciones generales, pero esta red de seguridad de la izquierda puede no ser suficiente ante el cúmulo de frentes que se están abriendo. <strong>Errejón es el último de ellos. </strong>Queda aún un mundo hasta que nos llamen a urnas –salvo sorpresa–, pero el depósito de confianza en el gobierno está bajo mínimos y necesita imperiosamente trasladar buenas noticias a sus votantes antes de que, esta vez sí, la profecía autocumplida de la derecha se haga realidad. </p><p>______________</p><p><em>Rafael Ruiz es consultor y analista de datos en asuntos públicos en Logoslab. </em></p>]]></description>
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      <pubDate><![CDATA[Thu, 31 Oct 2024 19:39:10 +0000]]></pubDate>
      <author><![CDATA[Rafael Ruiz]]></author>
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